Sexto disco de los de Albacete, con una portada que, quien no conozca al grupo, puede llevar a pensar erróneamente en un trabajo con canciones de Rock, Sleazy Rock, etc. Habiendo sido realizada por Fernando Navarro “Nanderas_HM”, autor también de las portadas de sus anteriores dos álbumes: “Teoría de la fidelidad” y “Claustrofóbia”, además de la del EP “Espinas del alma”.
Los manchegos, fundados en 1999, fueron una de las bandas a tener en cuenta en el resurgir del Heavy Metal patrio más clásico en los inicios del siglo XXI. José Cano (voz), los guitarristas J. Miguel Mondéjar “Maiden” & Francisco Javier Hernández “Tortu” (éste estuvo en la banda hasta el año 2002), Javier Simarro (bajo) y Miguel A. Moreno “Michel” (batería) empezaron a darse a conocer por su zona y en todo el país con su maqueta “Emisario de fe” (2000) y con su primer disco, “Sangre eterna” (GoiMusic, 2002). Logrando ser más reconocidos y seguidos con su segundo álbum, “La nueva ira” (GoiMusic, 2004), tras el cual se incorpora para los conciertos un segundo guitarrista, Lorenzo Bascuñana (ex-Destierro).
De nuevo como quinteto grabaron “Pánico” (GoiMusic, 2006), un trabajo a partir del cual empezaron a tratar sus temas de raíces e influencias del Heavy Metal clásico con una producción y sonido más actual y contemporáneo.
Su contrato con la discográfica Avispa no prosperó para la edición de su cuarto disco, llegando sólo a salir bajo el Sello madrileño el DVD “Pánico en directo” (2009), la grabación de su concierto dentro del “Heavy Metal Heart Festival IV” en la sala Green Space Heineken de Valencia el 3 de marzo de 2007. Así que desde el disco “Claustrofóbia” (2008) el mismo grupo empezó a publicar sus grabaciones. Disco éste que contó por última vez con los guitarristas J. Miguel Mondéjar “Maiden” y Lorenzo Bascuñana, que dejaron la formación en 2007, antes de que se autoeditara el álbum.
Con los guitarristas Fernando Moya (Uncreation, ex-The Heretic) y Juan Parreño (ex-Irredemption, Ishtar, Tributo al Cielo…) grabaron el EP “Espinas del alma” (2009) y “Teoría de la fidelidad” (2009).
En este nuevo “Pura satisfacción” vuelven a ser cuarteto, ya que el guitarrista Juan Parreño dejaba el grupo en el 2011. Siendo sus nueve canciones grabadas, producidas y mezcladas durante septiembre y octubre de 2011 en los Estudios Volcano (Albacete), propiedad del vocalista José Cano, quien se encargó de toda la labor tras la mesa de sonido. Estudios donde también grabaron sus dos anteriores grabaciones, y también la mayor parte del “Claustrofóbia”. Siendo masterizado por Alberto Sales en sus Estudios Rockettes, estudios castellonenses que siempre han estado ligados a Centinela desde su debut discográfico, “Sangre eterna”, bien grabando en ellos o siendo masterizados sus temas bajo las manos del guitarrista de Templario, excepto en “Claustrofóbia”.
El grupo albaceteño continúa componiendo temas con base heredada del Heavy Metal clásico, pero adoptando, envolviendo y añadiendo a sus composiciones sonidos más duros y contemporáneos, con una producción muy potente y metálica, como vienen realizando en sus anteriores y últimos discos. Quizá no contando por eso con el beneplácito de los que gustaban de canciones con el sonido más clásico del Heavy Metal de sus primeras grabaciones y discos.
Intentando ser objetivo, las canciones suenan como un cañón, con mucha potencia y dureza, dotadas de una base rítmica bien contundente y férrea, con gruesos y metálicos riffs, y solos (escuela Megadeth), bien construidos por Fernando Moya. Dominando la voz de José Cano, influenciado por gargantas como la de Rob Halford o Juan Gallardo (Ángeles del Infierno).
Pero aunque los temas tengan un sonido y producción realmente geniales, a canciones como “Memorias”, “Luchador”, “Se oculta el Sol”, “El hombre de las estrellas”… les faltan más brillo para que te atrapen y llamen la atención.
Destacando para mi entre los nueve temas su homenaje a las bandas albaceteñas de Rock y Metal, “Hueso y piel” (con enérgico, aunque sencillo, respaldo vocal), y la que le sigue, “Libre”, la composición que me suena más a Heavy Metal clásico de todo el álbum. Luego hay otras que pueden resaltar en algunos detalles, y claros ejemplo del buen hacer de la base rítmica, como “Eclipse de seducción”, “Tierra de extraños”, y la final “Decir que no”, atrayéndome en ésta principalmente los momentos donde pisan el acelerador.
Si no nos dejamos llevar por gustos ni preferencias, “Pura satisfacción” en general es un buen disco de Metal… pero falto de un mayor número de canciones que al escucharlas nos marquen y dejen más huella.
Starbreaker
