OBÚS – Viernes 28 de mayo de 2004, sala Génesis (Almería)

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Aún recuerdo como si fuera ayer cuando siendo un joven chiquillo, a la salida de misa (sí, uno seguía asistiendo a regañadientes a ese acto) ver el cartel del “Poderoso como el trueno” anunciando el concierto del cuarteto en la Plaza Vieja (donde se ubica el Ayuntamiento y hoy Plaza de la Constitución) de la ciudad. Eran otros tiempos, donde el Heavy Metal pegaba bien fuerte en España, y a los grupos estatales se les hacía el debido caso, siendo contratados por ayuntamientos y demás. Lamentablemente, en aquella época uno no iba a conciertos, y el Rock y Heavy empezaba a descubrirlos tímidamente, así que a pesar de tocar a la vuelta de la esquina de mi casa, uno no asistió.

A finales de abril nos confirmaban los de Rimer Rock y el webmaster de la página de Obús la nueva visita, tras una larga ausencia de los madrileños, a nuestra ciudad. Así que difundí la noticia a amigos, colegas y allegados. Buen revuelo se organizó en el pasado festival Candil Rock cuando anuncié la información a unos cuantos, eufóricos decían que había que hacerse polvo esa noche, que las “viejas glorias” de la ciudad teníamos que acudir en manada a ese concierto, jajaja.

Y llegó el tan esperado día (obviando la triste cancelación de Easy Rider a principios de mes por la poca venta de entradas). Yo supuse que acudirían al concierto treintañeros sobre todo, y no me equivoqué mucho. Poca gente más joven estuvo dando el callo (aunque haberlos hubo), ¿dónde estaban la mayoría que acudió a los pasados conciertos, en la misma sala, de Avalanch y Tierra Santa, y de Warcry en el festival Candil Rock?… creo que a pocos de los que ahora siguen los grupos que están en candelero les interesa el pasado (y presente, aún) del Heavy Metal español. Pero también eché en falta mucha gente que antes iban de “super-heavies”, ¿y ahora qué?…

Saludos, risas, cachondeo, algo de beber… en las inmediaciones del recinto y ¡vámonos pa´dentro!, sobre la media noche. Había gente que ya estaba en “primera línea de batalla”. No se llenó la sala, pero la entrada fue digna (no me atrevo a dar ninguna cifra, ya que soy muy malo calculando).

Esta vez no había grupo que abriera (nada de Amset, ¿nos libramos o nos los perdimos?, ¡juas!), sólo los tres veteranos y su nuevo acompañante (tampoco un pipiolo), dispuestos a dar cera. Y cuando pasaban cinco minutos de la hora de las brujas, bajaban las escaleras que conducen a las tablas tranquilamente, siendo recibidos con gritos y aplausos. Para mi hubo dos partes en el concierto, una compuesta principalmente por temas nuevos y algún que otro clásico, en la que llegué a cabrearme bastante (más adelante lo cuento), y otra llena de clasicazos que me hicieron disfrutar, cual poseso en un convento lleno de novicias con figura de modelo de Playboy, y conseguir que saliera eufórico de allí.

Arrancaron con una de su última obra, “Sin dirección”, con ese sonido rockero inspirado en el grupo de los hermanos Young. Sin dilación siguieron con dos del anterior disco, “Desde el fondo del abismo” (2000), “Cualquier noche sale el sol” (con Fortu poniendo cuernos al acabar), y “Cautivos”. De los coros se encargaban los tres músicos, pero especialmente Paco y Fernando. El sonido era fuerte y potente, pero no muy nítido, demasiados graves (en distintos puntos de la sala), luego no sé si me acostumbré pero me pareció que mejoró.

Ni una palabra dirigida hacia la gente entre tema y tema. La anti-USA “Más que un dios” fue otra de las pocas que rescataron de su último disco editado. El vocalista con su brazo derecho en alto concluyendo y después pegándose un soplío de napias a su manera (no fue la única vez que lo hizo durante la noche).

Después de “El crack”, pasaron a hacer una de su etapa clásica de los ´80, “Autopista”, con la voz cascada de Fortu en el inicio, dejando que cantara la peña durante buena parte del tema, reservándose de esa manera el buen grito del final. Y empalmaron a otra histórica y clásica, “Pesadilla nuclear”, uno de los temas que más me gustan de toda su carrera, pero que quedó muy deslucido, por ceder el micro para que la gente cantara muchas veces. ¡Para olvidar!, y yo empezando a mosquearme. Otra vez la jugada para el alarido final.

En “Marilú” de nuevo con el comienzo de voz cascada y coros que me sonaron cutres, echándose mano lascivamente al paquete el frontman durante una parte de la letra. Otra del disco del 2000 (del que más temas tocaron), “Esta vida”, con el de los rizos cantando arrodillado en el inicio, de nuevo el “karaoke-metal” (¡apuffffff!) y enredándose el cable del micrófono al cuello hacia el final. Desencajado lo noté en esta primera parte, ¿o lo percibí sólo yo?

Fortu se va hacia su lado izquierdo, le pasan un canuto y le pega unas cuantas caladas, momento que aprovecha Paco para encenderse un cigarro y el vocalista cara a cara con él canturrear al estilo Blues, dedicándole el tema a las mujeres y en concreto a su niña Paquita (¿escuché bien?), una mujer con buen cuerpo que rondaba en las primeras filas sola (ya decía yo que no era de la zona, jajaja) y a la que le dio la mano al dedicarle la canción, que no era otra que “Dame amor”, acercándose a su lado derecho el vocalista y cantando una parte a una chavalilla joven, aunque no fue el trozo más indicado del tema, » …alguien me ha dicho que te haces la calle… «. Durante el solo Fortu arrodillado y Paco con su pierna encima de él. Más “karaoke-metal” acompañado por palmas. Fernando más de una vez en esta primera parte del concierto se escuchaba sólo cantando. Pegándose un grito mantenido el cantante, pero uno ya estaba cansado de tanta demostración de gritos y poco cantar durante los temas.

Graciosamente se dirigió a uno de los más veteranos del público que estaba en primera fila y le dijo que ya había nacido en el año que sacaron la canción que iban a hacer, anunciando que la iba a cantar al principio a capella, sin protección, y desde atrás el baterista soltó un “¡sin preservativo!”, ¡juas!. Así hicieron “Complaciente o cruel”. En el solo de guitarra, Fortu se va arriba, y al rato vuelve con cambio de camisa. Concluía de nuevo con un grito.

El veterano cantante comenta que iba siendo hora de darnos las buenas noches y que si el alzheimer no los confundían hacía tres años que no visitaban Almería (bueno, la capital como he dicho al comienzo muchísimo más, pero sí estuvieron presentando su penúltimo disco en el pueblo del poniente almeriense, El Ejido) y nos dedicaban… “El que más”.

A partir de aquí, comienza la segunda parte del concierto que dije anteriormente. Alguien de mis conocidos me empujó a las primeras filas y yo alucinando con el tema con esa letra macarra y de delincuencia. Fortu haciendo malabarismos con el pie de micro, volviendo a ceder el micrófono, alguno hasta rechazaba cantar, al parecer no sabía la letra. Al final lanzaba el pie de micro, tras el ejercicio de «mayorette», a un roadie.

Dejaron sólo a Fernado para que realizara un corto pero buenísimo solo de batería (muchos chavales de ahora que alucinan con sus grupos y dicen que sus músicos son los mejores se deberían fijar en algunos veteranos y no dejarse llevar por fanatismos), con su instrumento en tonos azulados de camuflaje y con calaveras del “Pega con fuerza” en los bombos.

Lo bien que queda “Te visitara la muerte” en directo, Fortu con cigarro y haciendo la señal de la cruz a diestro y siniestro. La máxima locura vino con “Que te jodan”, un tema que ya ha pasado a ser uno de los grandes clásicos de la formación. Yo ya botando desde hace rato (incluso me subieron al decir el nombre de mi tocayo) y la sala igual, en frenesí. Eso sí, por allí se obvio la “zambomba del tío Luis”. Hay que mencionar los empujones y avalanchas de las primeras filas, a veces como si fuera un concierto de Punk o Hardcore , y lo jodío es que eran muchas veces amigos y colegas míos, ¡ya les vale!

Aquello seguía in crescendo, “Dinero, dinero”, con palmas al inicio y cuernos de Fortu en el más puro estilo Ronnie James Dio. La unieron al himno de jumenta “Vamos muy bien”, con solo de bajo con gran técnica, queriendo terminarlo el bajista mirando a Fortu, y este con una mirada diciéndole que continuara un poco más, luego el director dividiendo a la sala en tres partes para que cada una cantara / gritara una cosa distinta cuando él lo ordenase. Muy sonrientes se despedían a la 1.30 h. saludando los cuatro al frente agarrados.

Menos mal que no se hicieron de rogar mucho, el rapado seis cuerdas bajaba las escaleras tocando, seguido de los demás, dando pie para su himno “Va a estallar el Obús”. Ni qué decir que la sala seguía rendida. Fortu al final haciendo una pose que me recordó a la fallecida “Faraona”.

Acompañado por un ritmo de Blues pasaba a presentar a la banda, el nuevo miembro Peter (que se le ve disfrutar, cantar, sonreír… durante todo el concierto y dotado de gran técnica al bajo), el monstruo Paco Laguna, el otro monstruo Fernando Sánchez… le lanzan una camisa blanca al vocalista, echándosela a su hombro y sigue hablando… «y la gente más importante… ¡sois vosotros!»… pasando a la fiestera “Esta ronda la paga Obús” (allí nadie pagó ni una caña), subiendo Fortu a dos chavales para la fiesta / conclusión (sin ronda ni un triste chupito) del concierto. Cada vez fue subiéndose más gente, llegando el escenario a plagarse de peña, cantando y saltando sin parar.

Aquello terminó a las 1.45 h., y servidor, a pesar del mosqueo del principio, “sembraico de gloria” por el final de concierto. Eso sí, podrían haber tocado como mínimo tres o cuatro temas más de sus clásicos y alguno más de los nuevos. No ha sido el mejor que les he visto, pero tampoco el peor, que fue en la IV edición del “Piorno Rock” en 1998, primera vez que los veía, saliendo a las tantas a tocar, haciendo tan sólo unos treinta minutos, apenas cantando y largándose disculpándose de que Fortu “no paro de tocarme la tocha” estaba resfriado… ya, ya…

Luego nos fuimos en tropel de fiesta al pub “Con Garra” del gran amigo Rober “Pitman”, que logró, tras insistirle a la chavala de Fortu, que más tarde se pasaran ella y el vocalista a tomarse algo, pero que rápidamente marcharon en busca de un sitio más tranquilo. Tomamos el pub y entre la ingesta de líquido (pagado por nosotros, ni una ronda Mr. Fructuoso Sánchez, jejeje) y hacer el chorra allí sonó Leño, Obús, Manowar, Sepultura, Kreator, Judas Priest, Iron Maiden, Carcass, Death… , representaciones del “Pozí”… y venga a hacer el capullete.

P.D.: Como anécdota freakie decir que durante los primeros temas un chaval en las primeras filas no paraba de mostrar una cinta de cassette a los del grupo, no pude ver la portada, pero para mi que era una cinta de esas de mercadillo o gasolinera de grandes éxitos del grupo, ¡toma ya!.

Texto y fotos: Starbreaker