TWISTED SISTER – Viernes 2 de abril de 2004, sala La Riviera (Madrid)

¡ Comparte esta noticia !

Quién me lo iba a decir. Twisted Sister era uno de los grupos de los ’80 a los que habíamos perdido la esperanza de ver en escenarios españoles, ya que tras su período de gloria en la primera mitad de dicha década, su desaparición hizo que nos quedáramos con las ganas de comprobar si eran ciertas las crónicas que leíamos de sus arrasadores shows americanos.

Pero hete aquí que con el imparable revival de grupos ochenteros, el grupo de Dee Snider decidió volver a las tablas, para dar una serie de conciertos para “despedirse como no lo pudieron hacer en su día”. Esta excusa no convencía a nadie, pero tampoco importa. Lo cierto es que el año pasado encabezaron el Festival Serie Z, y cuando creíamos que aquello había sido una ocasión irrepetible, nos los encontramos dando un par de conciertos en Madrid y Barcelona. Y al igual que sucedió en el Serie Z, The Sentinel no podía ser ajeno a este espectáculo.

La situación es cuando menos curiosa. Ni siquiera se han molestado en preparar disco nuevo, sino que se han puesto a dar conciertos sólo con su leyenda a cuestas, y eso se ha mostrado más que suficiente. En un principio el concierto iba a celebrarse en la sala Macumba, pero poco tiempo después de ponerse las entradas a la venta se decidió cambiar la ubicación a La Riviera, de más aforo. Y a pesar de que los tickets no eran precisamente baratos (29€ sin teloneros), una semana antes de la celebración del concierto no había papel disponible por ninguna parte. Ver para creer.

Al llegar a las inmediaciones del recinto, una larga cola amenazaba con impedir que pudiéramos conseguir un buen lugar para ver el concierto. Afortunadamente, mi tron Dioforever había llegado un rato antes, y pude acoplarme con él y sus acompañantes bastante cerca de la entrada, en el mismo momento en que la sala abría sus puertas.

Tras un corto debate sobre el mejor sitio para situarnos, nos dispusimos a esperar el comienzo del concierto. Yo me fui hacia delante con la intención de sacar unas fotos que acompañaran la reseña, pero avisé de que no aguantaría allí más que una canción o dos, y volvería con los demás.

Con media hora de retraso sobre el horario previsto, empezó a sonar una curiosa intro: Una versión en plan Pat Boone del “It’s a long way to the top” de AC/DC, lo que consiguió arrancarnos una sonrisa a todos, que empezamos a bailar con esta versión tan extraña. Tras un par de minutos, por los altavoces empieza a sonar la verdadera versión de AC/DC, consiguiendo un grito de júbilo entre la concurrencia. Nos pusimos a cantar como locos, y en pleno momento eufórico, Twisted Sister empezaron a aparecer por el escenario. A.J. Pero fue el primero en tomar posesión de la batería, bajito y fuerte como un toro. Los dos guitarristas Jay Jay French y Eddie “Fingers” Ojeda en un lateral del escenario, y la mole de Mark “The Animal” Mendoza en el otro, con el pelo recogido en una coleta, unas gafas de sol y un chaleco de cuero que dejaba a la vista unos brazos más grandes que mis piernas (con menos pelos y más tatuajes). No me gustaría encontrarme con él en un callejón oscuro, desde luego…

Sin más, atacaron con un tema especialmente diseñado para abrir un concierto: “What You Don’t Know (Sure Can Hurt You)”, momento que aparece Dee Snider como un torbellino en el escenario “Good evening, welcome to our show…” Mi sentimiento es el de haberme transportado 20 años atrás en una máquina del tiempo. Dee Snider Conserva el look más agresivo y estudiado de toda su carrera, con más pintura en la cara que los Kiss, y un vestuario “listo para matar”, como podéis ver en las fotos. Mi situación en las primeras filas peligra, ya que la gente se vuelve literalmente loca, y apenas logro sacar unas fotos, y más cuando empalman este tema con otro clásico del calibre de “The Kids Are Back”, momento que aprovecho para volver sobre mis pasos hasta la zona en la que Dioforever me esperaba. Mientras vuelvo a mi lugar a brazo partido, la cara de satisfacción de la gente con la que me cruzo confirma la buena expresión que yo estaba sacando del inicio del concierto, a pesar de los empujones. Ya en mi sitio, sigo disfrutando del concierto. El siguiente tema no es ni más ni menos que “Stay Hungry”, tocado más rápido que en su versión original, y en el que Dee Snider corre como un jovenzuelo por el escenario, con una entrega total. Mientras tanto, un pipa se afana en cambiar alguno de los componentes de la batería que no ha resistido la gran pegada de A.J. Pero.

La banda en su día tuvo que ser un torbellino sin descanso, pero 20 años después, ese torbellino se toma sus respiros, muy bien estudiados. El concierto se desarrolla a pequeños tirones de 3 temas, que suelen estar enlazados, tras los cuales hay un pequeño parón muy bien aprovechado por Snider para hablar con el público (no tiene tablas ni ná…). En esta ocasión recoge una chuleta que tenía preparada para agradecer a Mariano García y el Rockservatorio (promotores del concierto) su estancia en Madrid. Casualmente yo tenía a Mariano García a medio metro, y agradeció el detalle “apenas preparado” de la banda.

Los problemas técnicos con la batería y una de las guitarras continuaban sin solucionarse, y Dee aprovecha para contarnos lo contento que estaba de estar reunidos después de “many años” de separación.

El siguiente tema en sonar es el contundente “Destroyer”, gran tema que es lastrado por el mediocre solo de Jay Jay French. En general tanto él como Eddie “Fingers” Ojeda son lo peor del grupo. Los solos de las canciones de Twisted Sister son ya de por sí muy sencillos y limitados, pero estos dos elementos las pasan canutas para reproducirlos en directo. Sus movimientos en escena son bastante torpes también, ocupando ambos un lado del escenario. Mark “The Animal” Mendoza no es que sea mejor músico, pero al menos sí que aporta mucha presencia en escena, con un estilo de tocar muy agresivo, a base de darle golpes y puñetazos al bajo. Muy tribal.. A.J. Pero es el mejor músico de todos, con mucha pegada y energía.

El sonido es algo irregular, dando mucha presencia y nitidez a la voz y a la batería y haciendo del resto un bloque algo más confuso.

El final de “Destroyer” empalma con “Like A Knife In The Back” y éste con “Under The Blade”, cantado más rápido que la original y en un tono más grave. “The Animal” Mendoza sigue con su show al bajo, instrumento que demuestra al menos su robustez al no partirse por la mitad por los golpes que recibe.

Tras estos tres temas, el pertinente mini-descanso para recobrar el aliento. Dee Snider anuncia que se va a quitar la chaqueta y nos va a enseñar el pecho, como Janet Jackson, así que desaparece entre bastidores. Mientras tanto, Jay Jay French coge el micrófono y nos empieza a decir que desde que decidieron hacer esta gira de retorno, han alucinado con el público español, que es el más entregado que han conocido, y que tenían pruebas para demostrarlo. Nos dice que el año pasado tocaron en el Serie Z, hoy tocaban en Madrid, mañana en Barcelona, y que este verano iban a volver para el MetalMania, y que en este tour han hecho sólo 3 conciertos en los USA, 1 en Alemania, 1 en Suiza, 1 en Suecia… y 4 en España. Este tipo de arengas siempre tienen éxito entre el público, como se pudo comprobar. También contó que Eddie “Fingers” Ojeda y él eran compañeros de colegio en el Bronx (yo pensé enseguida que seguramente tuvieron también el mismo profesor de guitarra. Y que no era muy bueno)

La acción se retoma con “The Fire Still Burns”. Como prometió, Dee Snider, aparece sin la chaqueta, mostrando su musculatura a través de una malla. La sucesión de clásicos es constante, y este tema enlaza con “I Am (I´M Me)” y “You Can’t Stop Rock’n’Roll”

Tras ellos, en un nuevo parón, Dee Snider intenta aprovechar la ascendencia española de Eddie “Fingers” Ojeda para que le sirva de traductor, pero entre que Eddie no tiene su castellano muy fresco y que es más soso que una mata de habas, lo único que provoca es el descojone de Snider y del respetable. Dee le exhorta a que diga algo en español al público, y a Eddie sólo se le ocurre decir: “Madrid, hola”. Snider se descojona vivo y le dice algo como “y para eso sabes español?”, así que toma el micrófono y es él quien se dirige a todos nosotros, hablando despacio y vocalizando para que le entendamos (cosa rara en un neoyorkino…). Nos cuenta que es el cumpleaños del técnico de sonido que está en la mesa, y nos pide que le cantemos el cumpleaños feliz, y nos vemos todos cumpliendo su petición con el técnico colorado como un tomate y el grupo muerto de risa en el escenario.

Vuelta a la acción con “Ride To Live (Live To Ride)”, empalmado (con perdón) con “Shoot Em’ Down”, con un Mark “The Animal” Mendoza en plena ebullición arreándole unos puñetazos al bajo que dan miedo.

Apenas termina el tema, A.J. se queda tocando una introducción a la batería que nos pone los pelos de punta: “We’re Not Gonna Take It” y aquello se viene abajo. El éxtasis del público es total, es el momento cumbre del concierto, la mayor expresión del rock-party que nos pueden entregar. Al final del tema se paran, Dee Snider se dirige a nosotros y nos pide que cantemos más alto, y retoman el estribillo de nuevo, hasta que nos quedamos sin voz y sin fuerzas para seguir pegando saltos.

Unos momentos para recobrar el resuello y el concierto continúa con uno de los temas más melódicos de su discografía, la preciosa “The Price”. Esta canción no es nada fácil de cantar, pero Snider supera el desafío con nota.

El público está ya entregado incondicionalmente, y el grupo aprovecha para hacernos cantar “I Belive In Rock’n’Roll”. Al termina, el escenario se oscurece, una luz roja proveniente del suelo ilumina a Dee Snider, dando la sensación infernal necesaria para comenzar “Burn In Hell”, una de mis favoritas. El inicio es cantado con voz de ultratumba, y el tema lo clavan. Al finalizar, dejan solo a A.J. para que se haga un solo de batería bastante cañero, con buen uso del doble pedal (como es la moda) y demostrando que es el músico más destacable de la banda.

Tras el solo, otro intento de traducción de Eddie en el que nos conmina a cantar lo más alto que podamos el siguiente tema, que no es sino otro de los hits de su carrera: “I Wanna Rock”, tras el cual se despiden agradecidos y desaparecen de escena.

Es evidente que ninguno nos creemos que aquello termina ahí, y tras un breve período de tiempo en el que reclamamos su presencia, se empiezan a oír unos inconfundibles golpes de martillo. Este amago de irse ha sido aprovechado para utilizar la gran introducción de “Come Out And Play”, con todo el público totalmente entregado.

Ahora sí que estamos llegando al final. Eddie Ojeda nos cuenta que sus abuelos son de Barcelona, lugar donde tocarían al día siguiente. Dee Snider toma el micro y comenta que en estos tiempos hay muchos grupos de los ’80 que están volviendo, pero que ninguno como Twisted Sister lo hace manteniendo sus 5 miembros originales, haciendo la presentación de cada uno de ellos. Eddie Ojeda se encarga de presentar al líder del grupo, “el hombre con la cara más grande del mundo”: Dee Snider, verdadero alma del grupo, y el centro de todas las atenciones.

Como fin de fiesta terminan con “S.M.F.”, tras 1 hora y 45 minutos de entrega que nos dejaron totalmente satisfechos.

A veces no es imprescindible un gran nivel técnico para llegar al público. Un buen puñado de canciones directas, muchas ganas de agradar y un líder carismático pueden paliar esas carencias, y compensar con creces el precio de la entrada. Y Twisted Sister esta noche lo han demostrado. Ojalá que esto no quede aquí.

Texto y Fotos: Santi Fernández «Shan Tee»