En primer lugar, no hay que confundirlos con los China Blue canadienses de los ‘80, que ese fue mi primer error al enfrentarme a este disco. Estos son de Los Ángeles, California (USA) y este es su primer disco. El grupo lo forman algunos nombres conocidos como Tony Mills, cantante que lo fue de los británicos Shy (aquellos que salieron a pedradas del Rockódromo de Madrid en el concierto previsto con Barón Rojo y Gary Moore) y que también puso su voz en lo último de TNT, sustituyendo a Tony Harnell. En la guitarra está otro viejo conocido, Josh Ramos, que tan buen trabajo hizo en el único disco del proyecto The Storm y que también lo fue del grupo Hardline. De los melódicos Takara procede Eric Ragno, el encargado de las teclas, y el resto de músicos son poco o nada conocidos, Ron Smith (guitarra rítmica), Doug Odell (bajo) y Zane Petersen (batería).
La característica voz de Tony Mills llena toda la grabación. Quiero decir con esto que es difícil evitar el recuerdo o la comparación con los Shy de “Excess All Areas”, aquel gran disco que intentaron presentar en Madrid, y esto de la comparación debe ser entendido como un halago. En su trabajo con TNT, “Atlantis” (2008) me gustó, aunque se resintiera el sonido general del grupo, pero con China Blue se sale. Estas composiciones le van más a su modo de cantar, se le nota más a gusto.
Muy buen trabajo también de Josh Ramos con su guitarra, muy del estilo de The Storm, elegante y sin sobresalir. Arropada por el sonido de teclas y las rítmicas, pero asomándose en su justa medida en los solos.
Pero lo que realmente sobresale del disco son las composiciones. Muy buenos temas que conforman un disco muy homogéneo con un sonido compacto, combinando perfectamente las armonías asequibles con la fuerza de las guitarras y una base rítmica muy sólida. No hay momentos de bajón, el disco entra a la primera y sin enterarte, y si te paras a analizar detalles verás que todos y cada uno de los músicos hacen un trabajo excelente con sus instrumentos.
Si os gusta el rock melódico, “Twilight Of Destiny” os hará pasar algo más de 50 minutos de placer sonoro.
Starbreaker
