DEEP PURPLE “Bananas” (2003)

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deeppurple_bananasDespués de la jubilación de Jon Lord y viendo el adelanto de la portada del disco, mi pregunta era si el “Mark VIII” daría la talla. No las tenía todas conmigo, la verdad, pero como mi religión me obliga a pasarme por la tienda cada vez que Deep Purple sacan disco (he pecado varias veces, que conste), pues heme aquí, ante la cosa esta cuadrada llena de plátanos.

Hace cinco años me pasó lo mismo con “Abandon”. En aquella ocasión recuerdo que la sensación al escuchar el disco fue la de ‘no se si será Deep Purple o dejará de serlo, pero me gusta’. Esta vez el asombro es mucho mayor, porque no solamente reafirman un estilo, sino que mejoran lo que parecía inmejorable. Era difícil cubrir el hueco que dejó Blackmore, y quedó clara la perfecta integración en el grupo de Steve Morse como demostró “Purpendicular” (1996). Lo mismo podría pensarse con la marcha de Jon Lord, pero aquí está el resultado del trabajo de Don Airey, y es que hay currículums difícilmente igualables (Rainbow, Black Sabbath, Gary Moore, Whitesnake, Cozy Powell, Jethro Tull, Ozzy Osbourne, Michael Schenker, Fastway, Company of Snakes, Graham Bonnet, etc…)

El caso es que acaba de ver la luz el decimoséptimo disco de estudio, que fue grabado a primeros de este año y que soporta un título “de lo más tonto, detrás del cual puede haber cualquier cosa”, según palabras de Ian Gillan (El País, 27 de agosto de 2003, pág.30), pero que no hace honor a la maravilla de obra que encierra. Decía yo al principio que no sabía si iban a dar la talla, y lo que pasa es que la talla que estaban dando con este Bananas es XXL, porque es, a mi entender, el mejor disco de Deep Purple desde el “House of blue light”.

Son 12 canciones a cual mejor. Don Airey cubre perfectamente el hueco de Lord, incluso dota al sonido de teclas de mucha más variedad, desde el sonido clásico de Hammond hasta mezclas que recuerdan los sonidos que dieron personalidad a otros grupos. Steve Morse está como siempre, o sea, impresionante. Para los guitarristas es alguien que ha llegado al nivel que a muchos les gustaría, aunque para el público en general puede que solo sea el recambio de Blackmore. En otro momento (y sección) repasaré la vida y milagros de este auténtico genio de las seis cuerdas (Kansas, Steve Morse Band, Dixie Dregs…) Y el resto de miembros clásicos en la línea de siempre, con un Gillan pletórico pese a las 58 castañas que lleva a cuestas, aunque tengo que reconocer que en “Haunted” se le nota esto último una miaja.

Aunque el disco en general es muy entretenido y de gran nivel, hay muchos momentos de gloria bendita, como el duelo Morse/Airey en “Sun goes down”, la armónica de “House of pain” y “Bananas” (pelos de punta), o el tema final instrumental “Contact lost”, prácticamente un diálogo otra vez entre Steve Morse y Don Airey. Al terminar el disco queda sensación de hambre, seguiría escuchando más de esto otro buen rato. Solo pido no tener que esperar otros cinco años, aunque merecerá la pena si es por escuchar algo sin desperdicio como este disco.

Alvar de Flack