Semana plena de conciertos de interés en Almería. Para nosotros empezaba el jueves noche en el pub La Fuga de la capital almeriense viendo a los metaleros Nefasta, procedentes del pueblo de Macael. Al día siguiente tocaban los almerienses Storm Of Torment (Stoner Rock) en el pub Malevaje, pero no quería saturarme de conciertos como en otras ocasiones, así que como los habíamos visto meses antes (21 de febrero) en La Fuga opté por descansar el viernes noche para el doblete de conciertos del sábado.
Llegaba el “Saturday Concert Fever”, habiendo tres conciertos interesantes a los que acudir: por un lado los murcianos Nadine tocaban en el pub Malevaje acompañados por los death metaleros melódicos almerienses de Nexus; en El Zaguán lo hacían los tosirianos Berrinche con los hard rockeros almerienses de Los Güevos de Guybrush; y finalmente en la localidad de Retamar estaban dos bandas del poniente almeriense como War Inside y Morvity abriendo para los infernales valencianos Noctem. Como no se puede estar en varios sitios a la vez el concierto del Malevaje lo descartábamos.
Mi interés principal estaba en ver a Berrinche y deseando que el concierto acabara a buena hora (sobre la medianoche) para tirar rápidamente hacia Retamar para ver a Noctem. Días antes Carlos (Los Güevos de Guybrush) me informaba que ellos empezarían a las 22 h. y Berrinche a las 23 h. y como muy tarde acabarían una hora y media después. Si se cumplían esos horarios nos daba tiempo perfectamente para ir a Retamar y ver al menos el concierto de Noctem.
Quedamos directamente con las amistades en El Zaguán a la hora fijada como comienzo (22 h.). En la puerta cobrando entrada (tan sólo 3 eurillos) estaba el joven baterista de Berrinche (con algún problemilla a la hora de calcular), acompañado por Emilio “El Manta” (guitarra) y Emilio “El Farola” (voz).
En el interior del garito estaban algunos clientes en la barra (imagino que injustamente no pagaron entrada), y unas pocas amistades del grupo almeriense que se encargaba de abrir la noche ya estaban situadas a pie de escenario. Lamentablemente no se llegó ni a las cuarenta entradas vendidas, pero claro si la publicidad del concierto brilló por su ausencia, ¿qué se quiere?

Los Güevos de Guybrush tan sólo tardaron un poco más de diez minutos sobre las diez de la noche en subirse a las tablas. Era la segunda vez que los veía en poco menos de un mes y se agradece que incluyeran unos cuantos temas más en su repertorio respecto al concierto que realizaron abriendo el I MetAlmería Fest. También tuvieron mejor sonido que en dicho festival, y es que El Zaguán tiene algo de mejor acústica que Salammbo, además de un escenario, cosa que lamentablemente el garito de Retamar no tiene. Algo que deberían solucionar cuanto antes.
Antes de que el joven quinteto comenzara con el primer tema su vocalista Víctor saludaba:“¡Buenas noches, somos Los Güevos de Guybrush y venimos a amenizaros con una noche de Rock!”. Tras esas palabras la versión de “Born To Be Wild”. Dirigiendo el micro Víctor hacia el público para que cantáramos el estribillo.
Aunque el sonido en general a lo largo de su actuación estuvo bien, la voz desde el principio se escuchó un poco distorsionada.
El cantante al acabar el tema de los legendarios Steppenwolf decía el título en castellano, para volver a darnos las buenas noches, decir el nombre de la banda y pasar a anunciar la siguiente, una de Judas Priest, preguntando si nos molaban. Iñaki comenzaba con su batería amagando un poco con el “Painkiller”, pero era la rockera “Living Alter Midnight”, volviendo a hacer cantar a la peña el estribillo, apoyando también en los coros los guitarristas y la base rítmica.
Homenajeaban a uno de los mejores grupos del Hard Rock, UFO, con “Doctor Doctor”. Acompañándoles sus amistades y nosotros con palmas y voces.
El guitarrista Carlos comenzaba con el riff de “Smoke On The Water”, diciendo Víctor que esa si nos la sabíamos, otra vez acompañando con batir de palmas.
Es digno de admiración que unos chavales tan jóvenes en vez de decantarse hacia sonidos más actuales o que estén de moda dentro del Rock y del Metal, lo hagan influenciados por el genuino y clásico Hard Rock. Y aunque a veces en las versiones se eche en falta un poco más de destreza y soltura en los instrumentos, el resultado en general está bien.
Durante el tema de los Purple Carlos dejaba por un instante su posición en las tablas (la derecha) para irse hacia el lado de su compañero Pablo y tocar frente a él. Después de nuestras voces cantando el estribillo, el vocalista eufórico soltaba un: “¡sois la polla!”, antes de repartirse el final entre los guitarristas con Víctor diciendo: “¡vamos, Carlos!”junto a él.
Citaban a Deep Purple como uno de sus padres musicales y anunciaban de cachondeo que la siguiente era un Reggaeton, marcándose el baterista unos ritmillos para “perrear”, jejeje.
Tras la broma una suya, “Extinto”, comenzando Víctor sentado en el borde del escenario. La voz rockera del vocalista queda bien en este tema de marcados ritmos, aunque hasta ahora de los tres temas propios que he escuchado quizá sea la que menos me atraiga. Hacia el final de la canción el vocalista cedía el micro a los colegas que se pegaban a las tablas y concluía arrodillado gritando.
Si en su anterior concierto en Retamar habían homenajeado a Leño, esta vez lo hacían con “En blanco y negro”de Barricada. En ocasiones puntuales las guitarras, como me sucedió en el tema de Purple, no me convencían del todo. Eso sí, sus colegas y amistades participando de lo lindo.
“El casino del Infierno” la anunciaron como su primer tema que hicieron en serio, y añado yo que puede que el mejor. Durante el solo de guitarra de Carlos se le subió el sonido.
Momento para, como se dijo, un clásico del Heavy Metal español, siendo reconocido cuando se oyera la inconfundible guitarra… “¿a dónde van los rockeros?”… así se presentó “Los rockeros van al Infierno”. La peña estaba volcada con sus amigos y cantaba, coreaba y botaba al ritmo del tema de los clásicos Barón Rojo.
Y botando del Infierno hispano a botar con el Infierno australiano con “Highway To Hell” de la banda que dio pie a que formaran el grupo. Pequeña equivocación en el comienzo, pero sin demasiada importancia, así aprovecharon para que el histórico Johnny (formando parte del mobiliario de El Zaguán, jejeje) les pasara un botellín de agua para el baterista.
Ya con los cuernos luminosos puestos sobre las cabezas de Carlos e Iñaki empezaron de nuevo con el tema de AC / DC, con algún fallillo avanzada la canción, y haciéndose después Víctor con la “cornamenta rojiza” de Carlos.
Parecía que esa sería su última canción, ya que fue acabarla y comenzó a sonar en el pub “Crossroads”. Pero tenían tiempo de otra y rápidamente se cortó el tema de Cream, para despedirse definitivamente con su tema “Storm Rock´n´Roll”, de aires al grupo de los hermanos Young. Durante el tema el vocalista comenzó a presentar y alabar con gracia a sus compañeros: a su izquierda, desde Huércal de Almería, Carlos (guitarra); a su derecha más inmediata, el hijo bastardo de James Dean, Javi (bajo); más alejado, y quien le pegó una paliza a Bruce Lee, Pablo (guitarra); si Los Güevos nos abrimos, al fondo el padre procedente del Norte, Iñaki (batería); y tras seguir tocando un poquillo más, Carlos presentaba al vocalista Víctor, quien se agachaba para cantar la parte calmada y después despedirse agradeciendo y metiendo follón. Anunciando que nos dejaban con Berrinche, que eran la puta polla y que nos quedáramos (buen gesto éste), cuando pasaban sólo seis minutos de las once de la noche.

Once años llevan los tosirianos (de Torredonjimeno, Jaén) dando caña en el mundo de la música. Su formación ha ido variando durante ese tiempo, estando siempre ahí los dos Emilios: “El Manta” (guitarra) y “El Farola” (voz). Habiendo estado anteriormente descargando unas pocas veces por Almería, esta era la primera oportunidad que tenía de verlos en directo. Venían a presentar su reciente quinto disco, “Todo el mundo sabe…”.
El cuarteto comenzaba a las 23.20 h. con “Intro” + “Sin calle”, el primer corte del actual disco. En el inicio al vocalista no se le escuchaba nada, error que se subsanó a los pocos segundos.
“El Farola” se quejaba del calor que hacía en nuestra tierra para pasar a decir que eran Berrinche y estaban ahí para hacernos pasar un rato guapo. “Historias del Sur”, el tema que daba título a su anterior disco editado en el 2006, fue su segunda andanada de rabiosa mezcla de Punk-Rock, Hardcore y trallero Metal. La bajista María del Mar realizaba coros, como en la primera canción. Labor que siguió haciendo a lo largo del concierto junto al guitarrista. Éste era nombrado por el vocalista como “El monstruo del Metal” tras el solo.
Sin medias tintas y a degüello dan cera en sus letras a quien lo merece, así continuaban dedicando la siguiente para los señoritos de cortijo que hay en Andalucía, “Demasie carnaval”.
El vocalista comentaba que cuando ellos no estaban tocando les gustaba estar viendo conciertos como a nosotros, dedicándonos “Mal negocio”. Segundo tema en su concierto que caía de “Todo el mundo sabe…” y es que entre éste y el penúltimo disco, “Historias del Sur”, basaron todo el repertorio de esa noche.
“¡Muy sexy!” decía el vocalista señalando a una chica que había cerca del escenario a la derecha, dando paso a “La viciosa” y “The luces”, alternando el orden del disco “Historias del Sur”, donde “The luces” precedía a “La viciosa”. En ésta hubo algo de pogo, como sucedió en la anterior.
“El Farola” hacía publicidad del nuevo disco, comentando que tan sólo costaba 8 pavos, pero que si no los teníamos era cuestión de hablarlo… continuando con una canción de dicho disco, y por lo escuchado hasta ahora del grupo una de las más destacadas para servidor, “El bastón”. Al final secándose el sudor el vocalista con su propia camiseta, mostrando su barriga sin complejos, jejeje. Acción que realizó unas cuantas veces más adelante.
Con “Señor ametrallador” nos presentaron un tema nuevo sin ninguna novedad y donde la voz de Emilio “El Farola” sigue igual de cazallera y rabiosa, no llegándose a escuchar durante un corto instante. Salvo ese fallillo y el del comienzo, sonaron bien, aunque un poco sucios y algo distorsionada la voz, esto hacía que las letras no se escucharan claramente.
“La jaula” con esos buenos riffs rockeros por parte de “El Manta” fue otra que tocaron del nuevo trabajo. El cantante seguía haciendo malabarismos con su micrófono y presentaba a la bajista María del Mar durante el tema.
Me fijé y la joven peña que estaban allí habían dejado el pogo e incluso estar en pie viendo al grupo, como nos encontrábamos nosotros. Pasando a estar sentados tranquilamente en taburetes o apoyados en las mesas que se utilizan cuando no hay mucho bullicio en el pub durante las tardes y noches, y que estaban apiladas en la pared de la izquierda. ¡Menuda juventud!
Al dedicar “De vampiros” a Los Güevos de… volvió a haber movimiento al borde del escenario, con los componentes del grupo almeriense y sus colegas. Coreando la peña antes del solo. El simpático y carismático vocalista hacía amago al final de lanzarse al público, quien gritó unas cuantas veces el nombre de Berrinche.
En “Muere y deja vivir” volví a comprobar la eficiencia de “El Manta” a la guitarra en su rockero solo, y donde el cantante presentaba al baterista Corey, para concluir gritando:“¡americanos hasta en la sopa!, ¡de puta madre!” y otra vez hacer el gesto de lanzarse al público.
Daba las gracias al garito, al dueño, a nosotros, a “Los Güevos Grinders”, jejeje, antes de “Tu divorcia” (donde presentaba a sus compañeros y a el mismo) y el pegadizo “Sin vergüenza” (el tema donde en su versión de estudio participara Fernando Medina de Reincidentes).
Agradecimientos, choques de manos a la gente que estaba de nuevo pegada al escenario, y se despedían, pero no dimos tiempo a que respiraran y pedimos otra, otra… así que anunciaban dos más: la primera fue “En el cementerio” y la versión “Vuelta a casa”, que es una adaptación al castellano de “Take Me Back Home”, perteneciente a los ramonianos granadinos P.P.M. (viniéndome a la cabeza la que se lió hace ya años en un concierto en el anfiteatro de Maracena, Granada, junto a Canker y no recuerdo ya bien si también Hormigón y Hamlet, o mezclo conciertos).
Una hora justa estuvieron dando buena cera con su aguerrida y combativa buena mezcla de Punk-Rock, Hardcore y Metal cañero. Luego en la calle, mientras esperábamos a que llegara la amiga Déborah con su coche para ir a Retamar, nos dio tiempo a intercambiar unas palabras con el vocalista. Buena gente, al igual que “El Manta” (¡gracias por la ayuda, campeón!).
Una pena que luego haya tantos seguidores de S.A., Reincidentes, Koma, Narco… y no acudan a conciertos de grupos como Berrinche que seguro que les gustarían. Pero claro, si no hay publicidad, ¿cómo se enteran?
Texto y fotos: Starbreaker
