Últimamente los grupos se están prodigando en sorprendernos o, por lo menos, no recurrir a lo fácil cuando se trata de editar álbumes recopilatorios y tanto Bruce Dickinson como Steve Vai son claros ejemplos de lo que hablo. “The best of Bruce Dickinson” , como su nombre bien indica, es un compendio que resume la carrera en solitario del frontman más hiperactivo que surgió de la NWOBHM, conocido no sólo por ser la voz más popular de Iron Maiden sino también por militar en la banda liderada por Paul Samson. De tal manera, Metal-Is nos ha puesto en bandeja dos compactos por el precio de uno en los que tenemos, por un lado, el recopilatorio propiamente dicho, que contiene temas extraídos de los distintos trabajos de Bruce en solitario junto a dos nuevas composiciones, y por otro, parte del material que iba a ser publicado a comienzos de este mismo año bajo el título de “Catacombs” (aquí denominado “Tracks from the vault” ), que viene a ser una selección de rarezas y versiones demo pertenecientes a distintas épocas del cantante. Para no perder comba, Bruce ha reanudado la actividad de su grupo y, aparte de promocionar activamente este “Best of” por todos lados (en pleno 11 de septiembre se encontraba en Nueva York concediendo entrevistas y demás), planea ya su sexto asalto.
Para abrir boca nos presenta dos temas de nueva cosecha con el sello inconfundible de Roy Z (su actual mano derecha; antes lo fueron Gers y Dickson). El primero, “Broken” , mantiene la esencia de “The chemical wedding”: guitarras pesadas, frescura, estribillo que se clava a las primeras de cambio y coros en la parte intermedia casi calcados a los de “The alchemist” . “Silver wings” responde al reto de Bruce de escribir una canción de rúbrica Maiden y en cierto modo ha logrado recoger esa esencia con partes de marcha galopante y un estribillo a coro que no es nada usual en él. Aún poseyendo unos esquemas más clásicos, no escapa al “groove” característico de su último álbum, viniendo a fusionar “Machine man” con “The wicker man” . Este par de cortes ha contado con la sola presencia de Roy Z a cargo de las guitarras, bajo y producción, Dickie Fliszar a la batería (el mismo que se encargó de cubrir la papeleta en el tour de “Tattooed millionaire” y grabar “Tears of the dragon” ) y Bruce.
Entrando en lo que es el recopilatorio, se nota que no han querido arriesgar ya que el grueso del disco está formado por piezas de “Accident of birth” y “The chemical wedding” , la pareja de álbumes que resucitaran la figura del estimado Adrian Smith, allanaran el camino de regreso al seno de Iron Maiden y reconciliaran al músico con la audiencia metálica. De esta forma, “Road to hell” , “Accident of birth” y “Darkside of aquarius” dan buena cuenta de lo que fue el cuarto larga duración en estudio de Bruce, mientras que “Chemical wedding” , “The tower” y “Book of Thel” (ésta en directo) hacen lo propio con su onírico quinto plástico, inspirado en la obra de William Blake. De su debut discográfico al lado de Janick Gers, “Tattooed millionaire” , recupera la que daba nombre al disco y “Born in ’58” , aportando el granito de arena rockero. “Balls to Picasso” , el extravagante y difícil álbum que editara nada más huir de la “Dama de Hierro” , viene representado por “Tears of the dragon” , la excepción dentro del mismo por seguir las directrices de lo que siempre hizo con Harris y compañía, y “Laughing in the hiding bush” capturada en vivo de “Scream for me Brazil” . El engendro creativo que produjo mano a mano con el joven Alex Dickson (el que fuera guitarrista de los escoceses Gun en la época de “Gallus” ), “Skunkworks” , tan sólo aporta el único sencillo que publicaran del mismo, “Back from the edge” . Raro sabiendo que, aún suponiendo un fracaso comercial estrepitoso, esta obra tan criticada a posteriori por los medios especializados (porque en el momento de su salida al mercado recibió unas críticas generosas, al igual que la gira que le siguió abriendo los shows de “Time of the oath” de Helloween) le dio la oportunidad al frontman de demostrar una creatividad y versatilidad libres de toda duda. Pero ya se sabe cuando se tilda a algo de “grungie” …
Siempre se echan a faltar algunos temas, dependiendo de las preferencias de cada uno, pero es evidente que no se puede dar cabida a todo (si por mi fuera, “Son of a gun” , “1000 points of light” , “Inertia” o las tres que cierran “Accident of birth” también hubieran tenido su hueco reservado).
En cuanto al segundo compacto, contiene mucho material interesante de distinta procedencia. “Bring your daughter…to the slaughter” aparece en su versión original, destinada a la banda sonora de una de las secuelas de “Pesadilla en Elm Street” (ni recuerdo cual, demasiado Freddy a esas alturas). A raíz de ella, surgió la grabación del primer disco en solitario de Bruce y significó el comienzo de su carrera por puro accidente. Aquí se nos presenta más lenta, con la voz de Bruce ronca y bastante más cruda que la de Maiden, dándole un toque más genuinamente rockero de lo pretendido en “No prayer for the dying” . “Darkness be my friend” rinde tributo al sonido de los padres del rock y desde las primeras notas dejarán perplejo a más de uno por esos tonos suaves y bucólicos con los que se iniciaba “Babe, I’m gonna leave you” . “Dracula” se remonta a 1977, cuando entró por primera vez en un estudio de grabación acudiendo a un anuncio del Melody Maker en el que buscaban un cantante (mas tarde Samson se fijarían en él y empezaría la historia que ya conocemos). “Wicker man” , de las sesiones de “Accident”, no guarda ninguna relación con el sencillo de “Brave new world” y, aunque sea un boceto, suena grandiosa. La demo de “Man of sorrows” , sin embargo, adolece de un vacío considerable; demasiado desnuda y fría con sólo unos teclados, batería mecánica y voz demasiado visceral para tan poco instrumento. Otra de las que llama la atención en seguida es “No way out… continued” , una pieza donde predominan los teclados y unas guitarras casi poppies muy refinadas que le dan un toque progresivo. Es de mis favoritas pero con el timbre sutil de Geoff Tate hubiese quedado ideal para sus Queensryche. “Real world” se acerca a unos “Freak” o “Starchildren” , un “cheap shot” fluido y directo sin más pretensiones.
De los shows grabados en distintas ciudades cariocas para la edición de “Scream for me Brazil” se extrae un extra estupendo y tocado con precisión milimetrada como “Jerusalem” . “Midnight jam” , ideada para ser la continuación de “Taking the queen” , posee una atmósfera agobiante y oscura lograda, pero no acaba de cuajar como canción y podría tratarse de un “Strange world” de tercera fila. El tono épico lo ponen “Re-entry” y “Acoustic song” , que sacan a la luz la vena sensible de Dickinson. “Ballad of Mutt” se basta con cuatro acordes básicos de Rock’n’Roll clásico para que Bruce vacile un poco, emulando al Dave Lee Roth más macarra. “I’m in a band with an Italian drummer” es una cara-b extravagante y psicodélica con partes funkies, escrita por el bajista Chris Dale y dedicada a Alessandro Elena. A modo de comentario del contenido de este compacto, “The voice of Crube” es un monólogo del frontman plagado de anécdotas y antecedentes de cada grabación de “Tracks from the vault” .
En resumen, la recopilación posee una elección muy estricta lo que, unido a la inclusión del llamado “Tracks from the vault” y a un libreto con documentación precisa, letras y una pequeña historia de cada disco, le añade un aliciente especial con respecto al resto de álbumes de esta clase. Eso sí, desde mi punto de vista y siempre que no te hayas hecho con sus cinco álbumes de estudio, acude antes a éstos porque no tienen desperdicio alguno y te darán una perspectiva más amplia y válida. “The best of Bruce Dickinson” refleja la excelente carrera en solitario de un músico que nunca ha malgastado su talento artístico y que ha sabido dotar de un aire único y diferente a cada uno de sus trabajos. Al menos, concedámosle a Bruce el crédito que muchos medios no han querido otorgarle y dejemos que su música hable por él. Esa es su mejor arma… y al fin y al cabo la que nos importa.
J.A. Puerta
