Nueva visita de las huestes de Gary Holt a nuestro país con motivo de la edición de su último trabajo, “The Atrocity Exhibition… Exhibit A” (Nuclear Blast Records, 2007). Ya su octavo disco de estudio, tercero tras su regreso, y para mi el menos bueno de esta reciente etapa. Etapa en la que es fácil verlos año tras año pisar los escenarios de nuestro país, y lógicamente motivo de alegría que así sea si el grupo te gusta mucho, como es mi caso. Así que tampoco me los iba a perder en esta gira.
En esta ocasión los norteamericanos pisaban de nuevo España durante el mes de agosto para realizar cinco fechas. Comenzaban la gira en Vila-Real (Castellón), repitiendo sala y ciudad como en la gira pasada, y la segunda fecha era en la ciudad costera de Málaga. A finales de agosto regresarían a España para tocar en el tercer y último día del festival “Leyendas del Rock” del Puerto de Mazarrón (Murcia), ubicación que me pillaba más cerca para ir a verlos desde mi ciudad, pero elegí verlos en plenas condiciones en Málaga.
Intentando informarnos en foros, e-mails… de todo lo concerniente al concierto en Málaga, tuvimos que viajar sin entradas, ya que no encontramos la manera de comprarlas anticipadamente. A primeras horas de la tarde partíamos Antonio, Pilar y servidor hacia tierras malagueñas, no sin antes parar en una gran superficie para la compra de avituallamiento que guardamos en una amplia nevera.
En todo el verano no supe realmente lo que era el calor hasta que llegamos a Málaga y nos bajamos en una gasolinera para preguntar por donde estaba la sala Vivero. El infernal bofetón de aire desértico que percibimos nos dejó perplejos. Tras unas cuantas paradas y preguntas más, por fin dimos con el gran polígono industrial donde se ubicaba la sala. Había poca gente en las inmediaciones de la Vivero, así que no tuvimos problemas para aparcar.
Apertura de maletero y comenzamos a llenarnos el buche con sándwiches y algunas latas de cerveza (sin excederse) que se habían puesto bien fresquitas, en la rebosante nevera, durante el trayecto. Mientras comíamos y bebíamos se nos acercó Freddy del grupo Kubla Khan para darnos flyers informativos de la reciente grabación de los granadinos. Charlamos con él y al final Antonio y servidor le compramos cada uno un CD de “Six Sex Six”. También departimos con Pedro, de la banda Invaders, que repartía flyers del primer Cover Fest que iba a tener lugar el 19 de septiembre en la ciudad mediterránea, integrando el cartel Perversion (para esta ocasión realizando sólo versiones de Judas Priest), Invaders (versiones de Iron Maiden) y Nightrain (temas de Guns n´Roses).
A eso de las 22 h. decidimos entrar a la sala, comprando las entradas en puerta al precio de 25 € (tres euros más que anticipada). Me gustó bastante la amplia sala, con barras a ambos lados, y con un escenario amplio y alto. Eso sí, los precios, como es normal, un poco abusivos. Sólo me tomé un vaso, de plástico duro y un tanto resbaladizo (¿?), de cerveza que apenas estaba fresca, por invitación de Pilar. No estaba dispuesto a pagar cada vez 3 € para beber cerveza casi caliente y en un recipiente no adecuado para servidor.

Cuando los canadienses comenzaban (22.20 h.) no había mucha gente, luego fue llegando más, aunque al final tampoco hubo demasiada buena entrada. Calculo que 1/3 de la sala se llenó para ver a Exodus.
Tan sólo había escuchado unos pocos temas de los de Vancouver, y no me habían llamado apenas la atención. Pero había que verlos para comprobar si en directo lograban que les tuviera más consideración en un futuro.
El grupo se presentaba como quinteto, sin uno de sus vocalistas, Jaime Hooper (en reposo por sus cuerdas vocales). El vocalista Cam Pipes (con chaleco lleno de parches metaleros), los guitarras Justin Hagberg (encargado de la voz gutural) y el barbudo Shane Clark, junto al bajista Nick Cates, y al baterista Ash Pearson (les echa una mano en directo), tras una intro, comenzaron con “Night Maraduders”, segundo corte de su tercer y reciente álbum, “Fire Up The Blades” (Roadrunner Records, 2007). El cantante durante el tema pedía que pusiéramos cuernos.
Con el segundo tema, “Wykydtron”, perteneciente al anterior disco, con el que supe por primera vez de ellos (aunque de esa grabación esta noche tan sólo estuviera el vocalista Pipes), “Advance And Vanquish” (Roadrunner Records, 2004), unos pocos comenzaron a hacer pogo. Hoy en día da igual el grupo que toque, sea del estilo que sea, ponga unos niñatos delante y se dedicarán a hacer los descerebrados orgullosos de darse golpes y empujones, eso es mejor para ellos que estar pendientes del grupo y de la música. Destacaría las melodías de guitarras en esa canción.
Pipes se dirigía por primera vez a la audiencia dando las gracias en castellano, saludando a la ciudad, preguntando (en castellano) cómo estábamos, y diciendo que venían desde Canadá, presentando otro tema nuevo, “Trial Of Champions”, pero sin órgano Hammond.
Continuaron con “Fear On The Bridge (Upon The Boiling Sea I)”, primera canción del penúltimo disco, “The Hydra´s Teeth”, del último, y el barbudo vocalista pedía que hiciéramos algo de ruido para proseguir con “Destroys The Orcs”, composición que aparece en su segundo trabajo, y en el primero, “Battlecry Under A Winter Sun” (Teenage Rampage, 2002). Seguían recordando su primer álbum con su primer corte, “Ride Darkhorse, Ride”.
Después de agradecer en castellano la respuesta de la gente, Shane Clark daba inicio a “Demons Blade”, con el baterista en pie. Volvió a haber pogos. Pidiendo de nuevo el vocalista que hiciéramos algo de ruido en uno de los temas que más me agradó de su repertorio.
Presentaba “Forest King”, solicitando que fuera acompañada por palmas. Otra vez me agradaron las melodías de las guitarras. Los coros al final los hacían el guitarra Justin Hagberg y el bajista Nick Cates.
Ash Pearson a ritmo de batería daba paso a “Deadly Sinners” uno de sus temas insignia, y durante el cual el cantante presentaba al guitarrista Shane Clark. Pidiendo cuernos al final.
Una más anunciaba Pipes, fue “The Goatriders Horde”, al más puro estilo veloz de Judas Priest, volviendo a desencadenarse pogo. Dando las gracias se despedían unos cuantos minutos pasados de las 23 h.
Si los temas que había escuchado de los canadienses anteriormente no me decían gran cosa, en directo tampoco lo llegaron a lograr. Musicalmente no están nada mal, suenan actuales pero teniendo influencias del Heavy Metal clásico y del Power / Thrash norteamericano. Lo que me echa para atrás y no me acostumbro es al falsete de Cam Pipes, el cual tuvo algunos efectos de eco en su voz.
Mientras esperábamos a que Exodus salieran a escena, veíamos en la planta de arriba de la sala al regresado Tom Hunting calentando con sus baquetas golpeando barandilla, pared…

Pasadas las 23.35 h. se apagaban las luces y comenzaba a sonar una intro que, ya con los músicos en sus posiciones, unían a la introducción del avión en picado que abre el clasicazo “Bonded By Blood”, siendo la primera canción de los de San Francisco. Mismo tema elegido para abrir que en la gira pasada. Lo malo fue que no disfrutamos de lleno con ese genial inicio, puesto que la batería se escuchaba por encima de los demás instrumentos, y encima sonaba a lata.
Menos mal que luego el sonido mejoró algo, aunque no podemos decir que fue del todo bueno. A los pocos temas nos dirigimos desde el centro de la sala hacía la parte delantera, colocándonos frente a Gary Holt.
Venían a presentar “The Atrocity Exhibition… Exhibit A” y no tardaron en tocar temas de él. Los tambores de Hunting daban inicio a “Iconoclasm”, con Holt y el bajista Gibson haciendo los coros del extenso tema. Y a ese siguió otro larga copla del último, “Funeral Hymn”, acompañado su ritmo las voces de la peña.
Ya era momento de recordar la “old school” con la hímnica “And Then There Were None” y otra de 1989, el tema título de su tercer álbum de estudio, “Fabulous Disaster”. Fue sonar el tema del legendario “Bonded By Blood” y ya sumirme en mi mundo, sintiendo cada nota, cada canción, moviéndome y disfrutando plenamente del genial Thrash Metal de Exodus.
La última canción que repasaron del actual disco aquella noche fue “Children Of A Worthless God”, con diferencia el mejor tema del álbum, y que quedó aún más matador cuando lo unieron al clásico “Piranha”, donde se invitó a Pedro de los thrashers malacitanos Justicia (buen gesto de Altus luciendo durante todo el concierto una camiseta de ellos) para cantar durante un momento, lanzándose al público al final.
Uno de los cortes de su anterior “Shovel Headed Kill Machine” que parece ya fijo en sus conciertos es “Deathamphetamine” y “Blacklist”, del disco de retorno, “Tempo Of The Damned”, igual, con la gente apoyando con sus voces durante este tema.
Tomaban respiro, preguntando el tatuado y pelón Rob Dukes (con bermudas con la bandera de USA) que si queríamos más, ¿algo del “Black Album”, del “Master Of Puppets”, “Kill´Em All”?, con algo de tono jocoso hacia Metallica, o al menos así me pareció a mi. Sorprendiéndonos con parte de “Motorbreath” tocada a toda caña… para luego tocar extractos de “Man On The Silver Mountain”, “Enter Sandman”, “Electric Eye”… y dar paso a “War Is My Sheppard”, con Lee Altus, más activo y sonriente que en anteriores ocasiones que lo había visto, colocándose al lado de su colega Holt.
Volvían a incluir en directo “Toxic (fucking) Waltz”, cosa que agradecí, aunque tocaran la que hubieran tocado hubiera disfrutado igual, incluso de discos olvidados y vapuleados por la mayoría de los seguidores como “Impact Is Imminent” y “Force Of Habit”.
La bestia de Dukes hacía gestos a la peña de si estaban dormidos para que gritaran, vociferaran… lograr que se volvieran más locos. Además de hacer gestos con sus dedos de que se hiciera “circle pit”, acción que hizo durante todo el concierto.
Anunció la bestial “Strike Of The (fucking) Beast”, donde se realizó un “wall of death” que no quedó muy allá.
Su estupenda descarga la cerraban con “Shovel Headed Kill Machine”, pidiendo Dukes, incluso hacia el final, que se hiciera el baile del círculo, aunque la peña no estaba muy por la labor. Mientras sonaba la “Outro” estábamos exhaustos pero felices.
Cerca de hora y media estuvieron sobre las tablas, volviéndome a demostrar que están en una forma increíble, a pesar de que haya gente que no acepte la buena labor que realiza el vocalista Rob Dukes, ¿quizás por su imagen más de hardcoreta que de metalero? Creo que en lo que hay que fijarse es en como canta y desde la primera vez que lo escuché y vi pienso que su trabajo en la banda es bastante bueno. ¿Volveremos a ver el año que viene a Exodus de nuevo por aquí?, espero que vuelvan a hacer gira y podamos thrashear de nuevo con ellos.
Después de hacernos algunas fotos con músicos de ambas bandas regresábamos camino a casa cansados pero más que satisfechos del concierto.
Texto y fotos: Starbreaker
