Me había perdido a los “madrileños” en la edición de este año del festival Serie Z, pero la promotora Wild Punk Records los traía por el sur del país y una de las fechas era en el acogedor e histórico pub El Zaguán de la capital almeriense, uno de los poco locales que se preocupa de la cultura, cosa que se agradece enormemente.
Los ex Pleasure Fuckers se han repuesto de manera magnífica tras la muerte del vocalista Lee Robinson. Editando este presente año su segundo disco, el buenísimo «Home of the brave», y girando por todo el estado. Si todos los conciertos que dan son iguales o mejores de lo que pudimos ver aquella noche, ¿qué leches hace la gente sin prestarles atención?.
Una vez más estábamos en familia, como viene siendo habitual por estos parajes cuando se trata de conciertos, pero al ser el local de pequeñas dimensiones no había tantos huecos entre el público asistente. Además, como se suele decir: “Más vale solos, que mal acompañados”.
Cuando el reloj marcaba las 22:40 (se retrasaron) ocupaba el reducido escenario el quinteto “madrileño” (sólo el batería Ángel Ramos es nacido en España) y con un “Here we go!” del vocalista (ataviado con chaqueta de cuero, que se quitó al momento, y pañuelo en la cabeza) “encendían” aquello con la rápida y genial “Dirty Dog” y sin tregua enlazaban, a grito de “one, two…” de la guitarrista, con “Bitch Street”, con el bajista poniendo los cuernos, ¿no lo hacían esto sólo los “jevis”?, jaja. Menuda descarga de energía y qué buenos son estos condenaos. Rock and Roll-Punk en estado salvaje y enérgico con el “raca-raca” de la guitarra rítmica de Norah Findlay, los solos del genial Mike Sobieski y la base rítmica contundente de Barnaby Bowles y Ángel.
Russell Conway saludaba a la ciudad y seguían con temas de su última obra, “Pretty Legs”. Volviéndose a hacer cargo de los coros la sección de las seis cuerdas.
El cachondo cantante nos decía que la siguiente, “Drunk Zombies”, era sobre la borrachera y nos pedía perdón por estar enfermo de la garganta y de la cabeza, jajaja. Era muy gracioso escuchar los comentarios de Russell con ese desparpajo y ese acento. El grupo se nota muy conjuntado y ya parece que han superado la desgraciada muerte de Robinson, que nunca llegué a ver, pero su sustituto lo hace de maravilla.
A pesar de la energía que estaban desprendiendo la gente estaba alejada del escenario pidiendo el grupo que se acercaran antes de “Crawlin´” y con “Witchdoctor” y “Black Lorraine” (a lo AC/DC) nos recordaban su primer larga duración. Con graciosos comentarios sobre que olía (en Almería) a sardinas, tapas y dedicatoria al grupo local More Fly.
Chillido imitando a un mono de Russell con el batir de la batería para iniciar “Jungle Fever”, y sin parar la buenísima “Let It Roll”, con el sudoroso vocalista cantando de rodillas. Y Barnaby al final sacando la lengua a lo Gene Simmons.
“Best Left Alone” lo presentaba como un tema nuevo de Blues sentándose para cantarlo al borde de la tablas (ya sin camiseta ni pañuelo). Se nota que el cantante ha mamado Blues en garitos llenos de humo, alcohol…
Crítica a USA con “Home Of The Brave” con inicio a la guitarra del genial Mike y sin parar tocaban “Love Loves No One”, con ese buen apoyo en los coros.
Eran las 23:30 y se retiraban pidiendo disculpas porque la policía estaba en la puerta (algún vecino se había quejado del sonido). Creía que volverían a salir, aunque fuera para tocar la que le faltaba,“Moonshine locomotive”, pero no fue así. Una lástima, porque no llegó ni a la hora, aunque demostraron que se pueden codear con cualquier banda de Rock-Punk de donde sea. En este país de sordos tenemos una pedazo de banda de Rock and Roll que debería estar mucho más arriba.
Luego, sin ir de rockstars, estuvieron charlando con la gente. Nosotros estuvimos hablando con Mike Sobieski y nos pareció un tipo muy enrollado, acordándose de sus anteriores visitas al pueblo de San José.
Texto y fotos: Starbreaker

