Fueron uno de los referentes del hard rock melódico en la década de los ’80, con discos como “Tooth and Nail” y “Under Lock and Key”, que nos dejaron para la historia temazos del calibre de “Alone Again”, “Into The Fire” o “In My Dreams”. Sus años de gloria cuentan también las disputas de su líder, Don Dokken, con su alter ego George Lynch, enorme guitarrista que fue igual de responsable en el éxito de la banda. Diferencias personales irreconciliables hicieron que la banda se rompiera, y a pesar de sucesivos intentos de reflotarla, nunca llegaron a alcanzar las cotas de calidad y popularidad de la primera mitad de los ’80.
Este último intento ocurrió en 2008, con “Lightning Strikes Again”, en el que volvían a buscar el sonido clásico de la banda, en parte gracias al guitarrista Jon Levin y su estilo muy similar al de George Lynch. La buena acogida de este disco ha hecho que esta formación se consolidara.
“Broken Bones” es la consecuencia de todo ello. Este disco, 11º en estudio de la banda, llega para recuperar toda la esencia de los Dokken de mayor éxito. O intentarlo, al menos. En él, Don Dokken sigue estando acompañado de la guitarra de Jon Levin, que brilla a gran nivel, siendo la base rítmica formada por el histórico Mick Brown a la batería, miembro fundador y presente en todas las etapas de la banda, y el bajista Sean McNabb, quien lleva en la banda desde el 2009 pero este es su primer trabajo discográfico con Dokken.
En este trabajo encontramos todo lo que se podría esperar: Hard Rock melódico con bastante fuerza gracias a la contundente base rítmica, una guitarra líder con mucho protagonismo y sobre todo ello Don Dokken modulando con mucho gusto y sacándole todo el partido posible a la poquita voz de que dispone. Todo ello para construir un disco lleno de canciones atractivas que, aunque no pueden competir con los históricos clásicos del grupo, sí mantienen una buena línea de calidad suficiente para no defraudar a sus seguidores en absoluto, con temas con fuerza como la inicial “Empire”, otros deliciosamente melódicos como la propia “Broken Bones” o la suave balada “Today”, pasando por los que aúnan ambas virtudes como “Burning Tears”.
Don Dokken nunca ha sido un cantante de una gran voz. Incluso en este disco parece que sus facultades han menguado aún más, pero esta carencia la suple con su gusto exquisito por la melodía, la buena entonación y el buen gusto. A su lado, Jon Levin es uno de los triunfadores del disco. No desmerece en absoluto a sus antecesores en la banda (tras la partida de George Lynch, Dokken ha contado con grandes guitarristas como Jon Norum y Reb Beach), aunando técnica depurada y el sentimiento que requieren tanto los cortes más cañeros como los más melódicos.
Es un buen momento para el hard rock melódico. Son muchas las bandas de calidad que están editando discos muy interesantes, y siempre es una buena noticia que uno de los grupos pioneros en el estilo, como es Dokken, sigan en la brecha con discos tan interesantes como este “Broken Bones”.
Santi Fernández «Shan Tee»
