Primer disco de este grupo cacereño compuesto por José Muñoz (guitarra), Eduardo Muñoz (bajo), Oscar Trigoso (batería) y Christian Pizarro (voz), muy bien presentado en carpeta digipack con encarte extensible, quizá algo escaso de información (el resto está en la pista multimedia del CD), y de diseño acorde con la imagen pero que no se corresponde con la música. Digo esto último porque a primera vista da la sensación de estar ante un grupo que podría tirar por derroteros nu-metaleros, pero nada de eso.
Las canciones tocan bastantes palos, no es nada ecléctico pero sí suena fresco. Una miaja oscuro en algunos momentos, algo de thrash (“Esclava de la tentación”), algo de heavy clásico (“Más allá”), algún ramalazo a Sôber… en fin, digamos que tienen un concepto bastante moderno del asunto. Incluso algún solo ejecutado por Pedro Monge (Vhäldemar) le da un punto de color a tanta oscuridad escupida por unas letras en las que se nota una predilección por la parte más negra de la vida, en las que hablan de crueles asesinos, de soledad, de obsesiones que llegan a esclavizar, sufrimientos y miedos de dementes sinfonías, dolores laberínticos y penurias varias.
Sin embargo el sonido general del disco me parece poco brillante. Demasiados efectos en las voces (tapan carencias, eso sí), en ocasiones en tonos vamos a llamar ‘raros’, tanto que se salen (“Sinfonía demente”, “Laberinto de extraños”, etc.). Un sonido de caja en mi opinión poco acertado (por lo gastado en el estilo) y unas líneas de bajo ocultas entre los sonidos gruesos de guitarra. Lo mejor, los solos de algunos temas que metieron músicos no pertenecientes al grupo, en general bien construidos y que aportan, de nuevo, algo de color.
Resumiendo, primer disco para aprobar y futuro prometedor.
Alvar de Flack
