BRUCE SPRINGSTEEN “Magic” (2007)

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brucespringsteen_magic“El mejor disco desde que hacía la mili en Melilla”. Curioso como cada vez que alguien saca un disco medio decente, se le busquen comparaciones de este tipo. Se puede entender que lo digan los propios músicos; “hemos sacado nuestro mejor disco” dicen en cada lanzamiento, e incluso algunos fans, pero ese “por sistema” de la prensa a veces cansa. Pero bueno, si así lo quieren nosotros también podemos decirlo: “El mejor disco desde…” Pongan ustedes el final de la frase según los gustos de cada cual. Eso sí, a mí me ha parecido un grandísimo disco, algo que tampoco sorprende si “The Rising” también lo era, y las Seeger Sessions y el “Devil & Dust”. Vamos que no ha sido flor de un día.

Este es un disco que corre el riesgo, a poco que no nos paremos a oírlo, a perecer sepultado por el single: “Radio Nowhere”. Una copla simple, rayando lo austero, pero tremendamente efectiva y efectista, que ha sido radiada, televisada, politoneada (perdón por el palabro) y divulgada hasta decir basta. Tanto que puede tener un efecto negativo sobre la obra que le sigue, que ni es tan efectiva ni tan austera. Es más, a mí “Radio Nowhere” me parece una maravilla pero estoy hasta los huevos de ella. Al principio la pinchas como si la vida te fuera en ello, pero luego simplemente te la saltas.

Vuelta a la E. Street Band, vuelta a la música que le hizo famoso, aunque con 58 años que tiene el maromo ya no es aquel hermano mayor indestructible que veíamos en la portada de “Born In The USA”. Ni siquiera su mujer, otrora musa, nos la pone como antes. Digo esto porque muchas de sus cualidades se basaban en aquella imagen de tipo duro, de colega del barrio, que ahora, lógicamente, no tiene. Pero la madurez le sienta bien, a él y a su música. Por eso aquí no hay esos arranques a lo “Born In The USA” y sí hay más trabajo introspectivo. De todas maneras están todos los ingredientes necesarios, guitarras acústicas, eléctricas, grandes estribillos, coros para que los berreen estadios de ochenta mil almas, algunos arreglos de cuerda, una producción brillante a cargo de Brendan O´Brien y, por supuesto, el saxo de Clarence Clemons.

Perico Salinas “Pears”