JULIO CASTEJÓN Y LOS TRÍPODES – Sábado 15 de mayo de 2004, sala Divino Aqualung (Madrid)

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San Isidro nos trajo este año, además de sus consabidas fiestas anuales, la grata sorpresa, allá cerca de su Ermita (como queriendo poder escucharlo) en la Sala Aqualung, la presentación del nuevo disco de Julio Castejón y los Trípodes «El Corazón de la Manzana».

A las 20:00 horas tenían anunciada la apertura de puertas de la sala, aunque con el retraso de rigor, hasta las 20:15 no se dio paso al personal, muy escaso a pesar de la hora.

Dentro, el local casi vacío, el telón bajado y la incertidumbre; algunos comentarios entre los asistentes sobre si no sería demasiado grande el local, teniendo en cuenta el precio quizás algo alto (16,50 € ), y que la promoción, aunque para este disco sí ha existido, digamos que ha sido justita. Yo personalmente no he visto ni un solo cartel, incluso en el punto de venta donde adquirí la entrada, Madrid Rock, no había un mal afiche anunciando el concierto.

Se sobrepasaron las 21:00 horas, la hora señalada de inicio, pero fue gratificante ver como en tres cuartos de hora se poblaba el local, con lo que las dudas sobre la capacidad del mismo se disipan, estamos en Madrid y esta ciudad siempre ha respondido a Asfalto y sus integrantes.

21:20h…. se escuchan las primeras notas… y arriba el telón!

¡Hostias! qué guapo, chulo… se oyen dispares adjetivos que se aglutinan en la sorpresa de encontrarse un escenario montado con un gusto exquisito, con juegos de luces perfectas, cálidas; sobre el escenario destacan dos columnas dóricas que crean simetría, tres tapices cuelgan del techo hasta el suelo, en el fondo del escenario a derecha e izquierda las manzanas, en el centro el título del disco, que también da nombre a la gira que ahora emprende el grupo, un poco de humo para terminar de ambientar, luces y el tema “El corazón de la manzana” nos encamina a una noche casi perfecta.

“Vidas paralelas” y el “Viejo del spray”, con un sonido e interpretación perfecta, van embriagando al público. Julio Castejón ocupa la parte central del escenario sentado al piano, un precioso piano blanco de cola. El resto de los Trípodes bien repartidos por el escenario suenan como una banda compacta.

Es el momento de que Julio abandone el piano, tome su maldita amada y comience a calmar la sed de los mas apegados al recuerdo de Asfalto, que no son pocos. “Espera en el cielo” y “Todos los días”, van llenando el vaso.

Vuelta al piano de Julio, para interpretar magistralmente, apoyado en los Trípodes “El hijo de Lindberg”. El vaso se colma y para entonces el público está entregado, no importa que en ciertos pasajes se trastabille la letra de alguna canción o se olvide; ante dicha situación…. aplausos.

Sosegados los fervientes Asfalteros, se vuelve al presente con “Meninos da rua”, conjugando fuerza y sentimiento y con el Sr. Benítez parado tres pueblos mas allá, o sea sobrao, ¡vaya pedazo de guitarrista!, tuvo una noche para el Óscar, que el respetable le reconoció en varias ocasiones.

El recuerdo para aquel tema llamado “Adiós al sol” del LP “Ahora”, y meditación en voz alta sobre que después de tanto tiempo todo sigue igual… sirve para que la banda tome un respiro, para interpretar “El mismo sol, la misma duda”, canción con estribillo resultón que ya corea el público.

Seguidamente más leña al fuego… “Mas que una intención”… sobran detalles, queda para la historia. Julio cambia de instrumento y recoge la guitarra acústica, es la hora de contar las grandezas y miserias de “Colombia”, acompañado por algún mechero encendido en alto por la sala. Lástima que apenas se oyera la labor de Carlos Parra al violín.

Otra vez a lomos de la Gibson para interpretar un tema totalmente inesperado: “Miedo” del tan incomprendido “Déjalo Así” de Asfalto, que suena perfecto y con un Carlos Parra brillante a los teclados. No obstante se nota en el público que el tema no es de los más conocidos.

Tras el sosiego, “Prohibido llorar”, ese tema que trata el problema de la inmigración marroquí de forma épica, dando paso después al propio “Déjalo Así”, con unos teclados de nuevo pidiendo protagonismo.

De nuevo Carlos Parra al violín (y de nuevo sin oírse lo suficiente, lástima de verdad), y Julio al piano nos regalan unos minutos emotivos enlazando “Condición genética” y “Héroes anónimos”, tras lo cual Julio hace hincapié en que el título le recuerda a aquellos que perdieron la vida el 11M y pide un aplauso para ellos, la gente responde por supuesto con una entrañable ovación.

“La voz de la mañana” devuelve el ambiente de optimismo a la sala, tras la cual llega “Es nuestro momento”, a fe que fue un momento brillante.

Comienza la presentación de la banda por parte de Julio, primero al bajo Eduardo Kinderman, ovación y solo a lo funky del gran bajista. Después presenta a Tony a la batería, ante los vítores del público Julio le insta para que se haga un solo, que ejecuta fenomenalmente. Turno para los teclados, el profesor Carlos Parra, solo clásico que entusiasma. Julio presenta cariñosamente como su hermano pequeño a Paco Benítez en la guitarra, utilizando el símil taurino muy oportuno por las fechas que nos ocupan…. la gente pide las dos orejas y el rabo, pero se resiste al solo… quizás por tiempo o Julio ¿¿no le dio pie???. Seguidamente Paco presenta a Julio y ya sale humo en las palmas de las manos.

Retomando “Es nuestro momento”, interrumpido por los solos, se finaliza la actuación, a las 23:10 h.

Eoos!! por parte del personal para reclamar la prórroga obligada, y en 5 minutos de nuevo en el escenario, esta vez con camisetas de publicidad del nuevo disco.

Julio agradece nuestra presencia y concluye el concierto con “Días de escuela”, único bis, que sabe a poco; no hay mas tiempo ya que este local se abre a las 00:00h como discoteca.

Han presenciado el concierto unas 800 personas aproximadamente, con media de edad más bien alta, aunque se han visto grupitos de jóvenes, ojalá sirvan de puente generacional para este tipo de música, de la que estamos tan escasos, fuera de radio- formulas aburridas, insulsas y sin contenido.

El sonido ha sido perfecto insuperable, se nota el trabajo bien realizado y que no se ha dejado nada a la improvisación, lástima del bajo sonido del violín en las ocasiones que ha aparecido.

Yo he seguido a la banda en todos sus conciertos el año pasado y la progresión es notable, el nuevo teclista Carlos Parra, última incorporación a la banda, está ya totalmente integrado en el esquema de sonido del grupo.

Los Trípodes son una fenomenal banda que dan a Julio el colchón necesario para dar rienda suelta a su creatividad, y tienen buena dosis de su protagonismo. Edu, Paco, Tony, Carlos… Matricula de Honor.

Ha sido una presentación de altura, para seguramente una de las mejores bandas que se pueden escuchar actualmente en este país. El concierto ha sido grabado, video y audio lo que me da esperanzas de que se pueda revivir… genial.

Son las 23:25, se vacía la sala con afonía general, alguna que otra cerveza y la certeza de que en el viento queda grabada nuestra voz…

Texto y fotos: Bamberg