BARÓN ROJO – Viernes 5 de noviembre de 2004, Sala Coyote Ugly (Alicante)

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Por fin tenemos nueva sala alicantina para lo que son bolos de medio/pequeño aforo, o si no nueva sí recientemente acondicionada, concretamente en la parte alta del conocido Bar Coyote del puerto de Alicante, ya iba siendo hora de tener una alternativa a esa sauna llamada Stereo. ¡Hurra por los culpables!

Con una entrada bien repleta, aunque por las dimensiones del discreto y a la vez lujoso recinto tampoco es decir mucho, nuestros Barón Rojo se disponían una vez más a llenar la noche alicantina de buen hard rock del de toda la vida, y allí que estábamos servidores para verlo, quién si no. Caras viejas y alguna nueva, señoritas ligeras de ropa aderezando las barras y buen ambiente en general como contexto, y Ángel Arias con el 4 a la espalda y el grupo en el frontal que ya se encarama en el escenario para ir poniendo a punto su Epiphone Thunderbird. Que empieze ya, que el público se va…

Y empiezan golpeando, vive Dios. “Los desertores del Rock”, a pesar de tener ya casi un cuarto de siglo, sigue tan vigente como el día que Carlos de Castro la escribió. Supongo que por esos ‘desiertos’ ya habrán tomado nota. Le sigue sin tregua ni respiro una acertadamente reincorporada “Herencia letal”, que ya pudimos disfrutar en su anterior visita, y “Las flores del mal” cierran una apertura contundente, como podréis imaginar.

Ya en los primeros compases apreciamos que el grupo está como siempre, entregado y disfrutando como el de la primera fila, y que el micro de Carlos está como de costumbre,lejano y disperso. Una pena. “Rockero indomable”, una especialmente bestial “Incomunicación” y “Anda suelto Satanás”, en la que Armando bromea diciendo que “va de un tipo viejo que todavía pulula por ahí”, siguen para bingo y la cosa subiendo por momentos.

Chance para un mini solo de Ángel, tan discreto y competente como siempre, y tiempo para una de las ‘perversiones’ más acertadas de su último disco, ese extracto del magnífico “Powerage” llamado “What’s Next To The Moon” de los hermanos Young, que Carlos arremete con solvencia. Seguiremos esperando ese “Neon Knights” con resignación, je je.

Y tras el cover de AC/DC es el momento de los desarrollos instrumentales, algo que no falta nunca en los conciertos del Barón, en este caso con la también recientemente rescatada “Buenos Aires”, que ellos mismos se encargan de recordar su procedencia (“Barón Al Rojo Vivo”). Con un pequeño interludio en forma de solo de batería a cargo de Vale, llega lo que es la parte más ‘emotiva’ del concierto, con piezas como “Se escapa el tiempo”“Hermano del Rock & Roll” y “Concierto para ellos”, en la que se hace inevitable volvernos a acordar de gente que nos dejó hace escaso tiempo (saludos donde estés, compañero).

Suenan los acordes del mítico “Another One Bites The Dust” de Queen, que funden inmediatamente con la inevitable “Cuerdas de acero”, que levanta nuevamente el ánimo del personal. Al igual que “Incomunicación”, el hiperañejo “Con botas sucias” suena esta noche especialmente bruta, en claro contrapunto a la balada por antonomasia del heavy patrio, “Siempre estás allí”, que Carlos se encarga de presentarnos y dedicarnos y en la que Armando vuelve a lucir su Gibson de doble mástil para el arpegio inicial.

Un ligeramente accidentado “Resistiré” en el que Carlos de Castro olvida por momentos la letra (!) anuncia que estamos en la recta final del show, seguida de cerca por un “Breakthoven” al que le están volviendo a coger el puntillo (un pelín más de agresividad en la voz de Carlos y volverá a ser la de siempre) y por la inquebrantable “Larga vida al Rock and Roll”, que parece como si no se atrevieran a quitar del repertorio.

No puede faltar el guiño a otro grande antes de acabar, y en otro de esos arranques instrumentales suena más o menos lo que venía a ser aquel “Difficult To Cure” de los Rainbow era Turner (la “Novena Sinfonía de Beethoven”, más conocida como el “Himno a la Alegría” para los despistados, que también rockerizara Miguel Ríos en su día), no sé si en detrimento del ya registrado “Spotlight Kid” o simplemente porque les viene en gana.

Y para acabar dos inevitables, “Barón Rojo” e “Hijos de Caín”, y una siempre bien recibida “Son como hormigas” entre medias, que cierran una buena aunque demasiado previsible actuación de unas dos horas aproximadamente.

Que digo lo de ‘previsible’ porque el que va de primeras no, pero los que llevamos siguiendo al Barón en directo hace ya algún que otro año necesitamos de algún aliciente ‘nuevo’ para seguir asistiendo a sus bolos, porque de lo contrario visto uno visto ciento (y ya no digo temas nuevos, sino meros rescates del baúl como refresco). Por lo demás sin novedad al frente, Barón Rojo en directo sigue suponiendo honestidad y Rock’n’Roll en estado puro. Que aprenda más de uno.

“Te da miedo ver que no queda nada,

y es que se acabó lo que se daba

Tratan de volver para no perder,

pero nadie ya los puede creer…”

Texto: Bubba

Fotos: Aguskill