Hace meses la fecha en el pueblo de Granada fue la primera que se confirmaba de los alemanes por nuestro país de nuevo, tras su venida en agosto del año pasado en el festival Lorca Rock y que te contamos a su debido tiempo. Los de Meine y Schenker formarían parte de un “supuesto” festival llamado Medina Classic Rock. Y digo supuesto, porque después de anunciarse que Twisted Sister no tocarían en el venido a menos MetalManía, se incluían en el cartel del “festival” de Atarfe. Pero cómo llamar festival a un concierto de tan sólo dos grupos, como alguien me dijo, seguro que la intención de la promotora BR Music era hacer un festival, pero al final, no se sabe por qué razones, el cartel se compuso de los americanos y de los teutones. Bien podrían haber incluido un par de grupos de la provincia granadina o del país. Pero nada de nada.
Otro tema es el de la organización. Creíamos que el señor Goyo (responsable de BR Music), tras años organizando eventos, como el antiguo Piorno Rock y este año reconvertido en Atarfe Vega Rock, había mejorado a la hora de la organización (como así pudimos comprobar en el pasado concierto de W.A.S.P. en Granada), pero claro, no es lo mismo organizar un concierto en una sala pequeña que uno al que acuden miles de personas, como el que comentamos. Y hay que contar y agradecer cuando las cosas se hacen bien y dar un palo merecidamente cuando se hacen mal, como así fue aquella noche. Si en algunas entradas y en los e-mails informativos que nos mandaron se anunciaba que la apertura de puertas se haría a las 21 h. y el primer grupo (Twisted Sister) estaría en escena a las 22 h. , en otras entradas venían como horarios 21.30 h. y 22.30 h., respectivamente. Bueno, el caso es que nos demoramos en acceder al recinto y cuando estamos en las inmediaciones escuchábamos desde fuera “Shoot´Em Down”. Llegábamos tarde, pero cual es nuestra sorpresa que aún hay colas para entrar, tanto en la mísera puerta de acceso, como en la entrada principal (junto a la taquilla), y encima en esa entrada tan estrecha sólo tres personas para cortar tickets y metiendo prisa a la gente, ¿?. Vamos a ver, ¿no se podría haber abierto antes?, ¿no podrían haber esperado hasta que se hubiesen acabado las colas para comenzar?, ¿no pueden habilitar más accesos? (había otra que estaba cerrada). El caso es que una vez más la organización fue una chapuza (no entremos en el precio abusivo de las entradas, 36 € adelantada y 39 € en taquilla) y pienso que la experiencia sirve para mejorar, ¿no?, pero visto lo visto parece que no estoy en lo cierto. Aunque menos mal que no llegó al extremo límite como el festival Barbarian Rock de Jerez de la Frontera (Cádiz) organizado por la misma persona. Pero claro, los culpables de que sucedan una y otra vez estas tomaduras de pelo somos la gente que acudimos a los conciertos, si nos pusiéramos de acuerdo y no fuéramos hasta que nos aseguraran que todo está debidamente organizado, otro gallo le cantaría a los organizadores.
Dejémonos de predicar en el desierto y centrémonos en lo que verdaderamente nos interesa, la música y los grupos.
Cuando entraba al campo de arena (sobre las 23 h.) Twisted Sister estaban tocando la balada “The Price”. Acabándola Dee Snider de cara y pegado a la batería de A.J. Pero. Tras la relajación enlazaron con “Burn In Hell”, acompañada por luces rojas, y molestos acoples de la guitarra de Jay Jay French que no paraba de girarse, de vez en cuando, hacia un bafle. También noté flojos los coros al principio.
La gente junto con el grupo empezaron a vociferar el tan requerido “oe, oe, oe, oe…” y Eddie “Fingers” Ojeda decía: “¿te gusta cantar?” y seguir chapurreando castellano como en sus anteriores dos visitas por territorio hispano (curioso que en su carrera no visitaran España y tras su vuelta al negocio lo hayan hecho en menos de un año tres veces, lo que hace el dinerito, dinerito), con expresiones como: “¡Bueno, mucho bueno!”, “¡grande cojones!”…
La gente se ponía a botar, dar palmas y gritar el estribillo con la tan celebrada y conocida “I Wanna Rock”. Los acoples del instrumento del delgado guitarrista seguían sonando, y si a eso le sumamos que el sonido de las guitarras fue bajo durante la parte del concierto que vi, podemos decir que su actuación sonó regular. Snider soltaba en castellano un “¡muchos cojones!”, Ojeda había cambiado a su guitarra negra con la espiral. El mismo juego con la peña como en sus anteriores visitas de saltar y decir el estribillo, invitándonos a corear el estribillo todo lo alto que pudiéramos para que Scorpions nos oyeran desde sus camerinos y hacia el final Eddie con problemas y cambiando de seis cuerdas de nuevo. Y tras la festiva canción se marchaban.
Instantes después sonaba grabado el comienzo de “Come Out And Play”, tardando algo los músicos en salir de nuevo y hacer la cañera canción que quedaba deslucida por lo comentado anteriormente, el bajo sonido de guitarras. Jay hacía su solo de rodillas hacia el final.
Nos preguntaban si queríamos una más o qué, volviendo Ojeda a cambiar de guitarra y el “huracán” Snider pasaba a presentarnos a los cinco miembros clásicos de la banda: A.J. Pero (a la batería), Mark “The Animal” Mendoza (al bajo y misma imagen que en sus anteriores visitas), Jay Jay French (a la guitarra), Eddie “Fingers” Ojeda (a la otra guitarra y una vez más el parlanchín del grupo con su especial castellano), y este presentaba al “man con la cara más grande del mundo, Dee “fucking” Snider!!!”.
De nuevo cánticos de “oes” y acabando con “S.M.F.”, con juego con el público. Despidiéndose con un “Thank you!”, saludando todos juntos y un “¡Buenas noches, Granada!”, continuando con los “oes”cuando el reloj marcaba las 23.35 h.
No vi nada nuevo ni que me sorprendiera comparándolo con mi anterior vez, de la cual disfruté muchísimo más y para mí mucho mejor que este contacto de nuevo con la “Hermana Retorcida”, recortado algo su set list, lógicamente, por ser los que abrían. Podrían haber variado el repertorio un poco, quitando un par o tres de temas e incluyendo otros que no han tocado desde hace tiempo. Pero nada, repertorio aprendido para una gira y mismos comentarios. Que sí, que es toda una gozada ver de nuevo a estos veteranos rockear, pero un poco más de variedad no les vendría mal, aunque lo mismo ya se despiden de nuevo del negocio, ¿tú lo crees?… yo diría que no.
Tiempo de tomar un refrigerio… pero resulta que no hay cerveza en ninguna de las barras, ¿?, menos mal que al rato solucionaron el problema. ¡Vivan las previsiones!
Al igual que los anteriores, iba a ver por segunda vez a los alemanes en menos de un año (antes en el Lorca Rock). Aunque había novedades en el veterano quinteto, hacía meses habían sacado un nuevo trabajo, “Unbreakable”, que para servidor es el mejor disco que han hecho en los últimos años. También contaban con un nuevo miembro en sus filas, el polaco Paul Maciwoda, sustituyendo a Ralph Rieckermann. ¿Harían el mismo repertorio que en agosto del año pasado?… meterían como mucho dos temas del nuevo disco… ¡cuán equivocado estaba!
Cerca de las doce y cuarto de la noche, con un gran telón negro de fondo con las letras clásicas del grupo y el nombre del nuevo disco (telón que también acompañó a los maquillados de New York) sonaba la introducción del primer tema de su reciente CD, “New Generation”, para pasar a tocarla el grupo en vivo. Se notó bastante la diferencia del sonido del que gozaron los americanos al que tenían ahora los germanos, estos sonaron con más potencia, escuchándose todo perfectamente y de manera nítida, un excelente sonido. Rudolf Schenker, cuando no tocaba la eléctrica, ponía sus dedos sobre una guitarra acústica que tenía delante de sí apoyada en un pedestal. Coros de James Kottak y del nuevo bajista. Maine (con gorra y gafas oscuras) repartiendo palillos de batería (como también hizo durante más temas) y tras acabar el tema de marcado ritmo, se dirigía diciendo: “¡Buenas noches, Granada!, ¿cómo estáis?”, siendo respondido por una gran ovación.
Otra de nuevo cuño, “Love ´Em Or Leave ´Em”, una de mis canciones favoritas del “Unbreakable”, acompañada por el pequeño pero grandioso cantante con pandereta, instrumento que sacó en bastantes ocasiones y que cuando acababa lo lanzaba a gran distancia hacia un roadie que se encontraba en el lateral derecho según mirábamos. Y empecé a fijarme en la gran movilidad del bajista polaco (con una pluma blanca hacia abajo colocada detrás de su pelo), que no paró de moverse en todo el concierto, totalmente lo contrario de Rickermann. También no pararon en toda la noche de moverse los dos miembros que quedan desde el origen del grupo, Meine y Schenker.
Días antes del concierto pensé que tocarían una o dos nada más de su flamante disco, pero me equivoqué… aunque ahora tocaba el turno de uno de sus clásicos, iniciando Jabs el genial “Bad Boys Running Wild” y trayéndonos recuerdos de su época más gloriosa. Schenker había cambiado de guitarra (a menudo lo hicieron él y su compañero de instrumento), y saltando a su manera, con las dos piernas juntas y ladeándolas. La gente se coló en el estribillo del principio, ¡mira que no sabérsela!, jejeje. Apoyando en los coros todos los músicos. Rudolf con la guitarra en vertical y la gente acompañando con palmas y cantando el estribillo en el alargamiento del tema.
Sin darnos tregua hacían “The Zoo”. El comienzo estaba siendo maravilloso, con el grupo viéndose muy a gusto en las tablas y sonando aquello de lujo. Maciwoda, Meine y Schenker moviéndose al unísono con el ritmo del tema y luego en cuclillas el guitarra rítmica y el bajista. El solo de Jabs me sigue gustando bastante y el alemán del bigote y el polaco subidos en la tarima de la batería del americano. Meine dando palmas para que le acompañen y luego jugando con voces con la gente.
Como en el festival de Lorca, tras las dos anteriores le tocaba el turno a la fabulosa “We´ll Burn The Sky”, del período junto al maravilloso hippie Uli Jon Roth, ¿por qué no rescatarán más temas de esa época?, yo se lo agradecería mucho. Durante el desarrollo del antiguo tema hubo efecto de fuego (conseguido por telas y luces) en el lado derecho de la batería de Kottak, ¿por qué no en el lado izquierdo también?, nos preguntamos, y es que al parecer no funcionó bien, ya que acabando comenzó a “prender”, cuando ya no pegaba.
Tres excelentes clásicos de la banda que nos hicieron disfrutar de lo lindo y sorpresivamente para mi volvían al presente, la comercial y buena “Deep And Dark”. Descanso para Meine para que el cuarteto iniciara la instrumental “Coast To Coast”, pero al rato regresa Meine con una guitarra y se une a los cuerdas. Jabs y Schenker juntos, poniéndose espalda con espalda y luego cara a cara. El tema lo acababa Kottak golpeando su gong.
Tras la enorme ovación un “thank you, so much!” y después un “¡muchas, muchas grasias, Granada!” y comentar la belleza de la ciudad de la Alhambra y de “Andalusía”. Después de los agradecimientos de rigor para meterse aún más a la gente en el bolsillo, la primera balada de la noche, “Holyday”. Estaba bien incluida en el repertorio, tocada con acústicas y sonando palmas y las voces de la gente, luego Meine intercambiando voces con el público y alargando notas. Demostrando que sigue teniendo una gran voz. Piropos con un “¡fantástico, Granada!”.
No cabía en mi asombro, más del último (eso era defender en vivo el disco), “Through My Eyes”, sacando Schenker su guitarra de dos mástiles. De nuevo Meine sobrado a la voz, y coros pregrabados que apenas se oyeron.
Kottak de pie golpeando su bombo como lo hiciera anteriormente, acompañando con palmas los presentes para seguir con otra de nuevo cuño “Remember The Good Times”. Con los dos guitarristas juntos en el lado de Jabs y Kottak escupiendo agua hacia arriba como si fuera una fuente. Schenker con su voleo del brazo derecho, como otras veces y ya típico en él.
A estas alturas uno se daba cuenta más que de sobra que sabían llevar el concierto con maestría, alternando temas potentes, con otros menos potentes y relajados.
Irrumpía la comercial “Tease Me Please Me”, volviendo el rítmica a demostrarnos que es todo nervio, poniendo su guitarra en vertical y luego girando sobre si mismo ¿está en su segunda juventud?. Descanso para todos menos para el aporreador, golpeando con contundencia sus parches (hay que ver lo que ha ganado el grupo con el americano, yo no era muy simpatizante del estilo plastoso de Rarebell), levantándose y tocando como un poseso sus platillos y todo lo que pillaba alrededor (la estructura metálica del gong), el típico juego con el público de responder ante cada ritmo y acabando su espectáculo en pie sobre la batería. Esta vez no se rompió ninguna botella en la cabeza, como cuando lo vimos el verano pasado.
Sonido de sirenas y enlazar con la trallera “Blackout”, y recordar que ese fue el primer disco íntegro que escuché de ellos allá por mediados de los ´80 (¡cómo pasa el tiempo, sniff, sniff!). Pura adrenalina y gritos finales de Schenker. ¡Genial!. Seguían repartiendo caña, esta vez con el tema más duro del “Unbreakable”, “Blood To Hot”.
Momento de descanso para todos después de los dos enérgicos temas, para dejar a Matthias Jabs hacer su normalito solo de guitarra, utilizando bastantes efectos. Unos riffs dieron inicio para “Big City Nights”, con todo el público cantando y los cuatro músicos juntos en el lado derecho del escenario. El solo corrió a cargo de Schenker. Después de volcarnos con el tema se retiraban lentamente pasadas las 01.20 h. con mucha gente cantando “oes”.
Poco tardaron en salir, luciendo ahora en el negro telón brillantina y no podía faltar su balada más conocida, “Still Loving You”, participación de la gente, solo por parte de Schenker con su Flying V. Y ahí no quedó el momento “Mimosín”, tocaba ahora el turno de otra de sus piezas acarameladas bastante conocida, “Wind Of Change”. El del bigote con acústica, Jabs con Fender roja y blanca y marcándose Meine un trozo en castellano (recordad que de este tema hicieron una versión en nuestro idioma), cantándola la gente a pelo. Terminaba la ternura para romper con “Rock You Like A Hurricane”.
El bis hasta ahora estaba siendo igual que el de agosto, y me pregunté, ¿por qué no meter las baladas antes y acabar aunque sea con un solo tema cañero?. Bueno, el “huracán” volvió loco/a a más de uno/a. Alargando el final del tema, acabando Meine y Schenker en la tarima de la batería. Yo creía que ya acababan, pero no, con acústicas hicieron “When The Smoke Is Going Down”, pieza que está muy bien para relajarse y demás, pero ¡¿para acabar un concierto?!, aunque parece que a muchos/as no les importaba, cantándola y concluyendo con un final alocado. Mostraron una sábana que le habían tirado gente de Barcelona con un extenso texto en inglés que no pude leer bien. Ante el clamor de la gente se despedían definitivamente quedando diez minutos para las dos de la madrugada.
Los alemanes (polaco y americano) están en un estado fabuloso, además defendiendo su reciente obra debidamente, pero para mí ensombrecieron su muy buena actuación terminando de la manera que acabaron. No veo correcto concluir con cuatro temas y tres de ellos baladas, ya puestos que hubieran cambiado el orden y “Holyday” haberla metido en ese bloque y nos ponemos más tiernos que un bollico recién sacado del horno.
Y ya para rematar el final, y ponerle la guinda a la chapuza de la organización, sale Rafa Basa para un sorteo de una guitarra con las firmas de los componentes de los grupos. Diciendo un número que tenía que coincidir con el número de entrada, pero a mucha gente al entrar le habían arrancado la parte del ticket donde estaba la numeración, jajaja (río por tal de no llorar). Sin comentarios.
Texto: Starbreaker
Fotos: Wsnake y Merche S. Calle


