Lo de DEATHSTARS fue un poco circunstancial. Además de tener una raja cosida con siete hermosas grapas en plena tripa y el lumbago haciéndose notar, el sólo hecho de desplazarme hasta Murcia era una imprudencia. Es por ello que no pusimos especial interés en llegar pronto ni pasar de pie más de lo estrictamente necesario.
Pese a la indiferencia, entramos con los escandinavos recién subidos a las tablas. Poco comentaré sobre ellos, ya que no soy el indicado para explayarme acerca de las influencias de Sisters of Mercy y otras decenas de bandas siniestras que parecen poseer (Santos venía informado de casa y nos había puesto en antecedentes). El quinteto arrancó cuernos, palmas y demás signos de aprobación según iba avanzando la actuación, merced a unas canciones machaconas de lo más sencillo pero bien ejecutadas e interpretadas. Esto último no sólo se debió al número del beso de tornillo entre cantante y bajista, sino principalmente a la imagen, una especie de cocktail de Mortiis, Cradle of Filth y Marilyn Manson. A los dos minutos de entrar ya comentábamos jocosos esta “Liga de los hombres extraordinarios” tan sui generis. No queda mal, pero no estaría de más que trataran de diferenciarse para evitar comparaciones. Por lo demás, exprimieron su único trabajo en el mercado, “Synthetic generation”, dentro de los minutos que dispusieron. Agradaron, que es de lo que se trata, aunque al lado de Within Temptation éstos no se comen a nadie. Cuando finalizaron, estuvieron departiendo y fotografiándose con el respetable.
Cara de asombro me quedó cuando supe de este segundo tramo de gira de “Symbol of life”. ¿Como es posible que una banda que pasó en el limbo cerca de cuatro años sea ahora tan venerada y respetada en nuestro país? La providencia está de su lado, de eso no cabe duda, así que aprovechemos mientras dure.
Pese al interés que han despertado los británicos con este último álbum, la mayor duda residía en el tipo de show que nos brindarían esta vez, puesto que al que asistí en Madrid allá por marzo fue bastante frustrante: Holmes desangelado hasta cotas desconocidas y la banda rindiendo lo justo para salvar la noche.
Ante una audiencia reducida pero bien avenida que ocupaba algo más del 50% de la capacidad de la Gamma, se hacía la oscuridad y una intro servía para que los músicos entrasen en escena y Nick nos dedicase un ‘good evening’ que a medianoche sonaba a coña. Esa penumbra, teñida de un azul tenue, los acompañó a lo largo de “Erased”. Apenas acertábamos sus siluetas, pero la posición se mantendría en la hora y pico de concierto. De izquierda a derecha el panorama no era muy distinto al que nos tienen habituados: Gregor Mackintosh con el piloto automático en el cuello desde la primera décima de segundo y luciendo nuevo look capilar que Bubba bautizó como “cortinas”; Nick Holmes metido en las canciones e infinitamente más distendido, dentro de su reparo a los mítines, que hace ocho meses en la Caracol, además de aparecer en ropa de sport y unos pelos crecientes acordes con el Liam Gallagher de siempre (sólo faltaba la pandereta y echarse las manos atrás); Stephen Edmonson estático y gesticulando con la faz de cuando en cuando; Aaron encogiéndose al compás de su rítmica con esos movimientos tan propios de él; y en la retaguardia, Lee Morris impasible, relajado y estrenando perilla.
Quizá agotaron demasiado pronto los cartuchos-sorpresa ya que “Widow” fue tan inesperada y aclamada como fugaz. Más de lo mismo con “Behind The Grey”, que vuelve a formar parte del repertorio, como si el exilio de la primera parte del tour jamás hubiera existido. “No Celebration” subió el clímax con una recta final sublime, reclamando un merecido sitio dentro de la nueva hornada. Mientras, “Shadowkings” rememoraba “Draconian times”, no sin advertir que el tiempo pasa y Nick Holmes agoniza al encarar las subidas del estribillo. Básicamente éstas fueron las alteraciones de esta nueva visita. “Perfect Mask” y “Pray Nightfall” también se añadieron a la lista, aunque esta última no muy acertadamente bajo mi punto de vista. La base de voz en las estrofas estaba pregrabada y del micro no salían más que pequeños esbozos del cantante, lo cual no percibimos hasta que Mr. Holmes se desentendió unos segundos de su labor y por los altavoces se oyó la cinta para perplejidad de todos. Siendo justo, aquello fue la excepción ya que la tónica dominante fue otra bien distinta: el grupo sonó cristalino, compacto y potente el 99% del tiempo restante.
Nick presentó cada uno de los temas, nos dirigió algunas palabras apenas entendibles, agradeció de corazón nuestra presencia, dedicó “Small Town Boy” a los teloneros e ignoró durante un buen rato a un chico que pretendía chocarle la mano. Con un lacónico ‘later…’ dejó al chaval encaramado al escenario con el brazo en ristre. Al final entró en razón y cuando acabaron con “One Second” repartió tres palmadas sin mucho afán y se largó. Todo un clásico que Nick nos regale alguna de estas escenas cuando está en su salsa y listo para cortar por lo sano cualquier salida de tono del público.
Personalmente me llevé una grata impresión y borré el mal recuerdo anterior: buen ambiente (con “Isolate” toda la sala se puso a saltar y en “As I Die” hasta los suecos de Deathstars se sumaron a la fiesta del patio), la banda relajada y a gusto, sonido impecable (señores de la capital, dense un paseo por acá, que así da gusto pagar una entrada) y la posibilidad de poder disfrutar de Paradise Lost por segunda vez en un mismo año. No obstante, el set dejó que desear en muchos aspectos. Esa obsesión por obviar sus primeros trabajos y centrarse en el presente hizo que desaprovecharan esta ocasión para deleitar a sus seguidores con más cortes inéditos en vivo y recuperar del baúl algunas joyas olvidadas. En cuanto al apartado vocal, creo que es hora de que Lee regrese a sus quehaceres como voz de apoyo porque números como “So Much Is Lost” quedan cojos sin ese complemento.
Ya de vuelta y comentando la jugada, llegamos a dos conclusiones: una, que hacer doblete en martes con PL destripando un set list que recorta la aportación de “Icon” y “Draconian times” a la mínima requiere de una sugestión semireligiosa (la mía, en este caso); dos, que con ocho cubatas en el cuerpo “Riff Raff” se canta como Dios.
Set List PARADISE LOST
Erased
Widow
Behind the grey
No celebration
Shadowkings
Symbol of life
So much is lost
Mouth
Pray nightfall
As I die
Perfect mask
Mystify
Mercy
Say just words
——–
Isolate
Small town boy
One second
Texto y fotos: J.A. Puerta


