KING DIAMOND + GRIFFIN + THUNDERBOLT – Martes 30 de mayo de 2006, sala Industrial Copera (Granada)

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Mr. Kim Bendix Petersen, o su majestad el Rey Diamante, regresaba a mostrar todo su poder terrorífico de nuevo en una gira por España. Ya había ganas tras la gira en el 2001 presentando en directo su disco “House of God”. Un humilde servidor ha tenido la fortuna de haberlo visto todas las ocasiones que se ha acercado por nuestro país (muy pocas). Bien como King Diamond (en la gira del “Conspiracy” en Madrid, y en la penúltima, en Zaragoza), y entre medias con Mercyful Fate (en la sala Macumba de Madrid). Una de las fechas de esta reciente gira era en Granada, provincia vecina de la del que suscribe, así que había que estar allí para volver a deleitarse con Diamond y la buena formación que lo lleva en volandas. 

Para la gira europea acompañaban al danés y sus huestes dos bandas del Sello Massacre Records: Thunderbolt y Griffin (no confundir con los norteamericanos de los 80), desconocidas para la gran mayoría. De ellas había leído por ahí que hacían Power Metal y Death Metal Melódico, respectivamente, y no recuerdo donde encontré esa información, pero tras lo visto, poco te puedes fiar en muchas ocasiones de lo que te encuentras por ahí. 

A escasos minutos de las 21 h. me metía en la sala, y ya había dado comienzo el concierto. Frente a los noruegos THUNDERBOLT había poca gente viéndolos, aunque éstos apoyaban con ganas al grupo. Lo primero que me llamó la atención fue los movimientos y timbre del vocalista, seguro que fiel devoto y seguidor de todo lo hecho por Bruce Dickinson. 

Tras “Hi-fidelity Heartbreak”, la peña acompañó con palmas el comienzo de “We Will Survive”, realizando los coros el bajista Morten Eriksen y el guitarrista de la derecha. El grupo disponía de poco espacio, así que el cantante bajó del escenario, y así también recibía más el calor y apoyo de las primeras filas, incluso alguno cantó al cederle el micrófono Tony “Thunder” Johannessen recibiendo al final abrazos de la peña.

Después de los temas de su nueva obra, “Love & destruction” (2006), era el turno para presentar su primer disco, “Demonds and diamonds” (2002), con “Lidless Eye”. También hubo participación del respetable con batir de palmas, y otra vez Johannessen abajo, incluso cantando entre las primeras filas. Sin dar respiro unieron a “Crucified”, con los dos guitarristas (Frank Johannessen y Geir Marius Halleland) juntos en la derecha, aunque sus instrumentos apenas se escuchaban, menos mal que los solos si llegaron a nuestros oídos. De nuevo el Dickinson noruego pegado a la valla de separación, manteniendo el tono y dando un grito final. Terminaban a las 21.14 h. y la peña coreaba el nombre del grupo. No inventan nada, pero su Heavy Metal clásico estuvo muy bien para ir abriendo boca. 

Fue acabar Thunderbolt y sentarse tras los tambores Alessandro Elide (que sustituía a Marius) y de allí hasta la actuación de GRIFFIN, poco se movió. Los compatriotas de los anteriores salían a escena sobre las 21.34 h. sonando una intro, mientras el guitarra de la dcha. (Kai Nergaard) soltaba un “¡Viva España!”, arrojando una camiseta al público.

Comienzo instrumental, para luego hacer acto de presencia el nuevo vocalista Rolf Bakken y descargar “Fleet Street Superstars”, mezcla de Heavy/Hard, con el frontman bajándose al foso, como su compañero anterior, saludando y animando. Los coros eran del bajista Johnny Wangberg. No paraban y enlazaron con “Rest”, esta vez con coros de Kai Nergaard, realizando éste dobles armonías de guitarra con el jovencísimo rubio Roar Naustvoll.

Rolf, en castellano, saludaba a los muchachos y señoritas, diciendo el nombre de la banda, animando… y dando paso a “Praise The Rain”. El grupo disponía, como sus compañeros de país y gira, de poco espacio en el escenario, aunque se movían como buenamente podían. El sonido era apelotonado, sonando peor que los primeros. 

La rápida “Dungeon” fue la siguiente, con el vocalista de espaldas lanzando un buen chorro de agua. Nergaard presentaba al nuevo batería, iniciando éste “New Boss”

El comienzo del medio tiempo/balada “Lifeforce” me recordó al “Balls to the wall”, con el vocalista y el guitarrista de torso descubierto, sentados en la tarima de la batería.

En “Bound In Re-runs” volvían a tirar camisetas. Caña con “The Sentence”. Y como colofón intentaron ganarse a la gente con la versión del manido “Hell Bent For Leather”, con Kai Nergaard tocando en el foso. 

Se me hicieron bastante pesados estos noruegos que tocaron sólo temas de su tercer y cuarto disco, “No holds barred” (FaceFront, 2003), co-producido junto al guitarrista/voz Alexi Lahio (Children of Bodom), y “Lifeforce” (Massacre, 2005), éste producido por Andy LaRocque. Nada destacable ni en su música ni en su puesta en escena, a pesar de intentarlo.

Situado y escorado a la izquierda de la sala, cerca de la primera fila, veía los preparativos del escenario de KING DIAMOND. Un arco gótico con sus gárgolas en la parte izquierda, en el centro del escenario una tarima cuadrada, delante de la batería, en la zona derecha una alacena llena de instrumentos de tortura en sus repisas. Mismo montaje que llevaron en la gira por Norteamérica de 2003 y registrada en el doble directo “Deadly lullabyes” (Massacre Records, 2004).

Transcurrió más de media hora tras el final de Griffin cuando sobre las 22.46 h. se apagaban las luces y era el momento para entrar en un mundo de misterio y terror. Con focos rojos sonaba “Funeral” como introducción, con cuatro encapuchados portando un pequeño ataúd blanco con las letras de Abigail en uno de sus laterales. Colocan rejas, como las de un cementerio, delante del escenario.

Ruido de tormenta y campanas, con King Diamond (luciendo maquillaje y su ropa de las última giras, incluida chistera) exultante en el centro, y la gente gritando y volviéndose loca con la presencia del rey del Terror, que toma un bebé en sus manos, que asesina clavándole una daga y mostrándolo con su brazo en alto. Como en el disco “Abigail” (Roadrunner Records, 1987), a “Funeral” le sucede “Arrival”.

Nos adentramos más en la historia y alucinamos cuando suena el comienzo de “A Mansion In Darkness”, un tema grandioso que esa noche me suena a gloria bendita y a puro sentimiento recordando la reciente muerte de mi primo (Burninboy), que si la Señora de Negro no se lo hubiese llevado, estaría esa noche conmigo disfrutando de tan magno concierto.

El vocalista danés dirige en más de una ocasión su histórico micro de huesos cruzados a la audiencia para que esta cante. ¡Qué grande el frontman y los músicos que les acompañan!, sin haber habido bajas desde la gira del “House of God”, esto es: el fiel y enorme guitarrista Andy LaRocque (a la derecha), a la izquierda otro buen seis cuerdas, Mike Wead, a su izquierda el bajista Hal Patino, con sus mallas de rayas a lo heavy metalero de los ´80, y tras los tambores Matt Thompson. Los más activos Wead y Patino se ponen cara a cara, y seguimos en éxtasis total, al enlazar con “The Family Ghost”, durante la parte instrumental el que iba para futbolista danés tira hacia arriba al muñeco y lo coge, tirándolo de nuevo.

Nada más acabar LaRocque hace sonar su acústica, siendo el inicio de “Black Horsemen”, saliendo la actriz que acompaña en los últimos años el show teatral, Jody Cachia, haciendo de embarazada. Y uniéndose a la acústica Wead. En la parte intermedia calmada deja Diamond el escenario, para regresar al instante y golpear a la criatura que tiene la embarazada. Diamond moviéndose con Wead en la izquierda del escenario. Y con la última canción del “Abigail” dan por terminado el primer acto, con un buen repaso a dicho disco. Apoteósico e histórico comienzo. Grandioso. 

Mientras suena grabada “Spare This Life”, los músicos se retiran (menos Thompson), y da comienzo así el segundo acto, basado en el disco “Abigail II: The revenge” (Massacre Records, 2002). Dos encapuchados retiran el ataúd. Y con la vuelta de los músicos hacen “A Mansion Of Sorrow”, apoyando en voces Livia Zita, que si no llega a ser por nuestra posición ni nos percatamos de que estaba allí, prácticamente oculta por los altavoces y apenas escuchándose su voz. Patino salió a escena cuando ya estaba avanzado el tema. La actriz baila con movimientos sensuales, agarrándole el pelo el vocalista, y marchándose luego la chica. “Sorry Dear” se escucha en playback, desapareciendo los músicos de nuevo, y dos encapuchados retiran las rejas. 

Tercer acto: Con las primeras notas de “Come To The Sabbath” yo alucino, siendo uno de los mejores momentos de la noche, al menos para mí. Me encanta este tema de Mercyful Fate cuando lo escuché a mediados de los 80 y aún se me siguen poniendo los pelos de punta al escucharlo. Jody con una calavera de macho cabrío y efectos con luces rojas. Los guitarristas juntos en la parte derecha de las tablas. Y en el final de la grandiosa canción, con “…you are the one”, se utilizan efectos de eco.

Diamond no se dirige mucho al público entre tema y tema, pero ni falta que hace, una simple mirada o gesto comunica mucho más que palabras. Se le nota contento con la respuesta de la gente. Primeras notas que me hacen volver a sentir mucho por el cuerpo, los teclados pregrabados de “Eye Of The Witch”. Qué grande es este tema y como suena aquella noche, cediendo el micro en el estribillo para que la peña se desgañite. Patino en la tarima del centro subido y Diamond bebe y escupe luego. Al final el Rey Diamante aplaude y nos agradece. Nombra al baterista y este se queda solo haciendo un pequeño solo de batería, sin cansar, siendo un visto y no visto. 

El cantante de voz prodigiosa y falsete comienza a cantar sentado en la tarima “Sleepless Night”. Durante el solo LaRocque pone su instrumento en vertical, volviendo a ratificar una vez más la enorme maestría de este músico. Vemos al líder de la formación cual demonio con el efecto que le dan las luces rojas en la tarima. Acaba el tema como lo empezó, sentado. Genial interpretación de uno de los temas más conocidos de King Diamond. 

Cuarto acto: Nos da las gracias en inglés y nos pregunta si estamos todavía bien y continúa diciendo que ésta es su marioneta favorita, señalando a la actriz que esta vez vestida cual ramera se sitúa con un maniquí en la tarima. “Blood To Walk” es el tema que interpretan, con la rubia vocalista de nuevo acompañando. Durante la escenificación Diamond con un chuchillo hace un corte en el brazo derecho de la chica, brotando la sangre.

Ahora con la chica con una máscara blanca y sentado con ella es turno de la calmada “So Sad” (con la corista Livia de nuevo). Al maniquí se le iluminan los ojos de color rojo. Wead desaparece por un momento, volviendo a salir. Al final del tema Diamond postra en la tarima a la actriz. “Living Dead”, grabada, se utiliza como final de esta cuarta parte. 

Un roadie saca a la abuela en la silla de ruedas y es momento de revisar el disco “Them” (Roadrunner Records, 1988), con la gran “Welcome Home”. Diamond ayuda a la abuela a levantarse, y ésta campa a sus anchas por las tablas. Al finalizar saluda él solo. Es cerca de la media noche. 

La gente comienza a gritar y a cantar el típico “oeeee…”, además de gritar “Diamond, Diamond…!”, al par de minutos vuelven a salir y hacen “The Invisible Guests”, sentándose durante una parte Diamond en la silla de ruedas. Luego presenta a sus acompañantes, diciendo la ciudad y país de donde proceden. Y acto seguido arremeten con “Halloween”, con un paroncete, seguido con un “Come on, Granada!”, y seguir la copla. Vuelta a dentro, sobre las 0.11 h. 

De nuevo cánticos de “oes”, haciendo la melodía a la guitarra Andy, y acabar con la majestuosa “Evil” de Mercyful Fate, con algún que otro efecto a la voz, y dejando que la peña cante el principio. Ya acabando, Diamond se despide: “Thank you, so much! Good night!”, y se marcha. Finalizando los músicos el tema, desparramando sónicamente, despidiéndose éstos unidos, pensando yo que se deberían haber despedido todos a la vez, no primero el líder, pero bueno, así fue.

Eran las 0.20 h. y mientras sonaba una outro salíamos poco a poco de nuestro paroxismo terrorífico, conseguido de manera magistral por la música y puesta en escena (que sin ser muy costosa se le saca un buen partido), además del ambiente creado con las luce, de King Diamond, que siempre que lo he visto he salido más que satisfecho, pensando que ya queda menos para su próxima visita en unos cuantos años (esperando que no sean muchos). Curioso que no haya ningún recuerdo al período de los discos que van de 1995 a 2000.

Creo que al ser el concierto en un día laborable para la mayoría de gente hizo que la afluencia de público no fuera todo lo buena que se esperase. Quiero pensar que fue por esto y no por la falta de interés por el Sur de este gran músico y su banda. Están en un gran estado de forma y ahora queda esperar su próximo disco y que vuelvan pronto en una gira por España.

Texto y fotos: Starbreaker