DGM es un grupo italiano de rock progresivo cuyos referentes más claros son Dream Theater y Symphony X. Es cierto que últimamente proliferan muchos grupos que se suben al carro de lo progresivo, pero también es verdad que muchos de ellos son unquiero-y-no-puedo. No es este el caso, porque estamos hablando de músicos que saben lo que hacen y que se complican la vida sabiendo que van a salir sin problemas de sus enrevesamientos armónicos.
“Hidden place” es su cuarto LP, quinto disco si contamos un primer EP autoproducido e instrumental titulado “Random access zone” (1996), que es lo único que yo había escuchado de ellos hasta este momento. Pero de aquellos inicios hasta hoy, este grupo no es el mismo. Ha habido una progresión evidente, no solamente en cuanto a la complejidad de las composiciones sino también como instrumentistas.
Los ramalazos de Dream Theater o Symphony X son clarísimos, ya digo, pero no escandalosos. Esto no es una copia de esquemas, sino una adaptación de determinados elementos de ambos grupos a sus propios conceptos de grupo y música, aunque hay momentos (“Invisible rain”) en los que hay que mirar la carpeta para asegurarte de que no estás escuchando a LaBrie en lugar de a Titta Tani (voz solista). El resto de músicos del grupo son: Diego Reali (guitarra), Fabio Costantini (batería), Andrea Arcangeli (bajo) y Fabio Sanges (teclas). Todos dejan meridianamente claro que dominan sus respectivos instrumentos.
Las canciones no bajan de los 5 minutos, excepto la primera “A day without the sun”, pero tampoco son demasiado extensas, quiero decir con esto que para los no iniciados en esto del sinfonismo y la progresión de acordes no se les hará pesado zamparse el disco “de una sentá”, que tiene sus momentos más brillantes en “Storm #35” (muy DT), “Blind!!” (muy SX) y “Age of the flame” (explorando terrenos jazzísticos) .
Si estás buscando originalidad, aquí no hay mucha. Lo que sí hay son buenos temas, y si además eres de los que disfrutas escuchando florituras, seguro que vas a flipar en colorines con esta gente.
Alvar de Flack
