¡Cómo podíamos imaginar que una noche empezara de esta manera!
Sobre las 19 horas quedé con mi hermano en una cafetería de la estación de Chamartin y, tras las primeras cervezas, en el momento más inesperado, vimos entrar de manera tranquila y bajo un largo gabán al mismísimo Gary Barden. No dábamos crédito a que en ese momento teníamos a la que iba a ser la pieza vocal en el concierto de esa noche.
Le saludamos al entrar y nos correspondió amablemente, después tomó una banqueta y algo cortado se dirigió al camarero para pedirle algo de cena, le dejamos tomar el aperitivo tranquilo y cuando fue a pagar se encontró con que estaba invitado. Aunque a regañadientes, accedió, y decidió tomar el postre con nosotros. El postre que nos pidió era un poco de café y bastante de coñac, un carajillo, que desde hoy ha quedado bautizado como “Carajillo Barden”.
Nos acomodamos y pedimos también algo de comer, Gary Barden sacó su tabaco y entre café y humo comenzamos a establecer una conversación que nos llevó a recorrer más de 25 años de historia, una historia que comenzó hablando del Budokan y de lo viejos que estábamos. Su simpatía y buen rollo fue algo que siempre nos quedará grabado, hablamos de música, se interesó por nuestro álbum preferido de MSG y le comentamos que nos gustaban sus trabajos en solitario, especialmente ese “Past And Present”.
Cada vez nos sentíamos más a gusto y repetimos ronda, ahora el carajillo pareció entonar sobremanera a Gary en esta tarde fría en Madrid, hubo gente que accedió a la cafetería y no reconoció a Gary, y otros, tímidamente se acercaron a saludarle. Gary nos comentó la soledad de los hoteles en gira y que decidió dar una vuelta por los alrededores, algo que seguro le puso las pilas previas al concierto.
Eran cerca de las ocho y mirábamos el reloj algo inquietos. Gary pedía otras cervezas y otro carajillo y la conversación cada vez era más cercana y sentíamos que estábamos pasando un rato cojonudo, así se lo manifestamos, gracias al perfecto entendimiento del lenguaje con mi hermano fruto de una etapa vivida en Escocia hace unos años. Le pregunté por qué casi todos los cantantes fumaban y me contestó que efectivamente era así, que los más grandes, incluidos el mismísimo R. James DIO eran fumadores “activos”. Después de bromear y sacarnos algunas fotos miramos de nuevo el reloj y quedaban escasos 30 minutos para comenzar el concierto, se apresuró a dar un último trago a su café con coñac y nos despedimos, no sin antes solicitarle que nos dedicara el tema “On And On”. “No hay problema, os lo dedicaré, pero quiero veros en la primera fila, ¡pues en eso quedamos!” Nos despedimos con un caluroso abrazo y a la hora de pagar nos dijo: “Esta ronda la pago yo”.
Increíble, un auténtico amigo y un gran tipo que nos dedicó unas horas inolvidables de charla y verdadera compañía cargada de amistad y Rock and Roll.

A las 9 casi en punto, comenzó el concierto con una sala que tenía en esos momentos una buena entrada sin llegar al lleno.
Apertura sosa, con un tema que no merecía abrir esa noche, lo suyo hubiese sido empezar del mismo modo que el “Budokan”, pero es el que tocó: “Ride On My Way”, con un sonido horroroso que no era audible por ningún sitio, la voz no existía, las guitarras flotaban por encima pero sin claridad y el teclado era un auténtico desastre, por no decir de la batería que quedaba oscura y totalmente apagada. Con gestos indicamos a los dos lumbreras que había en la mesa que corrigieran ese desaguisado pero los señores técnicos con aspavientos y totalmente mosqueados por ser críticos con su trabajo se escondieron tras la mesa e intentaron con un mosqueo absoluto corregir aquel horrible comienzo.
“Cry For The Nations”, y uno de mis favoritos “Let Sleeping Dogs Lie”, parecieron corregir algo el sonido pero aquello continuaba siendo horrible, aunque la primera fila tampoco creo que de para perfecciones acústicas. Quiero destacar que pocas veces he disfrutado tanto en un concierto con el bajista, pero hay que reconocer que Chris Glen es de los músicos que tienen una calidad tremenda, sin mucho movimiento, pero marcando unos latigazos de cuerda que llevaban toda la base rítmica, totalmente definida por la firma de este gordito con una estampa totalmente sureña. A Michael Schenker pocas veces lo he visto tan bromista en el escenario y tan partícipe en el concierto, moviéndose, cantando, y conectando con el público.
“Armed And Ready”, “Ready To Rock”, “I Want You”. Destacar el gran trabajo y que parece va de tapadillo de Wayne Findlay a las teclas y guitarra rítmica, un auténtico currante que va perfectamente a la banda y que ya se ha convertido (cosa extraña) en todo un veterano junto a Michael. Otro espectáculo fue ver a Chris Slade aporreando de esa manera tan especial a los bombos, sudando y poniendo la cara de animal que ofrecía en el recordado por todos “Thunderstruck” de AC/DC. Un detallazo fue cantarle el “Happy Birthday” toda la sala en el día de su cumpleaños.
Siguieron cayendo cada vez con mejor sonido “A Night To Remember”, un gran solo de guitarra por parte del alemán donde nos ofreció a las primeras filas poder rasguear y tocar por fin esa maravillosa Flying, ocasión que no desperdicié y aproveché para meter una caricia deliciosa a sus cuerdas… buf, ¡impresionante! “Into The Arena”, auténtico subidón,“Lost Horizons”, “Rock My Nights Away”, y por fin suena “On And On”, donde Gary Barden cumple su promesa ofreciéndonos un estrechamiento de manos al comenzar esta canción.
“Attack Of The Mad Axeman” cierra el concierto, pedimos que salgan de nuevo los toreros y nos ofrecen la parte esperada de UFO con los temas “Doctor, Doctor” y un formidable “Rock Bottom” interpretado como nunca con un solo y un enganche que pocas veces (y ya son varias) he oído.
Despedida y cierre. Un concierto muy cortito, escasa hora y media que nos sirvió para quitarnos el mono con una de las formaciones más clásicas de este fabuloso guitarra. En el concierto nos vimos las caras con Edurocks, el amigo “Cabeza de Motor” y Monra.
Quizás no fuese el mejor ni el peor concierto visto al alemán hasta la fecha pero lo que aconteció esa noche, esa formación, ese momento, esos temas, y las dos horas previas al concierto compartiendo amistad con un tío tan estupendo como Gary Barden merecieron la pena.
¡Esto es el Rock and Roll! ¡Hasta pronto, hermanos!
Texto y fotos: Carlos Guillén “DIOforever”


