Me quedé con ganas de volver a ver a los argentinos en el pasado festival Leyendas del Rock. Pero poco tiempo después de la fecha de Bolnuevo se anunciaba una gira de cuatro fechas (Madrid, Sevilla, Almería y Málaga) por nuestro país de los de la bandera albiceleste, y una de esas fechas era en mi ciudad. Así que muy contento el poder volverlos a ver por tercera vez.
De nuevo se volvió a fallar a la hora de la publicidad. Yo al menos no vi ni un pequeño cartel anunciando el concierto por el centro de la ciudad. Y aunque el boca a boca hace algo no creo que sea lo suficiente. Quizás ese error hizo que el concierto de una de las mayores bandas de Hard Rock que ha dado Sudamérica no tuviera una buena entrada, aunque días antes pensé que iba a ser peor. Más si cabe que el grupo venía a tocar si se vendían anticipadas un número determinado de entradas, que desconozco, y hasta última hora estuvimos en vilo si finalmente tocaría el quinteto del cono Sur.
Calculo, malamente, que al final allí estaríamos alrededor de 200 personas, más o menos, gracias también a parte de la colonia argentina y sudamericana residente que se moviliza cuando tocan los Rata en la ciudad que sea.

Muy agradecidos tienen que estar Bruma por tener el honor de abrir para Rata Blanca. La joven formación almeriense nacida en el 2006, y llamada en sus inicios Thurdetania, estuvo sobre las tablas hasta la medianoche. Tocando en su media hora temas propios de los que, imagino, integrarán su primera maqueta y un par de versiones.
Era la primera vez que los escuchaba y veía, y en su primer tema, “Marioneta”, la voz del joven Moi (ataviado con chupa de cuero) me recordó algo a la de Leo Jiménez (Stravaganzza, ex–Saratoga, Al Borde), con algo de agresividad. El vocalista salió con energía desde el principio, moviéndose y haciendo molinos con su cabeza.
Nos sorprendían con su primera versión, la famosa “Eye Of The Tiger”, que sin embargo la mayoría de gente conoce como el tema de la película de Rocky y apenas saben del grupo que la hizo, Survivor. Joaquín intentó demostrar sus dotes tras los tambores en un solo, imagino que para dar tiempo a arreglar o preparar algo, ya que si no, no entiendo que con el poco tiempo del que disponían incluyeran un solo, y menos de batería.
Luego “Padre”, con el activo vocalista llegando a arrodillarse mientras cantaba. Continuaban con “Lucharé por ti”, de comienzo sosegado para luego dar un giro hacia la caña. Si nos habían sorprendido con la versión de Survivor, aunque parece que últimamente a los grupos les ha dado por acordarse de ese tema, como así hemos escuchado en el segundo disco de los catalanes Dragonslayer; más sorprendidos quedamos al hacer “Quítame este velo” del ya extinto dúo Amistades Peligrosas, una versión que me atrajo la forma en la que la hacen.
Acabaron con “Hanibal”, tema de corte Heavy Épico, y en el que Moi presentó a sus cuatro compañeros, y el guitarrista Juan hizo lo propio con el vocalista. Al final la chiquita bajista Any~k dejaba que trastearan el bajo en las primeras filas, despidiéndose todos abrazados.
Aún les queda bastante camino por recorrer al joven quinteto almeriense.

Media hora pasaba de la media noche cuando la mayoría de argentinos/as que habían ido a ver a los grandes Rata se arremolinaban al borde del escenario hasta con banderas albicelestes de su querida Argentina. Tras la “Intro”, de su último disco que sonó grabada, dieron paso al tema-título de ese álbum de estudio, “La llave de la puerta secreta”, con el guitarrista Walter Giardino ocupando el centro de las tablas al comienzo, finalmente saliendo el vocalista Adrián Barilari y cogiendo luego una de las banderas.
El chiquito, pero enorme vocalista, con gafas de sol que apenas se quitó en todo el concierto, nos preguntaba. ¿cómo estáis, Almería?, para luego decirnos que habían recorrido muchos kms. para rockear y sacudirnos con la cañera “Sólo para amarte”, animando Barilari y ocupando el centro de las tablas el alto y técnico guitarrista para marcarse su solo mientras el vocalista se marchaba durante un ratillo.
Seguía hablando el simpático cantante entre tema y tema, para recordarnos el viaje largo que habían hecho hasta allí… respondiendo la gente con Rata, Rata… pide teclas para el chivato de Walter y solicita que cantemos la siguiente canción, y así es, la peña cantando sola el comienzo de “Volviendo a casa”. Nos fijamos que el baterista Alberto Scarcella lleva un corte de pelo actual, pareciéndose al personaje infantil de años atrás Pumuky. Walter con su toque maestro y presencia inunda el escenario, llegando a colocarse al lado del bajista Guillermo Sánchez en su lado izquierdo. “La canción del guerrero”, con ese sonido heredado de los más grandes Deep Purple, Rainbow… suena cañón, aunque la guitarra de Giardino durante una pequeña parte no suena.
Barilari nos agradecía los aplausos y acogida, y nos volvía a preguntar si queríamos cantar, solicitando alguien del público alguna canción con ansia, dando paso a la balada cargada de melodía y sentimiento “Nada es fácil sin tu amor”, con el público cantando el estribillo. Un roadie pendiente del chivato de Giardino, Barilari con las gafas de sol subidas y llegando a coger una bandera argentina y colocándola en la tarima de la batería. Hacia el final potente decía: ¡¡¡arriba todos!!!, botando la peña.
Cánticos al estilo de las canchas de fútbol y nombrando el nombre del grupo. Agradecimientos a Manolo Salas y a la sala El Rockero, recordándonos que había peligrado la actuación (imagino por lo que comenté del número de entradas), haciendo ellos todo lo posible porque finalmente estuvieran tocando aquí. Comienzan a sonar las teclas de Hugo Bistolfi y cogiendo Barilari la pandereta realizan “Aún estás en mis sueños”, tema al más puro corte del espejo de Wardino, Mr. Ritchie Blackmore. Volviendo a quedarnos maravillados con la técnica que tiene el argentino tomando lo mejor del maestro Blackmore y del discípulo Malmsteen. Al final arroja la bandera.
¿Están bien ahí, en la barra? decía simpáticamente el vocalista y haciendo mención a manjares de la gastronomía hispana como el jamón, cochinillo… y la cerveza, dando paso a “Señora furia” y “La otra cara de la moneda”, con los coros de Hugo Bistolfi y de Giardino. Barilari nos dejaba con Walter para caérsenos la baba mientras tocaba “Preludio obsesivo”, incluyendo partes de música clásica. Luego la esperada “Chico callejero”, iniciada por la guitarra y el colchón de teclas, volviendo Barilari a agarrar la pandereta, y durante el solo Giardino de nuevo al lado del bajista, poniendo éste su instrumento en alto para acabar acribillando al público.
Informaba que se habían acabado las púas que lanzaba Giardino al público y retroceden a 1992 para hacer el temazo “Guerrero del arco iris”, intentando que la gente cantara el estribillo, brazos en alto y acabando el pequeño vocalista sobre la tarima de la batería. Daba las gracias a la ciudad y hacía que cantáramos más, pidiendo que lo hiciéramos con más fuerza y acompañando con palmas, revuelo en las primeras filas, pero sin violencia.
Y dedicaba a las mujeres que había allí “El sueño de la gitana”, apenas escuchándose la voz en el comienzo, luego bien. Presentaba a sus compañeros y Giardino lo hacía con Barilari. Volvía a hacernos cantar con “Mujer amante”, y la peña botando, cantando todo y dando palmas. Y la unían a “La leyenda del hada y el mago”, primer tema que me cautivó de ellos a comienzos de los ’90, la peña volvía a botar, y durante el solo Barilari al lado del bajista y luego con el baterista, ocupando el bajista y guitarra el centro de las tablas. ¡Gracias, Almería!, y Giardino con el pie sobre un chivato y solo tras solo que daba gloria, acabando con anarquía sonora, tirando púas, rompiendo las cuerdas y castigando la guitarra al más puro estilo de su maestro Blackmore. Todos juntos se despedían chocando manos sobre las 2.15 h.
Muy grandes estos Rata, calidad a raudales, viéndolos y disfrutando con su Hard Rock clásico con preciosas melodías y con unos músicos con mucha clase, comenzando por Giardino y su forma de tocar la guitarra habiendo mamado mucho de Blackmore, la enorme voz de Barilari, las teclas creando ambientes, acompañando… de Bistolfi y la gran base rítmica que hacen el indio Guillermo y Scarcella.
Me fijé que en la música que pusieron en la sala antes de Bruma y Rata Blanca, pensando que ya deberían ir cambiando el listado de temas, porque en los últimos conciertos siempre suelen sonar las mismas canciones, que están bien, pero una noche tras otra las mismas, pues no lo veo idóneo, si no tendremos que llamarlos “Los 40 eternos del Rockero”. Aunque el que sonara al finalizar Rata Punk-Rock creo que estaba bastante fuera de lugar.
Texto y fotos: Starbreaker
