ZARPA – Viernes 21 de noviembre de 2008, sala Ritmo & Compás (Madrid)

¡ Comparte esta noticia !

Que el panorama del Heavy Metal en España está mal, muy mal, no es la primera vez que lo decimos en esta página. Es sorprendente que una banda de la historia de Zarpa, y no sólo por los años que llevan sino por la gran calidad como músicos y como personas, las últimas veces que ha visitado Madrid haya sido en salas de aforo pequeño (si mal no recuerdo en Jimmy Jazz y Ritmo & Compás). Pienso que como mínimo se merecería llenar una sala como Caracol, aunque si no lo llenan bandas de la propia capital con calidad más que suficiente como Neomenia, Atlas… pues algo sucede en este país. ¿Dónde se metieron la noche del viernes 21 de noviembre aquellos que en foros de Internet, en bares…, dicen apoyar el Heavy Metal hispano?, ¿dónde estaban aquellos que en cada edición de festivales con grupos “leyendas” flipan, supuestamente, en colores?, ¿dónde estaba el rockerío, que sin ir muy lejos en el tiempo, llenó el Auditorio Municipal Villa de Vallecas con motivo del festival “Nos va la marcha”? Creo que hay muchos que se les puede aplicar la frase: por la boca (o dedos) muere el pez. Hay gente que si ya ha visto a un grupo en un festival pasa de verlo en un concierto propio de la banda, cuando para mi es mejor lo segundo que lo primero, sobretodo en cuanto a duración, sonido… Quizás algunos viejos rockeros deberían darse cuenta que hubo y hay más vida de los cuatro grupos que alaban, o los jóvenes rockeros que no sólo existieron y existen aviones, torpedos, ángeles… y grupos de ahora, que también hubo y hay grupos contemporáneos de éstos y aquellos, que merecen la pena aunque no salgan apenas en los “medios especializados”, y estuvieron y siguen estando en un estado de forma envidiable en directo, no sólo viviendo de sus discos del pasado, si no que siguen sacando discos de una gran calidad que ya quisieran antiguas y jóvenes formaciones, el ejemplo: ZARPA.

Es injusto que con Zarpa una sala como Ritmo & Compás, con un aforo para 300 personas (dicen), se llenara sólo, calculo yo, alrededor de la mitad. Al finalizar la descarga me dijo alguien que tuvo que ver con la organización del concierto que tan sólo se habían vendido 76 entradas (una de ellas la mía), sumándole a esa cantidad los que entraron acreditados, pues da una cifra de ciento y pico personas viendo a los valencianos. No sé cómo estuvo el tema de los carteles anunciando el concierto por la ciudad, pero a nosotros sí nos llegó el cartel del evento a través de una empresa de promoción, de un Sello que echó una mano al cuarteto en su visita a la capital, y del responsable de la página web (¡saludos”OzzyForever”!) del grupo. 

Puede que hubieran entrado más personas si hubieran compartido tablas con alguna banda madrileña, pero como decía Vicente Feijóo en la entrevista que le realizaba días antes el amigo Raúl “Akira” en su programa radiofónico “La Frontera del Silencio”, tocaban ellos solos por la duración de su propio concierto y porque se habían ofrecido varias bandas y no querían quedar mal con ninguna al tener que descartar.

Zarpa, meses después de su histórico y triunfal concierto celebrando su 30º aniversario en Valencia (y del cual te dimos buena cuenta de él en esta misma sección), hacían a una escala menor lo propio en la capital del país.

Como suele ser una constante en el cuarteto valenciano, dieron un muy buen concierto durante cerca de dos horas (21.55 h. – 23.45 h.), demostrando que son grandes músicos y grandes profesionales. Nunca me han defraudado cuando los he visto. He leído por ahí que se echaba en falta más movimiento de los tres músicos de delante, pero a mi no me lo parece así. El bajista “Hueso” es sin duda el más activo, el que más se mueve, bota, gira… y apoya cada vez mejor con sus coros. Rafa Játiva de manera sobria se concentra en tocar de manera maestra sus seis cuerdas (y también hacer coros), adoptando sus típicas posturas y gestos con su cara, viviendo lo que sale de su guitarra. La labor que realiza Vicente Feijoo, tocar la guitarra y cantar, no es sencilla. Así que prefiero mucho más a un grupo tocando de manera correcta y haciéndome sentir con su música, antes que a saltimbanquis o “comealpistes” que dan espectáculo visual, pero luego carecen de técnica.

Pusieron algo más de luces que las habituales que tiene el escenario de la sala madrileña. En referencia al sonido estuvo bien, pero no me convenció del todo. Si te situabas cerca del escenario la guitarra de Vicente Feijóo sonaba bien alta, más que la de Rafa Játiva, y cuando te posicionabas frente al bajista Vicente “Hueso” también se escuchaba la guitarra del vocalista del grupo bastante elevada. De todas las zonas de la sala por donde me moví donde mejor me pareció que se escuchaba era al lado del puesto de venta de material del grupo (al entrar por la puerta en la pared de enfrente un poco hacia la izquierda).

Como es norma habitual en ellos tocan canciones de todos sus discos editados oficialmente (nada de centrarse sólo en sus trabajos de antaño), menos del primero “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, disco que sí tuvo su hueco en el concierto del aniversario en Valencia con el tema-título con el cual abrieron.

Calentaron con la instrumental de rigor y tras el saludo correspondiente a la ciudad siguieron con “Un mundo perfecto en un mundo siniestro”, con los coros de Játiva y “Hueso” muy conseguidos y movimientos al unísono de los tres cuerdas.

Vicente anunciaba un temita antiguo, comenzándolo él mismo con riffs de su guitarra y seguido por la peña con é-é-é… era el clásico “Llega el castigador”. Después de los agradecimientos por estar allí y comentar que se esperaban menos gente… pues yosinceramente esperaba algo más, pero tal y como está el panorama de mal… dando paso a otro clásico, al menos para mí todos los temas del “Herederos de un Imperio” lo son, “Reacciona”, con esa compenetración y juego de guitarras que con tanta clase demuestran.

Los de abajo nos calentábamos las manos siguiendo con palmas los guitarreos de Vicente, haciendo tapping, utilizando la palanca… y tocando con feeling, cosa de la que muchos guitarristas actuales carecen, para desembocar en “La señal” y tras ésta preguntarnos si estábamos preparados para coger “El tren para el Infierno”, tocada de maravilla y con risotada de “Hueso” incluida. Y a la anterior, sin parar la unieron con otra gran canción del segundo disco, “Cuero y cadenas”. El / la que no estuviera disfrutando hasta esos momentos, es que o no le gustaba el grupo o no tenía sangre en las venas.

Otro temazo más, “Promesas”, previamente presentado como un tema del tercer álbum que fue grabado en Madrid. Coreado y acompañado por palmas hacia su final.

Momento de la demostración guitarrera de Rafa Játiva, mientras Vicente afinaba su guitarra. Y tras las palmas para el guitarrista, hacían la genial pieza instrumental “Viena”, y más aplausos para Rafa.

Después de “¿Quién eres tú?”, el alma máter de la banda comentaba sobre los 30 años de cumpleaños, y tras decirlo, una voz muy conocida desde el fondo de la sala dio comienzo a cantar el cumpleaños feliz, aunque no fue seguido por la mayoría de la peña. Vicente dijo que la banda, tras el parón de los ´90, había vuelto fuerte, y razón lleva, tanto en directo como en los discos publicados. Continuando con un tema dedicado a aquella gente que cayó en las drogas en la época de los ´80, “Los hijos de la Muerte”, tema que si “Neury” no me falla, era la primera vez que tenía ocasión de escucharlo en directo.

Seguían con otro más de su último trabajo, un tema esperado por todos, según dijo Vicente, “La Zarpa y el Sable”, muy rápida y con unos coros muy potentes dados por el activo bajista.

“Babilonia la ramera” fue seguida por el solo de batería de Bienve Godoy, y sin cesar lo unían a “Fantasía”, haciendo que cantáramos el estribillo, como suelen hacer habitualmente en directo.

Mientras sonaba “Las hordas del mal” me fijé que la gente estaba un tanto pasiva, a excepción de algunos/as de las primeras filas. Quizás la peña prefería estar expectante ante el grupo, en vez de dejarse llevar y llenarse del buen y clásico Heavy Metal que realiza el cuarteto. Tampoco digo que estuvieran botando y saltando sin parar, pero algo más de respuesta de la peña podrían haber tenido en muchos temas.

A la buena, y con mucha razón en la letra, “Los defensores del Rock” le siguió: una balada que dice así… “Infierno”, con un “Hueso” cual poseso en los coros.

Uno de mis temas favoritos de Zarpa, “Ojo por ojo” sonó bestial, y a ese enorme tema le siguió otro que no desmerece, “Luchadores de la Paz”.

La mayoría de la peña pasiva para pedir otra, no lo entiendo, la verdad. Vicente decía que tocarían la que estábamos esperando, aunque alguien del público le pedía “Akhenaton”. El grandioso “Herederos de un Imperio”, desde hace años es el tema que pone punto y final a sus conciertos, extendiéndolo con solos de guitarra y juego vocal con el público. Así, tras la presentación de Bienve Godoy (batería), Vicente Romero (bajo) y Rafa Játiva (guitarra), y el ex-Sable hacía lo propio con Vicente, finalizaban el tema con chicha sonora y el típico cruce de guitarras.

Otro muy buen concierto para recordar de Zarpa, que siguen demostrando que no se quedaron en el pasado y tienen canciones clásicas y actuales que más de uno debería escuchar. Parece que se les niega lo que merecen en este país, incluso en su Mislata natal. Mientras en Alemania ya han empezado a contar con ellos para un festival para el año que viene, Swordbrothers VIII, aquí lo de casi siempre.

Texto y fotos: Starbreaker