EMPYRICA “Infinito” (2012)

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empyrica_infinitoA estas alturas de la película todos sabemos que el número de bandas no hace más que aumentar y que los músicos patrios cada vez tienen más nivel con sus instrumentos. Sin embargo, encontrar un grupo que tenga buenas ideas y no suene a más de lo mismo, es tarea ardua. No me refiero a inventar géneros o estilos nuevos (eso es misión imposible), sino a conseguir sonar con cierta personalidad, o al menos ser capaz de componer algo que haga disfrutar al oyente sin que éste acabe pensando que eso ya se lo han vendido mil veces antes.

Dicho esto, y hablando del disco que nos ocupa, sólo puedo añadir que tengo una noticia buena y otra mala. La buena es que en “Infinito” hay unas cuantas buenas ideas que podrían haberse materializado en un disco de rock, entre progresivo, sinfónico y psicodélico, realmente interesante. La mala es que el resultado final es malo. Eso es debido a una producción deficiente (el menor de los males) y a que la mitad de la banda no está a la altura de las circunstancias (esto ya es más serio).

El guitarrista toca muy mal (no me voy a andar con rodeos ni eufemismos). Y si se limitara a acompañar y tocar sólo lo que puede defender con solvencia, pues vaya que vaya, pero es que se empeña en meterse en terrenos pantanosos utilizando técnicas que ni por asomo domina, con lo que sólo consigue hacer aún más evidentes sus limitaciones con el instrumento. Y es que hay momentos en los que a uno le viene a la cabeza aquello de: “¡Ay Manolete! ¡Si no sabes torear pa qué te metes!”. Pero bueno, supongo que siempre habrá algún profano al que pueda impresionar cuando se pone a tocar a toda velocidad.

Para más inri, el sonido de la guitarra se lleva la peor parte de la producción; suena simplemente horrible. Y por si fuera poco, nadie debió decirle a este hombre que a la hora de encarar una grabación, hay que llevar el instrumento perfectamente ajustado y afinarlo como mínimo antes de cada sesión. El resultado de ignorar esa premisa básica es que la guitarra suena desafinada durante gran parte del trabajo (yo creo que está desquintada). En fin, un desastre.

La segunda pieza en discordia es Nieves, la vocalista. Carece de fuerza, personalidad, garra y técnica alguna a la hora de cantar. Si habéis estado alguna vez en un karaoke, ya sabréis qué tipo de voz os vais a encontrar aquí.

Sin embargo a la base rítmica formada por José López y Ulises Dietta da gusto escucharla. No suenan “cañón” porque la producción de este “Infinito” no es buena, pero ambos van perfectamente cuadrados, como una piña, y no hacen precisamente pocos arreglos.

Jesús Álvarez tampoco hace mal trabajo con los teclados, aunque sí que le vendrían bien algunas clases de expresión, que con el teclado también se puede dar vibrato a las notas, en vez de soltarlas y dejarlas ahí muertas. Y en algunos pasajes de piano, estaría bien no tocar todas las notas con el mismo ataque (acaba sonando a midi).

Al parecer este trabajo ha sido grabado en DRESSING ROOM y cuenta con la colaboración de ESTUDIOS POCOS, aunque a mí me da la impresión de que en realidad ha habido “POCO ESTUDIO”, porque el resultado sonoro final es bastante precario. Lo único que se salvaría es la batería que suena limpia, natural y orgánica; algo que le va de perlas a este estilo. Los teclados suenan simplemente correctos y al bajo le sobran algunas frecuencias graves “de las malas” (las que embarran la mezcla) y en mi opinión le falta un poco de definición y presencia.

En fin; es una verdadera pena que un trabajo cuyas composiciones podrían haber dado mucho juego, haga aguas por razones sobre todo de interpretación.

J.Galiana