Este es un caso especialmente gratificante para mi. Conozco a Damablanca desde sus inicios, y en esta web nos hemos hecho eco de dos de sus maquetas (“Maqueta” – 2001 y “Sin respuesta” – 2004), así como hicimos crónica de algunos de sus conciertos, hace ya algunos años. El denominador común de todo ello era que nos encontrábamos ante una banda con mucha ilusión, pero a la que le quedaba mucho camino por recorrer, un grupo maquetero de los que nunca sabes si conseguirán superar ese escalón algún día.
Hacía mucho tiempo que les había perdido la pista, hasta que hace pocos meses se pusieron en contacto conmigo para contarme que por fin habían dado el paso de grabar un disco en condiciones.
“Restos del delirio” es el resultado de estos 10 años de trabajo y de crecimiento tanto personal como de grupo. Y lo que me he encontrado en este disco no tiene nada que ver con el recuerdo que yo tenía de ellos. Con agradable sorpresa, descubro que Damablanca se ha hecho mayor y que ha dado un salto de calidad más que evidente, siendo el disco muy atractivo.
El grueso de la banda se mantiene inalterado desde aquellos primeros tiempos, con las guitarras de Félix Gómez y Daniel Izquierdo, el bajo de David Mecha y la voz de Álvaro Sánchez. Siempre fue bastante inestable el puesto de batería, ocupado en este disco por Francisco Cosano. Las últimas noticias que nos llegan desde el seno de la banda indican que este puesto está vacante de nuevo, ya que Francisco Cosano “Pack” deja el grupo.
En definitiva es el mismo grupo, pero parece otro dado el enorme camino recorrido en este tiempo. Esta mejora está patente en todos los ámbitos, desde la mayor soltura instrumental con que se desenvuelven ahora todos sus miembros, con la guitarra solista de Félix a la cabeza, hasta la forma de cantar de Alvarito, quien ha pasado de tener verdaderos problemas para entonar bien (en aquellas primeras maquetas se mostraba bastante verde) a haberse convertido en un gran cantante, con fuerza y personalidad.
Y, por supuesto, la capacidad compositiva del grupo está mucho más desarrollada, con temas ahora más orientados al Hard Rock, frente a la actitud algo más metálica de sus inicios, y con verdaderos temazos incluidos en este disco, tanto cortes directos como “25 de abril”, “Alma rota” o la propia “Restos del delirio” que da nombre al disco, así como otros temas de una estructura más compleja como “Colateral” o, sobre todo, “Tierra oculta”, con varios cambios de ritmo, combinando partes lentas y rápidas, con un gran trabajo de toda la banda.
Un disco fresco y trabajado a la vez de una banda que ya ha madurado y que es capaz de codearse ya con cualquiera.
Mi más sincera enhorabuena.
Santi Fernández «Shan Tee»
