Este fue el tercer disco de Y&T, grupo Californiano (San Francisco) y padres de un sonido que se repitió en los 80 en forma de cientos de grupos por la costa oeste yankee.
La estrella indiscutible del grupo es David Meniketti, guitarra solista y voz principal, que impregna cada canción de este disco con su sello personal e inconfundible. Todo esto que he dicho no son clichés, es que cualquiera que haya escuchado cantar a este tío o hacer sus solos sabe de lo que estoy hablando.
“Squeezee” es la única canción del disco que no canta Meniketti, y aún siendo buena (muy heavy, de riff agresivo), es como si le quitaran el alma al grupo. No solamente el timbre característico de su voz, sino la forma de cantar, el sentimiento que le echa a cada estrofa, todo eso llena cada canción de este grupo, y por lo tanto de este disco.
Aunque las señas de identidad ya estaban esbozadas en sus dos discos anteriores (“Y&T”-1976 y “Struck down”-1979), fue a partir de este “Earthshaker” donde quedó claro el estilo definitivo, basado en el carisma de Meniketti y en cuidar mucho el sonido de las guitarras y bases. Así, la compenetración entre Leonard Haze (Batería, con su inseparable Ludwig de un solo timbal) y Phil Kennemore (Bajo) es crucial para construir los temas. La antes citada “Squeezee”, en la que canta el bajista, es un buen ejemplo de la importancia de los ritmos en este grupo y del tratamiento especial al bombo.
El otro guitarrista que completa el cuarteto es Joey Alves, quien contrasta con la Les Paul de Meniketti tal y como gustaba en la época, usando Stratocaster para los ritmos y las partes suaves. Un ejemplo en la clásica “Rescue me”, mil veces versionada pero nunca igualada, un medio tiempo cantado con rabia y feeling al mismo tiempo de riff entrecortado y solo genial, con alternancia de guitarras saturadas y arpegios limpios.
Y para ritmo entrecortado “Dirty Girl” o “Shake It Loose”, típicas Y&T.
“Young And Tough” fue single, y es de corte hard-rockero-melódico americano de rubia tetona mascando chicle en el video-clip, no sé si me explico. No por eso deja de ser un buen tema, pero se deja entrever un cierto guiño a las FMs, nada que ver con “Hungry For Rock”, “Hurricane” (mi favorita de siempre) o “Knock You Out”, que son el arquetipo del heavy metal americano de la época, caña y voz que derrocha sentimiento.
Las melodías vocales son especialmente cuidadas en temas como “Let Me Go” o en la que cierra el disco “I Believe In You”, ésta última de cadencia lenta, lo que por ahí suelen llamar “balada”.
Teniendo en cuenta que en 1981 estaba la NWOBHM en pleno apogeo, y que el mundo heavy miraba a Inglaterra para copiar, la única competencia externa podría llegar en forma de AC/DC (“For Those About To Rock”), de los propios clásicos (Rainbow -Difficult To Cure-, Whitesnake -Come And Get It-), o de las pilas que se pusieran los USA en forma de Van Halen o Y&T. Todo apuntaba a que este grupo sería muy grande, pero al final no tuvieron la repercusión en Europa que debieron tener, y eso que les sobraba calidad y siguieron haciendo discos buenísimos como “Blacktiger” (1982) o “Mean Streak” (1983). Hay cosas que sigo sin comprender después de los años.
Salud.
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Alvar de Flack
