FREEBIRD – Sábado 21 de marzo de 2009, pub La Cueva (Almería)

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Regresábamos a ver un concierto al pub La Cueva y volvíamos a quedar sorprendidos de la afluencia de público en el local. Aunque como he dicho otras veces, para llenar la planta de abajo del garito, el lugar donde tienen lugar las actuaciones, tampoco hace falta un gran número de personas. Pero me congratula ver que la gente responde ante conciertos de grupos de Hard Rock clásico & Blues, como comprobamos ya a finales de enero viendo parte del concierto de los accitanos The Driving South Band.

La programación musical en el pub es variada, pero al parecer en los últimos años los grupos de sonidos más duros están vetados, permitiéndose como mucho el Hard Rock & Blues. Habiendo pasado en los últimos meses por allí los jienenses Slow Motion (concierto que lamentablemente me perdí por encontrarme ese fin de semana en Madrid, pero que me dijeron que estuvieron bastante bien) y los citados The Driving South Band, entre otros.

Aunque bueno, a veces también aparecen por el escenario del pub grupos que mezclan el Rock y el Metal, pero en contadas ocasiones, como por ejemplo los almerienses Obsidium, o los murcianos Vacío, los cuales tuve ocasión de ver sus primeros temas el primer día de noviembre del pasado año.

Esta noche me apetecía bastante descubrir sobre las tablas a un grupo madrileño con el nombre de una de las canciones más conocidas de los norteamericanos Lynyrd Skynyrd, y que según su biografía habían estado en activo desde 1997 hasta el 2001, pero terminando el 2008 regresaban.

Ese sábado noche había más ofertas musicales de interés, como los almerienses Los Güevos de Guybrush en el pub La Fuga, o el grupo de versiones Polen del amigo Canillas (Inercia) en Retamar, pero como a ellos habrá más oportunidades de verlos en directo, optamos por ir a ver al grupo foráneo.

Cuando bajamos las escaleras comprobamos que aquello estaba bastante concurrido, aunque a decir verdad y fijándonos durante el concierto, gente que verdaderamente estuviera allí por el grupo estaríamos la mitad o incluso menos. Se veía a público estar allí como si estuvieran en otro pub cualquiera, sin apenas prestarles atención a la banda y más pendientes de hablar o ligarse a la persona con la que hablaban que otra cosa.

Menos mal que los músicos no se demoraron mucho en subir al escenario, y cuando pasaba poco tiempo de la medianoche comenzaron a sonar.

Ciertamente no iba con mucha intención de hacer una reseña del concierto, aunque los “aperos concierteros” (libretilla, bolígrafo y cámara de fotos) iban conmigo, pero con la primera canción “Crisis mental” me fue suficiente para decidir que haría una crónica de esa noche. Sonaban muy conjuntados y el sonido era bastante bueno, ni fuerte ni bajo, todo sonando perfectamente y en su debido lugar.

El estilo de la banda es un buen Hard Rock & Blues clásico que a mi por lo menos tanto me gusta degustar en directo. “Déjame beber” y “No puedo permitirme el lujo” fueron las siguientes canciones en las que pudimos seguir comprobando que el quinteto lo hacía realmente bien, aunque el vocalista Fer Bardamu – uno de los iniciadores junto a Tete (guitarra) y Alberto (bajo) de la andanza de la banda tras el paso de los tres por Los Bogart – estuviera en su especial globo y no se entendiera apenas cuando hablaba antes de los temas.

Durante “Prisionero” el cantante nombraba al guitarrista Tete (situado en la derecha del escenario, tapándonos casi durante todo el concierto su visión la grandota columna que hay muy cerca del escenario) antes de realizar éste el solo, y después acompañar con pandereta la canción el vocalista.

Sonaba “Treinta días”, un Blues de ritmo lentorro, siendo una de las primeras composiciones del grupo que registraron en su primera maqueta a finales de 1997.

La primera versión que realizaron esa noche fue “Hard To Handle”, original de Otis Redding, pero luego versioneada por tantos solistas y grupos, entre ellos The Grateful Dead o The Black Crowes.

Continuaron con la lenta “Vengo” y otra de los primeros tiempos, y de las que más me gustaron de su repertorio, “No sé dónde estoy”, con una letra realista como la vida misma y que seguro nos ha pasado a más de uno y una más de una vez; haciéndose alusión a “Juanito Caminante” etiqueta roja.

Fer se colaba al comienzo de “Yer Blues”, teniendo que comenzar de nuevo la versión de los Beatles. El cantante en el poco espacio del que disponía logró realizar algunos bailes de cara a la batería de Juan López-Rubio durante el tema.

“¡Ooohhh, qué gozada!”, así pensé al escuchar el comienzo de “Babe, I´m Gonna Leave You”, pero o bien era una adaptación que hizo el grupo al castellano titulada “Realidad”, o aquello sonaba en ocasiones descaradamente al temazo versioneado por Led Zeppelin en su primer disco y que fuera originario de Anne Bredon.

“Fuego” sonó como un buen cañonazo de genuino Hard Rock, y tras unos agradecimientos otra versión, la grande “Simple Man” de Lynyrd Skynyrd. Era lógico que tuviera que caer una de los sureños norteamericanos.

“Lejos de ti” (comenzada por un grito del vocalista) precedió a “Soldados con pies de plomo”, contando Fer que ese tema fue elegido como mejor canción de Rock en el certamen Villa de Madrid de 1998, quedando también la banda entre los finalistas. Hacía el final del tema el vocalista tocó la armónica.

Quizás el soplar la armónica le hiciera secársele la boca, el caso es que el cantante se bajó del escenario y se encaminó hacia la barra a pedir bebida, dejando al cuarteto realizar con muchísimo acierto el grandioso clásico “La Grange” de ZZ Top, encargándose de las labores vocales el guitarrista Tete.

El Blues aparecía de nuevo con “Blues de la escalera”, acompañando de nuevo con pandereta el vocalista.

Algunos cantamos la versión de “Maneras de vivir” de Leño, pasando por alto la equivocación que tuvo Fer tras el primer estribillo.

Pedimos otra y otra, así que aunque no lo tuvieran previsto, al menos no constaban en el listado de temas a interpretar, nos regalaron dos más: “La última vez”, haciéndose cargo de los coros, como en otras ocasiones, el guitarrista Agustín; y de la última canción no os puedo decir el título, concluyendo con un final follonero y el vocalista golpeando los platos de la batería a eso de las 2.15 h.

Buen grupo, buen sonido, buenos instrumentistas (especialmente el sentimiento y feeling del guitarrista Tete, al que hay que agradecer que me diera el setlist)… ¿qué más se puede pedir en algo más de dos horas de clásico Hard Rock & Blues?… ¡¡¡y encima gratis!!!

Texto y fotos: Starbreaker