Dark Elf es un grupo de Ibiza compuesto actualmente por Marc Riera (guitarra y voces), Naïma Cleuren (voces y flauta), Vicente Clemente (batería) y May Crespo (bajo), aunque quien grabó el bajo en este disco fue Danny Growl. Este es su segundo trabajo, publicado por Azrael Records, compañía que está apostando por nuevos valores y quienes también publicaron “Luz de vida”, su disco debut. Ha sido grabado, producido y masterizado por Dennis Herman, y han contado con la colaboración de José Cebrián (Leithian) en las voces, y de Pablo García (WarCry) y Eugenio Cañavate metiendo solos de guitarra en varios de los temas.
Su música se puede incluir dentro de lo que se entiende por Power Metal, aunque no es un término que me guste demasiado, con algunos momentos algo más clásicos y otros más progresivos pero, en general, según los patrones típicos del género o subgénero, llámalo como quieras. Tiene una buena base rítmica y algunas guitarras interesantes, sobre todo rítmicas, algunas dobles voces están muy bien logradas, algún cambio de ambiente (“Espíritus del desierto”) también está muy bien encajado y un tema, “Mi nuevo existir”, que me ha recordado bastante al estilo de los grupos levantinos de los ‘80 (Zarpa, Sable, Acero…).
Sin embargo, el concepto general del grupo y del disco no termina de convencerme. Las voces, las melodías y las letras suenan opacas, sin brillo, y aunque se capta perfectamente la intención, el resultado final es un poco monótono y termina haciéndose pesado. Hay intentos de ser original, pero no me gusta el resultado, y no es que se trate de buscar originalidad a cada segundo que pasa de cada canción, pero tampoco repetir clichés tan manidos durante las últimas décadas, porque terminas haciéndote demasiado previsible, y un disco con buenas cosas se convierte en algo difícil de digerir, aún viniendo de un buen grupo como este, con gran potencial, buenos músicos y buenos temas.
Alvar de Flack
