KOBETA SONIC – Viernes 20 y sábado 21 de junio de 2008, Parque de Kobetamendi (Bilbao) 

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Vaya por delante que me dispongo a contaros como fue mi versión del ‘Kobeta’. Supongo que a muchos les sorprenderá mi particular selección de conciertos, pero es que yo fui a ver lo que me interesaba y a intentar disfrutar de un festival importante, aunque cada vez tengo más claro que estos no me gustan porque son demasiado cansados y, en general, creo que uno no amortiza al cien por cien lo que paga. 

A pesar de todo, sólo hizo falta que la organización confirmara sus dos cabezas de cartel para que yo tuviera claro que la cita del Kobetasonik estaba marcada en rojo en mi calendario. Judas Priest y, sobre todo, Kiss, 12 años después de su última visita a España, eran argumentos más que suficientes, pese a los precios, para acudir a la fiesta bilbaína. Posteriormente se irían sumando otros grupos interesantes, pero la decisión estaba tomada: junto con otros cuatro valientes me cruzaría en coche la península, de sur a norte y viceversa. 

Viernes 20

Salimos en la noche del jueves, víspera de la primera jornada del festival, y ya a nuestra llegada a la localidad vizcaína de Lezama, donde nos íbamos a alojar, comprobamos con agrado el buen tiempo y el sol radiante que nos iba a acompañar, y a maltratar, a lo largo del día. Tras realizar un doble avituallamiento nos fuimos a Bilbao, para dar buena cuenta de unos pintxos antes de subir al monte Kobeta, lugar donde se celebraban los conciertos. Aquí viene el primer aspecto negativo. A las espaldas del Estadio de San Mamés estaba fijada una de las paradas. Bajo un sol de justicia, a las 3 de la tarde, estuvimos esperando unos 30 minutos (eso pese a que unos paisanos almerienses nos colaron). Una vez arriba el sol apretaba de lujo. Tras ponernos las pulseras por fin pudimos entrar.

Lo primero que hicimos no fue irnos a un escenario, sino a una barra, ávidos de algún líquido, aunque fuera agua, que nos saciara la sed. Sin embargo, los altos precios (2,5 euros el botellín de agua y 8 los litros de cerveza), nos echaron para atrás. La primera medida fue salir del recinto buscando bebida más barata aunque, al final, acabaríamos sucumbiendo y pasando por caja. 

Entre idas y venidas ya habían tocado los Black Tide, y estaban finalizando su concierto los Su Ta Gar. Sigo sin tener suerte con este conjunto vasco ya que, por unas cosas o por otras, no he podido verlos en acción como quisiera. En esta ocasión solo alcanzaría a ver las tres últimas canciones de su show y he de reconocer que me gustó el sonido e intuyo que debieron hacer un buen concierto. Me lo apunto en la lista de tareas pendientes.

El sol seguía apretando cuando en el otro escenario saltaban a escena los australianos Airbourne. Como era una banda que no conocía y como la insolación me tenía noqueado, decidí irme a la ladera que había al fondo de ese escenario, para, buscando las mínimas sombras que daban los cuatro árboles que allí había, escuchar su concierto. Obviamente, de su puesta en escena no puedo hablar, pero sí he de reconocer que de sonido estuvieron muy bien y su descarga aquel día despertó en mí el interés por escuchar más en profundidad sus trabajos (“Ready To Rock” y “Runnin’ Wild”).

Aún estaba hundido, casi sin fuerzas en aquella ladera, cuando los suizos Gotthard tocaban los primeros acordes de “Master Of Illusion”, y mientras sonaba “Gone Too Far” empecé a adentrarme entre el público que asistía al que sería uno de los mejores conciertos del fin de semana, a pesar de que las referencias que tenía, sobre su actuación en Lorca hace un par de años, no eran buenas.

Para cuando sonó “Top Of The World” ya se me había olvidado el sol, y con “Let It Be” ya estaba saboreando un concierto bastante bueno, en donde me sorprendió gratamente la voz de Lee.

Después vendrían “Hush”, “I Wonder” y “Sister Moon”, antes de dar paso a uno de mis temas favoritos, “Anytime, Anywhere”, al que seguirían “The Oscar Goes To You” y “Lift U Up”, con las que finalizarían el concierto.

De Suiza pasaríamos inmediatamente a Finlandia, no por el clima, ya que el sol seguía haciendo estragos, sino por la nacionalidad de Sonata Arctica, un grupo que me impresionó, como a la gran mayoría, con su estreno “Ecliptica” allá por 1999. En aquella época me hice un fiel seguidor suyo pero con el paso de los años les he perdido un poco la pista debido a que prácticamente cuentan los años por discos. A mí el sonido no me pareció muy allá y el concierto, en mi opinión, no pasará a la historia. Y eso que entre su repertorio sonarían canciones reconocibles como “Replica”, “Kingdom For A Heart” o “Fullmoon”

Si en este concierto presté algo de atención, en los dos siguientes realmente estuve ajeno a lo que sucedía en los escenarios. Yo seguía apostado en la ladera, buscando algo de sombra, y de fondo actuaban, por este orden, Cavalera Conspiracy y Apocalyptica, pero no puedo opinar si estuvieron bien o no, aunque, si soy sincero, tampoco me importa… 

Coincidiendo con la bajada del sol se puede decir que yo ‘resucité’. Entonces fue cuando nos encaminamos hacia el segundo escenario para presenciar mi enésimo concierto de Gamma Ray. En este mundillo heavy se perdona todo a quien sea por el mero hecho de tener un pasado, un nombre. Un buen ejemplo es Kai Hansen. Tiene que hacer muy poca cosa para meterse al respetable en el bolsillo y, a pesar de sus posibilidades, hay veces, para mí ya son demasiadas, que me decepciona.

Eso me sucedió en Bilbao. En primer lugar, el sonido no fue bueno. Sin embargo, el karaoke del público, que flipaba conforme iba reconociendo los temas, mitigaba levemente esas carencias. En cuanto al show en sí, destacar que los alemanes dispusieron de una hora para desgranar los temas más significativos de su amplia discografía, como “Last Before The Storm”, “Heaven Can Wait”“New World Order”, “Heavy Metal Universe”, “Somewhere Out In The Space”, “Send Me A Sign” o la mítica “Ride The Sky” de la banda Helloween. Como se puede apreciar, el repertorio fue bastante aceptable, pero yo creo que estos germanos pueden dar más de sí y por ello yo, personalmente, les exijo un poco más.

Tras este concierto era hora de ir a cenar algo, aunque más me habría valido quedarme en ayunas, porque la comida es otro de los aspectos a mejorar en el Kobetasonik para ediciones posteriores. En el rato de la cena, entre que pillamos los tickets, fuimos a la única barra de comida y comimos, sonaban de fondo los Ministry, en uno de sus últimos conciertos. A mí no me gustan nada, es más, lo que escuché de fondo me parecía más ruido que otra cosa, pero al parecer sus seguidores se lo pasaron en grande. Me alegro por ellos.

Tras eso que denominamos cena, de nuevo nos iríamos al escenario 2 para ver en acción a otra banda germana de la que puedo decir lo mismo que de Gamma Ray, viven de las rentas, en mi modesta opinión. Estoy hablando de Helloween. Y eso que el concierto no iba del todo mal. Comenzaron con la larguísima “Halloween”, a la que seguirían “March Of Time”, “Eagle Fly Free”, “A Tale That Wasn’t Right”, “If I Could Fly” y “Dr. Stein”.

Hasta aquí todo iba, sorprendentemente para mí, bien. Sin embargo, los alemanes, encabezados por su vocalista Andi Deris, se empeñaron en jugar con el público de ahí en adelante, con un parón innecesario durante “Perfect Gentleman”, y, a partir de ahí, no levantarían cabeza, a pesar de que también sonarían “I Can”, “Where The Rain Grows”, “Power”, “Keeper Of The Seven Keys”, “Future World” y “I Want Out”, con los Gamma Ray compartiendo escenario.

Y llegaba el plato fuerte del día. Judas Priest saltaba al escenario principal con una puesta en escena interesante. Suenan los acordes de “Dawn Of Creation”, la intro de su último trabajo, para dar paso a “Prophecy”. El amigo Halford aparece de la nada en una plataforma del escenario y realiza unos lentos movimientos que yo pensaba que formaban parte de su actuación pero que, conforme avanzó el concierto, descubrí que para nada eran fingidos. El sonido en general no era malo y aunque la voz de cantante inglés no era tan desastrosa como en el resto de la gira, a mí no me llegaba a convencer. Después vendrían “Metal Gods”, “Eat Me Alive”, “Between The Hammer And The Anvil”“Devil´s Child”, antes de llegar a la que para mí, fue la mejor canción de la noche: “Breaking The Law”.

“Hell Patrol”, “Death” y “Dissident Aggressor” darían continuidad a un concierto que seguiría con la combinación de “The Hellion” con “Electric Eye”, “Rock Hard, Ride Free” y “Sinner”, antes de llegar un clásico imprescindible como es “Painkiller” que fue destrozado, literalmente, por el bueno de Halford, y es lo mejor que puedo decir. Aquí llegamos al bis. A la vuelta al escenario, con el cantante sobre su moto, tocarían “Hell Bent For Leather”, “The Green Manalishi” y “You’ve Got Another Thing Coming”, con el que cerrarían su actuación en Bilbao, ante la ovación del público allí presente.

Como el día había sido duro, y la deshidratación había minado mi organismo, no tuve fuerzas, ni ganas (tampoco las habría tenido estando en perfectas condiciones), de quedarme a ver el cierre de la primera jornada, con los Slayer. Así que mientras sonaba “Raining Blood” yo abandonaba el recinto.

Sábado 21

Como el primer día había sido aterrador para mí, por el sol, los precios y demás, el sábado tenía pensado subirme a Kobetamendi lo más tarde posible. Con llegar a las 9, para ver a Europe, me conformaba, aún renunciando a grupos como Obituary o Arch Enemy. Sin embargo, mis compañeros de fatiga me convencieron para subir antes y llegamos al recinto sobre las 5 y media.

La sorpresa agradable fue que más o menos a esa hora comenzaba la descarga de Arch Enemy. Un retraso, del que desconozco sus motivos, hizo que los suecos saltaran una hora después de lo previsto y, casualmente, yo pudiera disfrutarlos. Eso sí, como podéis comprobar, me perdí a TigertailzLatzen, Death Angel y Obituary, estos últimos muy a mi pesar. Pero con Angela Gossow liderando en el escenario a Arch Enemy era el momento de disfrutar. Yo no había presenciado nunca un directo de este gran grupo y realmente quedé satisfecho, por repertorio, sonido y potencia. “We Will Rise”“Ravenous” o “Dead Eyes See No Future”, sonaron entre otros temas. Para mí, fue uno de los mejores conciertos que se pudieron ver en Kobetasonik.

Tras este aperitivo del día, me tomaría de relax los tres siguientes conciertos: Brujería, TeslaM.S.G. Con los mexicanos de fondo volví a mi hábitat natural, la ladera, pero no les presté mucha atención. Con Tesla sí estuve algo más pendiente, pero, en mi opinión, el concierto fue de más a menos hasta el punto de llegar a aburrirme. Por último, con M.S.G. decidimos salir del recinto a cenar, con lo que los tuve de fondo y acerté a escuchar el mítico “Doctor Doctor” de UFO.

Una vez bien cenados (esta vez sí, pero fuera del festival) regresamos al recinto para ver en acción a Europe. Hacía poco más de un mes que John Norum había perdido tristemente a su mujer, pero los suecos, a pesar de haber suspendido otros conciertos, saltaban al escenario de Bilbao.

Para mi gusto, fueron de menos a más. Empezaron con “Love Is Not The Enemy” y “Always The Pretenders”, de su último trabajo “Secret Society”. En este punto llega “Superstitious”, en las que hubo unos problemas de sonido considerables que, afortunadamente, subsanaron para seguir con “Memories”,“Sign Of The Times”, “Carrie”, “Scream Of Anger” y “Girl From Lebannon”.

Posteriormente llegaría “Start From The Dark” para poner el cierre con dos clásicos imprescindibles como “Rock The Night” y “The Final Countdown”, aunque yo eché de menos, por ejemplo, “Cherokee”.

Ya habíamos pasado el ecuador de la jornada del sábado y lo mejor estaba por llegar. Por ejemplo DIO, que a sus mil años sigue teniendo una voz envidiable (no como otros). “Holy Diver”, “Killing The Dragon” y “Don’t Talk To Strangers” no sonaron muy allá y el público todavía estaba algo expectante hasta llegar al trío de canciones de Rainbow: “Man On The Silver Mountain”, “Catch The Rainbow”y “Long Live Rock n’ Roll”. Ese fue el punto álgido del concierto y a partir de ahí todo fue coser y cantar para un DIO y una banda que se colocaron entre los grandes triunfadores de la noche.

En ese grupo de triunfadores yo metería a Blind Guardian. Lástima que una gran mayoría de los asistentes al festival prefirieran guardar sitio en el escenario de Kiss antes de disfrutar de uno de los mejores conciertos de Blind Guardian que yo recuerdo. 

“Into The Storm”, “Born In A Mourning Hall”, “Nightfall”, “Fly”, “Valhalla”, “Bright Eyes”, “Time Stands Still”, “Lord Of The Rings”“Imaginations From The Other Side”, “The Bard’s Song” y “Mirror Mirror” fue el repertorio que desplegaron en su hora y poco de concierto y que no dejó indiferente a los que allí nos dimos cita. Sigo pensando que el directo de este grupo alemán es muy especial y crea un ambiente distinto. Yo ya los he visto unas cuantas veces y no me canso de hacerlo.

Como tampoco me cansaría de ver una y otra vez el concierto que pude presenciar de Kiss. Era el momento cumbre de todo el fin de semana. La gran mayoría se desplazó a Bilbao para ver a estos norteamericanos y yo puedo decir que lo que viví esa noche fue una auténtica pasada, algo que no había visto en mi vida, tanto por la calidad de sonido como por el despliegue de luces, llamaradas y pirotecnia que hicieron. Eso sin contar los vuelos de Stanley y Simmons, las plataformas y esa parafernalia que a más de uno nos dejaron con la boca abierta. El concierto celebraba el aniversario del “Alive!”, editado hace más de tres décadas, y esa fue la base del set-list en Bilbao. 

Comienza el concierto con “Deuce”, cantada por Simmons, apareciendo el cuarteto en una plataforma que descendía del cielo… Ya nada más empezar, el derroche de fuegos de artificio te deja hipnotizado. A continuación suena “Strutter”, donde las voces de Stanley no me acabaron de convencer. El cantante, muy parlanchín toda la noche, iba presentando uno a uno los temas. A estos dos primeros seguirían “Got To Choose” y “Hotter Than Hell”. Aquí se queja Stanley de lo callado que estaba el público, aunque yo creo más bien que estábamos cansados, porque un festival así es difícil que sea llevadero. No obstante, Simmons intenta animar el cotarro escupiendo su característica llamarada de fuego antes de dar paso a “Nothin’ To Lose”, con el batería Eric Singer a las voces. 

A continuación llegarían “C´mon And Love Me”, “Parasite”, “She” y “100.000 Years”, con solos de Thayer, aderezado con unos cohetes que salían de su mástil, y de Eric Singer. Después irían cayendo “Cold Gin”, “Let Me Go Rock n’ Roll”, “Black Diamond”, de nuevo con Singer a las voces, y “Rock And Roll All Nite”, muy celebrada y cantada por el público que, a pesar del cansancio acumulado, parecía despertar, mientras Simmons y Thayer se elevaban a lo alto del escenario y Stanley hacía trizas su guitarra. Aquí llegaba el bis, que sería la traca final de un concierto que no dejaría a nadie indiferente. 

Vuelven con “Shout It Loud Out” y “Lick It Up”, tras la cual, Simmons escupe sangre y, de repente, se eleva con una cuerda a lo alto del escenario, desde donde canta “I Love It Loud”. Después llega el turno de la celebradísima “I Was Made For Lovin’ You”, antes de dar paso a “Love Gun”, donde Stanley, con una especia de tirolina, vuela por encima del público hasta la torre de sonido para cantar desde allí la canción. Entonces volvería al escenario, de nuevo con la tirolina, mientras las pantallas del escenario mostraban ikurriñas. El broche de oro, como no, llegaría con “Detroit Rock City”, que se culminaría con una traca final de fuegos artificiales que ponían el fin a una noche inolvidable y que para mí, a pesar de los precios, del calor, de la paliza del viaje, mereció la pena. Ha sido mi primera vez, ojalá que no última, viendo a los Kiss, y espero poder tener una nueva oportunidad. A los que no los han visto no me cansaré de repetirles que, si pueden, no dejen de ir.

Después de ese conciertazo de Kiss, tras dos días tremendos y con una paliza de viaje de regreso al día siguiente, decidimos prescindir de Saxon, y con el buen sabor de boca del concierto de los norteamericanos abandonaríamos, junto a miles de personas, Kobetamendi. En líneas generales, el Kobetasonik puede decirse que fue un gran festival, aunque tiene muchos aspectos que mejorar (transportes, sombras, precios…), y más teniendo en cuenta el coste de la entrada. Por este motivo, y en su primera edición, yo le pondría un aprobado, como mucho un bien. Esperemos que el año que viene, si hay nueva edición, sean capaces de pulir esos defectos.

Miss Kobetasonik

Texto: Hallowed Land 

Fotos: Stuart MacDonald (web Kobetasonik) & Araña