Que uno se tenga que enterar por medio de Internet de la realización de un evento está muy bien, pero hagamos de nuevo hincapié en que no todo el mundo tiene acceso a Internet. ¿No estaría mejor, que además de información en Internet, se publicitara debidamente con carteles por toda la ciudad, pubs y lugares de marcha; así como reparto de flyers o libretos de programación por distintos lugares de la provincia de Almería? Sinceramente, no sé el presupuesto que tiene el área de cultura del Excmo. Ayuntamiento de Almería para la publicidad de los eventos que se organizan en el Auditorio Maestro Padilla (y en otros lugares de la ciudad), pero creo que es ínfimo, gastándose mucho más cuando se trata de eventos y fiestas “más importantes” para la mayoría de gente: dígase Feria en Agosto, Cruces de Mayo, Navidad… en la que se ve con buenos ojos que la gente beba y desparrame, con mucha hipocresía, porque luego bien que se critica y se ve mal el botellón y demás actos de juerga de los jóvenes, cuando la Feria del mediodía y actos así son al fin y al cabo botellones “legales” por toda la ciudad. Desde este humilde rincón insto a las autoridades competentes a que informen, publiciten y “bombardeen” a los ciudadanos de los actos culturales y sanos que se organizan en la ciudad.

Pues bien, hecha la queja (¡qué agustico se queda uno!, jajaja), decir que una vez más (a la chita callando, por la escasa publicidad dada), arribaba a la ciudad mediterránea un músico de incuestionable valor, el australiano Frank Gambale. Ciertamente no he sido seguidor del trabajo del excelso guitarrista, supe de su existencia a través de sus discos comentados en la revista Metal Hammer en la década de los 90. Pero era una oportunidad única ir a ver su magna calidad y valía en nuestra tierra, y más siendo la única fecha en España de su gira europea junto al pianista venezolano Otmaro Ruiz, y al bajista canadiense Alain Caron, bajo el nombre “Natural High Trio”, presentando el disco editado a comienzos del presente 2006, “Natural high” (Wombat Records).
Al ser el concierto basado en su último disco, lleno de Jazz acústico, pensé que podría aburrirme, ya que dicho estilo, aunque cuenta con enormes músicos, nunca me ha atraído lo suficiente. Pero me equivoqué, y de aburrimiento nada de nada, ojos como platos y orejas bien abiertas, embobado y maravillado por la gran maestría de los tres músicos con sus instrumentos. Piezas largas, sin llegar a cansarme, donde improvisaban, y cada uno tenía su lugar para ensimismarnos con su destreza, motivándonos a arrancarnos aplausos de los que allí nos dimos cita (lamentablemente no se llenó el auditorio). Qué manera de dominar y tocar sus instrumentos (sentados) como si nada, con Frank Gambale en el centro con su guitarra, y presentando los temas de manera agradable y simpática, unas veces en inglés, y otras esforzándose en una mezcla de castellano e italiano, que se agradecía; a su izquierda el canadiense con su enorme bajo entre sus piernas y su torso; y en el extremo opuesto el venezolano (de espaldas y un poco ladeado) con su piano. Como ya he comentado, tocaron principalmente piezas del disco que grabaron los tres juntos, además del percusionista Mike Shapiro. Los temas que venían enumerados en el programa que cogimos a la entrada no se hicieron por ese orden, y creo que algunos no se tocaron y fueron sustituidos por otros, como una versión que realizaron al principio de la actuación de Miles Davis (si “Neury” no me patina). Para mí, lo momentos más grandes, emotivos, y en los que me dejaron más maravillado, fueron con el tema “Principesa”, dedicado por Gambale a su madre, lleno de sentimiento; “Scottish Highlands”, con reminiscencias de las tierras escocesas; y “Living Pictures”, compuesto por el pianista, que en algún momento del concierto se dirigió a nosotros en castellano. Hubo un descanso en el que la gente pudo ir a comprar discos del guitarrista y que se los firmaran, además de charlar con los músicos.
Con conciertos como este uno se da cuenta de lo grandiosa que es la MÚSICA, sin importar ni etiquetas ni encasillamientos absurdos.
Texto: Starbreaker
