Hasta el último momento no decidí asistir al concierto, la indecisión se debía a las múltiples ocasiones que había visto a la banda (Deep Purple) y eso me retrajo hasta el último momento, esperando un concierto similar al de otras ocasiones. Al final, como casi siempre, llegado el día, le pica a uno el “gusanillo” y de tirón, para Leganés.
El cartel prometía: Mr. Rock, la banda de un célebre del rock nacional, Manuel Manrique “ex Sobredosis”, Medina Azahara de la cual no hacen falta presentaciones, muchos años atesoran a esta formación, no voy a descubrirles ahora. ¿El aliciente? Hacia bastante que no recalaban por Madrid y esta vez traían consigo un disco nuevo: “La estación de los sueños”.
Entré al concierto después de meterme unas racioncitas y algunas Mahous 5 Estrellas en el cuerpo y eso me costó perderme a MR. ROCK, no lo puedo evitar, si es que en Leganés hay unos baretos que quitan “er” sentío.
En fin, pillé a MEDINA AZAHARA ya comenzados y con bastante público ya dentro. Antes, me tocó esperar una larga fila, lo que hizo presagiar una buena entrada.
El sonido era un poco penoso, fue arreglándose, pero casi al final de su actuación. Manolo tira del carro y demuestra que es un auténtico líder, su voz engancha a la gente y empieza a dar calorcillo a la noche. Lo mejor de su actuación fue la puesta en escena de la banda, muy buena imagen y un saber estar pese a la condición de “telonerillo”.
El primer tema que sonó entrando, fue “Se me olvidó”, siguiendo con “Si tú no estás aquí” y pareciendo a medida que iban cayendo los temas que “La Cubierta” esa noche vivía otro momento mágico, parecía quedarse pequeña a medida que iba entrando gente y más gente.
En este ecuador, se vivió uno de los mejores momentos, un pequeño solo de teclados que fue de nota alta. Como no podía ser de otra manera, hubo un recuerdo para Triana, con las versiones interpretadas por la banda, “En el lago” fue una de ellas. Más clásicos se dejaron oír, esta vez añorando su ciudad, el tema en cuestión: “Córdoba”. Hay un parón para que Manolo ensalce su condición de telonero abriendo para una gran banda como Deep Purple, que son los grandes héroes de la noche y así lo expresa. Alaba también el comportamiento de los británicos y del compañerismo vivido en otros conciertos.
Después del cumplido, cae un tema delicioso de su último trabajo; “Lágrimas al mar”, siguen “Velocidad” y ahora la participación del público es muy notable.
“Tierra de libertad”, y la canción más coreada: “Necesito respirar” … descubrir el aire fresco, y decir cada mañana que soy libre como el viento. Cierran con un precioso “Todo tiene su fin”, una actuación que quedó algo deslucida y supo a poco.

Después de esperar una media hora aproximadamente llega el momento esperado. Apagón de luces, y comienza el espectáculo.
Dos sencillas pantallas a ambos lados del escenario comienzan a proyectar un video de imágenes sacadas momentos antes del concierto, imágenes del público accediendo al recinto para ir pasando a la imagen del backstage. De una enorme caja metálica, de las que normalmente se utilizan para transportar los materiales, equipo, etc, comienzan a salir uno a uno los miembros de Deep Purple, formando fila, se dirigen a la puerta de salida al escenario, todo ello acompañado por un rugido ensordecedor que no hace más que servir de apertura y de bienvenida a estos enormes músicos.
Se encienden las luces del escenario, y podemos apreciar el buen gusto con el que está todo montado, varias pantallas de luces y un telón de fondo que arropa la portada de “Rapture of the deep”. El comienzo es espectacular, un atronador “Pictures Of Home”, que parece prolongarse más de lo normal para gusto de todos. La entrada es apoteósica, con una fuerza en la guitarra de Steve Morse que hace moverse hasta a la arena de la plaza. Unos riffs que te mueven los dedos de los pies ¡tremendo! Acabado el tema el sonido es ensordecedor, la gente no para de aplaudir y Ian Gillan mira a Steve aireando la mano ¡Esto ha comenzado, señoras y señores, y de qué manera!
«Fantastic!, Fantastic!» No para de repetir Ian Gillan, el sonido es perfecto y la entrega del público tremenda. Comenzado el show, (no me cansaré de repetir que ha sido el concierto que más he disfrutado de Deep Purple), podemos observar más detenidamente la puesta en escena de todo su arsenal de efectos luminosos, visuales y sonoros.
Agradecer el derroche de medios, que es lo menos que pueden hacer muchos grupos, ofrecer el máximo siempre y cuando sea posible, en este caso agradecí enormemente las dos pantallas de video. Varias cámaras te ofrecían planos diversos de los músicos y desde cualquier posición veías cómodamente el desarrollo del concierto. Sobresaliente a la producción, a todo su equipo de técnicos.
Siguiendo con el show, la continuación de este tema fue de lo más extraña “Things I Never Said” que es un bonus-track para el mercado japonés, poco conocido pero que sonó perfectamente. Por cierto, había una numerosa representación de “japos” y pude afirmar que su afición y sentimiento por el rock es algo que supera la realidad.
Un paso por discos un tanto más desapercibidos para el público más “comercial”, como fue el “Purpendicular” con el tema “Ted The Mechanic”, que en mi opinión es otro clásico venido de menos a más. Siguieron con “Back To Back”, en estos momentos puedo decir que la garganta de Gillan estaba en perfectas condiciones. Se nota muchísimo cuando este hombre está al comienzo de una gira, y esto es otro punto añadido, las canciones las canta con fuerza y llega a límites que en otro caso no hubiera ni intentado. Se le ve enormemente feliz, la conexión con Steve Morse es perfecta, se nota que el ambiente entre ellos es magnifico.
Otro tema que me sorprendió fue “Living Wreck” del “In Rock”, pero creo que a muchos de nosotros esta manera de interpretar sin haber escuchado anteriormente en directo algunos de los temas, nos hacía disfrutar de algo nuevo.
Siguen “Rapture Of The Deep”, “Wrong Man”, “Before Time Began”, “Lost Contact”, “Well Dressed Guitar”, y un esperadísimo “Lazy”, es el momento para realizar uno de los mejores solos de la noche, el de Don Airey, arropado toda la noche por Ian Gillan, se marcó una espectacular demostración del saber hacer con las teclas, acompañado de un fabuloso juego de luces. La posición de Don era privilegiada, en el centro del escenario, ligeramente por encima de la banda, Ian Paice acompañaba el lado derecho quien tenía una de las cámaras prácticamente encima y mostraba un primer plano del batería.
Pasada esta parte, un tanto agridulce para aquellos que esperaran clásico tras clásico, llegó una segunda parte donde aparecieron las canciones más deseadas. Cambio de ritmo, y comienzan los acordes del “Perfect Strangers”. Roger Glover comienza a moverse, hasta ahora, había estado tan estático como de costumbre. Puede que sea el menos espectacular en movimientos, pero su efectividad está más que demostrada.
Espectacular versión la que se marcan con “Junkyard Blues”, acabando de nuevo en aplausos y ellos sintiéndose cada vez mejor. “Sometimes I Feel Like Screaming”, una versión que queda estupendamente de “Space Trucking”, digna de admiración nos lleva hasta una de las canciones más deseadas: “Highway Star”, no sé cuantos watios de sonido meterían esa noche, pero la guitarra de Steve Morse la tengo todavía metida en la “sien”. Momento para apreciar que casi se roza el lleno de asistencia.
¿Quién ha dicho que los “clásicos” están más muertos que vivos? Las primeras filas estaban repletas de los más jóvenes y como casi siempre pasa en estos conciertos, padres acompañados de sus hijos, lástima que a algunos les aguaran la fiesta pidiéndoles el carné de identidad. Otra gilipollez de lo más alto, estaba prohibida la entrada de menores al recinto y pude ver que en algunos casos se pedía el carné de identidad. Menuda papeleta a aquel que no le dejaran pasar… En fin, otra cosa absurda, el hecho es que se prohibía la entrada a menores porque dentro se bebía y se fumaba. ¡Alucinante!
Para los bises, la canción más tocada por todos los principiantes de guitarra “Smoke On The Water”, con un video proyectando una enorme nube de humo infernal que nos envolvía a todos. ¡¡Esta es un área sin humos señores pasen a otra canción que les sanciono!!
“Kiss Tomorrow Goodbye”, y el fin de fiesta “Black Night” para exhibición de Roger Glover. Son la una de la mañana, dos horas de concierto sin “remilgos” sin “racaneos”, sin “solos” empalagosos, nos deja un fabuloso sabor de boca.
Ver el buen rollo que transmite esta formación, después de tanto tiempo, savia nueva como la que imprime Steve Morse y ahora, la de Don Airey son las causas de que sigan llenando en sus directos y que puedan ofrecernos cada poco un nuevo disco.
También noté la falta de temas como “Hush”, “Hanted”, alguna aparición más del “Bananas”, “Woman from Tokyo”… pero os aseguro que fue un concierto como pocos. ¡¡Por muchos años!!

Texto y fotos: Carlos Guillén “Dioforever”
