Regreso de uno de los grupos importantes del Hard-Glam-Sleazy de los ‘80 y ‘90 con su formación clásica, Tom Keifer (guitarra y voz), Jeff LaBar (guitarra), Eric Brittingham (bajo) y Fred Coury (batería). Esta vez con la garantía de un sello que ofrece calidad como es Frontiers Records.
Cinderella se formaron en Filadelfia en 1983 y publicaron su primer y prometedor disco titulado “Night Songs” en 1986. El segundo, “Long Cold Winter” (1988) fue un éxito masivo, también en ventas (más de 3 millones a día de hoy) y el que les colocó en la primera división del Rock internacional. El siguiente “Heartbreak Station” (1990) mantuvo algo el tipo, pero con “Still Climbing” (1994) dieron el patinazo definitivo y en 1995 el grupo desapareció. En 1998 algún promotor intentó recuperarles y se dieron una vuelta por algunos países, grabando un sosísimo directo llamado “Live at the Key Club” durante ese año. Posteriormente volvieron a desaparecer para reaparecer de nuevo en el año 2000 durante unos meses. Volvieron a dejarlo y a reaparecer en 2002 y, de nuevo, a la sombra hasta 2006, año en el que hicieron algunos conciertos. Por lo tanto no sabemos si esta es la reaparición definitiva o no, pero el caso es que se han atrevido a grabar otro directo para inmortalizar el momento.
El disco en sí es un directo, como decía, grabado en Uncasville (Connecticut, USA) el 21 de julio de 2005, dentro de un programa de actuaciones que patrocinó la cadena televisiva VH1 a modo de festival y en cuyo cartel también estaban incluidos Ratt, Quiet Riot y Firehouse.
Se incluye un set-list bastante digno y representativo de lo que fue el grupo en su momento de máximo esplendor, pero el sonido no hace justicia, suena deslabazado y flojo. Estos chicos no tienen suerte con sus directos o, al menos, esa es mi impresión. La producción no permite disfrutar de un grupo compacto en escena, sino más bien de una banda tocando para un público frío o casi inexistente por la sensación de lejanía que aportan los gritos y aplausos, supuestamente del público asistente. Para que os hagáis una idea, es una cosa tan fría como aquel “Live and Loud” que publicó Ozzy Osbourne en 1993, o también puede servir como referencia el “Beast from the East – Live in Japan” (1988) de Dokken. Es decir, directos que pierden su atractivo no por el concierto en sí, sino por un mal resultado final del producto.
Está bien para completar la colección, y se puede escuchar de fondo, pero no aporta mucho ni a la discografía del grupo ni al maravilloso mundo de los discos en directo.
Alvar de Flack
