CHICKENFOOT “III” (2011)

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A pesar de la confusión a la que pueda llevar el título, es el segundo disco de la banda formada por los ex-Van Halen Sammy Hagar (voz y guitarra) y Michael Anthony (bajo y voces), el maestro de las seis cuerdas Joe Satriani y el batería de Red Hot Chili Peppers, Chad Smith.

El estilo sigue más o menos la línea del anterior aunque mucho más definido (sigue indefinido) y con pocas reminiscencias de los grupos de origen salvo en alguna ocasión esporádica.

Joe Satriani no es que esté irreconocible, pero sí muy comedido y plenamente integrado en el sonido del grupo, sin ningún afán de protagonismo y aportando su guitarra al interés global del proyecto, lo que no creo que pudiera decirse de todos los superhéroes de la guitarra y esto, sin duda, engrandece su trabajo. Lo mismo podría decirse del trabajo de Chad Smith y Michael Anthony, cuyo bajo está más presente en la mezcla que en la ocasión anterior y eso dota de más contundencia a la base rítmica.

Sammy Hagar saca lo mejor de su garganta, que sigue en plena forma aunque sin abusar de los tonos excesivamente altos de su trabajo en solitario o de los primeros discos que grabó con Van Halen. Aparte de esto, da la sensación de que las canciones están hechas para que se luzca porque está brillante durante todo el disco, demostrando que la madurez que le da la experiencia le permite manejarse perfectamente tanto en los momentos más tranquilos como en los más agresivos.

Los temas se pegan al oído a la segunda escucha, lo cual no quiere decir que sean de usar y tirar, sino que las melodías están tan bien hechas que forman parte, una más, del homogéneo entramado de cada pieza. Unas veces tirando hacia el Pop-Rock (“Different Devil”) otras al Hard Rock más descarnado (“Up Next”) o retro (“Big Foot”), otras dándole un aire más reposado (“Come Closer”, “Something Going Wrong”) y, como decía al principio, algún recordatorio esporádico a la penúltima época de Van Halen y de los mismos Red Hot Chili Peppers (“Alright Alright”), todo junto.

Intercalados entre tanto buen hacer están los solos magistrales de Joe Satriani quien, además de ser un genio de la guitarra, también lo es en el difícil arte de no aburrir a las ovejas. Si os gusta el Hard Rock en la justa medida de melodía, ritmo, caña y virtuosismo, no os vais a aburrir con este disco que, además, apunta a ser de lo mejor de 2011.

Alvar de Flack