Primera visita de los gaditanos Sphinx a la capital almeriense y puede que última, porque como cabía esperar la respuesta de la gente no fue decente. Está visto y comprobado que en esta ciudad si el grupo no es una veterana vaca sagrada (Barón Rojo y Obús, y pare usted de contar), o una banda de las que están de moda entre la chavalería (Warcry, Saratoga… y poquito más) la mayoría de los que dicen llamarse heavies no acuden a otros conciertos. Es una gran lástima que no haya un mínimo interés en ver y apoyar a otros grupos, y a la iniciativa de la sala por traer grupos distintos a los habituales o los de siempre. Pero claro, llegará el día en que, visto el nulo poder de convocatoria, dejen habitualmente de organizar conciertos y entonces la gente se seguirá quejando estúpidamente y por vicio, y otros tendremos que fastidiarnos y desplazarnos fuera de nuestra ciudad si queremos ver otras cosas que no sean el típico Sota, Caballo y Rey.
Seguro que la misma noche del concierto los garitos de Metal y Rock estaban bien frecuentados con gente fumando, bebiendo, en la mayoría de los casos bebida mala (especialmente en uno que mejor no dar el nombre), luciendo camisetas super-guays-heavies, y oyendo una y otra vez los mismos temas que salen de unos altavoces que ya deberían haber sido quemados y arrojados a la basura (en el mismo local donde se sirve bebida barata y mala). Servidor una vez más prefirió ir a la sala El Rockero antes que a un bar o pub, y así poder disfrutar de un concierto y de bebida en condiciones.

El honor para abrir el concierto de los gaditanos recayó en el grupo Alaja, procedentes del pueblo costero y turístico de Roquetas de Mar. A base de conciertos se están haciendo un hueco en el panorama metalero almeriense, habiendo anteriormente tocado en El Rockero ya varias veces. Era la segunda vez que los veía, siendo la anterior cuando compartieron cartel, el pasado 9 de junio, con Leteo y los madrileños Tizona, banda de versiones de temas de Heavy Metal y Rock, tanto de grupos internacionales como nacionales, con un cantante, Domi, no muy afortunado, la verdad. En aquella ocasión comenzaron su concierto con una tétrica y terrorífica performance y llevaron pintadas sus caras cual zombies. Esta noche dejaron el teatro inicial, pero sí salieron a escena de nuevo con sus rostros pintados. Personalmente les diría que dejaran atrás esa costumbre, o si lo hacen que lo hagan en condiciones, porque sinceramente, las pinturas quedaban bastante cutres.
Los roqueteros soltaron las primeras notas del tema “Flesh” cerca de las 23.40 h. Una canción con bastante regusto a los primeros Metallica. El guitarrista rítmica Juanjo se encargaba de apoyar en coros la voz del vocalista Chris, que tenía un alucinante pie de micro hecho con eslabones de cadena.
Un punzante riff de guitarra daba inicio a “Fucking Lie”, primer tema propio que compusieron, en el cual el guitarra solista Dani ponía su seis cuerdas en vertical. Paso para el saludo nocturno de rigor y decir el nombre de la banda, para continuar con “Infernal Noise Machine”, tomando protagonismo en su comienzo las notas del bajo de Joaquín.
Chris pedía a la gente que se acercara al escenario, puesto que con los focos sólo veía sombras, y pasaba a decir que la siguiente canción era una “baladilla”, “Cold”, un tema principalmente thrasher, pero que recordaba en su comienzo la última etapa de Sepultura con Max Cavalera. Durante la canción, como en anteriores veces, Juanjo se colocaba cara a cara frente a su compañero Dani, y después con Juanjo.
Ahora sí, anunciaba un tema más lento, “Look At Me”, aunque de lento sólo tuvo el comienzo, roto luego por un alarido agudo del vocalista y un cambio de ritmo. “Angel From Hell” fue la siguiente, compuesto por “Angel Of Death” de Slayer. Con un grito inicial muy heavy, por parte de Chris, no muy conseguido, y con la batería bastante acelerada, unido a “Cowboys From Hell” de Pantera que versionearon bien.
Al principio de “Destruction”, otro de sus primeros temas compuestos, el cable del micrófono del cantante se salió, siendo colocado rápidamente. Ya avanzado el tema los guitarristas, uno frente al otro, y situados en el centro de las tablas, se marcaban el solo.
Otra vez hubo algún problemilla con el cable del micro durante “The End Of Pain”, donde Sergio se colocó la careta que tenía colgada en la batería. Dedicaban a la gente de Roquetas, y a nosotros por acudir esa noche, “Cost What It May”, dotada de un ritmo aplastante.
Para el final dejaron dos buenos trallazos, “Stoneway”, donde Dani se marcó su solo apoyando el pie izquierdo en su chivato, y “Shut Your Mouth”, desgañitándose Chris cantando, utilizando tonos muy agresivos y casi guturales. A las 0.30 h. terminaban, con Dani “ametrallándonos” con su guitarra.
Atención a estos jóvenes, que prometen bastante con su Thrash Metal de la vieja escuela, especialmente de los añejos Metallica en la mayoría de sus temas, aunque también incluyen algún que otro sonido más actual.

Estando grabado el cuarto disco de los de la Tacita de Plata, aunque tras de sí con muchos problemas y esfuerzos, y sin aún ser editado por su nuevo Sello discográfico, Avispa, se acercaban al sureste del país para brindarnos un buen concierto de Heavy Metal. Así calentaban motores ante la salida de su próximo disco, “Renacer”. La verdad es que nunca me han llegado a calar totalmente los gaditanos desde que los descubrí, antes de la edición de su primer disco, con “Condenado a vivir”, uno de los temas que integraba su tercera maqueta, “Demo ´99”.
Contando ésta, de las tres veces que los he visto, quizás haya sido en esta ocasión cuando más me han gustado, o al menos, más he disfrutado, no sé si ayudó en algo la ingesta de cerveza servida en la barra de la sala.
Faltando sólo diez minutos para la una de la madrugada el baterista Carlos Delgado se situaba tras los tambores y animaba con palmas el comienzo de la veloz y melódica “No”, primer tema del concierto y primer corte del hasta ese momento último disco, “Paraíso en la eternidad” (Noche Maldita Records, 2005). Sonaban las teclas, pero ¿quién las tocaba?, nadie, estaban grabadas.
El vocalista Manuel Rodríguez, con tres cuartos de cuero, daba las buenas noches a la ciudad y nos hacía que le siguiéramos el juego con nuestras voces, antes de hacer “Condenado a vivir”, donde presentaba al guitarrista Juanma Patrón (Atalaya), sustituto provisional de Justi Bala, y donde el bajista Pepe Pineda seguía con su catálogo de posturas, más de una vez apoyando su pie izquierdo en uno de los chivatos. Durante la parte instrumental el vocalista desaparecía durante un instante y regresaba ya sin su guardapolvos, vestido con un chaleco de cuero (como sus pantalones) que dejaba un poco al aire sus lorcillas cuando levantaba el brazo hacia arriba. Santi Suarez hacía el solo de guitarra en el centro, y las teclas eran de nuevo disparadas. Manuel no estaba muy fino a la voz, como después nos dijo, notándose algo ronco y costándole llegar a las notas altas.
El cantante decía quienes eran y de donde venían, para pasarlo bien, y comentaba sobre su malograda garganta. Luego pasaba a animar al comienzo de “Destino”, volviendo a hacerse patente el problema de su voz. Como en el concierto que les vi en el festival II Rockzinante en Alcalá de Henares (Madrid), Manuel separaba de su boca el micrófono y a veces apenas se escuchaba. Aunque no éramos muchos, había un buen número de gente que cantaba casi la totalidad de las canciones, como esta vez. Hacia la parte final del tema Juanma abandonaba su zona sobre las tablas (la izquierda) y se iba al lado derecho, el de Santi Suarez.
“Recluso 943” fue el primer tema en sonar aquella noche de su segundo disco, “Mar de dioses”, y donde comenzó a mejorar en la voz Manuel, quizás ya caliente tras las tres anteriores canciones, llegando a dar los últimos gritos finales en el tema de rodillas, acabando Carlos tocando en pie los platos de la batería.
Agradecía las palmas y gritos de aprobación y comentaba que tenían ganas desde hace tiempo de estar por estas tierras, dando paso a una sorpresa, un nuevo tema que formaría parte de “Renacer”, previsto editarse en enero de 2008. Según comentaba Manuel trata sobe la historia de una persona tras un accidente. Titulado “Maldita ilusión”, de ritmo rápido, con tapping de Santi, y donde seguíamos notando la mejoría a la voz.
Preguntaba quién tenía discos del grupo, informando que al acabar el concierto se pondría una chica cerca de la barra para vender material de la banda, y después tocaban “Esclavo de tu maldición”, con la peña acompañando con sus voces y Santi marcándose, una vez más, el solo de guitarra en el centro de las tablas.
Decía Manuel que iban a hacer la primera parte,“Noche maldita”, y la segunda, de una asquerosa realidad, la violencia de género, animándonos al comienzo con un ¡Vamos arriba, esa Almería! Los guitarristas, volvían a hacer coros, y Manuel, ahora sí, se salía en el grito que daba casi al final de la canción. La segunda parte vino con “A las puertas del Infierno”, con ese inicio muy Iron Maiden, el público siguiendo el ritmo del tema con cánticos, y el cantante nombraba al baterista.
Sobre los problemas mentales, en concreto la esquizofrenia, trata “Momentos de lucidez”, otra composición con recuerdos a Maiden. Preguntando antes de comenzar de forma cachonda el vocalista a Santi, ¿estás, guapa?
Tuvimos la ocasión de escuchar otro tema en primicia de su próximo trabajo, “Nuevo mundo”, con ciertas melodías arábigas.
Iban a retirarse por primera vez al camerino tocando las Maidenmaniacas “La muerte sobre un papel” (donde volvía a nombrar al guitarrista que les echa una mano, durante su solo en el centro del escenario) y “Mar de dioses”, donde nos volvía a invitar a botar, cantar y dar palmas. Después Juanma junto a Santi en la derecha. Pero finalmente no se fueron, y siguieron con los agradecimientos, juego de voz con la peña y presentar uno a uno a la banda, haciendo un pequeño solo de batería Carlos tras nombrarlo, y luego éste decir que cansaba (tocar la batería) y ser un placer estar en Almería, presentando a su primo, Manuel Rodríguez, y por último el cantante presentar desde Galicia, a Santi, haciendo un solo de guitarra y enlazarlo a“Two Minutes To Midnight” de los Maiden, con un inglés muy primario del vocalista, y la gente flipando.
“Ángel sin piedad”, de su primer disco, con la peña rendida ante ellos, y donde el bajista tuvo un percance al ir a regresar a su zona, tras estar junto a Santi en la derecha, y caerse al tropezar.
Agradecimientos al personal de la sala, gente, a amigos del grupo Atalaya, mujeres, y a ellos mismos, disculpándose por su estado de garganta… y concluir muy bien con “Sphinx”, pegándose el detalle de comenzar cantando Es de noche en Almería… agarrando el vocalista uno de los platos de la batería y llevándoselo hacia adelante. Puro desmadre, concluyendo los cuatro músicos, de delante, en una piña, con el vocalista cantando sentado.
Eran las 2.35 h. cuando se despidieron todos juntos al borde del escenario. Salíamos contentos, y creo que ellos también, con la buena noche de Heavy Metal que los de Cádiz nos habían hecho pasar. Resaltaría las ganas que le puso toda la banda, el ir de menos a más Manuel Rodríguez, y especialmente la labor de Santi Suarez a la guitarra, diciéndonos luego que muchos de los solos los había improvisado, pues ¡enhorabuena, fiera!

Texto y fotos: Starbreaker
