¡¡Impresionante!!!. Que pedazo de disco se ha sacado de la manga Nikolo Kotzev (guitarras, teclas, violín, percusión, compositor de toda la música, productor y autor de las mezclas y demás). Huele a Rainbow / Uriah Heep / Deep Purple que tumba, más marcado si cabe que en los tres discos anteriores de Brazen Abbot, normal teniendo en cuenta la alineación que presenta el pájaro: La base rítmica de Europe (John Leven, bajo; Ian Haughland, batería; Mic Michaeli, teclas) más las voces de Joe Lynn Turner, Jorn Lande y Göran Edman, prácticamente la misma formación que en los discos anteriores (salvo la incorporación de Lande en el puesto de Thomas Vikström)
Como digo, se trata del 4º disco que graba bajo el apelativo de Brazen Abbot, que, dicho sea de paso, tiene poco que ver con otros proyectos de Kotzev como “Nostradamus”. Esto es mucho más directo, es más un disco de canciones que una obra conceptual de varias partes. Sin embargo, en la presentación del disco, el propio Kotzev manifiesta que es un disco que refleja un momento personal de horas bajas, reflejando su estado de ánimo desde enero de 2002 hasta julio de 2003 que fue cuando se terminó, y que cuenta hechos que parece ser le han ocurrido en ese intervalo de tiempo.
La portada más o menos anticipa algo de lo comentado, incluso en las fotografías interiores aparece pensativo cabizbajo, pero no penséis que el disco es triste y melancólico, en absoluto, está lleno de canciones que ponen la adrenalina patas arriba con la inestimable ayuda y buen hacer de los músicos que participan. Por cierto, que los tres cantantes se dejan las cuerdas vocales para que la cosa salga redonda, especialmente Turner, que saca su vena más ‘Rainbow’ y hace que suene precisamente a eso, cosa que un servidor agradece sinceramente. A Lande se le nota algo desplazado de su tono natural (tomando por natural el de Ark o los Snakes…), forzando quizá en exceso los agudos, pero con un resultado que me ha convencido mucho más que con Masterplan. Y Edman en plan maestro en sus cuatro (se cantan cuatro cada uno), pero literalmente se sale en las dos baladas que se marca, mucho más cercano a su etapa con John Norum que a la que se pasó con Malmsteen.
Del track-list, aparte de repetir que no tiene desperdicio y que está repleto de singles en potencia, tengo que destacar el último tema “Guilty As Sin”, un medio tiempo de corte bluesero pero plenamente situado dentro del hard rock melódico. La voz de Turner desgarrada como hacía tiempo que no se le escuchaba, acompañada por la guitarra de Kotzev que habla por él, todo sentimiento (incluidos los violines del final), y una la letra que define perfectamente su estado personal y que resume todo el disco. No os la perdáis porque es de 10 sobre 10.
Y todo esto grabado con el VST 24 de Steinberger (Cubase), un programa que cada vez cuenta con más usuarios (aunque la versión que se está utilizando ahora mismo es la VST 32 y superiores) con un resultado plenamente satisfactorio, aunque los propietarios de estudios de grabación no creo que estén demasiado contentos…
Lo dicho, para este humilde comenta-discos es lo mejor que ha aparecido en lo que va de año 2003, sin ninguna duda.
Alvar de Flack
