MÖTLEY CRÜE + LUJURIA – Viernes 24 de junio de 2005, Pza. de Toros La Cubierta (Leganés – Madrid)

¡ Comparte esta noticia !

– ¡Este viernes me voy a ver a los Mötley Crüe!

– ¿A quieeen?

– A ver, ¿tú sabes quién es Pamela Anderson?

– Sí, claro… ¡Ah! ¿El marido ese que le pegaba es al que vas a ver…?

Este tipo de conversación se repitió bastante con los compañeros de trabajo durante la semana del concierto, y es que el público en general conoce a los Mötley por la prensa rosa, que no por su música, lo cual no deja de dar bastante pena.

Total, que con la incomprensión de mi gente por irme a ver a unos desconocidos peludos, me planté en Leganés para ver a una de la bandas míticas de los 80, por sus escándalos, sí, pero también por su música. Aquello de “sexo, drogas y rock and roll es el lema de mi generación” es un slogan que los de Hollywood llevaron hasta sus extremos más recónditos, y cuyas andanzas se recogen en una biografía, “The Dirt”, que ha de ser un rato divertida.

A pesar de ser su primera vez en nuestro país no se veía demasiada gente por los alrededores de la plaza de toros, y el aspecto que presentó el recinto fue de poco más de media entrada. ¿Desinterés de la gente por una banda que hace ya unos años que no saca material nuevo o unos precios alejados de ser populares? Dejo la pregunta en el aire para quien la pueda contestar. Sí que pude ver entre el público a gente representativa del heavy nacional, como a Fortu de Obús o a Txus de Mago.

A las 20.45 aparece sobre el escenario el DJ Mariano García presentándonos la velada, asegurándonos que estamos ante una banda demoledora y que él ha visto ya en sitios como Estocolmo o París y que vamos a alucinar con ellos y con los que llevan su bandera en España, LUJURIA (Me ahorro los comentarios sobre el personaje), así que con su equipo delante del telón circense de los americanos, los de Óscar salen a calentar a la basca. He de reconocer que apenas conozco la música de Lujuria, y que tampoco me impresionaron demasiado. Es el suyo un heavy directo, sí, pero que me dice más bien poco hoy en día. Tampoco ayudó la acústica de La Cubierta, que estaba cerrada y hacía que allí padeciésemos de un calor y un sonido terrorífico. Óscar salió a escena con un traje de cuero rojo acharolado que me pareció de lo más hortera. Sí decir que empezaron con “Escuadrón 69”, seguida de “Mozart y Salieri”, y “Dejad que los niños se acerquen a mí”, dedicada al foro de la familia, la iglesia católica y los fachas. Vamos, que no dejó títere con cabeza el mozo. Otra canción dedicada al sexo, de la que desconozco el título, e “Hijos de la furia”, a favor de las emisoras de radios independientes, plantándose una camiseta con el nombre de alguna de ellas, y que Peranzaguirre quiere cerrar (Esa ex-ministra de cultura, que se note). Y finalmente “Levántate y anda”“Estrella del Porno”“Corazón de Heavy Metal”, dedicada a los Mötley por haberse portado con ellos de p. madre, y “Joda a quien joda”. En total cuarenta y cinco minutos que mucha gente en las primeras filas calentara motores y que ellos cumplieran un sueño por haber abierto para Mötley, como ha reconocido Óscar en una entrevista que leí después del concierto. Me alegro por ellos. (Gracias a Pedro por pasarme los títulos)

Alguna mente pensante se dio cuenta que aquello no estaba bien del todo e hizo que abriesen la cubierta bajo el aplauso general, pero a los quince minutos la volvieron a cerrar. A sufrir de nuevo. Y a las 22.00 se enchufa un video en las pantallas donde aparecen los cuatro elementos en forma de muñecos de plastelina con una historieta de destrucción masiva del planeta. De una caja que se encuentra al borde del escenario sale un enano payaso, dos hermosas señoritas, y comienza el espectáculo con “Shout At The Devil”. El circo de los horrores ha llegado a la ciudad y sus actores principales entran en acción, Vince sale de la caja para deleite de las primeras filas, Nikki machaca su bajo placenteramente, Mick se ve muy estático bajo su chistera, lógicamente debido a la enfermedad que azota sus huesos, pero que no afecta a sus dedos que recorren el mástil magistralmente para darnos el maravilloso sonido Crüe, y el loco Tommy muele su batería pintado de payaso rojiblanco y sobre una tarima de domar elefantes por lo menos. Las mozuelas van haciendo sus peripecias y acrobacias por encima del escenario, y el cartel medio torcido con el nombre de la banda da el punto clásico al escenario circense. La locura ha comenzado y Leganés se entrega con ganas al circo del ROCK

Sin tomar aliento siguen con “Too Fast For Love”, y “Ten Seconds To Love”, donde sus jóvenes acompañantes comienzan a acariciar libidinosamente a Vince. Su voz es buena a pesar de los años y la acústica, aunque sabe bien donde ha de pasar el testigo al público para que coree los temas. Son ya muchas tablas y eso se nota. Un comienzo frenético de “Red Hot” con una pirotecnia apropiada para el título de la canción y un final explosivo hace que temamos seriamente por nuestra integridad auditiva y la capacidad de aguante del cuerpo por el calor infernal que nos cocía, pero la cubierta cerradita, para que no se escape el gato.

Bajan un poquito el ritmo con “On With The Show”, que intentó cantar el público, pero muchos no nos conocíamos la letra, cosa que cambió con “Too Young To Fall In Love” y “Looks That Kill”, con Mick incluso levantando la guitarra por encima de su cabeza en el solo mientas la base rítmica Sixx/Lee conseguía que el delirio musical llegara en forma de caña de la buena. “Louder Than Hell” es otro título muy al caso para lo que allí sucedía, y “Live Wire” pone un punto y seguido al concierto, pues se van durante diez minutos mientras nos dejan con más peliculita muñequera, “Disaster”, y una frase cachonda: ‘En el espacio nadie te puede oír pegarte un peo’.

De nuevo alguien oyó la queja general y abrieron la cubierta un cuarto, esta vez de manera definitiva. ¿Se darán cuenta de una vez los responsables que así se oye mejor y se está mejor también? En fin, la cuenta atrás de la pantalla nos devuelve un rugido de Harleys, preludio del “Girls, Girls, Girls”, con las trapecistas de nuevo haciendo de las suyas, una stripper, un video que parecía las mejores escenas del Playboy. Una pena que las Harleys no aparecieran de verdad. Parece que algunos grupos, conforme van cruzando el Atlántico, se van dejando equipo por el océano. Eso no hace que el delirio de la gente merme pues la reanudación gusta y mucho, más aún cuando “Wild Side” sigue el repertorio. Una dominatrix junto con un enanito vestido como Vince salen al escenario, sometiéndolo al mejor estilo sado, y le acercan una guitarra al auténtico para que toquen el “Don’t Go Away Mad (Just Go Away)”, bajo una lluvia de estrellas en las pantallas.“Primal Scream” es un paréntesis en el repertorio, pues tras agradecer la asistencia y recordarnos que es la primera vez que están en España, Vince introduce otro tema para coros, “Home Sweet Home”, que comienza y termina con Tommy al piano. Muy emotivo, eso sí.

Llegados a este punto, el circo comienza a desvariar, pues aparece una muchacha con un corpiño metálico y una radial que lo recorre inundando su cuerpo de chispas, a la vez que Nikki comienza a tocar música tecno en un pequeño teclado. Esto no le debió gustar mucho a la chica pues se va para él y lo envuelve con sus chispitas hasta que lo electrocuta y explota. Bien empleado, por tocar papanateces. Mejor tocan “Dr. Feelgood”, y la chica y todos los demás alucinamos en colores por lo bueno que es el tema, aunque lo que vino a posteriori se hizo algo pesadito, con Nikki haciéndonos gritar y saltar cual chimpancés, Tommy con su “Titty Cam”, o sea, a la caza de chicas que le quisieran enseñar las tetas. Muy americano en su concepción y que en DVD queda cachondo, pero que por estos lares no hizo mucha gracia, e incluso le enseñaron un ‘pito’. Ea, él se lo había buscado.

Menos mal que siguieron con “S.O.S. (Same Old Situation)”, un gran tema, aderezado con una peli en blanco y negro sobre una boda algo rarita. Aquí todo es raro, raro, como las mandíbulas enseñando los dientes que iban de un lado para otro (¡Qué grima!) en “Sick Love Song”, un tema nuevo de su recopilación que tiene un riff muy Mötley. (¿Por qué no sacan un disco nuevo y se dejan de recopilaciones sacacuartos?) Un pequeño solo de Mick da paso al fin de fiesta con “Kickstart My Heart”, una auténtica patada en el culo, y que levantó hasta lo más alto a toda la plaza, con explosiones por doquier, las trapecistas haciendo locuras y Nikki destrozando su bajo contra el escenario. Las doce en punto.

Para el bis sacan un enorme payaso diabólico inflable y se remontan a su raíces, a sus influencias musicales, tan buenas y variopintas como el “Helter Skelter”de Beatles y el “Anarchy In The U.K.” de Sex Pistols, para hacer del circo la anarquía y el descontrol total sobre el escenario. Dos horas y cuarto de buen Rock (ni la edad ni la enfermedad están reñidas con las ganas de tocar, ¿verdad Eddie?) un espectáculo auditivo y visual de los de antes y el enanito que se mete en la caja dándonos las gracias por haber asistido. ¡Qué educado! Durante el concierto, Nikki dijo que vendrían el próximo año. Espero que lo cumplan con un nuevo disco bajo el brazo.

Texto: Javier Rubio “Deuce”