IX LORCA ROCK FESTIVAL – Sábado 17 de junio de 2006, recinto Santa Quiteria (Lorca, Murcia)

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Tercera vez que acudía al festival Lorca Rock y tercera vez que estaba en un nuevo emplazamiento. Si mis dos anteriores veces fueron en el Antiguo Cuartel de Infantería (2004) y en el Huerto de la Rueda (2003), en esta ocasión se ubicaba en un nuevo lugar, el recinto de Santa Quiteria, justo en frente del Huerto de la Rueda, unas naves que se utilizan, entre otros menesteres, para ferias de muestras. Naves techadas con chapa y que fueron un gran punto negativo en el festival.

El recinto en sí estaba acondicionado de buenas maneras. Tras entrar se encontraba a mano derecha el puesto de camisetas y merchandising oficial, a la izquierda se accedía a una nave amplia donde estaban los puestos de venta de discos, camisetas, accesorios… aunque siempre he pensado que si no tienes vehículo propio y te compras discos (y más vinilos) en festivales, ¿qué haces con ellos durante el tiempo de duración?, un peligro andar con vinilos durante horas y horas. Tras pasar el puesto oficial de merchandising, y en el lado opuesto del recinto de los tenderetes, estaba el escenario Beta (donde se albergó, principalmente, a los grupos con sonidos más extremos), abierto sólo por la parte trasera del escenario. Continuando por el pasillo de entrada del recinto, había un puesto de comida en el centro, y dos pasillillos que te llevaban a un patio al aire libre, y tras éste el escenario Alpha (el más grande, tampoco mucho, y donde tocaron grupos de Hard Rock, y las bandas más seguidas, y con más renombre), también con techo de chapa, con un lateral abierto, y la parte en frente del escenario abierta y con unas pequeñas gradas. Allí había una enorme barra y a los organizadores hay que felicitar por los precios decentes (en las taquillas para adquirir tiquets apenas había que hacer cola) y por la rapidez con la que te atendían. Los servicios no eran muy numerosos, pero estaban bien acondicionados y tampoco había que guardar mucho rato para descargar.

Como ya he comentado lo peor fue el sonido durante la casi totalidad de la jornada en los dos escenarios, principalmente en el Beta, donde era a veces complicado distinguir los temas de los grupos, y más los cañeros, donde muchas veces aquello era una bola sónica. Y digo yo, llevando nueve ediciones de festival, ¿no pensó en esto la organización? Un muy grave error por su parte. Así que tirón de orejas fuerte y alargado para ellos. De los errores se aprende y espero que tengan en cuenta todos los errores cometidos durante las pasadas ediciones para que la próxima salga redonda del todo. Porque es uno de los festivales que, desde su modesta creación, ha ido haciéndose grande, y grande, y es uno de los mejores en España, todo gracias al magno trabajo y amor a la Música de los organizadores, y da lástima que se tenga que hablar de puntos negativos de relevancia a estas alturas.

Semanas antes, conforme se iba informando de los grupos que iban a integrar el cartel, causaron baja los metaleros progresivos de Symphony X, los vikingos de Amon Amarth y los brutales Suffocation.

Servidor decidió viajar con el autobús fletado para la ocasión desde Almería, así que tocó madrugar ese sábado. El viaje fue tranquilo, para nada comparable a los viajes organizados que se hacían a principios de los ’90, donde todo era desparrame, con gente bebiendo y fumando canutos desde tempranas horas de la mañana, o incluso empalmando la juerga con el viaje.

Llegados al lugar la mayoría cambió las entradas feas por coloridas y en condiciones, y “anillamiento” de muñeca. Los acreditados, como el que suscribe, a esperar, ya que aún no habían llegado las pulseras. Aunque me quedé sorprendido, al preguntar por mi acreditación y entregar impreso el e-mail mandado por la organización en el que constaban mis datos y referencia, que la persona que había en taquilla en esos momentos me preguntara que eso qué era. Al final no hubo mucha demora para hacerse con la pulsera de prensa. Pero antes de entrar al recinto tomamos un bar situado en las inmediaciones del recinto, local que haría el agosto ante tanta concurrencia de gente bebiendo y comiendo con gusto tanto para el cuerpo, como para el bolsillo.

Comencemos a desgranar lo que servidor pudo ver y escuchar durante aquel sábado. Ustedes perdonen si no se han cubierto conciertos de algunas formaciones que descargaron aquel día. Y me fastidió perderme algunos shows, pero ante todo me gusta disfrutar de los conciertos, soy un seguidor más de este tipo de música, y para nada me considero un periodista o profesional de la información, y es infrahumano que una sola persona cubra todo el evento, tanto viendo conciertos, como yendo de un escenario a otro para entrar al foso y echar fotos. Así que tuve que descartar algunas bandas y también salir al exterior para descansar y despejarme durante un tiempo, además de charlar y disfrutar con las amistades.

MASACRE

El cuarteto colombiano formado en 1988 fue la última incorporación al cartel. Aprovechando su primera y extensa gira por España se consiguió incluirlos en el festival. Aunque las primeras fechas de su gira por nuestro país no pudieron realizarse por problemas con sus visados, como ya comenté en la crónica del Xtreem MetalFest de primeros de junio en Madrid.

Alex “Trapeator” Okendo (voz y único miembro que queda de la formación clásica), Jorge Londoño (guitarra), Álvaro Álvarez (bajo), y Carlos Cortez (baterista que ayuda al grupo tras la muerte de Víctor Gallego el 30 de octubre de 2005) nos azotaron con su genuino, puro, y total Death Metal.

Salieron a escena a las 13.05 h. siendo la primera “Slaves Of Death”, tema que abre su cuarto, y hasta ahora, último larga duración, “Total Death” (2004). Okendo (con zamarra de los brasileños Sarcófago), desde su primer saludo “desde el país más violento”, animaba una y otra vez a la gente que poco a poco iba entrando al recinto del escenario Beta, mostrando cuernos, instigando a la peña a “menear las putas cabezas” y haciendo una y otra vez mención a su país. Tras la primera continuaron con “Brutales masacres”, del histórico “Réquiem” (Osmose Productions, 1991), y “Battlefields”, del último.

Los cuerdas lucían crespones negros en las palas de sus instrumentos, en señal de duelo por el fallecimiento de su baterista. Álvaro iniciaba con unas líneas de bajo “Cortejo fúnebre”, de su primer LP, haciendo que parte del público sacudiera sus cabezas al ritmo cadente de la composición. Sin respiro enlazaron a otra del “Réquiem”, “Ola de violencia”, que hizo que un grupo de chicos formaran un pogo. El intenso vocalista presentó “Oh, My God!!”, aunque la mayoría de veces era complicado descifrar el título, ya que entre la voz gutural y el deficiente sonido era una ardua tarea.

“País en sangre”, del “Muerte verdadera muerte” (2001), y “Soldiers Of The Unknown”, nos llevaban al final de su actuación. Alex informaba de la venta del merchandising del grupo, lanzaban postales de ellos, deseaban volvernos a ver, y nos animaban a seguir apoyando el Death “fucking” Metal. Acababan con “Éxodo”, de su penúltima obra, y su ya himno, “Death Metal forever”, haciendo que una y otra vez vociferáramos el título tanto al presentar al tema, como durante el desarrollo del mismo.

Se despedían cerca de una hora después mostrando con orgullo una bandera colombiana que le habían lanzado desde el público, éste con presencia en las primeras filas de compatriotas suyos y hermanos/as sudamericanos/as.

A pesar del deficiente sonido, que retumbaba por el local, me gustó la rabia con la que tocaron los colombianos su Death rudo, violento y agresivo.

TIGERTAILZ 

Cerca de las 14.15 h. ya en el escenario Alpha y habían empezado los galeses. Hay tanto apiñamiento de gente que desisto de irme hacia el foso a echar unas fotos.

El grupo tuvo cierto pequeño éxito con sus dos primeros discos: “Young and crazy” (Music for Nations, 1987) y “Bezerk” (Music for Nations, 1990). En aquella época surgieron como la respuesta glammie a grupos que provenían de USA. Luego vino la separación y hace poco me sorprendían con su regreso, aunque han tenido follones con el nombre al unirse los fundadores Pepsi Tate (bajo) y Jay Pepper (guitarra) con el vocalista que entró en “Berzerk”, Kim Hooker; y en otra banda el baterista de los dos primeros LPs Ace Finchum y Steevi James (vocalista) que cantara en su debut, “Young and crazy”. Finalmente los que se llevaron el gato al agua fueron los primeros.

Bien, volviendo a su concierto, el tema que estaban interpretando al llegar yo fue el que abría su segunda obra, “Love Overload” (la gente animada acompañaba con palmas), aunque antes habían tocado “Sick Sex” y “Living Without You”, del segundo y primer disco, respectivamente. Pintas glammies totales, con Tate luciendo una falda escocesa encima de su pantalón.

Contentos dirigían unas palabras al público y al ser nombrado Mr. Pepsi Tate éste daba comienzo con su bajo “I Can Fight Dirty Too”, con el vocalista colgándose una guitarra, y los cuerdas haciendo los coros. Estaban alucinando con la respuesta del público y se hacen una foto de espaldas a ellos y mirando a la batería de Matthew Blakout.

Momento de presentar una nueva canción, “Falling Down”, de su próximo disco “Bezerk 2.0”, juntándose durante un momento Tate y Pepper en la parte izquierda de las tablas. Vuelta a recordar su disco de 1990, presentando el vocalista (de nuevo con guitarra) “Noize Level Critical”.

Otra de reciente factura, “Do It Up”, con los coros que me recordaron a los norteamericanos Britny Fox. Batir de palmas del público al comienzo de “Murderess”, aparecido en “Banzai”, editado allá por 1990 por Sony en Japón. Hooker (con seis cuerdas de nuevo) presentaba la nueva “Dirty Needlez”, con su comienzo cañero.

“Dirty needlez” fue la última copla que vi y escuché, ya que con el paso del tiempo estaba perdiendo el interés en su descarga. Y es que a decir verdad su música nunca me convenció del todo, Hard Rock Glammie macarra, fiestero y divertido, pero sin mucha calidad. Pero allí había gente disfrutando de ellos y algunos cantando los temas. Este grupo nunca tuvo muchos seguidores en España, creo que muchos que fueron a verlos fue porque comenzaron en los ’80, y para algunos eso atrae. 

FIREWIND 

Cuando entro al recinto del Beta (14.45 h.) la banda comandada por el guitarrista griego Gus G. había dado comienzo. “I Am The Anger”, de su “Burning Earth” (Massacre Records, 2003) sonando. Tras ésta, el cantante Apollo Papathanasio, nos da las buenas tardes al país, para proseguir con “Beware The Beast”, perteneciente a su cuarto disco, “Forged by fire” (Emi, 2004), y en el que el guitarra Bob Katsionis toca las teclas (trabajo que haría en más ocasiones). Cánticos de la peña y el vocalista nos recuerda el nombre del grupo.

Nos presentaban “Falling To Pieces”, que irá incluida en su nuevo disco, “Allegiance”, y en el que Katsionis sólo se encarga de las teclas. La instrumental “The Fire And The Fury” es interpretada acertadamente por los guitarristas y por la base rítmica, compuesta por el bajista Petros Christo (con camiseta con logo de Thin Lizzy) y el baterista Mark Cross (con pañuelo en la cabeza) que se marca un solo de batería (ésta con su nombre y apellido en los bombos, y con dos platos en forma de aspas).

Tras la demostración del bateras vuelven sus compañeros y arremeten con “Between Heaven And Hell”, perteneciente al álbum de mismo título editado por Leviathan en el 2002. El sonido no estaba mal del todo desde donde estaba situado, según se miraba el escenario, delante en la zona izquierda. Apollo en castellano nos animaba preguntando “¿cómo estás?” y un “¡Viva Lorca!”, para después presentar a sus compañeros, y Gus presentaba al frontman. Aquel comenzaba a lo Eddie Van Halen “Brother´s Keeper”, de su tercer disco. Con “Breaking The Silence” apareció la fémina Tara (moviéndose poco en escena), que hizo dúo con Apollo. Se acompañó con palmas hacia la mitad del tema.

Nos preguntaba en inglés si estábamos preparados para más y que hiciéramos ruido y acto seguido tocaron “Tyranny” de su disco de 2004. Juego de cánticos con la peña y los dos guitarristas juntos en el lado derecho de las tablas comienzan. El vocalista se gana más al público tras mostrar una bandera española que luego lanza al público. Sigue animando con un“Come on, Lorca!”, y soltando un pequeño gallo al cantar, colocándose después un viejo gorro de piloto de avión y filmando en vídeo desde el escenario. Por todo lo alto se despedían cerca de las 15.30 h.

Había leído buenas cosas de Firewind y cumplieron de sobra con su puesta en escena y música, aunque tampoco es un grupo que me impresionara. Correctos. 

GOTTHARD

Vamos al Alpha, cayendo una buena lluvia en el patio antes de llegar al recinto techado. El agua hizo refrescar el ambiente.

Son las 15.37 h. y el vocalista Steve Lee, los guitarristas Leo Leoni y Freddy Scherer, el bajista Marc Lynn, el baterista Hena Habegger, y Nicolo Fragile al teclado inician su actuación con “All We Are” (nada que ver con Warlock), tema de apertura de su aclamado “Lipservice” (Nuclear Blast, 2005) continuando con el segundo de dicho disco, “Dream On” (nada que ver con Aerosmith) y la versión de “Hush”, con la peña cantando y los cuerdas apoyando en los coros. Digo yo, con los muchos temas propios que tienen los suizos, ¿es necesario tocar una versión nada más comenzar su concierto?

Siguieron con “Mountain Mama” del “Dial hard” (Ariola, 1994), “Top Of The World” incluido en su “Human zoo” (Ariola, 2003), “I Wonder”“Make My Day” del “G.” (Ariola, 1995). El sonido continuaba deficiente, yo dejaba a la gente disfrutar de los del país del chocolate, relojes…

Estaré sordo o no tendré buen gusto musical, pero el grupo me parece muy normalito con su Hard Rock melódico, con algunos temas que pueden enganchar, pero poco más.

NIGHTRAGE 

Eran las 16.15 h. cuando el denominado Death Metal melódico se había apoderado de la nave del Beta. “Reality vs Truth”, último corte de “Descent into chaos” (Century Media, 2005) estaba siendo tocada. Luego Jimmie Strimell (que suplió la marcha del sueco Tomas Lindberg – ex-At The Gates, Disfear, The Crown) vociferaba el título de la siguiente, “Elusive emotion”, de su debut “Sweet vengeance” (Century Media, 2003) enlazada a “Descent Into Chaos”, donde se formó un pequeño pogo entre las primeras filas y un chaval hizo stage diving, musicalmente me trajo recuerdos a grupos como Maroon o Hatesphere.

Siguieron descargando su adrenalina con “Black Skies” (tema extra de la edición japonesa de su último disco), un nuevo tema titulado “A Condemned Club” (los Tigertailz entre el público, cosa que aprovecharon algunos/as para echarse fotos con ellos), y “Omen”, de su último CD, con los guitarristas Iliopoulos (fundador y ex–Exhumation) y un chaval jovencito, creo que llamado Olof Mörck (Dragonland) que ocupa el lugar dejando por Gus G., en el centro de las tablas punteando. “Frozen” fue acompañada por coros melódicos del guitarrista Marios Iliopoulos y por el baterista. El guitarra/teclista de Firewind filmando a la peña desde un lado del escenario.

Anunciaban la última canción, perteneciente a su primer disco, “The Tremor”, con pogo como en anteriores ocasiones. Faltaban cerca de diez minutos para las 17 h. y al parecer habían acabado antes de tiempo, por lo que se disponía de algo más para tocar, así que volvieron y el tatuado vocalista hablaba y hablaba, mientras el baterista pedía una de las baquetas que había lanzado al público, ¡juas! Así que tocaron otra tema más, sonando a mezcla de Heavy con Death Metal. Ahora sí, cerca de las 17 h. se marchaban.

Los griego/suecos se entregaron, especialmente el cantante desgañitándose, pero sus composiciones no me sorprendieron, además el sonido horrible no les benefició en absoluto. 

HANOI ROCKS estarían tocando en el escenario principal, pero servidor, habiéndolos visto ya en la primera edición del tristemente difunto festival Serie Z, decidió irse al fondo de la nave Beta y descansar. 

ONSLAUGHT

Fue uno de los grupos que más me animó a acudir al festival. Uno de los mejores combos salidos de las Islas Británicas en el apogeo del Thrash Metal regresaban con el vocalista Sy Keeler (grabó “The force” – Under One Flag, 1986), el guitarrista Nige Rockett, y el baterista Steve Grice (ambos grabaron en los tres discos de la banda), el bajista James Hinder (registró “In search of sanity” – Polydor, 1989), y el guitarrista Alan Jordan (ex-Mirror Mirror, Frankenstein).

Una intro comenzó a sonar a las 17.35 h. y tras ella, y ya con el quinteto, soltaron directamente “Let There Be Death”, la primera de aquel fabuloso “The force”. No paran de moverse por todo el escenario y el bajista y el cantante unen sus cabezas, cual toros o ciervos embistiéndose.

Otro latigazo más, esta vez del “Power from Hell” (Children Of The Revolution, 1985 / Under One Flag, 1987), “Angels Of Death”. La gente se contagia de su brutal energía, y algunos hacen pogo. Keeler grita el nombre de nuestro país y comenta que es la primera vez que están en él y me llevan al paroxismo con la interpretación de “Metal Forces”, con el vocalista sin forzar los agudos que hacía en estudio. El sonido es nefasto, con el bajo de Hinder sonando mucho y las guitarras sonando como si fueran grillos, marcándose el solo Jordan en el centro de las tablas.

Presentan una que irá incluida en su próximo disco de estudio titulado “Killing peace”, “Destroyer Of World”, con el activo Keeler pidiendo brazos en alto en el comienzo. Aquello a pesar del mal sonido, suena matador. Nos pregunta el cantante en inglés si nos gusta… para dispararnos un “Fight With The Beast”, con unos agudos que quedaron regulares en la interpretación y pidiendo pogo a la gente.

El frontman se comía el escenario y recuerda a los colombianos Masacre, para dar paso a otro tema del segundo disco, “Flame Of The Antichrist”, comenzado por notas del bajo y la peña volcada coreando, de nuevo me resultan algo flojas las notas agudas del cantante, aunque obviando esto, todo el grupo se está saliendo en la actuación.

Keeler presenta a Mr. Rockett, con una pinta muy hardcore, y continúan con “Demoniac”, volviendo el bajista a dar botes y en ocasiones, el vocalista, tras los cuerdas. Creo que están alucinando de la respuesta de la gente y Hinder echa una foto a la peña.

Única concesión al tercer disco, que grabara a las voces el bueno de Steve Grimmet (Grim Reaper, Lionheart), “Shellshock”, con el bajista apoyando en coros, lanzándose un mosher al final del tema.

Se retiran y nos dicen que hagamos ruido si queremos más, salen al instante y la peña grita con aprobación. Nos sorprenden con otra de reciente factura, creo que el tema título de su próximo CD, “Killing Peace”, y Keeler cantando el comienzo de rodillas, con Jordan de nuevo haciendo el solo en el centro de las tablas. Rockett comenzaba con sus riffs la bestial “Onslaught (Power From Hell)”, pidiendo el bajista que la peña hiciera un círculo para liarse una buena, y hubo bastante algarabía en las primeras filas. Al final el vocalista dando agudos con sus brazos en cruz y diciendo “¡muchas, muchas gracias!”, emplazándonos a verlos el año que viene y la gente coreando con júbilo.

Las 18.34 h., una hora habían estado los británicos en escena, y para mí, hasta ese momento era el mejor grupo que había visto esa tarde. Se lo pasaron de miedo, y el público igual. Arrasaron con su furioso Thrash Metal, a pesar del sonido, que como fue habitual, y más en ese escenario, no acompañó nada de nada. Esperemos que el próximo año, con la salida de su disco, alguien los contrate para tocar de nuevo por estos lares. Uno que yo me sé intentará ir por todos los medios. 

Tras quedar exhausto después de la aniquilación de Onslaught decidimos despejarnos y descansar saliendo al exterior y nos fuimos donde los amigos de Benidorm y Castellón tenían sus vehículos, en el parking habilitado del Huerto de la Rueda. Bebiendo, picando, charlando, riendo, y escuchando música enlatada. Así que nos perdimos a HOUSE OF LORDS y a ILL NIÑO en el escenario Alpha, y a CHRIS CAFFERY en el Beta. Me fastidió perderme al guitarrista y su banda, que según supe luego, interpretó clásicos de Savatage junto a composiciones de sus discos. Una pena, pero ya he dicho, es demencial una persona sola intentar ver, anotar y echar fotos de todos los conciertos. 

ANVIL

Los históricos y veteranos canadienses que han seguido con coraje en el mundo del Heavy Metal desde más de 25 años, fue otro aliciente para acudir a esta edición del Lorca Rock. Le tengo especial cariño al cuarteto desde que me agencié en vinilo su segundo LP, “Metal on Metal” (Attic, 1982), junto a otros discos, en El Corte Inglés de Zaragoza en mi viaje de estudios de 3º de B.U.P. (ya ha pasado tiempo, ya).

Cerca de las 21 h. y Steve “Lips” Kudlow (vocalista/guitarra, y caras locas), Robb Reiner (batería), ambos únicos miembros que quedan desde sus comienzos y que han seguido a lo largo de los años con el poder del Yunque; Ivan Hurd (guitarra), y Glen Gyorffy (bajo) empezaban su descarga con “March Of The Crabs”, del disco mencionado en el anterior párrafo. Yo flipando y alucinando, ya que ese tema me encanta, siendo una de mis instrumentales favoritas.

Y si había disfrutado con esa, era turno para otra más de la misma grabación, “666”. Proseguían con antiguos y clásicos temas, Lips recordaba 1981, año de publicación de “Hard´n´Heavy”, y sonó el primer corte de dicha grabación, “School Love”. Todo un espectáculo para no olvidar ver a Lips menearse sin parar y poniendo mil y una muecas, y sus compañeros moviéndose también con energía, especialmente el bajista, que se fue al lado izquierdo, para juntarse con su compañero Hurd. El veterano Reiner echaba una foto (y luego siguió echando algunas más) desde su batería al público.

El frontman continuaba con sus charlas entre tema y tema, hablándonos ahora de la paz, y remontándonos a 1983 con “Winged Assassins”, de su tercer álbum, “Forged in fire”. Seguían con temazos clásicos, como “Jackhammer”, con Lips y Hurd haciendo los solos juntos en la izquierda del tablao, encargándose de los coros el calvorota bajista. Servidor no paraba de disfrutar con la sucesión de temas de sus tres primeros discos, esta vez el tema título “Forged In Fire”.

Lips y el bajista reemplazaban sus instrumentos. El dicharachero y hablador líder seguía dándole a la sin hueso y comentaba que le gustaba fumar marihuana… turno para la genial “Smokin´Green”, perteneciente a “Plugged in permanent” (Hypnotic, 1996), con sonido a lo Motörhead. Informaba que fumaría “hash” tras el show. De su penúltimo disco, “Still going strong” (Massacre, 2002), interpretaron la primera, “Race Against Time”, con un punteo final de órdago.

Cachondeo sobre los ordenadores, pajas… para levantar un poco el pie del acelerador y hacer “Computer Drone”, del “Plenty of power” (Massacre, 2001). Tras su comienzo arrasador con clásicos, estaba siendo el turno para composiciones de sus recientes discos, que para nada desentonaban en la intensidad de su concierto. Lips presentaba su infatigable compañero Reiner y seguían con temas de sus últimas grabaciones, como “White Rino”, del disco de 2002. Al final se queda el veterano baterista haciendo un efectivo solo, gustándome, a pesar de detestar cada vez más lo solos en los conciertos, pero este estuvo bastante bien y no tuvo una excesiva duración.

Vuelven sus compañeros, nombrando de nuevo el vocalista a su amigo de faena, y terminando el tema. En el preámbulo a la siguiente canción Lips habló sobre la televisión… pero no recuerdo bien qué tema fue, lo que sí es que su inicio fue siniestro, con unos punteos co/o/nudos, incitando a hacer headbanging.

Repaso a “Strength of steel” (Metal Blade, 1987), con “Mad Dog”, y coros del bajista, al igual que su himno “Metal On Metal”, con esa se despedían sobre las 22.14 h. En ese momento estábamos cuatro gatos viendo a los incombustibles canadienses, ya que en el otro escenario habrían comenzado Whitesnake.

Éramos pocos, pero con ganas de más Heavy/Speed del bueno, y así jaleamos para que volvieran a salir. Nos complacieron, y Lips comenzó con unos riffs de guitarra para enlazar a la magnánima “Mothra”, dándome una alegría inmensa poder escuchar ese temazo en directo, llevándose Lips a los dientes su guitarra, siendo una despedida imborrable para mi mente, con el líder alargando las notas de su guitarra hacia el final y acabando en el foso, chocando manos y consiguiendo aún más el fervor y cariño por estos músicos luchadores. 22.26 h. y de allí salí con una sensación de haber visto uno de los mejores conciertos de ese festival.

Llegando al escenario Alpha las huestes de Coverdale estaban desgranando “Is This Love” (finalmente detestada por mí por estar hasta en la sopa). Aquello estaba a reventar, por lo que decidí verlo desde un lateral de la extensa barra bebiendo y comiendo con colegas de mi ciudad. Ni intenté acercarme a echar alguna foto.

Muchas ganas tenía la gente de ver a Whitesnake, y yo apenas, y es que tras su regreso y el concierto en la Cubierta de Leganés a finales de 2004, y comentado en su momento por aquí, cada vez me han interesado menos. El concierto fue casi calcado a los que vienen dando en su regreso, con la salvedad que ya no está el monstruo de Marco Mendoza al bajo, suplido por Uriah Duffi.

Basándose principalmente en la época en la que triunfaron en USA, con apenas recuerdo a sus buenos primeros discos, y sin apenas cambio ninguno en el set list. “Ready And Willing” (¿por qué no meter algunas más de aquella maravillosa época?) precedió a los solos de guitarra de Doug Aldrich y de Reb Beach, y al descanso de Coverdale. Luego “Crying In The Rain”, y vuelta a descansar y a parar el ritmo del concierto con otro solo, esta vez del bestia de Tommy Aldridge. Demasiado seguidos los solos, ¿no?

Regresan y con “Ain´t No Love In The Heart Of The City”. Coverdale juega con el público a que cante el estribillo una y otra vez. Público que cantó ensimismado “Gimme All Your Love” y “Here I Go Again”, reservándose el frontman el grito final que estuvo regular, y es que los años no pasan en balde, a pesar de cumplir de sobras.

Retirada a las 23.20 h. para salir al instante y con Coverdale con maracas iniciar la fabulosa “Take Me With You”. Luego “Still Of The Night” y a capella, “Soldier Of Fortune”. Parece que acaban ya, pero desgranan la última, “Bad Boys”. Fin sobre las 23.46 h. y creo que a pesar de no estar pendiente 100%, no me he perdido gran cosa respecto al concierto que vi de ellos en el 2004. 

No recuerdo bien si fue antes de Twisted Sister o tras dejar el escenario Alpha, pero me asomé al Beta un momento y vi a la gente como loca con el grupo de Dez Fafara (ex-Coal Chamber) DEVILDRIVER.

Cerca de las 00.38 h. y los neoyorkinos se hacen de rogar. Como introducción se utiliza el “It´s a long way to the Top” de AC/DC. Dos minutos después salen, y como siempre Dee Snider como un ciclón, comienzan con “What You Don’t Know (Sure Can Hurt You)”, la segunda fue “The Kids Are Back”.

Esperando desde el lateral derecho a entrar al foso de fotógrafos veo a Snider salir corriendo y tras la batería beber agua y echarse spray para el pelo, para volver como una bala y continuar el tema. Enlazan a “Stay Hungry”, y después “I Believe In Rock´n´Roll”“You Can´t Stop Rock´n´Roll”. Muy bien hasta ahí, pero ya los he visto dos veces en su regreso y decidí ir a ver a las bestias de la Bay Area.

Nuestra estancia en el foso de fotógrafos fue entrar y al segundo llegar el manager y echarnos a todos los que estábamos allí rápidamente.

EXODUS

Al final del comentario que hice de su último disco “Shovel headed kill machine” instaba a que alguien se mojara y los trajera a nuestro país con la nueva formación, y parece que mis súplicas fueron oídas porque al poco tiempo se anunciaban para este festival. Así que junto a Onslaught, Anvil y Queensrÿche fueron los que me hicieron olvidarme de la paliza que supone un festival (aunque sea de un solo día).

Eran las 1.20 h. y tras una Intro, Holt, Gibson, Dukes, Altus y Bostaph salieron como ese tanque de su última portada arrasando con los dos primeros temas de dicha obra, “Raze” y “Deathamphetamine”. Todos meneándose y moviéndose como posesos por las tablas y con una fuerza violenta descomunal. Eso sí, para variar el sonido de pena, haciendo a lo largo de la brutal actuación de los norteamericanos, que fuera en ocasiones complicado distinguir qué canción comenzaban a tocar.

Concesión a su penúltimo CD, “Tempo of the damned”, con “Blacklist”. Luego un clásico en la historia del Thrash Metal, “Piranha”, con la que terminan de aniquilarnos. La bestia regordeta, perilluda y rabiosa Dukes nos agradece la acogida, pero sin apenas palabras entre tema y tema, continúan con “I Am Abomination”, otra de su última grabación, con solos de Altus, Holt, y de nuevo Altus.

El vocalista nos vuelve a agradecer con un “fuck you!”. Luego más clásicas, “A Lesson Y Violence” y “Brain Dead”, haciendo que botara y recordando servidor el dueto que se hicieron el difunto Baloff y Souza en el festival Thrash of the Titans de S.F. en agosto de 2001. El solo de Altus no me convenció.

Una voz en off dio paso a “The Last Act Of Defiance”. Luego otra piedra base de la historia del Thrash, “Bonded By Blood”. A la actualidad de nuevo con “.44 Magnum Opus”, y enlazar, mientras la bestia de Dukes nos pregunta si queremos más, con el tema título “Shovel Headed Kill Machine”, bajándose el vocalista al foso.

Son las 2.17 h. pero la gente grita el nombre del grupo y salen para rematarnos vilmente con “Deliver Us To Evil”, con petición de círculo pogo, y “War Is My Sheppard”, con problemas para la guitarra de Altus. Parón, con la gente gritando poseída y guerra final con “Strike Of The Beast”. 2.37 h. y quedamos para el arrastre ante la enorme descarga de los de la bahía de San Francisco que me hizo menearme como si tuviera el baile de San Vito. 

QUEENSRYCHE 

Ganas había por ver a los procedentes de Seattle, aunque muchos habían abandonado ya el recinto ante tanto cansancio acumulado, o estaban allí casi como muertos vivientes. Yo tenía gran expectación tras el intento fallido aquel de que tocaran en el Monsters of Rock en el Estadio Olímpico de Montjuic (al final suplidos por los fenomenales Tesla, aunque éstos tuvieron que capear el temporal de objetos arrojados por una serie de descerebrados a los que les debería dar vergüenza de por vida por tamaña acción deleznable).

Se hicieron de rogar, creo que para que aquello sonara en condiciones, y pienso que fueron de los que mejor sonido consiguieron en el festival. Así que sobre las 03.11 h. el primero que salió a escena fue el guitarrista Mike Stone, y luego sus otros compañeros. El último en pisar las tablas fue el gran Geoff Tate, con chupa de cuero y gafas de sol (además de unos kilillos de más), y comienzan con el magnífico y grandioso “Revolution Calling”, encargándose de los coros Stone y el bajista Eddie Jackson.

Continúan sin dilación repasando su disco más exitoso, con el tema título “Operation: Mindcrime”, en el que aparece la gran mujer y gran voz Pamela Moore. En “Spreading The Disease”, Tate se despoja de la chupa y canta frente a frente con la majestuosa dama rubia, dramatizando con gran acierto durante toda la actuación.

Empleo de coros pregrabados para “Suite Sister Mary”, y sale de nuevo Tate a cantar, al igual que la fémina, con vestido negro. Siguen dramatizando, arrodillándose el frontman, cantando a dúo, para luego colocarse Moore de rodillas y aferrarse a la mano del vocalista, para colocarse también de rodillas junto a ella. Enlazan con la historia con, “The Needle Lies”, marchándose Tate y regresando con una pistola, apuntando a la cabeza de la arrodillada. La mujer se pone en pie junto a Tate, consiguiendo una escenografía muy lograda, aunque sin rimbombancias. Se marcha ella, haciendo Tate gestos de que se vaya, quedando él de rodillas. Para finalizar el tema, el cantante se marcha, y Mike Stone se queda en el centro haciendo el solo de guitarra de la copla “Breaking The Silence”, con Tate dirigiendo el micrófono a la audiencia y ésta cantando, aquello suena muy, pero que muy bien, manteniendo la nota Tate medio agachado.

Continúan con la historia, sin parar, “I Don´t Believe In Love”, con Moore sentada en una silla del revés y entrando en la segunda parte del reciente “Operation: Mindcrime II” con “I´m American”, realizando Michael Wilton y Stone los solos en el centro, para seguir con la segunda parte con “One Foot In Hell”“Hostage” y “The Hands”, con esa doble armonía de guitarras.

Vuelve a salir Pamela, y Jackson con su bajo da comienzo a “A Murderer”, donde se saca a un hombre (el alma mater del festival) con los ojos vendados sentado en una silla y a quien Tate ata con una cuerda, y tras los solos de guitarras el vocalista dispara en la cabeza, cayendo la silla y el fiambre de lado. Tras volver a situarse Tate de rodillas, se le coloca una camisa de fuerza y así canta “Eyes Of A Stranger”, con un micrófono inalámbrico pegado a su moflete derecho, y sentado en una silla de ruedas. Destacando las excelentes armonías de guitarras y manteniendo el tono Tate al final. Apoteósico.

Las 4.13 h. y salen a saludar Tate y Moore, y luego toda la banda. La gente empieza a hacer los cánticos habituales y hacen que vuelvan para interpretar como colofón final “Jet City Woman”, y “Empire”, cantando la peña. Llegando al final de la buena actuación sobre las 4.24 h. 

Teatro y magia musical es lo que nos brindaron Queensrÿche aquella noche. 

Con el cansancio acumulado, pero con la satisfacción de haber disfrutado de sus grandes conciertos a los grupos a los que fui a ver, regresábamos a nuestra ciudad en el autobús. Llegando de día y a tempranas horas de la mañana. Palizón, pero: “¡Sarna con gusto no pica!”

Esperemos que los organizadores tengan en cuenta los errores cometidos en esta edición (especialmente el sonido y el coincidir parte de algunas actuaciones) y que para la próxima edición, la décima, salga todo rozando la perfección en todos los aspectos.

Texto y fotos: Starbreaker