The Musical Box son un quinteto canadiense nacido del sueño del bajista Sébastien Lamothe por crear la banda tributo definitiva y la referencia. En este caso de sus adorados, imagino, Genesis. Un sueño hecho realidad con su puesta de largo en el año 1993. Desde entonces han girando presentando tres shows, siempre limitados a la época con Peter Gabriel a la voz solista. Concretamente, “Foxtrot”, “Selling England…” y, el de esta noche, el doble “The lamb lies down on Broadway”.
Su intención no es sólo recrear los temas lo más fidedigno posible al original, sino llevarlo hasta las últimas consecuencias. Los mismos modelos de instrumentos, vestuario, puesta en escena y luces para intentar, cual máquina del tiempo, trasladar al espectador a un concierto de los Genesis de la primera mitad de los setenta.
Para lograr plasmarlo con autenticidad se han basado en cientos de fotografías, filmaciones, tanto profesionales como amateur, y cualquier documentación de la época que han ido recopilando, y siguen haciendo, solicitando la colaboración de los fans desde su programa de gira. Súmale la contribución de algún colaborador en los espectáculos originales y el permiso oficial de todos los imitados, incluyendo la inestimable ayuda de alguno. Las 1.124 diapositivas, no 1.500 como se ha escrito por ahí, son las mismas de entonces, cortesía de Banks.
Todo esto se ve reflejado a la hora de pasar por taquilla. Ver a los originales sería caro, pero no mucho más que a éstos, desanimando a más de uno de asistir al evento. Casi dos tercios de entrada presentaba el Palacio de Congresos.
Observando la puesta en escena de la banda uno entiende por completo la definición de rock sinfónico acuñada en aquellos tiempos. La puesta en escena recuerda a una formación clásica, reducida a la mínima expresión, cuatro elementos en este caso. Cada músico de la banda tiene su pedestal sobreelevado. Los dos exteriores, más adelantados, el izquierdo para el guitarrista y el derecho para los teclados. Los dos interiores, más retrasados, para el bajista, a la izquierda, y el único de pie, el resto están sentados, situándose el batería en el derecho y dejando un pasillo central para uso del vocalista. Cuando ocupa la parte central anterior, si nos diese la espalda y elevase los brazos, podría pasar por el director del conjunto. Hay sendos micrófonos dispuestos en las esquinas posteriores, tanto izquierda, bombo incluido, como en la derecha. Haciendo de telón, tres enormes pantallas, en línea, y debajo de la central, una especie de rocas.
Cinco minutos después de las nueve las luces se apagan y los instrumentistas ocupan sus lugares. De izquierda a derecha, François Gagnon se encarga de las guitarras, en el lugar de Hackett. Sebastián Lamothe hace lo propio con Rutherford, con su bajo/guitarra de doble mástil. Martín Levac es un perfecto Collins, no sólo por su fantástica calidad como batería. Desde nuestra posición en el anfiteatro podría pasar por Phil, no sólo por su imagen, muy parecida, sino gracias a su imitación en la manera de tocar de éste. Incluso es zurdo. Eric Savard asume la labor de Banks con los teclados. Canadienses de ascendencia francesa, como delatan sus nombres. Exceptuando al guitarrista, todos acompañan en los coros, sobresaliendo Martín/Collins.
Una locución nos introduce en la historia de Rael y la banda acomete “The Lamb Lies Down On Broadway”, tema homónimo que abre dicha obra. Aparece, finalmente, Denis Gagné, quien se mete en la piel, y atuendos, de Gabriel. Si no es porque la voz no es perfecta en la imitación, y el sonido de la banda es algo más vigoroso, sobre todo la batería, empezaríamos a pensar en que nos la están dando con queso. Playback. Denis/Gabriel se mueve por el escenario usando los tres micros. Tanto los dos traseros, mencionados antes, como el anterior central. Lo hará durante todo el show. “Broadway Melody Of 1974” es un desfile de personajes por las pantallas. Desde Marilyn a Groucho, En “Cuckoo Cocoon”, tras iluminarse tenuemente el escenario, descubrimos al vocalista tirado por los suelos, micro a la altura, cantando y tocando la flauta. Ya le tomamos por Gabriel. Parece necesitar su tiempo para calentar la voz. Sus teatrales movimientos me recuerdan a lo visto del cantante de Genesis en sus videos como solista. Desgraciadamente, no he visto ninguna filmación de la banda original para comparar.
Es el momento de la “Grand Parade Of…” y un curioso efecto de las diapositivas. Una procesión de gente entrando por la pantalla derecha para terminar en la opuesta. Terminada la canción, parada, nunca mejor dicho, y primera gran ovación de la noche. Denis/Gabriel sigue con la narración y tras la misma, continúan con los temas hasta acabar con el primer disco. Su único cambio de vestuario, en toda esta parte, es la chaqueta de cuero, se la pone y quita por temas. “Counting Out Time” y “Carpet Crawl” me emocionan. Estoy poniéndole imágenes al disco.
Pasamos al segundo disco. Antes, otra ovación continuada, retrasando las intentonas de Denis/Gabriel por continuar el relato. Hasta el puro ruido de “The Waiting Room” es ejecutado con exactitud milimétrica.
Con el tema “The Lamia” aparece un cilindro con el cantante en el interior vestido con una malla integral blanca. En las partes tranquilas de la canción está estático, pero cuando entra la batería y se hace más rítmico, gira haciendo un precioso efecto.
Con la primera de las tres partes de “The colony of slipperman”, “Arrival”, observamos una especie de condón surgiendo de las rocas, por el pasillo central, hasta medio escenario. Denis/Gabriel lo recorre por el interior, para emerger por la punta, con un grotesco vestido. Se le hinchan “las bolas” y agarra el micro para cantarse las dos partes siguientes, de semejante guisa. Hasta llega a marcarse un bailecito.

La banda sigue con la obra atacando los últimos temas en una atmósfera puramente nostálgica. La mayoría del público, entradito en años, está entregado. Con el final de “It”, muchos saltan de sus asientos y aplauden con fervor. Me uno a la causa desde mi asiento.

Un Denis/Gabriel se dirige al público con una singular vocecilla y haciendo curiosos ruidos en tono humorístico. Llega a simular un cohete de fuegos artificiales. Es la presentación de “The musical box”, el tema que da nombre a la banda, y abre “Nursery crime”. Eric/Savard, en el inicio, deja los teclados y acompaña al principio con la guitarra acústica. El vocalista, vestido con una malla negra, para el final de tema, se mueve como un viejo, acompañando con una máscara integral.
Después de dos horas, como bis final, y para terminar la fantástica velada, calcan, no podía ser de otra manera, “Watcher Of The Skies” de “Foxtrot”.
¿Puede ser el futuro para cuando las grandes bandas se jubilen? ¿Veremos operaciones triunfo auspiciadas por los nombres míticos del rock? ¿Volverá a los escenarios “El Muro”, “La Bestia” a la carretera y otras muchas giras legendarias? Si se hacen con tanto mimo, respeto, atención al detalle, medios y la calidad de estos The Musical Box, hay hueco en la memoria de nuestra nostalgia. De igual manera, los interesados siempre tendrán hueco en las manos para recoger nuevos cheques de royalties y derechos, con el culo bien aposentado en un buen sofá de casa.
Texto: Monraymon
Fotos: The Musical Box
