Por lo general, en lo que a Black/Death/Thrash Metal se refiere, me cuesta horrores dar con una banda que me satisfaga lo suficiente como para que la búsqueda se me haga atractiva, ignorancia pura. Pero, cabezón que soy, insisto cada cierto tiempo y, a veces, de entre montones de estiércol, aparece una flor de loto que bien se merece la sufrida y ardua criba. De Darkest Hour sólo conocía el nombre y el recuerdo lejano de haber leído alguna crítica acompañada de Nu Metal como etiqueta, eso echa para atrás, aun así me topé con este “Undoing ruin” y, tras una larga reflexión, cogí aire y me dije: “la portada mola”.
A ver que hay dentro…
Una entrada atmosférica y relajante le da la bienvenida a la gutural (aunque “entendible”) voz de John Henry en “With a thousand words to say but one”. Ha pasado un minuto y medio y yo ya estoy cabeceando como un loco, y eso con prejuicios, que si me dejo llevar… La voz, que suele ser lo que más me cuesta de digerir en este tipo de bandas, me entra a la primera, sin lubricantes. Joder, esas guitarras suenan de muerte, compenetradas, y al batera me lo imagino un ido de la olla, dados los mamporros que está repartiendo. Calma, mucha caña, cambio de ritmo, más calma y subidón tremendo a eso del minuto tres y cuarto, dos y cuarto en las Islas Canarias. No tiene desperdicio, como el cerdo.
Ya le entro al siguiente tema, oído lo oído, con más predisposición. “Convalescence” se acerca más al sonido del “chándal Metal” actual, si no fuera por la voz y esas tremendas guitarras, solo cojonudo incluido, hacia la mitad del corte, con fundamento y técnica. Ryan Parrish (baterista), lleva el peso del tema y gobierna los cambios de ritmo a su antojo. Mi nuca sabe que no necesita más para convencerse de que se mueve porque le gusta lo que suena. Por si quedaba alguna duda, “This will outlive us”. La cosa se pone bruta y acelerada, Henry pierde el culo y la garganta mientras a Parrish le sangran las manos, velocidad y precisión es el lema.
“Llevan tres buenas, ahora le toca el turno a la de relleno, fijo” dice neuri. Nada más lejos de la realidad, “Sound of surrender” es un temazo en toda regla. Va saltando del Death melódico al Thrash más clasicote continuamente, bien regadito de virtuosismo ‘guitarril’ por parte de Kris Norris y Mike Schleibaum. Empiezo a “acostumbrarme” a la banda e incluso les reconozco un sonido propio y fácilmente distinguible de “el resto”. La instrumental “Pathos” es uno de los dos ojos del huracán sonoro que tenemos en el reproductor. Casi dos minutos de acústica hipnotizante, acordes con los que estaría disfrutando indefinidamente, si no fuera porque su final inquietante da paso a “Low”. Los músculos del cuello ya han descansado lo suficiente, y este tema es todo menos low.
“Ethos”, la segunda instrumental, da paso, in crescendo, a “District divided”, la caña burra y acelerada sigue su rumbo. Un tema corto y veloz (como David el gnomo) que da una buena lección de Thrash Metal al personal. Con “These fevered times” se acercan más al sonido del primer corte. Un tema que engancha a la primera, quizás el que más me gusta del álbum y en el que creo que queda muy bien reflejada la personalidad (si es que existe tal cosa) de la banda. Brutal.
Henry se deja las cuerdas vocales en “Paradise”. Técnica a discreción entre las guitarras y el burro de Parrish. De verdad que te metes en el tema y te aseguro que viajas a tú paraíso particular, esa melodía es adictiva; se hace tremendamente corto, cuando más estás disfrutando se le pasa el relevo al último tema, “Tranquil”. Bueno, lo de tranquil es un decir, en general un tema más “lento” que los anteriores, “tira y afloja” en su mayor parte instrumental, de riffs pegadizos, coros guturales y variados registros por parte del bueno de Henry. Lo que sigue es darle otra vez al play, sin pensarlo dos veces.
La mezcla de Death, Hardcore y Thrash que contiene este álbum pienso que es un paso adelante en el Metal actual y que traerá escuela consigo (y no voy ‘fumao’) “Undoing Ruin” las tiene todas para ser un disco capaz de llegar y enganchar a los seguidores de los sonidos duros, si es que no lo ha hecho ya. O eso o yo vivo en una puta nube.
Didac Bello “Crucificado”
