Esta vez no había nada en contra ni excusa ninguna, hubiera sido una osadía haberse perdido el concierto de la histórica y legendaria banda que mejor ha sabido incluir la flauta en el Rock tocando en dos fechas tan cerca de mi ciudad. Si bien mi primera intención fue acudir al concierto del jueves en Atarfe (Granada), se me quitaron un poco las ganas al saber el precio (¡¡¡36 €!!!), pero días antes me dijeron que en Lorca costaba nada más que 20 €. Por favor, que alguien me explique la razón de tanta diferencia de precio, porque yo por más que exprimo a mi sufrida “Neury” no logro dar con la solución correcta. Aunque a pesar de ponerme el concierto casi en bandeja, como quien dice, la tarde antes dije que al final no iba por razones económicas, pero más tarde me lo pensé y dije que quizás fuera una oportunidad única y había que hacer lo que fuera por ir.
En Atarfe tocaron en un lugar llamado “Ermita de los 3 Juanes”, no sé como será, luego me dijeron que estaba muy bien, pero el recinto elegido para el concierto de Lorca fue acertadísimo, nada más y nada menos que el Castillo. Prometía ser una noche mágica y para no olvidar y mis expectativas se cumplieron con creces.
Servidor tuvo su primer disco de Jethro Tull a mediados de los ´80, gracias a un viaje a Granada de mi madre y mi hermana Chiqui, regalándome a la vuelta el cassette original de “Under wraps” (comprado en los desaparecidos almacenes de Galerías Preciados, jejeje). Sí, no es el disco más indicado para acercarse a Jethro Tull, pero a pesar de estar en esa época en plena fiebre “jivi meta” me gustó y con el tiempo fui escuchando más discos de la formación, así como grabaciones piratas de sus directos.
Nos costó dar con el acceso al castillo, pero una vez ya en las inmediaciones crecía más mi intuición que iba a merecer muchísimo la pena estar allí… y rondando las 23.15 h. comenzaba la noche mágica y satisfacción sublime al sonar la segunda del evento “Cross Eyed Mary”. El “bucanero” (por su indumentaria con pañuelo a la cabeza, camisa blanca y chaleco negro) Anderson nos saludada tras el gran clásico y comentaba jocosamente que se marchaba, pasando a interpretar uno de los temas de su disco en solitario “Rupi´s Dance”, tomando el teclista Andrew Giddings un acordeón.
La distribución de los músicos era curiosa. El simpático Giddings a la izquierda (pero no retirado como la mayoría de los teclistas), Martin Barre con su guitarra un poco al fondo (como en un segundo plano), la batería de Doane Perry a la derecha del escenario (casi en frente de los teclados), el bajista Jonathan Noyce pegado a la tarima de la batería (prácticamente mirando a los teclados) y el gran flautista en el centro y campando a sus anchas por el escenario con sus típicas poses, caras de loco y comentarios graciosos.
Dedicaba “Beggar´s Farm”, de “This was”, al guitarrista de aquella época, y con mucho humor presentaba la siguiente, “Farm Of The Freeway”, haciendo mención al premio Grammy de 1987 que consiguieron en el apartado de Heavy Metal por el disco “Crest of a knave” en disputa con Metallica. Regalándonos al final del tema sus típicas posturas graciosas al estilo “flamenco”. La instrumental que hicieron a continuación fue preciosa, haciéndonos volar con la imaginación, gracias también al marco incomparable donde estábamos.
“Weathercock” (del “Heavy horses”) contó con mandolina, diciendo el frontman que ese instrumento no era Heavy Metal, ¡menudo cachondo!. Luego hicieron un `medley´ con tres temas-títulos de discos: “Songs Form The Wood”, “Too Old To Rock´n´Roll, Too Young To Die”, y “Heavy Horses”. Aquello sonó a gloria bendita, no sólo por los temas en sí, también por el gran sonido del que gozaron en la noche, se escuchaban todos los instrumentos a la perfección.
Turno para el disco “Stand up” con “Bourée”, acompañado por palmas del público y es que los que allí nos dimos cita disfrutamos desde el principio hasta el final sin cesar. Una gozada que continuó con “Mother Goose” (del histórico “Aqualung”), dejando Martin Barre su guitarra (agarrándola en el tramo final) y tocando una pequeña flauta, el teclista de nuevo con acordeón y luego flautilla (además de sombrero, pasándoselo luego a Barre), el baterista saliendo de su kit y tocando unos bongos, y Anderson una guitarra acústica.
El gran frontman se marchaba y dejaba a la banda siendo liderada por el guitarrista, interpretando (creo) “Morris Minus”, del disco en solitario del seis cuerdas, “A trick of memory”. Toda una delicia escuchar el sonido limpio del veterano hacha.
Notas del bajo del estático Noyce (con americana y gafas y que me recordó al típico profesor o cientifiquillo loco) para iniciar, con Ian Anderson con armónica, “A New Day Yesterday”. Y del pasado al presente instrumental en vena tradicional con “God Rest Ye Merry Gentlemen”, incluido en “Christmas album”. Si la mente no me falla e intentando descifrar el “jeroglífico” de mi libreta de notas unieron a “Living In The Past”, y yo no sé como será el Paraíso, pero no tiene que diferenciarse mucho al cenit que estaba alcanzando a estas alturas de concierto. Sin parar una instrumental, momento para el lucimiento del teclista (sin hacerse en absoluto pesado), agregándose después Barre, luego todos y dar paso a una aplastante “Locomotive Breath” de órdago. Las palmas echando humo y presentación de la banda para retirarse a tomar un pequeño respiro.
El último tema de aquella noche que no olvidaré, y que siguió a un tema que no reconocí (en su mayoría instrumental), fue el grandioso “Aqualung” acompañado por dos enormes globos blancos con la silueta del flautista que fueron lanzados al público para mayor diversión, aunque uno de ellos cuando llegó a la altura de la mesa de mezclas se explotó o fue explotado por algún gracioso. Los grandes músicos que nos habían hecho disfrutar a más no poder nos decían adiós pasando unos cuatro minutos de la una de la madrugada. Hora y cincuenta minutos de máximo disfrute pero que se me hizo corto, por mi podrían haber estado tocando hasta la extenuación.
“Too old to Rock´n´Roll…”, creo que eso no se puede decir de Ian Anderson (lleno de energía y vitalidad) y sus compañeros. Magno concierto.
Fotos: Merche S. Calle


