Me prometí a mí mismo que cuando saliera el nuevo trabajo de Doro al mercado sería bueno e iría a por él a la tienda, y al llegar el día así hice. Y no quiero decir que me arrepienta, pero desde luego un chasco me he llevado. Y no lo digo porque la diosa germana del pelo rubio apueste ahora por un sonido más actual (discos como “Machine II Machine” o su anterior “Calling The Wild” ya lo hacían, con más acierto, eso sí), sino porque simple y llanamente este trabajo peca de una linealidad y mediocridad dignas de replantearse cosas.
Y cuando hablo de un replanteamiento me refiero, en primer lugar, a los músicos que conforman la banda. Supongo que Doro apuesta ahora más por la juventud de sus compañeros de equipo que por la experiencia de los mismos (a saber dónde diablos andará ahora gente como el baquetas Bobby Rondinelli –ex Rainbow, entre otros- o el bajista Tommy Henriksen, que militaran con ella tanto en Warlock como con Doro en solitario). Ella sabrá. Por otra parte, es obvio que los tiempos de Warlock quedan lejos en lo que a sonido se refiere, pero ello no significa que haya que simplificar el sonido o repetir esquemas constantemente.
“Fight” y “Always Live To Win” son los singles de entrada, el primero de claro aire machacón (¿Nu metal?) y el segundo algo más rápido, ambos fácilmente digeribles y asimilables. “Descent” tiene un riff persistente e incluso cansino, el cual cuenta con la colaboración estelar del magno Pete Steele a la segunda voz (no en vano el tema suena más propio de Type O Negative que de la rubia teu-tona) y de Chris Caffery a la guitarra (por cierto, que hay que centrarse para oír los solos, demasiado escondidos en la mezcla), el cual aparece de nuevo en el siguiente, “Salvaje”, un tema muy para el directo y con una letra bastante curiosa en un spanglish germano en el que se cita tanto a Lemmy como al público de la diva.
Con “Undying” y “Legends Never Die” vuelven los medios tiempos baladísticos, la primera simplemente correcta (las tiene mucho mejores) y la segunda con la firma de Gene Simmons (¿os suena?), aunque tampoco es para tirar cohetes. “Rock Before We Bleed” retoma el ritmo, aunque gracias a la ultra-repetición del estribillo se hace pesado y acaba hartando. “Sister Darkness” se presenta más cañero que el anterior, aunque igual de lineal y reiterativo. En “Wild Heart”, sin embargo, se aprecia algo más de originalidad en la estructura y en los arreglos, pero como al resto le sigue faltando chispa. “Fight By Your Side” y “Hoffnung (Hope)” retoman el puesto de baladas, recurso que empieza a oler considerablemente (tanto por el exceso de las mismas como por la similitud entre ellas), y “Chained” es otro dudoso intento de subir el clímax del plástico, demasiado parecido a “Always Live To Win” diría yo. Como bonus aparece “Song For Me”, otra balada (y van…), acústica esta vez, que curiosamente es de lo que más me ha gustado del disco.
Como ya digo, se trata de un trabajo actualizado, de sonido fresco, pero no precisamente en lo que a ideas se refiere, pues resulta parco y, todo sea dicho, bastante mediocre (pese a que nos lo quieran meter por los ojos). ¿Aspectos destacables? También los hay, como la exquisita presentación en digipack con numerosas fotos y una llamativa portada, el material para PC (información, material fotográfico y los videoclips de “Fight” y “Always Live To Win”) y, por supuesto, volver a escuchar cantar a la reina del metal. Si eres desconocedor de la carrera de esta mujer de armas tomar y quieres empezar a descubrirla te recomendaría que desviases tu atención hacia otros trabajos pretéritos, bien con Warlock (“Hellbound” o “Trimph And Agony” podrían servir) o como Doro en solitario (“Force Majeure”, “Doro” o su directo pueden estar bien). Si ya la conoces (y no te fías de lo que digo) espero que “Fight” te llene más que a mí, con todo dolor de mi corazón…
Bubba
