¡Veintiséis años ya!, veintiséis años hace más o menos que un servidor empezó a escuchar Heavy Metal, Hard Rock, o como cada uno quiera llamarlo. ¡Cómo pasa el tiempo! Recuerdo perfectamente la primera cinta que me grabaron: “The Eagle Has Landed” de unos ingleses llamados “Saxon”, y también recuerdo que a los pocos días me grabaron una segunda cinta que contenía un disco llamado “Volumen Brutal” de una banda llamada “Barón Rojo”. Para aquel entonces estos últimos ya me sonaban, porque mi hermano me recordaba que un par de años atrás les había estado viendo en directo en el Parque de Atracciones de Bilbao, y a pesar de que mi hermano nunca estuvo muy interesado por el Rock, aquel concierto y aquella banda le impresionó.
Esas dos cintas que he mencionado sonaron en mi cassette (no era ni tan siquiera stereo) hasta prácticamente destrozarlas, y esas dos bandas se convirtieron en mi referencia y en mi punto de partida de lo que vendría después.
Y, mira por donde, veinticinco años después me entero de que las dos bandas juntas vienen a tocar a escasos 15 minutos de mi casa. Lo primero que me vino a la cabeza fue: Si esto lo anuncian hace 26 años el Velódromo Anoeta de Donosti, se viene abajo. Pero no, enseguida me vuelvo a ubicar en el presente y automáticamente me dejo de nostalgias. Y es que estamos en 2008 y, como es lógico, todo ha cambiado. Las propias bandas, los recintos donde se hacen los conciertos, parte del público (muchos como un servidor, más viejo) etc.

Todo esto viene en relación al aspecto que presentaba en cuanto a público la sala Rock Star. Estábamos cuatro y el del tambor para dos grandes nombres como son Saxon y Barón Rojo. Las causas, bien sencillas:
La sobresaturación de conciertos que hay de un tiempo atrás en la zona. Obviamente no me voy a quejar al respecto, porque todavía tengo en mente los años ‘80 y gran parte de los ‘90, épocas en las que asistir a un evento de este tipo era un autentico acontecimiento por parte del personal. Podías contar con los dedos de una mano los conciertos que se organizaban por la zona en un año. Esto tenia una clara ventaja y es que cada evento que se organizaba el éxito en asistencia de publico estaba prácticamente asegurado. Recuerdo por ejemplo la caravana de autobuses que partían de la plaza Zabalburu de Bilbao con destino al concierto de turno que se celebraba en el anteriormente mencionado Velódromo de Anoeta de San Sebastián, más la caravana de coches particulares que también partían.
Ahora no, ahora hay conciertos prácticamente semana sí, semana también, algunos con unos precios que se salen de madre, y lógicamente el pastel no llega para todo el mundo (me viene a la mente el batacazo que protagonizó en cuanto a publico el pasado mes de mayo una pedazo banda llamada Queensryche en la sala Santana de Bilbao)
Y eso les ocurrió a Saxon y Barón Rojo. Por un lado ambos dos ya estuvieron por la zona unas cuantas ocasiones en el ultimo año y medio, y por otro lado ese mismo fin de semana había conciertos por todos lados (viernes Mother Superior en Bilbao, sábado The Dictators en Bilbao, y domingo Barakaldo Rockaldia) y por no hablar de la semana anterior, en la que Hellacopters reventaron esta misma sala.
En fin, que las cosas están así, y a excepción de los festivales, la asistencia de público en muchos conciertos es escasa. Yo aplaudo la oferta (repito, que así me quito el mono de conciertos que tuve en los ‘80 y parte de los ‘90) pero me temo que esto puede ser pan para hoy y hambre para mañana. De momento, a llenar la panza.
Venga, me dejo de monsergas y voy a lo que sucedió aquella noche.

En enero de este mismo año vi por última vez a Barón Rojo en el Café Antzokia de Bilbao y desde entonces sé que pasaron también por las fiestas de la localidad bizkaina de Alonsotegi, y si a eso le unimos el famoso concierto de Botica Vieja de agosto de 2007 en el que grabaron el DVD “Desde Barón a Bilbao” nos da el cuarto concierto en Vizcaya en año y medio. A este paso terminan hablando euskera.
Y de nuevo había novedad en su formación. Días atrás Tony Ferrer era despedido de la banda (no voy a entrar en valoraciones ya que el propio músico escribió un comunicado explicando los motivos, así que cada cual que haga la suya) y era sustituido por Gorka Alegre (ex-Ñu), cuyo nombre ya sonó muy alto tras la marcha de Ángel Arias.
El caso es que el debut en directo de Gorka Alegre con Barón Rojo se produjo en Barakaldo y al menos un servidor estaba expectante.
A las 9 en punto de la noche y con muy poco público, salieron a escena los hermanos De Castro, Rafa Díaz y Gorka Alegre, y directamente arrancaron con la instrumental “El Barón vuela sobre Inglaterra”. Lo primero es apuntar el magnifico sonido de que gozó la banda durante la hora justa que estuvieron dándole candela. Es más, gozaron incluso de mejor sonido que Saxon, a un volumen razonable para lo que son las dimensiones de la sala, lo que hacía distinguir perfectamente cada instrumento.
Al haber tan poco público nos colocamos en primera fila justo enfrente de Gorka Alegre y de ahí no nos movimos en toda la noche, las partes de bajo se escuchaban perfectamente, y desde un primer momento comprobé como Gorka está totalmente acoplado al engranaje de Barón Rojo. No le noté nervioso, pero sí que estuvo bastante serio y muy estático durante todo el show. Al principio pensé que sería por la responsabilidad del momento al ser su primer concierto, pero enseguida me vino a la cabeza el concierto del pasado mes de enero en el Café Antzokia donde Tony Ferrer actuó de la misma manera, es decir, como si alguien le hubiese dicho: “tú aquí quieto y no te muevas más de lo necesario”, quizás esté equivocado con esto que estoy escribiendo, pero esa es la sensación que percibí.
Creo que es el gran error que están cometiendo los hermanos De Castro, el querer ser los absolutos protagonistas, todos sabemos quien manda ahí, pero creo que si al resto de músicos les dejasen ser más participativos y tener más presencia encima de las tablas, la sensación que les quedaría como grupo sería mayor.
Pero bueno, musicalmente nada que reprochar, volvieron a hacer un concierto intenso con un repertorio que aunque previsible sí nos dejó una sorpresa como fue la canción “Caso Perdido”. Aquí hubo una anécdota en forma de patinazo por parte de Armando, ya que nos presentó la canción como perteneciente al disco “Metalmorfosis”, cuando realmente pertenece a “En un lugar de la Marcha”. He de reconocer que a mi me descolocó un poco, pero enseguida me percaté del error.
¿Y Carlos con su voz? Pues también sorprendido, porque cantó perfectamente todos los temas. A ver, todos sabemos que no es un portento, es más, sabemos que por donde más cojea Barón Rojo es por la parte vocal, pero de verdad que hacía tiempo que no le escuchaba a Carlos de Castro estar tan bien de cuerdas vocales (vuelvo a recordar el concierto de enero en Bilbao donde se nos escuchó más a nosotros que a él).
Volviendo a los temas que descargaron durante la noche, decir que por lo menos siguen apostando un poco por “Últimasmentes”. “Al Final Perderán” y “Caballo Desbocado” fueron las elegidas, el resto clásicos como de costumbre. Pero es inevitable, ya que son temas atemporales, yo sigo escuchándolos después de tanto tiempo y me siguen poniendo como si fuera la primera vez que los escuche. Cierto que en sus conciertos es difícil escuchar algún tema post-“En un Lugar de la Marcha” (como he escrito a excepción de “Últimasmentes”) y que mucha gente comenta que deberían tocar, pero ellos saben que la mayoría del personal responde con lo de siempre, así que para qué cambiar.
No quisiera olvidarme de Rafa Díaz. No lo voy a descubrir ahora, pero sinceramente y con todos los respetos a anteriores bateristas, Rafa me parece el mejor de los que ha pasado por Barón Rojo en mucho tiempo. Tiene una seguridad y un estilo impresionante y después de casi un año ya se le ve totalmente integrado con los hermanos (hasta donde ellos le dejen, porque este sí que no se puede mover de su sitio). Seria un error tener un grupo y prescindir de un músico como éste, pero claro con Barón Rojo nunca se sabe…
Por último, reseñar la nota graciosa que tuvimos mis amigos y yo con el vestuario que exhibió Armando, concretamente con sus pantalones cortos y sus calcetines, hubo risas varias, eso sí ayudadas por algún Pampero que ya había caído.
En definitiva, otro buen concierto de Barón Rojo que, aunque bastante enlatado por la falta de tiempo, no aburrió a casi nadie, y que sirvió para calentar motores ante el vendaval que se avecinaba.
Si antes decía que Barón Rojo terminarían hablando euskera de tantas veces que vienen por Euskadi, a estas alturas Saxon ya deberían de hablar y entender castellano por el mismo motivo. Si no han fijado a España como su residencia habitual poco les faltará.
La última vez que les vi fue en la sala Jam de Bergara en marzo de 2007, cuando tenían recién sacado del horno su último disco hasta ahora “The Inner Sanctum”
Aquel día la sala Jam se les quedó pequeña y estuvimos enlatados como las anchoas de Santoña, y sino que se lo pregunten a nuestro amigo y forero de esta web Kikomac que se dio la paliza desde Burgos para ir al concierto.
Saxon volvieron por estas tierras este verano pasado para cerrar el cartel del festival Kobetasonik en Bilbao, en esa ocasión yo me encontraba de vacaciones fuera de Bilbao y no pude asistir, pero mis amigos Luis y Juanma, que sí estuvieron, todavía flipan cuando recuerdan el concierto que se marcaron a las cuatro de la madrugada y ante mucho menos público, ya que la mayoría de la gente después de la actuación de Kiss decidieron tirar monte abajo y pasar del concierto de Saxon. Ellos se lo perdieron (y yo).
El caso es que a primeros de septiembre nos enteramos de que vuelven por la zona, y esta vez a Barakaldo. Juanma y Luis se vuelven a subir al carro en cuanto les doy la noticia y un servidor obviamente ni se lo piensa, días después anuncian que abrirán Barón Rojo, así para que más.
Así que, con un poco mas de gente que con Barón Rojo, se apagaban las luces y Byford y compañía arrancaban sorprendentemente con la canción que cierra “The Inner Sanctum” como es “Atila The Hun”. No me esperaba yo este tema como inicio del concierto, esperaba la que abre el disco y una de mis favoritas “State of Grace”, pero en esto de los set-list es como la lluvia, que nunca cae a gusto de todos. En todo caso “Atila the Hun” sonó a lo bestia, potentísima y dando la sensación de lo que nos venía era algo gordo.
El sonido era bastante más alto del que tuvo Barón Rojo, y esto acarreó el inconveniente de que todos los instrumentos sonasen más apelotonados, el bajo de Nibbs “rompe-su- cuello” Carter apenas se percibía, y las guitarras sonaban demasiado altas tapando incluso a la propia batería, ahora bien lo que si podía escuchar nítidamente era la voz de Biff Byford. Menos mal, pensé.
Pero incluso con un sonido deficiente estos tíos son un auténtico huracán y empezaron a desgranar el primer clásico de la noche: “Motorcycle Man”. Retrocedo 25 años y me acuerdo de los primeros acordes de “The Eagle Has Landed”. Es increíble que después de tantos años todavía se me pongan los pelos como escarpias al escuchar ésta y otras canciones de aquella época.
La potentísima “Let Me Feel Your Power” enlaza con la anteriormente mencionada, y vuelvo a decirme: “esta noche acabamos destrozados”. El sonido mejora levemente, pero sigue siendo deficiente. Qué mas da, si yo me sé las canciones de carrerilla. Otro clásico “747 Strangers In The Night”, para que más. La piel de gallina, y hasta yo mismo me asusto. Parezco a mi hija pequeña cuando se pone a ver High School Musical.
Llegados a este punto no puedo más que hacer una odiosa comparación, y es que hacía dos meses escasos vi como un cantante llamado David Coverdale se arrastraba con su patética voz por el mismo escenario donde esa noche un tipo con más años que él daba una lección de poderío vocal y de saber estar encima de unas tablas. Por supuesto que Byford se ayudó de sus efectos con el micro, pero todo dentro de lo normal, sin exageraciones y sobre todo con una potencia vocal que parecía fuera de lo normal para su edad. Pero ya se sabe, unos se llevan la gloria aunque hagan el ridículo, y otros pasan más desapercibidos a pesar de sus facultades para realizar su trabajo. Tristemente ley de vida, y más en este mundo de la música.
Retroceso al año 1995 para escuchar “Dogs Of War” para luego retroceder más e irse a tiempos de “Strong Arm Of The Law” con la potentísima “To Hell And Back Again” y la propia canción que da título al disco. Escuchando estos clásicos me es imposible no acordarme de Graham Oliver. De verdad, no es que Doug Scarratt me parezca un mal guitarrista, pero no sé, las partes que le toca de los temas clásicos no termina de pillarles el punto, vamos que hay una diferencia bastante notable entre Graham Oliver y él. Al menos es lo que perciben mis orejas, aunque igual estoy equivocado.
Al terminar “Strong Arm Of The Law”, Biff Byford nos comenta el gran recuerdo que le dejó su actuación tres meses atrás en el festival Kobetasonik, y que le era agradable volver de nuevo por estas tierras después de aquello. También comentó que no le echaríamos mucho de menos, ya que para enero de 2009 estaba previsto que saliera a la luz su nuevo disco en estudio y que probablemente para febrero estarían de vuelta por España (ah ¿pero se van a marchar?).
“Witchfinder General” nos recordó el buen disco que es “Lionheart”, sonó bestial con un Byford cantando y participando con el publico como solo él sabe hacer. En todo momento nos hizo cantar y botar hasta el punto de que el suelo de la sala se puso a temblar (menos mal que no estábamos mucho personal).
Y cómo no, no podía faltar la canción que nunca debe fallar en un set-list de Saxon, “Wheels Of Steel”, nuestras gargantas se fusionaron hasta el punto de por lo menos a mi dejarme sin voz. Terminado este tema Byford se vuelve a dirigir a los presentes para preguntarnos si queríamos un tema rápido o un tema tranquilo, obviamente nuestra respuesta es que queremos caña. Pues uno rápido y uno más tranquilo nos dice y arrancan con la atronadora “Heavy Metal Thunder”. Aquí me acuerdo de que tras la batería esta Nigel Glocker, no es que me hubiese olvidado de él, pero es que había tan poca iluminación donde él estaba colocado que sólo se le pudo ver al finalizar el concierto. Poco comentar sobre él. Por Saxon han pasado varios bateristas, pero particularmente creo que ha sido un acierto su vuelta al grupo, y eso que ya se le ve mayor, pero de momento esto no parece afectarle.
De Paul Quinn, ídem. Su personalidad esta ahí, y menos mal, porque para los temas de siempre es imprescindible su presencia, no quiero crucificar a Doug Scarratt, pero es que hay mucha diferencia entre los dos.
“Crusader” es el tema tranquilo al que se refería Byford, gloria para las orejas. Un tema majestuoso que me vuelve a trasladar 24 años atrás. Terminado este tema la banda se retira momentáneamente a los camerinos para en breves minutos acometer la primera parte de los ya consabidos bises. Y el primero de esos temas “Princess Of The Night”. Sobra decir que esta canción siempre será de obligado cumplimiento en un concierto de Saxon, y es que si a mi me dijeran que me quedase con una canción de ellos, no lo duraría ni un momento. Sería ésta (y mira que hay canciones).
Yo prefería que la hubiesen tocado al principio, sobre todo para poder haber evitado al típico tío plasta y pesado que casi siempre habita en los conciertos. Plasta porque se tiró todo el santo concierto gritando entre canción y canción que tocasen “Princess Of The Night”, vamos, como si fuera la única que conociese, así que cuando escuché los primeros acordes del tema sentí un gran alivio. ¡Qué pesao, la virgen!, a ver si así ya se calla.
Terminaron la primera parte de los bises con otro tema de “The Inner Sanctum” como es “I`ve Got To Rock (To Stay Alive)”. Aquí se volvieron a marchar para de nuevo salir a escena y descargar los dos últimos temas de la noche, “Denim And Leather” con las 600 gargantas que estábamos, cantando al unísono el estribillo (otra canción imprescindible, y van…) y de nuevo otro tema de su último disco, éste sí para ya terminar definitivamente, como fue “Ashes To Ashes”.
En definitiva que Saxon no volvieron a fallar y siguieron demostrando que los años no parecen pasar por ellos. Les da lo mismo estar ante 6.000 personas que ante 600, porque lo dan todo delante de unos y de otros. Eran grandes hace 26 años y para mi lo siguen siendo hoy en día.
Texto: Bittor Urrutia
Fotos: Luis Castro
