Vuelve el amo del calabozo, aquel que hiciera de guía en terreno de dragones y mazmorras, y lo hace con un trabajo que si bien prosigue con el trazo clásico que le hiciera ‘grande’, retoma esta vez esa línea barroca escuela ‘Sabbath que ya emprendiera en “Magica” (¿le habrá querido decir algo a Tony Iommi ahora que Ozzy parece más moribundo que nunca?), ganando en espesor y perdiendo a su vez la frescura recuperada en el anterior “Killing The Dragon”, un sacrificio un tanto arriesgado.
Con un trasiego de músicos digno de mención, recuperando Craig Goldy su puesto a la guitarra solista en el lugar de Doug Aldrich, huido a Whitesnake, e incorporado a filas el ex-todo Rudy Sarzo (¿Coverdale no lo quiso esta vez?), que dicho sea de paso con la grabación poco ha tenido que ver (¿Jeff Pilson? ¿Jimmy Bain? A saber…), Ronnie James Dio retoma posiciones de la mano de sus últimamente inseparables Scott Warren (teclados) y Simon Wright (batería), conformando juntos la actual estructura de la banda.
Detrás de una discreta ilustración nuevamente de Marc Sasso (“Killing…”), se esconde como decía antes un disco espeso, de conscientes pausados y medios tiempos, lo que dificulta considerablemente su digestión e incluso puede llegar a exasperar al más intranquilo. No quiero decir con ello que no haya acelerones, ahí están por ejemplo la que abre, “One More For The Road”, típica apertura Dio, o la rápida “Living The Lie”, toda una delicia para los oídos añejos, pero son sin duda las menos.
Las que más, como ya digo, piezas barrocas y densas en plan “Shivers”, “The Eyes” o la propia “Master Of The Moon”, que pueden servir perfectamente de extracto ejemplificativo y en las que se recomienda tener el frasco de sal de frutas al alcance. Pesadas (en más de un sentido) son también “I Am” o la que cierra, “In Dreams”, pero despuntan por su parte con unos buenos destellos guitarreros a cargo de Goldy, e incluso es apreciable en la segunda la labor a las teclas del bueno de Warren (sí!). Con “Death By Love” se levanta considerablemente el ánimo, mientras que en “The End Of The World” y “The Man Who Would Be King” tenemos guiños -no sé si conscientes pero sí evidentes- a AC/DC (“Back In Black”) y Manowar respectivamente, como anécdota más que otra cosa.
¿Qué tal ‘la voz’? Tampoco vamos a exagerar y decir que está como siempre -los años no pasan en balde para nadie-, pero hoy por hoy es de los pocos cantantes de su generación que puede presumir de seguir en pie y tan efectivamente, los que lo hemos visto en vivo recientemente podemos dar fe.
No puede decirse que “Master Of The Moon” sea el trabajo definitivo de Dio, ni tan siquiera de su mejor cosecha, pero no empaña la magia del mito y seguro que a los seguidores ya les ha devuelto una generosa sonrisa. No está mal para ser un chaval.
Bubba
