MIGUEL OÑATE – Viernes 21 de diciembre de 2007, sala Mynt (Madrid)

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A lo largo de los años hemos tenido la oportunidad de ver a Miguel Oñate en bastantes ocasiones, pero el concierto del pasado 21 de diciembre se mostraba como algo especial. Por fin, y cuando casi habíamos perdido las esperanzas, este verano vio la luz su disco en solitario, “Muy personal”, y esta era la ocasión de presentarlo oficialmente en sociedad.

Payasos antes de la actuaciónEl lugar elegido para el evento fue la madrileña sala Mynt, en pleno madrileño Paseo de la Castellana, una sala que yo desconocía ya que nunca había tenido ocasión de asistir a ningún concierto allí. La fecha se antojaba algo problemática, al ser el día señalado para todas las comidas y cenas de empresa que se suelen hacer en estas fechas. Esta circunstancia, unida a la proximidad del habitual concierto de Navidad (gratuito) en el Hebe, sólo 6 días más tarde, nos hizo temer por la capacidad de convocatoria de este concierto. Estas previsiones pesimistas parecían cumplirse cuando accedimos a la sala, ya que ésta presentaba un aspecto desangelado. Afortunadamente, poco a poco fue llegando más público, retardados por el caos de acceso y aparcamiento en la zona en un día tan crítico, hasta alcanzar una entrada bastante aceptable.

La sala, de un aforo aproximado de 300 personas, contiene un generoso escenario y, como pudimos comprobar posteriormente, unas condiciones de sonido bastante buenas. La primera sorpresa de la noche nos la llevamos al poco rato de estar en la sala: Sustituyendo a la habitual figura del telonero, tres payasos entraron en la sala y se dedicaron a hacer bromas con el personal, en una iniciativa cuanto menos original. Tras un rato de vaciles varios, se subieron al escenario y presentaron uno a uno a los músicos que habitualmente acompañan a Miguel Oñate en su andadura, los ya conocidos Javier Bermejo (guitarra), Antonio Reyes (bajo) y Txema Fernandes (batería), los mismos que han grabado este “Muy personal” que presentaban.

Miguel OñateUno a uno, los músicos fueron tomando su posición en el escenario, y un cariñoso aplauso acompañó a Miguel Oñate, último en subir, mientras el concierto comenzaba con “A medias”. El sonido era bueno desde el comienzo, algo descompensado a favor de la batería, detalle que fue subsanado tras unos minutos, manteniendo el resto del concierto una calidad sonora excelente. La banda suena cada vez más contundente, cada uno de los músicos ha experimentado una gran mejora en los últimos años, tanto a nivel técnico individual como en su trabajo en conjunto. Y Miguel Oñate, como siempre, pletórico a la voz.

El concierto siguió con “La torre de papel”, y para entonces todo el público estaba entregado al buen hacer de Miguel y su banda. En este tema me di cuenta de que la voz de Miguel tenía unos ligeros problemas, debido a un catarro que le estaba afectando en este día tan poco oportuno. Aún así, su innato poderío vocal le hacía salir airoso, siendo tan espectacular como siempre en las partes cantadas a pleno pulmón, teniendo únicamente algún pequeño desfallecimiento a la hora de modular las partes tranquilas. Dadas las cualidades vocales de Miguel, lo que en otro cantante hubiera sido un desastre, en él fue un elemento que pasó desapercibido a la mayoría de los asistentes, que se limitaban a poner la habitual cara de “¡¡joder, cómo canta este tío!!”.

Javier Bermejo y Juan Jiménez (Pekenikes)El tercer tema de la noche fue el primero de su mítica etapa en Asfalto. En concreto, uno de los que personalmente más me gustan: “Contra-reloj”, de aquel excelente “Cronophobia”. El tema suena tan cañero y contundente como siempre, y la ausencia de teclados lo hace diferente del original, pero mantiene su calidad gracias también al trabajo de Javier Bermejo. El guitarrista tuvo una de las mejores noches que le recordamos, y ya van unas cuantas. El final del tema fue enlazado con el siguiente, “Los tiempos siguen cambiando”, uno de las canciones más conseguidas de “Muy personal” y que puso a cantar a todos los asistentes.

Para el concierto estaban anunciadas varias sorpresas, y no iban a limitarse a la presencia de los payasos que iniciaron la velada, sino que íbamos a disfrutar con la presencia de varios invitados, que también lo fueron del disco. El primero de ellos fue Juan Jiménez (Pekenikes), que ya colaboró en aquel “Tiempo gris” de “Más que una intención”, y que en “Muy personal” incluye su clarinete en“Fenicio”. Tras algunos problemas técnicos con las acústicas empuñadas por Oñate y Bermejo, el tema demostró aún más la clase y el feeling conseguidos en el disco. Los acertados coros de Antonio Reyes eran seguidos por el respetable, que se conocía (nos conocíamos…) los temas a la perfección. No en vano los habituales de sus conciertos los llevamos escuchando varios años.

Miguel Oñate y Antonio ReyesTras despedir a Juan Jiménez, y aprovechando el descenso en el ímpetu del concierto, siguieron con el tema más tierno de “Muy personal”, en concreto “Un sobre rosa”, un tema dulce e intimista en el que Miguel se luce sobremanera, así como Javier Bermejo, tan acertado con la acústica como con la eléctrica.

Una larga introducción nos llevó hasta un casi desconocido tema, por lo novedoso de sus nuevos arreglos. Se trataba nada menos que de “Tiempo gris”, de aquel “Más que una intención”, a la que han transformado en un tema mucho más movido y rockero que el original, permaneciendo la esencia de la histórica canción. Antonio Reyes, muy estático durante todo el concierto, clavaba su parte al bajo sin un solo fallo, apoyado en la buena aportación a la batería de Txema Fernándes, formando una base rítmica sólida sobre la que se asienta todo el trabajo del grupo. Miguel Oñate, con la voz totalmente en forma a pesar de su catarro, hizo una exhibición en este tema que nos dejó con la piel de gallina.

Antonio ReyesSiguiendo con temas de recuerdo a su etapa en Asfalto, el siguiente tema en sonar fue, sin duda, el más emblemático de aquella etapa, “La paz es verde”, un tema que no pierde actualidad ni por la letra reivindicativa (por desgracia) ni por ser uno de los himnos de toda una generación. Y como tal fue aceptada, con gran algarabía y cantada a voz en grito por todos los asistentes.

Tras el esfuerzo que requiere un tema tan intenso como “La paz es verde”, Miguel buscó refugio en un lado del escenario mientras el resto de la banda comenzaba una lenta introducción en la cual se lució especialmente Antonio Reyes, con un bonito solo de bajo, dando paso a una lenta y suave versión de “Más que una intención”, tan maravillosa como sorprendente. Este tema, otro de los míticos de su carrera en Asfalto, ha sido dado la vuelta de tal forma que está casi irreconocible, pero las dudas (si las hubiere) sobre la idoneidad de su transformación quedaron inmediatamente diluidas por algunas lágrimas femeninas de emoción que surgieron cerca del escenario, algo de lo que Antonio Reyes se dio cuenta, enviando un paquete de cleenex entre bromas. Yo no llegué a tanto, pero ciertamente me emocioné al escuchar este histórico tema en su nuevo formato.

Miguel OñateHaciendo un alto en el concierto, Miguel empezó a contar sus inicios, cuando conoció a los primeros Asfalto en un concierto, hace ya tantos años. Comentó su experiencia al verlos tocar, y al escuchar ese juego de voces, arrancándose con algunas estrofas de “Quiero irme” a capella, en otra exhibición vocal, aumentada por la ausencia de acompañamiento instrumental. Un bello recuerdo que nos contagió a todos los presentes. Este recuerdo sirvió para comentarnos que hubiera sido su intención contar con la colaboración en este concierto de José Luis Jiménez y Lele Laína, como así lo habían hecho en el disco, pero la convalecencia de Lele de su operación de espalda hizo que ambos históricos músicos no pudieran hacer acto de presencia. Otro invitado habitual, Luis Cruz, se encontraba en Valencia en un bolo de Sherpa, por lo cual tampoco pudo actuar. Quien sí lo hizo fue Luis Rico, quien puso su harmónica en el disco y lo hacía ahora en directo, para enriquecer la blusera “Esa camarera”, con la que el concierto recuperaba el ritmo inicial.

Luis Rico y Miguel OñateEl concierto estaba siendo todo un éxito. En teoría estábamos en la presentación de “Muy personal”, pero las peculiares circunstancias de la carrera de Miguel Oñate han hecho que este concierto no fuera muy diferente, en cuanto a set, de otros muchos que hemos podido ver en el pasado. Aún así, y admitiendo que en otras ocasiones nuestra percepción fue aún más positiva, tanto el rendimiento de la banda como la respuesta recibida desde el público demostraron que estamos ante uno de los artistas que más garantizan la satisfacción del espectador. El show continuó con la sentida “El telón”, interpretada con mucho sentimiento, en la cual toda la banda se lució, sobre todo Javier Bermejo, quien nos deleitó con un gran solo medio y otro final realmente espectacular, demostrando su gran calidad como instrumentista.

“El telón” fue enlazada con un tema llamado “El astuto”, que no ha sido incluido en el disco. Un tema rocanrolero que sigue la línea de calidad de los demás, lo que nos hace desear que un nuevo disco de Miguel Oñate vea la luz el próximo año. Tras este adelanto de lo que podría ser su nuevo CD, vuelta a “Muy personal” con el tema que abre el disco, “Contradicción”, que sirvió para enfilar la recta final del concierto, algo que entonaron con otro de los temas estrella de “Muy personal” como es “La señorita depresión”, un tema bonito y vacilón que fue alargado para incluir la presentación de cada uno de los miembros de la banda, con un pequeño solo de cada uno para saludar al público.

Miguel Oñate y los payasosFinalizaron el concierto con “El bar de Katy”, llamado primer single aunque haga años que no existan los singles, un tema de choque que, junto a la “La señorita depresión” convirtieron el final del concierto en una fiesta. A mitad de la canción, Miguel insistió a los payasos que habían abierto la velada para que subieran al escenario, y cantaran y bailaran junto a él la canción hasta la despedida.

Tras la habitual despedida ficticia, y con los payasos en el escenario animando a al público a reclamar los bises, la banda tardó poco en volver para darnos la propina prevista.

El primer tema elegido para ello fue la siempre esperada “Mientras”, en mi opinión la mejor canción de la carrera en solitario de Oñate. Un emocionante tema que volvió a arrancar las lágrimas en mi femenina acompañante, sobre todo cuando Miguel se lo dedicó en un gesto cómplice y casi imperceptible. Y es que, como siempre, este tema consigue emocionar a todos los presentes, tanto por la calidad que atesora como por la maestría con la que es interpretada.

Miguel OñatePara finalizar, esta vez sí, el concierto, Miguel recuperó una gran canción que injustamente se ha quedado fuera del disco, pero que es conocida por todos los habituales seguidores de sus conciertos: “Pura filosofía”, con la cual tanto Miguel como el resto de la banda terminan pletóricos, dando por cerrada una noche más de Rock, esta vez de forma especial por haber podido ver, por fin, presentado este “Muy personal” tan largamente esperado.

Tras el concierto, todos los comentarios entre los asistentes fueron positivos. Los más experimentados no nos resistíamos a comparar el concierto con algunos anteriores, con pequeñas diferencias en el set-list. Los que se estrenaban en la experiencia Oñate en directo, no salían aún de su asombro. Tanto, que ya me preguntaban cuando podrían repetir. La respuesta era fácil, pues sólo unos días después era el tradicional concierto de Navidad en el Hebe.

Pero eso es otra historia…

Despedida

Texto y fotos: Shan Tee