
Con ganas e ilusión renovadas, los históricos Casablanca presentaban en Madrid su último disco, “Apostando contra el avestruz”. Esta nueva formación, que ya tuvimos ocasión de ver en el festival “Nos va la marcha” en septiembre del año pasado, confiere al grupo un aire más actual, sin perder las señas de identidad que han acompañado al grupo a lo largo de su dilatada historia. A pesar de los inconvenientes de tocar en un festival, aquel día en Vallecas me causaron muy buena impresión, así que estaba deseando contemplar lo que daban de sí en mejores condiciones.
El lugar elegido para el concierto fue la sala Cats, desconocida hasta entonces para mi, y que se reveló como un buen sitio para celebrar conciertos. Realmente es una cervecería alemana con una barra en el centro y un escenario al fondo, con espacio para unas 300 personas, y que afortunadamente casi se llenó para este concierto.
Con algo de retraso sobre el horario previsto, los músicos tomaron posiciones en el escenario y comenzaron con “Caras de cera”, perteneciente a su último disco, que tocaron casi al completo. El sonido era algo aturullado, a pesar del tiempo empleado en la prueba de sonido. Afortunadamente, esta circunstancia fue mejorando hasta llegar a un nivel más que aceptable, hacia la tercera canción.
A Carlos “Nano” Hervás se le veía feliz sobre el escenario, con la satisfacción propia de haber conseguido por fin editar este disco y estar presentándolo en directo. Al fondo, José Manuel Fernández aporreaba la batería con contundencia, animándose también a meter coros. A ambos lados, los dos guitarristas que forman en Casablanca en la actualidad, Nacho Ruiz y Marisa de la Plaza, alternando riffs y solos durante toda la noche. Y al frente, Juanjo Temiño poniéndole voz a las composiciones nuevas y antiguas de la historia de Casablanca.
El concierto continuó con “Da tú primero”, con el que se empezaba a aclarar el sonido. En este tema pudimos apreciar ya la gran aportación que hacen al grupo ambos guitarristas, con dos solos de mérito, muy heavies, y es que la inclusión de estos dos jóvenes músicos ha actualizado el sonido de Casablanca. En el pasado festival “Nos va la Marcha”, donde pude contemplar por primera vez esta formación, Nacho Ruiz hizo un gran concierto, mientras Marisa me dejó bastante más frío. Quizás por ello no me esperaba la soberbia actuación de Marisa en este día, revelándose como una grandísima guitarrista, haciéndome cambiar de forma radical mi opinión sobre ella.
“Rey del Siglo XX” fue el primer tema recuperado del pasado, en concreto de aquel gran disco llamado “Rock ´n´ Roll en el bar de Rick”. La excelente interpretación de Juanjo Temiño nos recordó inevitablemente al fallecido Terry Barrios, ya que la similitud en el timbre de voz de ambos cantantes es notable. Esta circunstancia evidentemente se pone más de manifiesto en los temas antiguos, y ayuda a que los temas nos sean aún más familiares.
Pero Casablanca es un grupo actual, y la prueba la tuvimos en el siguiente tema, “Cabeza y Corazón”, que sonó muy contundente, con la banda lanzada en tromba. En este tema, definitivamente dejamos atrás la eventual sensación de ver un grupo antiguo reunido, para valorar en lo que merece esta nueva formación de Casablanca que, sin renegar de su pasado, se ha reconstruido para tener mucho que decir en el Rock nacional actual.
Siguieron con “El blues de la tensión”, uno de mis preferidos de su último trabajo, y que disfruté en directo tanto como en el disco, a pesar del error de Juanjo Temiño al equivocarse en una de las entradas. Nacho y Marisa seguían compaginando solos brillantes, tomando un protagonismo bien merecido, especialmente en el caso de Marisa, con una técnica muy depurada. En mi opinión, sólo le falta un poco más de soltura escénica, se la ve algo cohibida en el escenario, muy concentrada en tocar pero adolece de algo más de expresividad. Es una pena, porque condiciones tiene de sobra, tanto por su talento indiscutible como guitarrista como por su agraciado físico. Nacho, sin embargo, llena sin problemas su parte de escenario, con movimientos acordes a la música (incluidas algunas poses copiadas del gran Richie Blackmore) a las que une una gran técnica a la guitarra.
El set del concierto estuvo centrado en los temas que componen “Apostando contra el avestruz”, pero de vez en cuando recuperaron emblemáticos temas antiguos, como“Pregunte a su mujer”, en el que Juanjo tuvo algunos problemas para llegar a los tonos más agudos, pero que la banda acometió con la soltura de siempre, o como el antiquísimo “El planeta del placer”, que apareciera en su maxi de presentación en 1985. Este tema fue cantado a dúo por Nano Hervás y Juanjo Temiño, y sonó muy cañero y contundente.
Una de las ventajas de tener a Juanjo en la banda es la posibilidad de que en algunos momentos se cuelgue una guitarra, que toca con soltura, y los temas se enriquezcan notablemente. Este fue el caso de “Andrés en el Marquee”, en el que se dio la curiosa circunstancia de que a Juanjo se le olvidó la letra en una estrofa, y se giró hacia atrás, siendo José Manuel Fernández quien la cantó, vocalizando ampliamente hasta que Juanjo recordó por donde iban. Cosas del directo.
Era conocido por todos que este concierto iba a contar con la presencia de algunos invitados, como ya nos adelantaron en la entrevista que publicamos en esta misma web. El primero de ellos fue Julio Castejón, viejo amigo de la banda, y que subió al escenario para hacer “Suena Chicago”, uno de los temas del nuevo disco en los que Julio, junto con el resto de Asfalto, colaboran metiendo coros. Julio apareció muy sonriente en el escenario, con una bonita Gibson SG y con una cinta muy corta (prestada, según nos contó después) que le hacía tener la guitarra colgada mucho más arriba de lo que es habitual. A mi la postura me recordaba a B.B. King. El caso es que la canción quedó enriquecida por el histórico Julio Castejón, que aportó tanto su voz como un solo de guitarra en el tema.
La tranquila “Sola” sirvió como puente entre la salida del escenario de Julio Castejón y la entrada del otro invitado de la noche: Pachi Escolano. El histórico miembro fundador de Casablanca, que decidió bajarse del barco en esta última etapa pero que siempre estará ligado a la historia del grupo, subió al escenario para hacer “U2 y aleluya”. A Pachi se le veía visiblemente emocionado, por el emotivo momento y por los “octanos” que llevaba en sangre. Aún así, la “alegría” que llevaba encima y que demostró al agradecer a sus amigos de toda la vida su presencia allí (“fase exaltación de la amistad”, lo llaman), no le impidió hacer una interpretación más que correcta del tema, con un buen solo y una buena presencia en escena. Al terminar, más agradecimientos y muchos aplausos del público para alguien cuya vida siempre estará unida a la historia de Casablanca.
Tras estos dos invitados, otro que ya no está aquí pero sigue en la mente de todos, Terry Barrios, fue recordado en el histórico “Vallecas 1996” de Topo, con una gran interpretación de Nano Hervás y de Juanjo Temiño, cuya voz nos transportaba inequívocamente al timbre original de Terry, dando el punto nostálgico a un tema que sonó más moderno y actualizado gracias a la labor de Nacho y Marisa, que seguían brillando con luz propia con sus solos.
Vuelta a la actualidad con “Lecciones de felicidad”, con Juanjo armado de nuevo con su guitarra. Durante este tema, José Manuel Fernández tuvo ciertos problemas con la batería, rompiendo una baqueta y descuadrando parte de su kit, algo que pudo solucionar sobre la marcha, contribuyendo decisivamente al final pletórico con el que acabaron la canción.
El concierto llegaba a su fin con los dos temas más emblemáticos de la historia de Casablanca: “Me liaste niña” sonó muy cañero y rocanrolero, cantado en pleno por el público que casi llenábamos el recinto. En mitad del tema el grupo aprovechó para ir haciendo las presentaciones de los músicos, retomando después la canción y empalmándola con “Corta la sesión”, convirtiendo el final del concierto en toda una fiesta, tras la cual se despidieron de nosotros.
Unos minutos con el paripé habitual para volver con los bises. El primero de ellos, toda una sorpresa: “Ain’t No Love In The Heart Of The City”, el histórico tema de Whitesnake. Si he de ser sincero, se la podrían haber evitado. El tema es maravilloso, pero les quedó bastante flojo. Además, hacia la mitad de la canción, Juanjo se saltó el guión e hizo cantar al público donde no estaba previsto, lo que terminó de perder al resto de los músicos. Durante unos minutos cundió el desconcierto, con los músicos intentando encontrar la línea correcta, hasta que Nacho tomó el mando y les “citó en el puente”, para terminar la canción de la forma más digna posible.
El concierto no podía dejarnos con este sabor de boca, y afortunadamente nos esperaba el mejor postre posible. Nano Hervás invitó al escenario de nuevo a Julio Castejón y Pachi Escolano para, entre todos, despedirse con el histórico “Barbitas guapetón”, la versión de Huey Lewis & The News que abría aquel “Rio” de 1988 y que desde entonces se convirtió en el tema más representativo de Casablanca. Con Julio y Pachi en el escenario, este fin de fiesta nos dejó a todos satisfechos, con la alegría de tener a Casablanca en plena forma.
Las sensaciones tras el concierto eran muy positivas. Casablanca dejó claro que es un grupo actual y que, sin renegar de su historia, se ha reconstruido de forma positiva. Carlos “Nano” Hervás y José Manuel Fernández son los capitanes que manejan el timón, Juanjo Temiño es quien, por las características de su voz, sirve de recuerdo al pasado, y los dos jóvenes guitarristas que se han embarcado en esta etapa les dan el punto actual que necesitaba la banda. Ojalá sus seguidores no seamos sólo los que les conocemos de su etapa ochentera, y que haya gente nueva que descubra a estos Casablanca que, sin duda, tienen mucho que decir.
Texto y fotos: Shan Tee
