Los grupos nacionales de sonidos extremos pocas veces aparecen en los “importantes” medios metálicos del país. Bien porque la mayoría de veces los Sellos con los que editan son pequeños y no disponen de mucha economía para una gran campaña publicitaria, o porque autoeditan ellos mismos sus discos, haciendo que la publicidad sea poco menos que una utopía. Crying Blood son de los últimos y, a pesar del nulo apoyo de los medios, poco a poco se están labrando un nombre en la escena underground nacional. Aunque también hay que decir que muchas bandas extremas se encierran en su círculo y no se dan a conocer; ellos sabrán.
Hagamos un poco de historia para saber algo más de la formación que nos ocupa. Corrían finales de 1998 cuando en Alcalá de Henares (Madrid) los guitarristas Raúl Casarrubios y Ramón Ramos “Rai”, Marco A. Millán (bajo y voces), Iván Manzano (batería), y Mario Chacón (teclados), que provenían de grupos de estilos diversos como el Thrash Metal, Industrial, Crossover, Black Metal… fundan Crying Blood. El grupo sufre varios cambios, ya que Iván se marcha a Muro (en la actualidad está en Silver Fist) y surgen problemas entre Raúl y Marco con Mario y Ramón, así que estos dos al final se quedan con el nombre del grupo. El teclista y el guitarrista a principios del 2000, tras meses parados por la ardua tarea de buscar músicos y componer temas, finalmente completan la formación con César Mata (batería), Emilio Montes (guitarra), Tony Mulas (bajo), y Ángel Escudero “Harris” (voces). Con ese sexteto entre junio y septiembre de 2003 graban y mezclan en los estudios Tráfico junto a Nacho Frutos y autoeditan su primer disco “Réquiem” (anteriormente habían editado la maqueta “Rituales de sangre” – 1999, además de su primer concierto en la sala Ritmo y Compás de Madrid el 17/4/1999, y el directo en el Sancho Panza Festival del 25/10/2002).
A pesar de que cuando los vi en directo, en el primer día del Anti-Christmass Festival de Madrid, no me llamaron demasiado la atención, tengo que decir que el disco está bastante bien. La introducción “Las puertas de la inmortalidad” (con letra sacada del libro egipcio de los muertos) sirve de preámbulo para los ocho temas siguientes (más uno extra), de agresivo Black Metal cantando en castellano con teclados que le dan más melodías, atmósferas, ambientes tenebrosos y tétricos a la devastadora música del sexteto. Alternan la voz rabiosa/black con voz grave/gutural, y en bastantes ocasiones doblan la voz black con la grave. “Profecías malditas”, “Armagedón” y “El guía de las tinieblas”, son los temas más atroces y un claro ejemplo de la enérgica furia que pueden llegar a desplegar. Pero no sólo hay furibundo Black Metal, también podemos escuchar otras influencias, como en “Juego morboso” (que ya apareciera en la maqueta “Rituales de sangre”, al igual que “Placer sepulcral”), con una parte de Death Metal iniciada por unas líneas de bajo. Los teclados dotan de buenas melodías las canciones, muestra de ello es “Réquiem eterno”, trayéndonos a la mente la primera época de The Gathering.
El extra es la canción “Ofrenda de sangre” grabada en directo en el Sancho Panza Festival de 2002 y en la que escuchamos al grupo descargar con muchísimas furia y energía dicha composición. Suena de muerte.
Aunque en el disco venga como año de edición el 2003 no fue hasta principios del pasado año (2004) cuando el CD vio la luz. Y precisamente antes de poner en circulación el álbum el seis cuerdas Ramón deja el grupo (hoy en día forma en The Art of Blasphemy), incorporándose rápidamente Jairo González. Pero ahí no acaba todo el baile de componentes. En febrero, dos semanas antes de presentar el disco en directo, el bajista Tony deja plantados a los demás componentes. A mediados de año encuentran a Rubén Tamames el recambio al huido, pero éste en junio de 2005 abandona la banda por no poderla compaginar con sus estudios, quedando así el puesto vacante para quien quiera unirse a estos blackers.
Si eres degustador de Black Metal melódico, o abierto de oídos, préstales algo de atención y escucha algún tema de ellos en su página web, lo mismo descubres un grupo a tener en cuenta.
Starbreaker
