El concierto de esa noche no me atraía apenas. Seamos realistas, no me hubiera desplazado muchos kms. para verlo. Pero recalando en Almería pues era una oportunidad para ver qué tal se desenvuelve el vocalista Leo (ex–Saratoga, Alborde) con Stravaganzza. Mucha gente, especialmente chavalería, fue idolatrando al vocalista cada vez más, estando en Saratoga. A mi, tras su disco de debut con la formación madrileña, cada vez me fue gustando menos, tanto musicalmente la banda, como el timbre de voz de Leo, no gustándome apenas sus agudos. Tampoco había escuchado a conciencia a Stravaganzza, no resaltando mucho para mi la música que realizan, de sonidos oscuros, actuales y de aires algo sinfónicos.
Los de Madrid venían acompañados por Nocturnia, un grupo que vi por primera vez el pasado año en el “II Trolls Of Metal” (reseñado por aquí), y que tan poco me pareció nada del otro mundo. Es más, encontré bastante parecido en su cantante César, en tonos y movimientos, con Leo. No sé si tendrá algo que ver el trato más que profesional, ya que el vocalista de Stravaganzza produjo y participó en su segundo disco, “Espejismos”.
Insoundnio eran elegidos para abrir la velada, siendo uno de los grupos almerienses que ha tenido el honor de tocar más veces sobre el escenario de la sala.
Después de la hora raspada de Chuck Berry y su banda, salimos del Auditorio Maestro Padilla (viendo como se marchaban en lujosos coches el Padre del Rock and Roll y su séquito) y nos dirigimos a comer y tomar algo, ya que las dos copas de cerveza S. Miguel Nostrum, con su correspondientes tapas, antes del concierto, sólo habían sido un tentempié. Además, servidor había quedado con la amada Janny y con el amigo Sera para ver el concierto en El Rockero.

Sobre una mesa, al aire libre, comimos y bebimos, creyendo que el inicio del concierto sería sobre las 23.30 h. – 24.00 h., como viene siendo norma habitual últimamente en la sala. Cogimos un taxi destino El Rockero y cuando entrábamos (23.54 h.) ya estaban sobre el escenario Nocturnia. Seguro que si hubiéramos llegado sobre las 23 h. aquello se hubiera retrasado, pero basta que uno se retrase para que empiece antes de tiempo.

Pido disculpas por no haber visto por tercera vez al grupo del amigo Christian, aunque mejor para ellos, que así nos los critico, jeje.
El sexteto almeriense va creciendo poco a poco a base de conciertos en directo, llegando a salir de la provincia almeriense para tocar en Granada y Santa Pola (Alicante). El concierto de esa noche sirvió para que más gente supiera de ellos, no sólo de la ciudad y pueblos de Almería, si no gente que vino de fuera, como Murcia, Alicante… para ver a Leo y a su banda.
Por la lista de canciones que me pasó el amigo teclista (¡muchas gracias!) no hubo apenas variación respecto a anteriores veces, excepto en el orden de los temas. Esa noche abrieron con un vídeo de presentación, con música de la B.S.O. de la película “Saw”, y después cayeron temas propios como “Sueño eterno”, “Renacer”, “Ausencia de dolor”, “El quinto elemento” y “Prisión de seda”.
Espero que sigan avanzando con su música y tocando cada vez más en directo, aunque quizás, como muchas veces lamentablemente sucede, en su ciudad cada vez menos.

Como hemos dicho anteriormente, los toledanos se encontraban ya en escena, con su actuación llegando al final. “Sombras de fé”, perteneciente a su segundo y último disco, fue el primer tema que vimos nosotros.
Después de comentar el cantante que el día anterior habían estado en un concierto especial en Toledo (su tierra), siguieron con el tema que da nombre al actual trabajo, “Espejismos”. A César le apoyaba con voz gutural el otro César (bajista), y formando también como vocalista en Dulcamara.
Ahora tocaba el tema-título de su primer álbum, “En busca del tiempo”, con las guitarras de Robert y Salva sonando con falta de más fuerza. Con un hasta siempre hacia la ciudad se despedía César (ya a pecho descubierto), antes de mantener la nota al final (como anteriormente había hecho).
Eran las 0.14 h. y a pesar de volver a decir ¡Muchas gracias, hasta siempre. Nocturnia os quiere!, creyendo que se iban ya, hicieron un bis “En el silencio”, con las teclas de Chema sonando demasiado, en detrimento de las guitarras (lo contrario a cuando los vi en Madrid, que las teclas apenas se percibieron). El vocalista hizo que la peña cantara el estribillo, soltando ante la reacción del público ¡cómo me estáis poniendo esta noche! Pasando a ser esa noche para algunas otro ídolo al que adorar al estilo de Leo, prevaleciendo para ellas así más el físico que la música en sí, que es lo importante, digo yo, ¿no?

La 1.10 h., cuarenta y seis minutos habían transcurrido desde el final de la actuación de Nocturnia, cuando ya por fin comenzaba a sonar la intro de “Requiem”, para pasar a “Máscara de seducción”, sonando un tanto rara por el sonido, subiéndose de repente el sonido, y algún acople molesto.
El violín (Rodrigo Calderón) y las teclas (Fernando Martín) parecían estar de atrezzo, porque no se escuchaban nada, constante que se mantuvo casi en todo el concierto, percibiéndose en contadas ocasiones, como también le sucedió a la guapa Aroa. Una lástima porque creo que le dan algo más de variedad y musicalidad a la música de Stravanganzza, pero aquella noche hubo muy poco de eso.
Algún problema con el micro de Leo (con guitarra en los primeros temas), solventado con cinta aislante, si mal no recuerdo puesta por Rufo (guitarra de Dulcamara, que ejercía de pipa), para continuar con “Impotencia”, perteneciente al segundo disco, “Sentimientos”. Sonaba demasiado fuerte, creo que un defecto de muchos técnicos (llevaban el suyo) el creer que por subir el volumen va a sonar mejor. Más vale que hubiera bajado el volumen y haber hecho notar a la corista, teclas (en ésta algo se oyeron) y violín.
Leo Jiménez daba las buenas noches a la ciudad, pidiendo palmas y presentando a su amigo Pepe Herrero (guitarra), para seguir con “Grande”, preguntando si alguien se la sabía y preguntando ¿dónde estáis?, para que la peña reaccionara cantando y gritando. Un buen número de seguidores se arremolinaba en las primeras filas. Al concluir presentaba al violinista (que se escuchó al final) y al teclista.
Preguntaba si se acordaban del primer disco, “Primer acto”, y comenzaba a pelo “Mi tempestad”, para que la gente le siguiera.
El vocalista pedía palmas flamencas, no creo que fuera el lugar indicado para eso, mejor pedirlo en alguna taberna o tasca flamenca. Patricio Babasasa, el moreno bajista y coros, animaba diciendo con furia ¿qué pasa? y regresaban al disco “Sentimientos” con la calmada “Pasión”.
La siguiente decía Leo que había sido hecha por el bajista, así que éste se encargó de presentar “Perdido”, dando berridos y pidiendo fiesta, comenzando a ritmo makineta de discoteca.
Primera versión que realizaban esa noche, el tema de Mecano “Hijo de la luna”, que apareciera en su E.P. “Hijo del miedo”, mostrando el micrófono al público para que la cantara y poniendo cuernos. Final con demostración vocal.
Presentaba al técnico de sonido, al del puesto de las camisetas… que era Javier Canseco (bajista de Cuatro Gatos), para después presentar otra del reciente disco, “El día de mañana”, llevándome la gran sorpresa al final ya que se escuchó la voz de la corista.
En “Dios” Leo volvía a colgarse la guitarra y durante la parte instrumental Patricio, Pepe y él cabecearon al unísono. Al concluir dedicaba el tema a los que creen que Stravaganzza no hacen Metal.
Otra más del “Primer acto”, la tranquila “Y en soledad me lamento”, pidiendo palmas y coros, presentando a la corista, que lamentablemente seguíamos sin darnos cuenta de su voz, y acabando de rodillas el cantante.
La primera del “Requiem”, “Deja de llorar”, con intro bombástica, estuvo acompañada de nuevo con palmas y con algunos efectos de voz. Tras ésta se marchaban, con Leo diciendo: ¡Almería, hasta siempre amigos. Ha sido un placer! Y sonando una outro de teclas.
Las 2.14 h., pero salían en un abrir y cerrar de ojos y comentaba que había sido un placer haber compartido cartel con Nocturnia y el grupo anterior… (mal por él por no acordarse del nombre de Insoundnio). Presentaba a César (Dulcamara y Nocturnia), como una de las mejores voces guturales del país, y éste daba las buenas noches cavernosamente, pasando a hacer la bestial “Territory” de Sepultura, siendo uno de los mejores momentos (si no el mejor) de todo el concierto.
Dedicaba “Requiem”, canción especial para una persona especial (imagino que al gran Simón Echeverría Romero “Big Simon”), pidiendo cuernos. Mientras tocaban el tema subió el pipa a solucionar un problemilla en el bajo.
Con la versión de Tino Casal, “Eloise”, se despedían, incluyendo algunos “Sobreviviré” de Mónica Naranjo. La peña coreando, botando y alzando los cuernos. Antes de la “Outro” que hizo despedirse a todos juntos, incluyendo pipa, dijo: ¡Almería, ha sido un auténtico placer. Esto es y será siempre Stravaganzza!

Los seguidores de Leo quedarían contentos del concierto. A mi el grupo ni me convence, ni me convenció en directo, perdiendo aún más con el deficiente sonido. ¿Qué sería de este grupo si no estuviera Leo?
Texto: Starbreaker
Fotos: Janny & Starbreaker
