Desde principios de este año hemos notado con gran agrado el aumento significativo de eventos asociados al Metal, la visita a nuestros país de varias bandas internacionales de gran calidad han animado y fortalecido nuestro espíritu metalero. Bien, en este caso en particular, la presencia del señor Ronnie James Dio tiene un significado casi mágico para los que empezamos desde muy temprana edad a escuchar y valorar el Rock a mediados de la década del setenta y los que a través de los últimos años han aprendido a apreciar la magnifica ejecución vocal y presencia de una de las mejores voces, si no la mejor, del Heavy Metal clásico. No existe en todo el mundo banda que se haya formado a partir de los años ochenta que no esté influenciada por la música de este gran señor, bien sea a través de Rainbow, Black Sabbath o simplemente Dio, eso es ser grande.
Nuestra presencia en Caracas estaba pautada para el viernes 21 de julio 2006 a las 5:00 P.M. en las puertas de la Concha Acústica de Bello Monte, donde seríamos acreditados como prensa. El día anterior parte de nuestro equipo estuvo presente en la rueda de prensa: José “Matula” Goitía y Luigi D’Angelo. Luego de cumplir los requisitos de rigor de la organización del evento, accesamos a los amplios espacios de esta concha acústica, construida en el año 1953 como sede artística de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, concebida como espacio cultural de relevancia y sitio obligado para los grandes eventos de la época. Posee dos coloritmos a cada lado de la Concha realizados por el artista plástico Alejandro Otero, Premio Nacional de Pintura en 1958. Actualmente el servicio autónomo de Arte y Cultura de la Alcaldía de Baruta tiene un programa de conservación y rescate de este Patrimonio Nacional prestado en los últimos tiempos, a eventos musicales como el que nos disponíamos a disfrutar.
Deseamos hacer un alto en este review para agradecer de todo corazón a las personas que hicieron posible la presencia de Dio en Venezuela y nuestro acceso a este evento, tales como Constantino Capuzzi y Alexis Briceño de Rockeventos, Lic. Angélica Arteaga, Thays Gómez y muy especialmente a nuestro hermano Roberto Palmitesta de Profitproducciones por las atenciones, amabilidad, proactividad y sinergia demostrada antes, durante, y después de este maravilloso evento, nos dieron una lección a todos de trabajo en equipo, esta es la gente que le esta cambiando el rostro al Rock en Venezuela, por eso los apoyamos incondicionalmente.

Los teloneros de esta gran noche son de lujo: nada más y nada menos que la gran banda de Heavy Metal venezolana ARKANGEL, llamada “La Reunión” por la presencia de su vocalista original y amigo de esta casa Paul Gillman, un gran acierto sin duda alguna, la escogencia de nuestra representación nacional.
Exactamente a las 6:30 P.M. se abren las puertas que contienen a la multitud y se permite el acceso al recinto del público asistente que para entonces se calculaba en unas 2.000 personas. Luego de esperar unos 25 minutos, una persona de la organización se dirige al público para la apertura del show y se empiezan a escuchar las primeras notas del tema “Rock nacional”, del año 1982, que a pesar de los años sigue siendo tema estandarte del movimiento Rock en nuestro país.
Uno a uno y bajo grandes aplausos aparecen los integrantes de esta legendaria banda, con el clásico grito “¡Hola Caracas!” comienza la presentación. Los veo mucho más en forma, más compactos musicalmente hablando, cae ahora el tema “Vagón de la muerte”, excelente, “El Rey Dinero” es uno de nuestro temas favoritos y la descargan con furia, Giorgio Picozzi sigue siendo un verdadero “reloj” en la batería, preciso y certero en su ejecución, junto a Felipe Arcury en el bajo forman una pared rítmica y sonora impresionante. “La procesión de Satanás” es uno de esos temas que forman parte de nuestro acervo cultural, de nuestra memoria colectiva, un himno sin duda alguna. El siguiente tema en caer es “Represión latinoamericana” un tema que compuso Arkángel con Gillman en 1984 y fue inspirado por una fotografía de un soldado salvadoreño con la mirada perdida y que a la postre se convirtió en la portada de ese disco, que fue el último que haría Arkángel con Paul Gillman. Paul aprovechó el momento para repudiar el conflicto que llevan los israelíes con los libaneses, cosa en la que todos estamos de acuerdo, muy acertado de su parte; Luego caen los temas “El viaje sin regreso” de su disco “Rock Nacional” y “Héroes caídos”, incluido en su primer disco.
Qué bien Carlos Arvelo en la guitarra, su dinamismo y su buena onda le da una intensidad única a la banda, Giancarlo Picozzi tiene su lugar ganado desde hace mucho tiempo como guitarrista, preciso y con gran técnica, es un gran guitarrista y un buen amigo. Paul Gillman, como lo hemos expresado en anteriores reviews, mantiene sus condiciones vocales intactas, es un gran frotman y aprovecha el momento para decirnos que aplaudamos a las bandas que deberían estar aquí esta noche y que han sobrevivido durante este tiempo, tales como Grand Bite, Alta Frecuencia, La Misma Gente, Resistencia, Equilibrio Vital, Vitas Brener… Un gran gesto de parte de toda la banda, también nos comenta que esta es la última presentación que hace con el Arkángel ya que se dedicará a su banda Gillman con nuevos miembros y por su parte Arkángel entra a los estudios con sus vocalista actual Luis González. Sin duda esta reunión trajo gran nostalgia a los que tuvimos la suerte de presenciar sus conciertos durante la primera mitad de la década de los ochenta y la oportunidad a los que no habían tenido la misma suerte durante esa época y por supuesto a una nueva generación de seguidores que los vitoreaban y aplaudían a rabiar esa noche. La banda se dispone a cerrar su rápida pero gran presentación y lo hace con uno de sus grandes clásicos, “Asesino” que fue el soundtrack de la película “Cangrejo”, del director Román Chalbaut, un clásico del cine nacional. No pensamos que lograran superar la actuación que hicieron el año pasado en Valencia a propósito del Gillmanfest que consideramos excelente en su momento pero, visto y oído lo de esta noche les podemos decir que sonaron geniales, les deseamos grandes éxitos en sus respectivos caminos.

Luego de la retirada de Arkángel empieza el nerviosismo entre el público mientras los técnicos de Dio hacen los últimos ajustes al sonido, es que muchos de los presentes todavía estábamos incrédulos. Comentarios como: “no puedo creer que después de pasar 23 años de mi vida rogándole a los dioses por algo así, se vaya a dar esta noche” era lo que se escuchaba entre el público presente que ya rondaba las 4.000 almas y seguían entrando. Para nosotros ver el fondo del telón con la portada del disco “Holy Diver” era de por sí electrificante.
Bajan las luces y entre el clamor, los gritos, y los aplausos, comienzan aparecer los integrantes de la banda: Simon Wright en la batería (AC/DC), Scott Warren en los teclados (Warrant, Berlin, Keel), Rudy Sarzo en el bajo (Quiet Riot, Whitesnake, Ozzy Osbourne), Craig Goldy en la guitarra (Rough Cutt, Giuffria) y por supuesto el dios del Metal Clásico Ronnie James Dio (Elf, Rainbow, Black Sabbath) bajo las notas del tema “Children Of The Sea” explota la Concha Acústica de Bello Monte en medio del paroxismo que invade todos los presentes, luces y sonido de primera, y la grandiosa voz de esta leyenda viviente que nos hacía los cuernos, ese gesto que él mismo inventó. Nosotros con la boca abierta, “¡Hola! ¿Cómo están?” en perfecto español nos introduce en el tema “I Speed At Night”.
Qué clase de trabuco se ha armado el Sr. Ronnie James con estos grandes músicos, cada uno tiene un capítulo aparte en la historia del Rock, por normas y principios no nos gusta escribir y decir obscenidades para describir alguna situación pero, ¡Mierda! Rudy Sarzo debe ser, si no el mejor, unos de los grandes con el bajo, qué manera de tocar este instrumento, ese movimiento que hace con el anverso de la mano a través del mástil y el mojarse las puntas de los dedos antes de tocar las cuerdas, son su sello personal, era ver Quiet Riot, tiene un gran perfomance y una actitud muy positiva, es un gran tipo. El jefe de prensa nos había advertido que solo se permitiría tomar fotografias desde la fosa durante las tres primeras canciones, debimos haber hecho unas cuatrocientas desde todo los ángulos posibles y son las que acompañan este documento.
La lluvia de clásicos no paraba: “Stand Up And Shout”, “Holy Diver”, “Gypsy”, tema con el que el baterista Simon Wright nos presentó su solo únicamente para demostrarnos quién comandaba la sección rítmica de esta banda. ¡Y de qué manera! Un despliegue de batería complementado por un excelente arreglo de luces y apoyado por las sutiles notas del teclado de Scott Warren.
Una cosa que sí pude notar fue que desde el comienzo del show hasta este momento, Ronnie James Dio se veía claramente molesto por dificultades con los monitores, y como todo buen profesional, en ningún momento reflejó ese malestar hacia el público. Durante el solo de batería este problema fue solucionado y todo siguió sin problemas.
De toda la discografía de Dio, les confieso que mi disco preferido es “Dream Evil” de 1987, y durante mucho tiempo me he preguntado por qué las canciones de este disco no eran incluidas en las presentaciones en vivo. Pude saber que el ambiente de la grabación del disco en ese momento estuvo plagado de dificultades técnicas y de falta de interés de algunos de los músicos. Debió haber sido por eso. Mi más grande sorpresa fue cuando comenzaron las notas de “Sunset Superman”, de este disco, del que también tocaron “All The Fools Sailed Away”, mi canción preferida. Yo estaba trabajando de fotógrafo y en ese momento no tomé ninguna, simplemente me detuve, vi, y escuche semejante obra. Un momento inolvidable para mi.
Por supuesto que no pudieron faltar “Don’t Talk To Strangers” ni “Rainbow In The Dark”, que fue enlazada con el solo de, a mi parecer, el guitarrista más melódico que ha tenido esta banda. No se por qué pero las notas y las poses de Craig Goldy me recordaron en algún momento a Ritchie Blackmore en su época de gloria con Deep Purple. Luego de Craig, vino el solo de teclados de Scott Warren. Una excelente demostración con sonidos de Hammond, propios de los teclados de los años setenta. Aunque algunos no consideren el teclado como un instrumento del metal, les digo que el señor Scott Warren toca Heavy Metal.
Casi al final del concierto, vino la parte que la verdadera vieja guardia esperaba, los temas de Rainbow “Man On The Silver Mountain”, “Catch The Rainbow” y “Long Live Rock And Roll”, iguales, grandes, sublimes. Un sueño hecho realidad. El final lo marcaron las notas de “Heaven And Hell”, aunque no habían terminado de irse del escenario cuando la euforia del público obligó a estos señores a reintegrarse en sus puestos e interpretar su clásica “última canción de la noche”, “We Rock”. Luego de su despedida y de unos minutos fuera de tarima, volvieron a salir e interpretar la canción que faltaba, “The Last In Line” y dejarnos con la alegría de haber vivido durante dos horas un sueño que tardó 30 años en hacerse realidad.
Luego de haber presenciado uno de los mejores conciertos de nuestras vida, pienso que este nos causó un gran impacto, no solo por la estatura musical de los integrantes de esta banda, sino por la bondad, simpatía, amabilidad que transmite el Sr. Ronnie James Dio, en la rueda de prensa expresó que lo que más le gusta de visitar tantos países es aprender algo de su cultura, eso lo dice un hombre inteligente, culto, quien no tiene la necesidad de recurrir a las muletillas de las obscenidades para expresar sus ideas y propagar su arte, tiene lo que los ingleses llaman “Charm” o sea, encanto que arrastra a multitudes. Ojalá éste sea el inicio de una nueva era de eventos, de ser así, Venezuela será paso obligado para las mejores agrupaciones a nivel mundial, van a tener que traer a Judas Priest, Iron Maiden o AC/DC para medio superar esta impresión, ojalá los dioses nos escuche.

Texto y fotos: Plinio Valles / José “Matula” Goitía
