CORROSION OF CONFORMITY “Live Volume” (2001)

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coc_livevolumeOtro disco en directo. Esta vez de otros que debían pasar por el ritual de dejar impresas sus memorias en una grabación en vivo, con todo el feedback y el feeling que el contacto con la audiencia provoca. Corrosion of Conformity llevan a sus espaldas muchos años de carretera (desde mediados de los ochenta, para ser más exactos) y la hora de editar un “live” les iba llegando. “Live volume” fue grabado durante la gira de “America’s volume dealer”, el álbum que publicaron el año pasado, y recoge íntegramente la actuación que la banda ofreció en el Harpo’s Concert Theatre de Detroit el pasado 20 de abril.

El set gira en torno a los cuatro trabajos de la era Pepper Keenan, en la que el cantante-guitarrista ha estado al frente de los americanos al lado de Woody Weatherman. Así, los primeros años de COC han quedado olvidados por completo y los retazos del crossover que el grupo hacía antes (como el primerizo “Eye for an eye”) no aparecen más que en las cenizas que quedaban de ellos en “Blind”. “Live volume” plasma las fuentes tan variopintas del sonido de la banda, en el que confluyen los orígenes hardcore de su etapa juvenil, el thrash de los últimos ochenta, el metal pesado nacido a raíz de las primeras obras de Black Sabbath y el gusto por el rock añejo. De esta batidora sale algo tan simple como hard rock de alta calidad (aunque lo han tildado de mil maneras distintas).

La producción transcribe fielmente el sonido potente y sin fisuras de la banda en vivo y es un testimonio sin trampa de cómo se las gastan en sus actuaciones: algunas veces se puede oír cómo la voz grave y rasgada de Keenan sufre las limitaciones de tocar la rítmica y cantar al mismo tiempo, cómo los coros no suenan todo lo altos y nítidos que es de esperar o el vacío producido por la falta de esa guitarra “de más” que meten en estudio.

COC irrumpen en el escenario con la intro “These shrouded temples”, tras la cual saludan a sus fans con un escueto “Detroit rock city!” y pasan a descargar “Diablo Blvd.” sin dilación. Aquí se aprecia la similitud que guarda el cuarteto con sus colegas de Metallica (a tal punto llega el entendimiento entre sus componentes que Pepper Keenan se ha tomado el lujo de imprimir su nombre en las púas de guitarra con la forma del logo de Hetfield & Co.). La diferencia que los separa es que la música de COC ha madurado acertadamente con el paso de los años y hoy en día rebasa el nivel de unos “Load” o “Reload”.

El curso del concierto continúa con “King of the rotten”, más rápida y visceral que como la conocíamos en “Wiseblood”. La concentración de los músicos en grabar los cortes en una sola toma es tal que apenas se permiten charlas con su público, siendo “Who’s got the fire” (un rock atemporal al estilo COC, hecho con sencillez y gusto) uno de los contados momentos de contacto con sus incondicionales. Pronto olvidamos esta presión a la que están sometidos al escuchar el single más celebrado de su álbum “Deliverance”, “Albatross”. Este disco, junto a “America’s volume dealer”, es el más representado en este “live” (de hecho, son los más completos que han editado en esta fase reciente de su carrera).

Además de los temas más conocidos de estos trabajos, aparecen otros que no esperaba encontrar de entrada como “Señor limpio”, “My grain” y “Zippo” (a quien haya tenido el privilegio de verlos durante este tour no le habrá cogido de nuevas). “Congratulations song” gana mucho en vivo y me ha sorprendido gratamente por la energía que desprende. Tanto ésta como “Vote with a bullet”, el emblema de “Blind” que los elevó a la categoría del mainstream metálico, suponen los momentos de mayor entrega de “Live volume”. Otra que mejora en relación a su versión de estudio es “Wiseblood”, que demuestra la caña de la que son capaces en canciones de ritmo pausado y riffs heavies de la escuela Iommi. Los primeros compases de “13 angels” son el conducto de introducción al fraseo de guitarra de Weatherman en “7 days”, otra de las indiscutibles en el repertorio de Corrosion. En “Shelter” se cuelgan la acústica al hombro y Jimmy Bower (ex – Crowbar y Down y sustituto permanente de Reed Mullin por la lesión de espalda que sufre este último y que le va a mantener apartado de la música por tiempo indefinido) hace notar la percusión en una pieza emocionante por el sentimiento con que la tocan. De “postre”, la banda se despide a lo grande con “Clean my wounds”, uno de sus mejores temas.

Echo en falta canciones como “Dance of the dead”, “Heaven’s not overflowing” o “Doublewide” y “Take what you want” de su última obra, pero ahí entramos en valoraciones y preferencias personales de cada cual. En cualquier caso, “Live volume” es un buen disco en directo, recomendable sobre todo para los fans del grupo. Ellos sabrán apreciar más que nadie este homenaje que la banda rinde a todos los “free-thinkers”, como ellos mismos comentan en las notas interiores del compacto. A los demás, les aconsejaría que se hicieran antes con alguno de sus álbumes de estudio para descubrir a una formación que no acaba de trascender todo lo que debiera y cuajar comercialmente por no identificarse con ninguna etiqueta (tampoco la stoner) de las que tanto gusta utilizar a la industria musical para segmentar a su público objetivo. Una de sus letras lo explica sin tantos rodeos: “That’s how the story goes / in the land of 1000 no s”.

J.A. Puerta