
Desde hace unos años es tradicional cerrar la temporada de conciertos en Madrid con la actuación de Miguel Oñate en el Hebe. Un concierto que no tiene fecha fija, barajándose siempre uno de los últimos días el año, y siempre con la sensación festiva que dan estas fechas.
En esta ocasión el día se adelantó un poco a lo que es habitual, pero el resto de elementos se mantuvieron inalterados. Muchas caras conocidas entre el público, amigos con los que solemos compartir noches de buen Rock and Roll a lo largo del año, y que tenemos en este concierto una forma de despedir el año. Además, acostumbrados a ver sus habituales sets acústicos (Miguel Oñate actúa todos los jueves en una sala madrileña, únicamente acompañado por Javier Bermejo) nos apetecía mucho volver a escuchar estos temas en formato eléctrico, y esta era una magnífica ocasión para ello.
Para este concierto vallecano, la formación de Miguel Oñate se completó con el habitual Javier Bermejo a la guitarra y Txema Fernandes a la batería, quien vino expresamente desde su actual domicilio asturiano para participar el concierto. El puesto de bajista, vacante desde la salida de Antonio Reyes del grupo, estuvo ocupado por Pedro Díaz “Peri”, actual bajista de Mago de Oz (también de Casa de Fieras), quien mantiene una larga amistad con Miguel Oñate.
Con 15 minutos de retraso sobre la hora prevista, la banda subió al escenario para abrir el concierto con “A medias”. Miguel Oñate, con su profesionalidad habitual, apareció con una cuidada imagen que incluía chaleco dorado, largo pañuelo al cuello, gabardina clara y un bastón que le daba un toque de distinción. Pronto encadenaron con “La torre de papel”, llenando de fuerza estos primeros minutos de concierto, demostrando que tanto los temas como la banda pueden moverse tanto en un entorno acústico como desplegar la energía necesaria en una banda de Rock. La aportación de Peri fue importante, sonando contundente y formando una magnífica pareja, a pesar de la eventualidad de la unión, con Txema Fernandes, quien ha mejorado ostensiblemente su calidad como batería, o al menos eso nos pareció en esta noche.
“Contrarreloj” fue el primer tema rescatado de la época de Miguel Oñate en Asfalto. Siempre nos encantó esta canción, y no disminuyó ni un ápice la energía de este inicio de concierto. La ausencia de teclados fue paliada por el buen trabajo de Javier Bermejo, guitarrista que cumple con solvencia tanto en los conciertos eléctricos como acústicos, algo que no todos los guitarristas pueden hacer, y cuya timidez en escena no oculta su buen hacer con su instrumento.
La primera versión “externa” de la noche fue “Puedo ser más eficaz”. Según dijo Miguel Oñate desde el escenario, el propio Rosendo había comprometido su presencia en la sala para tocar su canción junto a la banda, pero al final no pudo ser. Sea como fuera, el tema sonó tanto o más rocanrolero que en la original versión del guitarrista de Carabanchel.
Tras un breve paréntesis en el que Miguel Oñate se excusó por el inoportuno catarro que le tenía algo mermado esa noche (y que no afectó a su calidad interpretativa) y aprovechando para hacer algunos ajustes en el sonido de la sala, que va pidiendo a gritos una inversión en mejor infraestructura, Miguel se colgó una guitarra acústica para ofrecernos “Tiempo gris”, con unos arreglos más rítmicos que la versión original grabada en su día con Asfalto. Tras ella, la siempre vacilona “Fenicio”, que pide a gritos los coros del público, como así hicimos, sobre todo al final del tema.
Para delicia de todos los presentes, volvimos a escuchar un año después “Guiándome”, la adaptación del “Show Me The Way” de Peter Frampton, con la letra traducida al español. Es increíble como este tema, de 33 años de antigüedad, sigue sonando fresco como el primer día, y cómo sigue calando entre el público. La versión adaptada al castellano de Miguel Oñate merecería un reflejo discográfico, dejando a un lado los problemas legales que esto pudiera ocasionar.
El concierto continuó con la impactante versión ultra-lenta del clásico “Más que una intención”, que sustituye la energía original por una intensidad reforzada por el tempo lánguido y poderoso a un tiempo. Tras él nos ofreció el otro tema estrella de aquel mítico disco de Asfalto, “La paz es verde”, que sacudió las entrañas de más de un viejo fan que yo tenía a mi alrededor y que se comportó como si llevara toda la noche esperando sólo por ese tema. Quizás fuera así.
Pero el set de Miguel Oñate se nutre también de canciones propias, y la intensa “El telón” fue una buena muestra de ello, con una gran interpretación vocal a cargo de Miguel y un gran solo final de Javier Bermejo, así como la siempre vacilona “Esa camarera”, convertida ya en un clásico de las actuaciones de Miguel Oñate, y con cuya letra casi todos nos hemos sentido identificados alguna vez.
Como es tradición en estos conciertos navideños de Miguel Oñate, tuvimos nuestro “Villancisco”, libre adaptación rockera de “Jingle Bells” que desde hace años Miguel convirtió en una crítica mordaz y cachonda al gobierno de Madrid, y que como siempre estuvo acompañada del reparto de confeti por las primeras filas. Evidentemente sólo escuchamos este tema una vez al año, pero su éxito en el concierto está asegurado.
Con una ruptura total sobre el festivo “Villancisco”, Miguel nos sorprendió con una versión llena de fuerza de “Para la libertad” de Joan Manuel Serrat. No es la primera vez que se la escuchamos, y su interpretación supone un gran esfuerzo para la garganta de Miguel, quien llena de dramatismo el tema para gozo de los presentes, seguida de un desconocido tema llamado “El astuto”, que aún no ha visto la luz más que en algunos conciertos. Se trata de un Rock and Roll animado que, esta noche, sufrió un pequeño percance en la guitarra de Miguel Oñate, cuya cinta se desenganchó en el peor momento, algo que pudo solucionar sin que la preciosa guitarra eléctrica de Miguel se estampara contra el suelo. Destacar también el buen hacer de Peri al bajo, impecable toda la noche.
El concierto llegó a su fin en su recorrido standard con “Contradicción”, otro de los temas del único disco de Miguel Oñate, “Muy personal”, que estaba expuesto a la venta en la barra de la sala. Tras él, se despidieron unos momentos tras el escenario para coger un poco de aire, aunque todos sabíamos que volverían para ofrecernos algunos pesos pesados de su repertorio, aún pendientes de interpretar.
Y, efectivamente, los bises ofrecieron una calidad sobresaliente. Empezaron con “Mientras”, mi tema preferido de la carrera en solitario de Oñate, una conmovedora composición que sonó, como siempre, muy emocionante. Siguieron con “La señorita Depresión”, donde Miguel aprovechó para ir presentando uno a uno los miembros de la banda mientras hacían un pequeño solo a modo de saludo dentro del tema.
Para finalizar, la siempre habitual “El bar de Katy”, escrita para lograr la complicidad del público con su ritmo rocanrolero y su estribillo pegadizo. Este tema es carne de directo, y la respuesta del público siempre es óptima, y esa noche no lo fue menos, con los coros de la gente acompañando a la banda hasta el final.
Cuando parecía que todo había acabado, y los músicos empezaban a despojarse de sus instrumentos, Miguel decidió tocar una más, y rápidamente se pusieron manos la obra con “Pura filosofía”, un histórico tema de la carrera en solitario de Miguel Oñate que sorprendentemente se quedó fuera de “Muy personal”, y que esperamos ver en un futuro disco. La energía de la canción, rápida y contundente, fue el perfecto epílogo de la noche, tras la que, ahora sí, el grupo ya se despidió definitivamente del personal.
Nunca me cansaré de lamentar que un artista de la talla de Miguel Oñate, con todo lo que tiene que ofrecer, no pase del circuito semi-underground en el que lleva tantos años. Sus conciertos siempre son una garantía de satisfacción, y desde aquí nos alegramos de estar presentes en ellos.
Un saludo a todos y ¡feliz Navidad!
Texto y fotos: Shan Tee
