LORCA ROCK FESTIVAL 2003 – Viernes 15, sábado 16 y domingo 17 de agosto de 2003, Huerto de la Rueda, Lorca (Murcia)

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En la sexta edición del festival Lorca Rock se tiraba la casa por la ventana, teniendo lugar durante tres días en un buen recinto, con buen sonido y un cartel muy variado de estilos de Rock. Predominio de grupos españoles de distinta índole y de los que mayor aceptación tienen en su género, así como alguna que otra banda novel o no muy reconocida y grupos extranjeros traídos expresamente para el festival y algunos de ellos llevando tiempo sin pisar España. Un cartel que nos pareció la mar de atractivo (muy bien en ese aspecto por la organización) y que hizo desplazarnos allí.

Como no es al primer festival de varios días al que asistimos, decidimos muy a pesar nuestro acudir (durante los tres días) cuando al astro rey le quedaba poco para el ocaso. Y es que es imposible ver todos los grupos del festival y si se intenta, con los últimos grupos, que se supone son los más importantes, está uno ya para el arrastre. Así que en esta reseña no encontrarás comentarios de los conciertos de la mayoría de los grupos españoles, ni de los que cerraban (también de la tierra). Pedimos disculpas, y a pesar de que a la mayoría ya los habíamos visto en otras ocasiones, aunque algunos no hubiese estado de más volverlos a ver, no hay cuerpo humano que resista tantas horas en pie y con tanta actividad.

Había personal de sobra a cargo de las barras y las casetas de tickets, por lo que te atendían inmediatamente. En la carpa del mercadillo había bastantes puestos pero en cuanto a un tenderete con material oficial de las bandas nada de nada.

Queremos agradecer en nombre de la página a Marcos (luchador y gran organizador del evento) y a Frontline la acreditación que nos concedieron. Pero también un gran tirón de orejas, porque a pesar de tener también pase de fotógrafo, en la taquilla de acreditaciones nos dicen que teníamos pero que se habían acabado ya. ¡Menuda chapuza!, vamos, que a algún/a “listo/a” le dieron el pase que nos pertenecía a nosotros. Así que estimado lector, podríamos acompañar esta reseña con fotos tomadas desde más cerca, pero debido a la chapuza de la organización tenéis que conformaros con las que pudimos sacar de entre el público y las que nos han cedido muy amablemente la Asociación Juvenil Murcia Rock

Dejando ya los preámbulos atrás……¡vayamos al grano!.

Texto: Starbreaker

Viernes 15 de Agosto: TIERRA SANTA + SCORPIONS + LOS SUAVES + HAMLET + PORRETAS + NARCO + ÁSPID + BENITO KAMELAS + AMSET

Tras echarme unas carcajadas con el superficial show de Hamlet (buen directo sí, pero a estas alturas ya no me creo nada), era el momento de contemplar el actual estado de una de nuestras bandas más queridas y rodadas de los últimos 20 años, Los Suaves.

Lo cierto es que mi fiebre ‘suave’ hace ya tiempo se esfumó (“Maldita Sea Mi Suerte” – “Santa Compaña”, disco más disco menos), pero tan cierto es eso como que hasta la fecha se me había escapado verlos en directo -y mira que es difícil-, así que el show se presentaba como una fiesta ‘remember’ pero en directo, por llamarlo de alguna manera. ¿La duda más significativa? Yosi, por supuesto. De hecho más temor que duda, puesto que ver por primera vez al grupo con un Yosi haciendo de las típicas suyas habría sido más que frustrante. Afortunadamente no fue así, del todo…

…del todo porque cocido iba, pero lo justo para ofrecer un show digno. La banda, actualmente Alberto (guitarra solista), Charly (bajo) y los más nuevos Fernando (guitarra rítmica) y Tino (batería), bien, sobre todo Alberto Cereijo, una vez más demostrando quién es el pro del equipo. Yosi como de costumbre, a punto de matarse (tuvieron que agarrarle en alguna ocasión), olvidando/cambiando letras y haciendo cada vez más difícil la escucha de su interpretación, pero como ya digo en el límite del bien y del mal, en la frontera.

Hubo temas para todos los gustos, aunque predominaron los de nueva hornada. Para los más clásicos no faltaron “No puedo dejar el Rock” o “Chaquetas de cuero”, aunque al venir en un paquete festivalero no dio tiempo para explayarse mucho más. Chance para la caña (“Maldita sea mi suerte”“Preparados para el R’n’R”“San Francisco Express”“Chou-chou llega el tren”), para las versiones (el “Antisocial” de Trust y los ya míticos e inevitables “Massacre” y “Baby Please Don’t Go”, que servidor agradeció especialmente), para los medios tiempos escarpiosos (“El afilador”“Si pudiera” o el más reciente “Palabras para Julia”) y para ese espectacular increscendo que es “Ourense-Bosnia”, uno de los mejores temas antimilitares hechos por aquí en los últimos tiempos y en el que curiosamente no aparecen los vocablos “mili” ni “mierda”. Tomen nota.

Fuegos de artificio, mucho confeti, amagos de despedida en vano y el “Dolores se llamaba Lola” para rematar, que se lo sabía hasta el de la puerta. El sonido decente -lo de que a Yosi no se le entienda es normal- y en general buenas vibraciones, como decían los Beach Boys. Al final me quité la espina, y he de confesar que no dolió tanto. Prometo no tardar tanto en repetir pescado.

Texto: Bubba

Fotos: Asociación Juvenil Murcia Rock y Starbreaker

Y si Los Suaves eran una asignatura pendiente, Scorpions eran un curso entero. Desde que editaran aquel “Best Of Rockers’N’Ballads” a finales de los 80 llevaba esperando ver al combo teutón, y mira tú por dónde al cabo de catorce fructíferos años iba a poder presenciar su directo a hora y media de casa (más vale tarde que nunca… aunque en este caso pega más eso de ‘nunca es tarde si la dicha es buena’).

Y vaya si la dicha fue buena. Mientras contemplaba el generoso escenario (impagable ese telón con el logo original del grupo y esos focos bajo la batería dispuestos a cegarnos), me preguntaba si la banda estaría a la altura de su época de máximo esplendor, o si por el contrario los años habrían hecho mella en el grupo y se limitarían a dar un concierto simplemente decente. Hombre de poca fe…

Fue brincar a escena -porque así salieron, de un brinco- a ritmo de “Coming Home” -una pena no empezarla desde el principio- y “Bad Boys Running Wild” y despejarse las incógnitas de un plumazo: Scorpions están que se salen. Klaus Meine (voz), Rudolf Schenker (guitarra), Matthias Jabs (guitarra), Ralph Rieckermann (bajo) y el más reciente James Kottak (batería) salieron a comérselo todo desde un principio, y a demostrar, una vez más, que la gallina vieja es la que hace el mejor caldo. Tras el correspondiente saludo y de decirnos lo alegres que estaban de volver por estos lares un brutal “The Zoo” nos acabó de convencer de que eso iba a ser algo grande.

Para los que creían (creíamos) que se iban a centrar exclusivamente en su época dorada (“Lovedrive” (1979) – “Love At First Sting” (1984)) cayó la primera sorpresa, “We’ll Burn The Sky”, del mítico y lejano “Taken By Force” de la era Uli Jon Roth. Casi ná. En “Lovedrive” y la instrumental “Coast To Coast” no apareció Michael Schenker, ni falta que hizo, nos bastamos público y grupo para hacerlas sonar inmensas. Y para los amantes de la baladística scorpionera el bloque compuesto por “Always Somewhere”“You And I” (otra grandísima sorpresa, ya que del “Pure Instinct” no esperaba absolutamente nada y encima Klaus estuvo soberbio) y la mítica “Holiday”, aunque esta vez sin ese “longing for the sun…” y la caña póstuma. ¿Carne de gallina, tal vez? Yo desde luego.

“Tease Me Please Me” y “Hit Between The Eyes” del más reciente “Crazy World” sonaron especialmente contundentes y precisas, más incluso que las ya veteranas “Big City Nights” y “No One Like You” (sigue siendo una pieza jodida, ¿eh calvorota?), que pese a sonar bien adolecieron un tanto de la majestuosidad del estudio. Mención aparte el solo de James Kottak (Kingdom Come, MSG), el animal y técnico baterista que se pasó el concierto escupiendo bocanadas de vete-tú-a-saber-qué, pegando brincos, haciendo malabarismos, cantando por el micro… y que acabó rompiéndose un tercio en la cabeza. Lo máximo. Tras el solo, cómo no, un “Blackout” de partirse el cuello, con Rudolf haciendo gala de la venda y las gafas-tenedor de la portada.

En el tramo final una trilogía previsible: las inevitables “Wind Of Change” y “Still Loving You” para sacar los mecheros (hubiera preferido otras, la verdad, pero entiendo que no puedan faltar), y para cerrar el celebérrimo “Rock You Like A Hurricane”, que puso el broche de oro a una actuación memorable. Klaus Meine magistral, nunca hubiera imaginado que a día de hoy pudiera estar en la forma en que se encuentra (sencillamente lo clava); Rudolf puro espectáculo visual (no paró en todo el concierto), y Matthias Jabs tan cachondo y efectivo como siempre, lo cual dejó claro en la parte de su solo; Ralph Rieckermann muy estático pero cumpliendo con creces, y Kottak una máquina, como ya digo (sólo hay que echar un vistazo a su background para comprender por qué está donde está).

Han pasado más de 30 años desde que debutaran con el ya jurásico “Lonesome Crow”, pero lo que presenciamos los que nos dimos cita la primera jornada del Lorca Rock 2003 fue la actuación de una banda que tiene y quiere demostrar algo, cuando hace ya muchos años que quedó patente. Actitud, imagen (mejor aprovechar las incursiones entre bambalinas para cambiar de vestimenta y amenizar el show que para atiborrarse, como hacen otros), entrega, sonido… en fin, pese al tiempo que ha pasado lo siguen teniendo todo. A ver si dentro de otros treinta años podemos decir lo mismo de nuestras nuevas promesas.

Texto: Bubba

Fotos: Starbreaker

 

Sábado 16: ÑU + STEVE VAI + SARATOGA + Y&T + AVALANCH + LA FUGA + SAUROM LAMDERTH + TRANSFER

Vuelta a la carretera un poco avanzada la tarde para llegar a tiempo de asistir al concierto de los de San Francisco. ¿Quién iba a decir que tras una excelente trayectoria, separaciones y vuelta a dar conciertos, iban a visitar España en dos ocasiones y en tan corto periodo de tiempo?, y ¿quién me iba a decir a mi que iba a verlos en su gira hispana (en Madrid) y meses después en este festival?. Ciertamente cuando me enteré que volvían acá, y más en concreto cerquita de mi querida ciudad de origen, me dio una gran alegría, aunque tan sólo una semanas antes supe que iba a poder verlos de nuevo.

Cuando se aproximaban las ocho de la tarde, todavía con el sol luciendo, y con un público de alrededor 500 personas (sí, has leído bien, o la gente estaba cansada, o no tenía ni idea de quienes eran estos americanos llamados Y&T, o no sentían el más mínimo interés en su música, pero es para mi triste que a este histórico grupo no se le prestara la atención que merecen. Aunque no se conozcan, pero siempre es bueno escuchar y ver una banda que ya forma parte de los grandes del Hard Rock o simplemente Rock), salían al escenario recibidos por aplausos y gritos del respetable y acompañados de una introducción con los iniciales acordes de “Forever”, los cuatro músicos: Mr. Phil Kennemore al bajo, Mr. Leonzard Haze con gafas de sol a la batería, Mr. John Nymann a la guitarra (sustituyendo a Stef Burns) y el alma del grupo, y también con gafas de sol, Mr. Dave Meniketti.

Y qué mejor manera que comenzar con “Open Fire” (¡yeeeeeeah, esta no la tocaron la anterior vez que los vi!), ayudando en los coros Nymann (viejo conocido de la banda, colaborando con el grupo antaño), y surgiendo los primeros problemas de sonido en la actuación. Tras “Eyes Of Stranger” de la etapa más comercial de los americanos (con la discográfica Geffen), con el apoyo a las voces del rubio guitarrista y Kennemore (como así lo hicieron en más temas de su actuación), y con el sonido de la guitarra del líder jodío. Este pidió perdón y pararon durante un instante para solucionar el problema que al parecer era de uno de los amplificadores.

Despojado de gafas y cambiando la Gibson Les Paul por una guitarra de color azul retomaban con “Dirty Girl”, con solo bluesy a cargo de Dave que fue puro sentimiento y es que puede haber guitarristas mejores, más rápidos…, pero sacando el sonido que saca este hombre de la guitarra y viviendo con esas caras (por cierto la cara que lucía coloradilla era síntoma de haber estado tomando el sol en la playica o en la piscina) las interpretaciones al borde del escenario es para poner los pelos de punta a más de uno. Parte de protagonismo también le fue cedido a la “nueva” incorporación al puntear durante el tema.

Después de otro temazo del “Earthshaker” (1981), el electrizante “Hurricane”, el alma mater presentaba a la banda: Phil, Leonard, John y él mismo.

Las dos siguientes canciones sonaron y fueron bestiales, “Rescue me” y “Mean streak”. Yo no me fijé si la demás gente estaba disfrutando, pero servidor estaba contagiado 100% del buen hacer del grupo. Decir que Meniketti estuvo durante todo el concierto cantando de maravilla (no le costaba subir en los tonos como le costaba en Madrid tras salir de una enfermedad de la garganta), al bajista lo vi bastante serio, a Haze cumpliendo a la perfección y Nymann suplió a Stef Burns decentemente.

Con el líder con el micrófono en la mano en el inicio y John cambiando a una guitarra plateada interpretaron la balada “Winds Of Change”. Vuelta a las guitarras azules y tocar un tema que venía muy bien para esta época del año (como así dijo el vocalista/guitarrista), “Summertime Girls” (¡aaauuu, este tampoco lo tocaron en Madrid!), con excelentes coros de acompañamiento.

Cuando comenzaron por mediados de los años ´70 se hacían llamar Yesterday and Today (con todas las letras) y a esa época y más en concreto a su debut de 1976 con el mismo nombre pertenece “Game Playing Woman”, con esos aires zeppelinescos.

El rizado vocalista agradecía y dedicaba de corazón todo el apoyo de la gente ahora y en su anterior paso por nuestro territorio con “I Believe In You”. Canción dotada de un sentimiento fabuloso, pero… justo cuando llega el momento del magnífico solo al final Meniketti se queda sin sonido en su guitarra, haciéndole gestos a Nymann de que haga lo que pueda para acabar el tema.

Quizá(s) otro(s) hubiera(n) reaccionado de mala manera, pero dio una lección de profesionalidad y como se dice: “a mal tiempo buena cara”, así que pedía disculpas y de manera muy graciosa realizaba un gesto de rabia contenida. “Forever” nos hizo cantar extasiados a grito pelado. ¡Buah, grandes, muy grandes estos tipos!, que sobre las 21:06 dejaban las tablas. La gente pedía y gritaba que volvieran a salir y así lo hicieron al instante, para acabar con “Black tiger” alrededor de las 21:15 h.

Una vez más demostración de que Y&T se merece estar por meritos propios entre los grandes del Hard Rock, y a pesar de los problemas que tuvieron, capearon el temporal como viejos zorros en el arte del directo y su concierto fue para recordar una vez más. Lástima que tocaran tan poco tiempo, se merecen mucho más y no hubiese estado mal alguna canción del “In Rock we trust” (1984), “Ten” (1990) o de los dos discos que sacaron por Music for Nations (“Musically incorrect” (1995) y “Endangered species” (1997)), puestos a pedir….

Texto y fotos: Starbreaker

Acertada idea de dejar un buen espacio de tiempo entre las actuaciones de los grupos. Así se podía descansar, comer algo o tomarse algún refrigerio.

El cuarteto madrileño hoy en día ha alcanzado la fama y la aceptación de la mayor parte de los seguidores del Heavy Metal de este país, en especial del público más joven. Así se vio durante el apoyo que tuvieron y la congregación de gente para verlos (quizás cuatro veces más de público que los que vimos la actuación de los californianos).

A eso de las diez de la noche (con amplio telón de fondo con la portada del “Agotarás” (2002) y dos paneles con el símbolo de la iguana a cada lado de la batería) “Con mano izquierda” atronaban en el recinto, seguida de “Perro traidor” (de aquel segundo trabajo, “Mi ciudad” (1997), donde estaban Gabriel Boente a las voces y Joaquín Arellano “El Niño” a la batería). El sonido era potentísimo, aquello sonaba como un motor turbo.

Durante una parte de “Tras las rejas” el “speedico” (por sus movimientos) Niko del Hierro tocó su bajo de rodillas. Leo (muy activo y animando sin parar durante toda la descarga) comenzaba a cantar a capella el estribillo de “Heavy Metal”, y en el tema hacer cantar al público.

En el inicio de “A morir”, Jero y Niko con sus instrumentos sentados en los “chivatos”. Demostración virtuosa de Niko con el bajo haciendo slap, y después tapping al unísono de Jero con su guitarra y del bajista, con un “¡yeah!”, al concluir del vocalista.

Con “A sangre y fuego” los coros del guitarrista no se oían, aunque tampoco creo que nos perdiésemos mucho (Jerónimo Ramiro no destaca precisamente por su apoyo vocal).

Momento de calma con la balada “Parte de mi”, interpretada solamente por Leo con guitarra acústica. Después vuelta de los tres miembros restantes y continuar con “Oscura la luz” y una introducción del calvete y su seis cuerdas de sonido Blues-Jazz para la emotiva “Charlie se fue”.

Seguían con el repaso a su última obra con “Las puertas del cielo”. Otra demostración instrumental de los cuerdas de la formación y empalmar con “Mi ciudad”, volviendo al juego vocal con el público en el estribillo.

Descanso para los tres del frente para dejar a Dani hacer su solo de batería, acompañado por una grabación de teclas. Rapidez y pegada en el solo, pero para mi, aparte de eso, no fue gran cosa. Al concluir Leo presenta a Dani, como la máquina a la batería, a Niko del Hierro, Jerónimo Ramiro, nombres de roadies (Raúl, César) y gente que le acompaña en sus desplazamientos (Simón en el sonido). Dando paso el bajista a presentar de manera muy heavy a Leo “la Bestia”.

Con recuerdo a su primer disco, “Saratoga” (1995) (con Fortu a la voz), tocaban “Grita” y finalizaban con “follaero” sónico cerca de las 23:10. Volviendo a salir instantes después con el cantante preguntando que si queríamos más y hacer gritar a la gente diciendo dónde estaban los de Cartagena, Murcia y demás localidades.

Con “Resurrección” Leo da buenos gritos y comprobando que con el tiempo el cantante sigue aprendiendo sin abusar tanto de gritos agudos como en el pasado. Concluían totalmente con “Ratas” y “Vientos de guerra” a las 23:25.

Es innegable que la banda es buena y suenan muy compactos. Pero no me llegan a calar totalmente, los temas más cañeros de su repertorio suenan demoledores, pero con mucha similitud en su sonido y que a mi me llega a cansar. Leo es bueno en su faceta, pero tampoco me convence plenamente en determinados tonos.

Texto: Starbreaker

Fotos: Asociación Juvenil Murcia Rock

“Bip, bip…… ¿es la Tierra?, la nave procedente de una desconocida galaxia solicita poder aterrizar en…(comprobando el sitio que marcan las coordenadas) Lorca”. Y así se hizo, ¿quién iba a bordo del vehículo espacial?, pues nada más y nada menos que el alienígena Steve Vai y sus compañeros de viaje: Billy Sheehan, Tony MacAlpine, Dave Weiner y Jeremy Colson (casi ná).

Cuando quedaban pocos minutos para llegar a las 00:50 de la madrugada tomaban el escenario Vai, el rubio y espigado bajista y la nueva incorporación a la batería (sustituyendo a Virgil Donati) y arremetían con “Shy Boy” (tema compuesto por Sheehan y que se hizo famoso cuando estaba en la banda de David Lee Roth, también junto al alienígena de las seis cuerdas, pero que antes había tocado con su anterior grupo, el trío Talas).

El bajista se hacía cargo de la voz y Steve iba con un antifaz (en las dos anteriores veces que lo he visto – concierto del G3 en Junio del 2001 en San Francisco y en Madrid en la gira “A live in an ultra world tour” – también comenzaron de esta manera). Es más, el espectáculo (cambio de accesorios e indumentaria de Vai, filigranas con la guitarra…) y el repertorio muy parecido (especialmente al de su última gira por Europa), pero qué queréis que os diga, no me canso de ver al seguidor de la religión budista y a su séquito (siempre rodeado de músicos excepcionales). A mucha gente puede que se le haga pesado un concierto con tantos temas instrumentales, pero a mi se me pasa volando y con la boca abierta y un “¿ein?” detrás de otro al ver cómo lo difícil lo hacen fácil y lo sencillo que parece que es tocar de esa manera.

Luego se incorporaron los guitarristas MacAlpine, con gorra (y que también se hace cargo en determinados temas del teclado), y Weiner. Siendo presentada la banda al completo antes de iniciar el tercer tema de la noche.

Steve en cada nota se luce, y no sólo se queda en ofrecer sus dotes con la guitarra. Es todo un showman, luciendo ropa distinta en algún tema (antifaz, cambio de camisa, sombrero, especie de falda larga…), mástiles iluminados de Vai y Sheehan, sacando una especie de casco espacial en una canción… además de elevar la guitarra y tocarla de espaldas, restregar su lengua por las cuerdas, dejarla en el suelo y tocarla con los pies (“Bad Horsie”), golpeando las cuerdas con la palanca del instrumento… y no sólo llevándose la gloria él, dejando también parte de la actuación a que los demás miembros demuestren que saben tocar y dominar de sobra su instrumento. Mención especial al desconocido para mi, el baterista Jeremy Colson (ha tocado entre otros con Apartment 26, Dali´s Dilema, Michael Schenker Group, Marty Friedman, James Murphy…), que con un sencillo kit de batería le saca un rendimiento sorprendente. Cuando los tres guitarristas sonaban al unísono era increíble, al igual que cuando Vai y MacAlpine se perseguían en círculo el uno al otro tocando el mástil de la guitarra del compañero (¡no me seáis cerdos!)

El repertorio consistió en temas de todas su discografía (llevándose la palma “Passion and warfare” (1990)), a excepción del álbum “Sex and religion” (1993): “Giant Balls Of Gold”“Blue Powder”“Incantation”“Erotic Nightmares”“The Crying Machine”“Jibboom”“Liberty”“The Animal”“Wishpering A prayer”“Bangkok” + “Bull Whip”… intercalados por solos y por “Shy Boy” (ya comentado), “Chameleon” (tema del disco en solitario de Sheehan “Compression” (2002) en el que participó Vai y que al principio no se oía la voz del bajista), versión de “Fire” (Jimi Hendrix), con presentación cachonda sobre Britney Spears por parte de Vai. Terminando con “For The Love Of God”, para volver a escena y acabar definitivamente con “The Attitude Song” y despedirse con un “God blessed, see you next time” cuando el reloj marcaba cerca de las 02:37 y ante la ovación volver a decirnos “Muchas gracias, señores”.

No sé si las abducciones serán parecidas, pero cada vez que veo un concierto de este tipo es como una grandiosa abducción musical.

Luego tocarían las huestes del gran José Carlos Molina, ÑU, pero teníamos que regresar a nuestra tierra a descansar algo para volver con renovadas fuerzas al último y tercer round del domingo.

Texto: Starbreaker

Fotos: Asociación Juvenil Murcia Rock

Domingo 17: SÔBER + URIAH HEEP + CLAWFINGER + THE GATHERING + REINCIDENTES + O´FUNK´ILLO + BOIKOT + KARBON 14

Meses antes me perdía su concierto en Madrid en la gira que realizaron presentando “Souvenirs” (2003). Y grata sorpresa me llevé al saber que tocarían en Lorca, aunque a decir verdad sus últimos discos apenas los he seguido y tampoco sería lo mismo verlos en un festival a plena luz del día.

Cuando nos disponíamos a entrar al recinto salía una gran riada de gente al concluir el concierto de los sevillanos Reincidentes. Así que algo me decía que a los holandeses los íbamos a ver cuatro gatos (al estilo de Y&T el día anterior), para mi mejor, así teníamos acceso sin ningún problema a las primeras filas.

El conjunto liderado desde el tercer trabajo, “Mandylion” (1995), por Anneke, en sus últimos discos cada vez se distancia más de los sonidos duros y buscan ambientes evocadores, tranquilos y melodías suaves. Eso es un handicap para algunos de sus antiguos seguidores y para gente cerrada de mente, pero la verdad es que su actual música te cautiva y te lleva a un estado de relajación total (recomendable escucharla con cascos y con la luz apagada). Quizás no era ni la hora ni el ambiente adecuado para los del país de los tulipanes.

Alrededor de las 19:15 salían los holandeses, saludando la preciosa Anneke van Giersbergen con un “¡Hola!” y dando inicio su repertorio con los dos primeros temas de su última obra, “These Good people” y “Even The Spirits Are Afraid”. La vocalista de cara angelical y sonrisa inocente, ingenua y dulce, nos pregunta quien conoce a The Gathering y luego hace las misma pregunta con Uriah Heep, para dar paso a “Analog Park” (“If_the_else” (2000)). Explicándonos posteriormente que el bajista Hugo (Prinsen Geerligs) no estaba presente porque su mujer había tenido un bebé, siendo suplido por Tjeerd (indagando creo que es técnico de luces de la banda), muy estático y tímido durante toda la actuación, poniéndose casi ladeado mirando más a los del grupo que al público.

Intercalan de nuevo una de la última obra, “Broken Glass” (la cantante acompañando con pandereta), con dos del disco del 2000, “Amity” y “Saturnine”, enlazada esta a “Monsters”.

Anneke (con su vestido floreado y con pantalones blancos debajo) era el centro de atención con su precioso tono, sus movimientos, bailecillos y bella sonrisa durante todo el show. Frank Boeijen creaba ambientes en los distintos temas utilizando bien un teclado sobre un soporte o un teclado colocado más bajo, ambos situados a la izquierda de la batería de Hans Rutten. El que más se movía, a parte de la vocalista, era el hermano de Hans, el guitarrista René Rutten, aunque sin apenas desplazarse de su zona.

En la recta final de su cortísima actuación tocaron “You Learn About It” (con la holandesa colgándose una guitarra para rasgar un poco las cuerdas), “Souvenirs”, y despedirse con “the last song” (como dijo Anneke) “Great Ocean Road” (“How to measure a planet? (1999)), única en todo el repertorio que no pertenecía a sus dos últimos discos, y en la cual el guitarrista utilizó un objeto de color blanco que era la primera vez que veía en la vida (“¿qué é lo que é?”) para hacer efectos restregándolo por las cuerdas. Despidiéndose la simpática holandesa con un “¡Viva España!” (que me sonó a la España de los toros, fútbol, pandereta…y Manolín Escobar) a las 20:10.

El repertorio del grupo fue demasiado frío para esas horas y lugar.

Texto y fotos: Starbreaker

CLAWFINGER

La jornada dominguera del Lorca Rock se presentó de lo más imprevisible para el que suscribe. Partiendo de que dudé hasta última hora de si volver a acudir o no a la cita (tanto festival de tres días llega a hacerse cansino), finalmente The Gathering y los míticos Uriah Heep me engancharon de su anzuelo para volver a hacerme presente en la localidad murciana de Lorca.

Pues bien, entre ambos, una que ya se puede considerar semiclásica formación de rap-metal, los suecos Clawfinger, tenían su tiempo para convencer al respetable de su valía en directo, y doy fe de que a unos cuantos de nosotros nos convencieron. Tras una excesivamente relajante actuación de Anneke y los suyos, los de Zak Tell salieron dispuestos a hacernos despertar de nuestro letargo, y lo cierto es que no tardaron mucho en conseguirlo.

Su actuación fue de esas de las que te esperas más bien poco y a la que te descuidas estás pegando botes con el resto del personal (incluido el luengo vocalista, que se dignó a bajar un par de veces para entonar con el respetable). Para los que desconozcáis al grupo, imaginaos la contundencia de unos Rammstein (sanguinarios los riffs de Bård Torstensen y Erlend Ottem) a dos voces, la de Zak y la del teclista multifunción Jocke Skog, que hacía las veces de interlocutor-teclista-rapero; si a ello le agregas una base rítmica contundente (de la cual desconozco sus nombres, imagino serán de sesión), os podéis hacer una idea de lo que va el cotarro.

Confieso que desde que mi colega Danielsson se bajó de la fría Suecia aquellos “Deaf Dumb Blind” (1993) y “Use Your Brain” (1995) para mostrárselos encarecidamente a servidor, este último no había vuelto a saber más nada del grupo, y la verdad es que el reencuentro ha sido más que satisfactorio. “Nigger”“The Truth” (casi al final) y el famoso “Do What I Say” (con la que acabaron, animando al público a corear el juvenil estribillo) me volvieron a sonar tan simplistas y brutalmente efectivas como el primer día, así como los más recientes “Biggest & The Best” (dedicatoria incluida), “Burn In Hell”, el cover que se marcaron de Prodigy o “Recipe For Hate”, nuevo single de su último “Zeros & Heros”, me han hecho sentir curiosidad nuevamente por el material de la banda.

Como anécdota de la jornada sin duda la de su greñudo bajista (cómo me recordó al ex Iced Earth y letrado Matthew Barlow), que tras una considerable escalada por el andamio del escenario y para asombro del respetable hizo gala de un vuelo (el término moshse me queda corto) que ni el último guerrero en sus mejores tiempos (Zak no pudo evitar un cachondo “estúpido bajista, nos quedan dos canciones” antes de la hazaña).

Sintetizando, un auténtico conciertazo lleno de entrega y buen hacer (no faltó un instante de conexión con el público y por eso se lo llevaron de calle) y que me volvió a demostrar que en esto de la música sigue sin hacer falta ser un virtuoso para vencer y convencer. Por cierto, creo que fue a los únicos que vi campando tan panchos por el recinto antes y después de su actuación. Como debe ser.

Texto: Bubba

Fotos: Starbreaker

Corría la mitad de los ´80 cuando en uno de los intercambios semanales de cassettes entre mi amigo Cristóbal y servidor le pedí que me dejara dos grabaciones de Uriah Heep: “Salisbury” (1971) y “Demonds and wizards” (1972) (poco había escuchado de ellos antes, “Easy livin´” y poquito más, pero había leído grandes cosas sobre ellos y no estaba dispuesto a conformarme con el Heavy del momento, quería escuchar de donde habían mamado muchos grupos de la reciente época). Y aquellos dos trabajos me cautivaron, especialmente “Demonds and wizards”. Esos teclados y órgano Hammond, a veces creando una atmósfera misteriosa, de Ken Hensley; el sonido que le sacaba Mick Box a su guitarra; la voz personal de David Byron; las melodías vocales…hicieron que cada vez me interesara más por el grupo y poco a poco fuera adquiriendo su discografía. Supe que habían tocado muy cerca de mi ciudad, en el desaparecido festival MazaRock de Mazarrón (Murcia), antes de escuchar por completo un disco suyo, por aquella época Peter Goalby era el cantante de la banda. A partir de ahí poco se prodigaron por la Península Ibérica. Y en mi historial de conciertos tenía un gran hueco que cubrir. Deseaba año tras año poder llegar a ver al grupo que tan buenos ratos me había hecho pasar y por fin llegó el momento tan deseado ( y espero que no sea la última vez).

Reponiendo fuerzas, bebiendo algo para refrescarse y pasar el pan y el jamón, además de departir con amigos y colegas probaban sonido los técnicos e intentaban colgar el gran telón con el nombre del grupo (sacado de una obra del escritor Charles Dickens) y con la figura del “Wizard” (Mago), aunque no sé qué pasaría al final pero lo dejaron a medio colgar. Mis ansias por ver y disfrutar del concierto cada vez aumentaban, además, estaba totalmente convencido que aquello iba a ser histórico (al menos para mi).

No podía aguantar más, le digo a mis compañeros que nos vayamos a tomar posiciones ya. Perfecto, me coloco en el centro de las primeras filas (tampoco había tanta gente como los días anteriores en Scorpions y Steve Vai) y… suena una Introducción de voces y teclas cuando pasaban cerca de diez minutos de las 23 horas. Aparecen Trevor Bolder, Phil Lanzon, Bernie Shaw, Lee Kerslake y el mago de la guitarra, Mick Box. Y ya puestos en sus posiciones dan inicio con “Easy Livin´”, con Shaw moviéndose sin parar y apoyando en los coros todos. Es el tema más conocido del quinteto (muchísima gente lo ha oído pero no saben del grupo) y bien que lo podían haber dejado para el final, pero no, tienen temas de sobra igual de buenos o mejores.

¡Anda ya!, menudo sorpresón, la extensa “Shadows Of Grief”, con el vocalista pletórico en los agudos. Genial la interpretación. Aquello sonaba divinamente y el grupo hacía unos coros de ensueño. Sin descanso unen a otra que ni esperaba, “The Other Side Of Midnight”, de la etapa más comercial del grupo buscando el mercado americano y de uno de los discos más olvidados de los ingleses (bueno, Shaw es canadiense) “Head first” (1983) (en el que formaban junto a Box y Kerslake, Peter Goalby, Bob Daisley y John Sinclair). Con el vocalista cogiendo el pie de micro y jugando con el, comentar que tenía en el lateral de su pierna derecha una cartucherita para colocar el micrófono inalámbrico cuando no hacía uso de este.

¡Buah, buah!, “Sweet Freedom”, ¡madre mía!, los coros de nuevo sublimes. Después del tema del disco homónimo de 1973 el vocalista comentaba entre otras cosas que habían estado los dos días anteriores en festivales en Alemania y nos hacía un poco la pelota.

Box se engancha la acústica y tras una introducción a su cargo hacen “The Wizard”, y la gente acompañando con palmas. Cuando escribo esto tras pasar unas semanas del concierto todavía me emociono al recordarlo. En el desarrollo instrumental un foco de luz blanca ilumina a Phil Lanzon y su teclado (situados a la izquierda de la batería de Kerslake) y ya Box con guitarra eléctrica, marchándose el vocalista (lo solía hacer durante las partes instrumentales). Enlazan con la emotiva “July Morning”, con Bernie cantando el principio sentado en un “chivato” de la parte derecha (según mirábamos el público) y esas teclas de inicio para ponerse los pelos de punta. El sonido del bajo de Bolder era co/o/nudo. De nuevo Shaw en plena forma en los agudos y Box elevando su guitarra.

Seguían con geniales e históricos clásicos, “Gypsy” (el tema que abría su primer larga duración “Very ´eavy…very ´umble” (1970)) , que unen a “Sunrise”. Yo ya no cabía en mi, aquello era una gozada. Es que era un clásico detrás de otro ( repaso a la etapa de 1970-1973 (seis discos), a excepción del tema del “Head first”) e interpretados de manera magistral, bien podían haber tocado algo de su material más reciente, los últimos de estudio son buenísimos, pero esta gente tienen muchas tablas y sabían donde estaban y cómo ganarse a la gente, no sólo musicalmente (que se salieron), hay que añadir el buen rollo y la simpatía que tenían encima del escenario (el más serio y formal Bolder).

Cachondeo entre ellos y despliegan la magna y larga “The Magician´s Birthday”. Al iniciarse la parte instrumental el canadiense se va, instantes después hace lo mismo el bajista, y al momento también Lanzon, quedándose solos guitarra y batería, para momentos después proseguir todos con el tema con unos muy buenos juegos de voces de Shaw y Kerslake. “Look At Yourself” sonaba sin parón tras la anterior, restregando hacia el final del tema Box su mano por todo el mástil. Y a las 00:15 h. con un “¡Muchas gracias!” se despedían todos unidos. Por cierto, Kerslake está para reventar el muy joío (parece que le sienta excesivamente bien sus estancias en Tenerife y Florida), es que el pobre hombre está obeso, aunque no es impedimento para marcar el ritmo y hacer voces a la perfección.

Tenían que volver a salir y más tras la enorme ovación de la gente. Quería ya terminar de explotar vociferando y aplaudiendo como un poseso. Y lo consiguieron totalmente con los temas que hicieron a su regreso. Menudo final para el recuerdo. ¡Pa´sacársela y estar trempado aunque le echen a uno aceite hirviendo! (perdonen ustedes la expresión soez). Atención: “Bird Of Prey” (si ya me emocionaba Shaw en su versión en el directo “Live in Moscow” (1988), aquí fue ya…tocar el cielo) unida a “Stealin´”, marcándose al final Kerslake un pequeño solo de batería y siendo presentado al concluir. Dejan al simpatiquísimo Box para hacer un solo de acústica, salen al momento todos y el batería acompañando con una pandereta y….el paraíso con “Lady In Black”, para no olvidar jamás el juego de voces entre el público y Shaw. En ese momento estuve a punto de soltar unas cuantas lágrimas. Fue lo máximo. Acabándose el nirvana sobre las 00:35 h.

Los Heep demostraron que se pueden tener unos cuantos años y estar en plena forma, eso les sirve para tener muchísimas tablas y dar conciertos imborrables en la memoria. La formación actual llevan juntos desde 1986, decidme nombres de grupos que lleven con la misma formación tanto tiempo. No creo excederme si digo que hoy en día de los grupos que he visto de su generación en directo me quedo con ellos. En sus trabajos en estudio están a un muy buen nivel y visto lo visto aquella noche de pura MAGIA… ¡¡¡Uriah Heep por siempre eternos!!!

Así acabó nuestro Lorca Rock de este año, espero que para el próximo el cartel sea tan atrayente o mejor aún (aunque puede que sea difícil).

Texto y fotos: Starbreaker