
Los británicos Tribute To Nothing iniciaron el 19 de octubre en el Gaxtetxea de Andoain (Guipúzkoa) su gira, de nada más y nada menos doce conciertos, por la Península Ibérica. La fecha en la capital almeriense era su octavo bolo de la extensa gira, y una vez más los encargados de que grupos de tal guisa arriben a la provincia, donde las ranas llevan cantimplora y escupen hacia arriba para que les caiga algo de líquido, eran Asterisco Producciones, promotora de conciertos que está realizando una excelente labor, trayendo a la pequeña ciudad del sureste del estado muy buenas formaciones internacionales de Hardcore y encima con entrada gratuita. ¡Atención a los próximos conciertos que organicen!
Otra buena noticia, además de la visita de los británicos, era que su concierto lo abrirían los míticos AVISO MOSCA, banda de Grindcore almeriense que estuvo dando caña sin control durante la época de los 90, desapareciendo después, y que de nuevo han vuelto para quitar a base de barrenazos sónicos la cera de los oídos a la gente que está sumida en una enorme idiotez musical en este país. Si no estoy mal informado, este sería su segundo concierto tras su vuelta, ya que semanas antes habían estado tocando en Madrid. Visto que hoy en día regresan muchos grupos, habiendo tenido o no éxito, ¿por qué no una vuelta de los alicantinos Liendre?, el sábado pasado sé de buenas tintas que hubo foto histórica en una boda en Alicante… hasta ahí puedo leer, jejeje.
La gran cortina negra se descorrió sobre las 23.35 h. y tomaban posiciones el guitarrista, bajista y batería. Faltaba el vocalista Dani, que fue reclamado por el seis cuerdas. Tras la pequeña demora y anunciando jocosamente el guitarrista “somos Rumanos Sin Papeles” comenzaron su cañera descarga.
Después de los dos primeros temas hubo problemas con el bajo y se tuvo que parar el concierto. Solucionado el problema ya fue todo rodado, castigándonos el cuarteto con todo su arsenal, sudando la gota gorda Dani, que fue de menos a más en su labor a las cuerdas vocales, apoyado por el guitarrista (que agradeció a Coco de Asterisco Producciones todo, incluso la invitación de los platos de pasta que comieron ese día), con el calor de amigos de la banda que se agolparon en las primeras filasformando algo de pogo durante algunos temas y que pidieron más tras la despedida.
En sus escasos veinticinco minutos me gustaron mucho más que aquella vez que los vi por primera y única vez, hasta este concierto, en el pub Zaguán el 26 de junio de 1999, con otros componentes acompañando a Dani, junto a los death metaleros almerienses Reincarnation. Eso sí, les falta más comunicación con el público y mayor movilidad en escena, pero claro, el escenario en el Malevaje tampoco permite muchas florituras, aunque hay músicos que le sacan mucho partido, como lo hicieron los de U.K. aquella noche.
TRIBUTE TO NOTHING, “¡¿quiénes son estos?!”, eso es lo que me pregunté al enterarme semanas antes que descargarían aquí. Así que al igual que con el anterior concierto de Red Lights Flash había que hacer buen uso de las nuevas tecnologías e informarse y ponerse al día del grupo que nos visitaría.
Ciertamente el nombre de la banda es la mar de bueno y sugerente, si desde hace años abundan en el mercado discográfico discos tributo a históricas bandas, con más desacierto que acierto, dicho sea de paso, los de Worcester escogen llamarse “Tributo a Nada”, ¡ahí, con dos co/o/nes! Bajé su último disco de estudio (el cuarto), “Act without words” (2002) de Internet, pero hasta la misma tarde del concierto no me lo pude echar al oído, y tan sólo una única vez, y la primera impresión no me satisfizo mucho. Pero… uno no se puede fiar de la primera escucha, y menos hacerse una idea total de una banda sin haberla visto en vivo.
Me impactaron, mejor dicho, NOS IMPACTARON, porque creo que nadie de los que estuvimos aquella noche viéndolos salimos de allí defraudados y nos dejaron alucinando tras sus cerca de cincuenta y cinco minutos de pura energía. Sí, sí, creo que deberían añadir al diccionario en el significado de energía: Tribute To Nothing. De verdad, es increíble la sensación que se experimenta tras una enorme descarga de un grupo que ves en directo, pero si a eso sumas el desconocimiento casi total de la banda que ves en vivo, y que te enganchan con su música y actuación desde el primer tema, e ir in crescendo en el show… creo que se alucina mucho más. ¿El estilo?, pues no sé, Pure Energetic Rock With A Lot Of Great Balls… jajaja, no, a ver, no sabría ciertamente donde ubicarlos, los etiquetan como Chaotic Post-Heartcore (¡desde el corazón!), Emo, PostRock… y los comparan a At The Drive-In, Hot Water Music, Quicksand, Helmet o Q And Not U. Yo te recomiendo que los escuches, aunque mejor que los veas en directo si tienes la oportunidad, o si no, te hagas con su DVD “A brand new cause to fuel the fire” (2004), del cual me han hablado maravillas.
El cuarteto (con los hermanos Sam, Jim y Ben) desde su primera canción, “Name Of Distrust”, nos dejó embobados, energía elevada a la enésima potencia y todos moviéndose, como si fueran de goma. Hubo problemas con la guitarra de Kris e improvisaron sobre la marcha tras el primer tema. “Quicksand Mindset” sonó bestial, co/o/nuda.
Samuel (vocalista/guitarrista) quería dedicar la siguiente al grupo que les precedió, y preguntó su nombre, a lo que le respondimos: “¡Aviso Mosca!”, pero no creo que se enterara de mucho. Así que hicieron “Every Word´s A Whisper”, con coros del bajista Jim (que apoyó vocalmente la mayoría de veces) y de Kris. Otra vez más knockeados con la energía que desprendían y con Sam por los suelos cantando.
Un pequeño paroncillo para recuperarse del desgaste de adrenalina y dedicar “Crossed Out” (primer corte de “Act without words”, pero sin teclas finales) a Coco (principal organizador de los saraos), intentando que un chaval del público intentara traducir lo que decía, pero que el elegido se negó a hacer. Acompañamos con palmas el inicio de “Finding My Feet”, iniciado por el charles de la batería de Ben y luego un riff del cantante. El bajista patinando sobre el húmedo suelo, resultado de la condensación. A la anterior unieron “Someting I Can Trust”.
Sam hacía mención al resbaladizo suelo, que más tarde le jugaría malas pasadas. “Maybe I´m Waiting” fue enlazada a “Silent Symbols”, del único álbum que había oído del cuarteto, pero que fue comenzada instrumentalmente de manera psicodélica, para pasar a soltarnos pura energía. El cantante se resbaló y cayó, pero se agarró del pie de micro y se levantó, como si nada hubiera pasado, llegando luego a volear la guitarra. Volviendo a resbalarse y caer sobre parte de la batería, pero siguiendo la banda y él como si nada. Puros profesionales.
El accidentado vocalista dijo que el suelo era como una piscina y que a ver si iba a tener que terminar en el hospital, jejeje, menos mal que no fue así. “Breaking Your Fall” fue la última antes del bis, con parte, casi al final, del bajista a las teclas y tremebundo fin cañero, con el pie del micrófono cayendo sobre la batería. Alucinante.
Para el bis el baterista Ben (sin camiseta) comenzaba con su instrumento a hacer ritmos, uniéndosele los demás compañeros instrumentalmente, “Spoken Like Code”, con partes rabiosas y trozos calmados, tocando de nuevo el bajista el teclado en una parte sosegada, para concluir con un huracán de sonido y terminando por los suelos.
Aquella noche vimos y escuchamos los efectos del “Katrina” (versión británica) en un pedazo de grupo que se entrega lo máximo en directo. Tocando en la mayoría de su repertorio temas nuevos de lo que será su próximo disco. Grandiosos.
P.D.: Atención, el título de los temas están sacados de su hoja de set-list, puede que no estén puestos correctamente si cambiaron el orden, o puede que mis pequeñas notas, sin saber los temas, puedan tener algún error.
Texto y fotos: Starbreaker
